Javiera

Mi cuento para el concurso :)

EL INTENTO DE OLVIDO

Luego de largos días de lluvias y truenos, en ‘’pueblo tacaño’’el cielo se volvió de un hermoso azul celestial; la gente no podía creerlo y para cada uno de ellos era ya una experiencia nueva. La verdad es que era quizás la cosa más maravillosa que unos ojos pudieran ver; ¿sería posible que en medio de tanto odio existiera cuan hermoso paisaje?, al fin y al cabo lo era.

          Era de esperarse que  este paisaje fuese un motivo más de disputa,  Y créanme: lo fue. Por las calles la gente lloraba pensando que quizás se aproximaba el fin del mundo- pensamientos absurdos, que dejaban de serlo cuando se dejaba en descubierto que la misma oscuridad se habría aburrido de escuchar tanto alboroto todos los días. Quizás sería la oportunidad de la luminosidad para de alguna forma enfrentar los problemas de la gente y ayudar a solucionarlos. Lo que si puedo afirmar es que ese si que sería un gran desafío para la alegre luminosidad  ya que ella estaba acostumbrada a aparecer en momentos felices para dar un ambiente aún mas agradable.

            Así fue como pasaron ya algunas semanas y la sonrisa ya aparecía en cada uno de los rostros de aquellos pobladores. A Excepción  de una niña conocida por  Zulema o ‘’zumy’’.

             Zumy, tenía unos catorce años, pelo negro opaco, tes muy blanca y unos ojos que penetraban en quien la mirase, ella  se caracterizaba por el gran rencor que guardaba; aunque para decir verdad, no lo habían notado con anterioridad ya que entre tanta maldad su rencor pasaba desapercibido. Y eso ya quedaba en el pasado, dejando secuelas representadas en aquella chica, ya no era una mas del montón; ahora que todos se comportaban como gente civilizada ella pasaba a ser la única con aquellos desagradables comportamientos. ¿Cuál sería la causa?, Tendría que haber quedado con algún fantasma del pasado, algún hecho en su infancia que la haya marcado profundamente.

        Los meses pasaron y la pobre niña se hundía cada vez mas en el profundo lago de tristeza, su familiares ya preocupados por la situación, entraron a su habitación a pasos sigilosos y a su vez con una voz cautelosa y delicada; pronunciaron reiteradamente su nombre, pero ella no dejó salir palabra alguna de aquellos mudos labios; el cuarto se encontraba completamente oscuro, la cama desarmada y unos cuantos trapos sobre ella, las cortinas estaban algo estropeadas y ella yacía en el suelo con un habitual  llanto desgarrador y un rostro seco debido a tanto mar de lágrimas. Su padre había fallecido hace ya cinco años. En un primer momento se presumía que la niña no habría superado aquella muerte; pero lo que desconocían era que se trataba de una violación causada por su actual padrastro quien por esos días se encontraba en Perú y volvería dentro de dos meses, situación que acomplejaba cada vez mas a la pequeña. Claramente no era nada de fácil, menos si no quedaban mas de dos meses para volver a tener que enfrentar ésta situación siendo está la más temida de sus pesadillas.

        Oscar, el padrastro de Zumy, inició aquellos macabros actos un día en que se encontró a solas con ella; llamó a la puerta de la habitación en donde zumy se encontraba realizando una tarea. En un primer momento el acercamiento fue indiferente, acarició el cabello de la menor y seguido de esto bruscamente arrebató su cuaderno; la tendió en la cama y se posó sobre ella para asegurar su inmovilidad. La pequeña, en ese momento, no temió por lo que le pudiera hacer, sino que por lo que pensaría su madre si se enterase. Zumy ya resignada, cerró sus ojos e intento olvidar.

Desde aquel día todo cambio para ella, no volvió a mirar  a su madre a los ojos y  no quiso asistir al colegio; la madre hizo caso omiso al hecho de que no quisiese asistir a clases, puesto que no tenía gran allegada con las apoderadas. Y respecto a la indiferencia de su hija, ella pensaba que era algo típico de la adolescencia.

Así fue como los meses volaron y llegó la fecha del cumpleaños número quince de zumy. Por la madrugada despertó de golpe e inundada en lágrimas recordó que Oscar regresaría de Perú a las doce en punto, hora en que su madre se encontraría trabajando. No pudo seguir durmiendo, solo pensaba en como evitar ser abusada nuevamente; y entre tanta inquietud el reloj marcó las doce, el corazón de zumy se aceleró considerablemente; con brusquedad y una palidez increíble se ocultó bajo la cama.

Entre los silenciosos sollozos de la niña, crujió largo rato la puerta principal- Oscar hacía notar su llegada.

 El sonido de los pasos  acrecentaba ante los oídos de la temblorosa zumy.

El hombre por su parte dejó las maletas en el suelo y comenzó a buscarla como un león en busca de su presa. Pronunció su nombre con una calurosa voz  provocando una tensión aún mayor en el lugar.

En medio de la tensión;  zumy se dio cuenta que muy cerca de ella, en lo estrecho de su escondite bajo la cama, había una tijera de gran filo. No dudo en cogerla, pero fue precisamente en ese instante cuando la cara de oscar se asomó dejando a la niña pasmada con su mirada penetrante.

¿De quien te escondías?- preguntó con una atenta miranda a Zumy.

Me ocultaba de ti ¿contento? - respondió firme, y luego de un instante retomo sus palabras y  señaló: - eres una bestia.

Su padrastro estalló en una burlesca risotada

OH! Pero si se me había olvidado que hablabas ni-ñi-ta – indicó Oscar con un ridículo tono.

Zulema cerró los ojos, dos lágrimas le brotaron. Los recuerdos se paseaban por su memoria como verdadera y amarga secuencia. Intentó ser fuerte y defenderse, pero fue allí cuando las pocas fuerzas que guardaba en su interior se unieron para tomar las tijeras que aún permanecían en el suelo, las tuvo en sus manos algunos segundos y apresuradamente, sin pensar mas lo que haría, las atravesó en su pecho.

Oscar no se alcanzo a percatar de la acción ya que aparentaba una fuerte carcajada  cubriéndose el rostro con sus sucias manos. Pero al fijar nuevamente el rostro frente a la niña, ésta yacía en una poza de sangre.

La imagen que presenciaba, no dejaba para pensar en ayuda, sino que sólo dejaba en Oscar la desesperación  de buscar alguna forma de ocultar el cuerpo sin ser culpado por la muerte de la pobre zumy.

Por la asquerosa mente de Oscar, viajó la secuencia de los mismos recuerdos de zumy, sintió una inmensa culpabilidad y accedió a acercarse al cuerpecito, quitó las tijeras del difunto cuerpo ensangrentado; Quedó inmóvil algunos momentos y se quitó la vida de la misma manera que la inocente quinceañera.

A ''pueblo tacaño'',volvió la oscuridad, puesto que la luminosidad, huyó al lugar en el que en estos momentos descansa la pequeña zumy.

 

Javiera Encina, 15 años, Quintero-Chile

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