Desde la perspectiva de un absoluto desconocedor de las virtudes y veleidades del futbol, (ese es mi caso), Este mundial ha tenido un efecto catalizador en la disposición de las personas que han debido sortear todas las adversidades que trajo consigo el, de todos conocido, terremoto del 27 de febrero del 2010 y el posterior tsunami que causó incluso más estragos en algunas localidades costeras de la séptima y octava regiones, que el mismo sismo. En el caso de los menos afectados, el efecto curativo de semejante evento no es de despreciarse ya que la alegría en masa que ha provocado el notable desempeño de la selección de Chile, (algo que no se veía desde hace 50 años), logró estimular la simpatía y la disposición, incluso de los menos entusiastas, gracias al fervor colectivo que arrasó con todos.
Sin recoger el guante de polémica alguna, me parece positivo que Sebastián Piñera, siendo para bien o para mal el presidente de todos los chilenos, se tomara “la molestia” de moverse junto a su gabinete a algunas de las localidades más siniestradas por el terremoto, para ver junto a "la gallada" los partidos de la roja, y levantar el ánimo de aquellos que la pasan mal por estos días y que deben sentir que no han sido del todo olvidados, al ver al primer mandatario en una faceta totalmente distinta y no habitual a lo acostumbrado. Ahora que finalmente la realidad se ha impuesto, después de enfrentar honrosamente a la potencia futbolística de un país que cuenta con experiencia de sobra y un contundente arsenal deportivo, como lo es Brasil, Es de esperar que la pasión y la ilusión desbordantes, que unieron a toda una nación en una sola alma común, se mantengan vivas por el mayor tiempo posible mientras retomamos las tareas que requieren de toda nuestra atención, y empezamos a pagar los televisores de plasma.







el tener un presidente de derecha que no es lider politico sino empresario y nada mas.
saludos