Concurso Literario de Atina Chile 3ª Mención Especial
Cuento escrito por Rodrigo Venegas Bustos, bajo el seudónimo RODRIGO SOLO, Los Andes, V región, Chile
"Espérame"
-Te tengo que contar algo.
-Dime.
-¿Estás solo?
-Sí, por esta noche al menos.
-Tengo un problema.
-Soluciónalo.
-Es que no es tan fácil, huevón. Tú siempre simplificando todo. Te llamo porque no me es fácil
conversar esto, ¡escúchame!
-Si me llamaste a las dos de la mañana para retarme, sería todo, porque mañana me tengo que subir a un
avión en el aeropuerto de Barajas a las siete. Tú y yo estamos a miles de kilómetros de distancia, no me hinches
las pelotas.
-Perdón, si no te he llamado para pelear.
-Entonces, si me llamaste para sexo telefónico, la verdad es que no tengo ganas. Contigo no tengo ganas
de nada, la verdad.
-Nada de eso.
-Dale, cuéntame.
-Hace unos cinco años que no te veo.
-Lo sé, si tú no me has visto ese tiempo, debo concluir que yo tampoco.
-¿Chistoso?
-Es que estoy dormido, son las 2 am, y tú no encuentras a nadie en el mundo a quien llamar.
-Bueno, continuo, te tengo que contar que en esos cinco años que no te veo, he conocido a varias
personas.
-Supongo, probablemente los conociste cuando estábamos juntos.
-¿Y tú, has conocido chicas apasionadas en Madrid?
-¿Quieres una reseña histórica a esta hora, querida? Sabes, soy el hombre más sexy del mundo, te lo perdiste, pero no es tema de madrugada.
-Ja, ahora te crees lindo.
-Tú me dijiste una vez eso: “eres el hombre más sexy, y no podré olvidarte”.
-La verdad, ambas cosas son ciertas. Cada día que pasa, pienso en ti. Y, en este último tiempo, he
pensado más.
-Hum- murmuró él, mientras entraba la luz del luminoso “Jeréz Tío Pepe” ubicado sobre el edificio del
frente, a un lado de la plaza Puerta del Sol.
-¿Andas lacónico?
-¿Por qué preguntas?
-Por tu simple “hum”, por lo que te acabo de decir.
-Mujer, no se me ocurrió otra palabra para recibir tu halago de que soy bueno y que no me podrás
olvidar. Creo, al mismo tiempo, que eres la misma persona que me dijo hace cinco años que lo nuestro no daba
para más, te aburría, la relación no iba para ningún lado...
-No me reproches, te llamo porque quiero contarte algo.
-Habla, entonces.
-Mira, tengo un problema. Es decir, tenemos un problema.
-El verbo tener lo has conjugado mal. “Tenemos” es para mi un set de siete palabras, pero no existe
entre nosotros.
-Sí, existe.
-¿Por qué?
-Tengo frío, me ha dado pulmonía.
-...
-Es grave.
-Tómate una Aspirina, un Trioval, o anda a un practicante y que te inyecte.
-Estoy en un hospital, ahora.
-Entonces ya estás en un lugar seguro. Iré en dos semanas, te paso a ver a tu casa, si es que no me hace
una escena el celoso de tu marido.
-Ya no tengo marido.
-Buena idea, lo tuyo con él no tenía destino. ¿Te engañó o lo engañaste?
-Se murió.
-Perdona, no sabía. ¿Y qué le pasó?
-Le dio sida. Por eso me muero yo. La verdad, te llamo para decirte que tenemos un problema, y es que
fue un error dejarte porque tú fuiste el hombre de mi vida. Señor cascarrabias, tú y yo tenemos un problema
porque me quedan dos días de vida. Quiero abrazarte, despedirme de ti.
-Espérame.
Este documento se encuentra bajo una Licencia Creative Commons







espero que en cinco años no me llamen para decirme que soy sexy y que no me pudieron olvidar.
genial el cuento....