Armando

SER UNO MISMO

Javiera deseaba impresionar a Ricardo, un muchacho que conoció en el cumpleaños de su amiga patricia. Entre ambos se generó una sintonía especial, un encanto que se da muy pocas veces entre un hombre y una mujer.

 

Finalizada la fiesta, ambos intercambiaron msn y teléfonos. Desde aquellos días, comenzaron a charlar durante interminables horas tras el trabajo.

 

Un día, el muchacho le dijo que se juntaran en algún lugar, a lo que ella accedió, pero Javiera se dio cuenta de que su imagen –a su juicio- no era la mejor para presentarse ante Ricardo, así que decidió  hacer cambios… en una revista vio a una modelo rubia, vestida con un traje de seda blanco que le acentuaba la figura. Javiera, con unos kilos de más, decidió comprarse aquella ropa. No le quedaba bien, pero estaba convencida de que esta manera sorprendería a quien pretendía como pareja.

 

Al mirarse al espejo, notó que su cabello estaba un tanto opaco y decidió cambiarse el color a rubio, además de comprarse un par de lentes de contacto para potenciar su mirada.

 

Llegó al encuentro segura de si misma, Ricardo esperaba sentado en el café. Se le notaba algo ansioso y miraba el reloj a cada minuto… Javiera se acercó y lo saludo.

 

- Hola- dijo con voz sexy.

- hola- respondió Ricardo mientras observaba  la puerta constantemente.

- Cómo estás

-Bien respondió secamente-

- Cómo te…- en ese momento Ricardo interrumpió la conversación.

- Disculpa… quién eres…. No es por ser mal educado, pero estoy esperando a otra persona.   

 

Muchos años después, cuando ambos estaban casados, recordaban aquella anécdota con jocosidad, sabiendo que, si los cambios son necesarios, la naturalidad nunca se debe cambiar.



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