thesa

LA ENFERMEDAD COMO CAMINO PARTE I

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     Del libro de Thorwald y Rüdiger. Me parece interesante comentarles un breve resumen, de este método para el descubrimiento profundo de las enfermedades.

    Todos nuestros síntomas tienen una interpretación única y profunda para nuestra vida, ellos nos envían mensajes del ámbito espiritual, por lo tanto una buena capacidad para interpretarlos dependerá nuestra recuperación de la salud.

      El cuerpo nunca está del todo sano o enfermo , ya que de ello depende las manifestaciones de nuestra mente. Cuando confluyen una serie de manifestaciones armoniosas la llamamos salud, si éstas se perturban hablamos de enfermedad. Ahora esta pérdida de armonía se produce en la conciencia, por lo tanto si una persona sufre una alteración en su conciencia se manifestará en su organismo en forma de síntoma. Dicho síntoma nos llama la atención interrumpiendo bruscamente nuestra rutina de la vida diaria, nos atrae la atención hacia él, por lo tanto nuestro interés y nuestra energía, impidiendo nuestra vida normal, evidentemente nos llama la atención, lo queramos o no. La lucha para terminar con él nos demanda atención y dedicación, consigue que estemos pendientes de él. Lo que debemos eliminar no es el síntoma sino la causa de él, por lo tanto debemos apartar la mirada de él y mirar más allá. EN resumen la enfermedad es un estado que nos indica que la conciencia de un individuo, ha dejado de estar en orden o en armonía, por lo tanto el síntoma es señal y portador de información, ya que con su irrupción interrumpe el ritmo de nuestra vida y nos obliga a estar pendientes de él. El síntoma es el aviso de que algo falta. La enfermedad no tiene entonces más que un fin ayudarnos a subsanar nuestras faltas y hacernos sanos. Esta es la gran diferencia entre combatir una enfermedad y transmutarla, la curación se produce solamente al transmutar la enfermedad, nunca derrotando solo al síntoma, esto llevará irremediablemente a un círculo vicioso en que muy pronto el síntoma volverá a aparecer pues su causa no ha sido tratada.

          Todos los engaños de este mundo son nimios, comparados con el que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida, la sinceridad para con uno mismo, es una de la más duras exigencias que el hombre puede hacerse, de ahí la importancia de la tarea más difícil que puede enfrentar, el conocimiento de si mismo, la verdad. Para aquél que busca la sinceridad al mirarse a si mismo, la enfermedad puede ser de gran ayuda. ya que nos hace sinceros, en ella tenemos claro y palpable aquello que nuestra mente trataba de desterrar y esconder. El síntoma al hacer aflorar elementos reprimidos , vuelve sinceros a los seres humanos, y capaces de  enmendar el rumbo . " el que hace el bien no lo hace por la gloria, pero la gloria es su consecuencia.

    En un próximo artículo detallaré algunas enfermedades y su significado, preguntas que realizarse para identificar el conflicto que las produce, sus síntomas más frecuentes.

               Saludos Thesa

nad falta, solo Dios basta

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Tom Collins
dijo :

"la sinceridad para con uno mismo, es una de la más duras exigencias que el hombre puede hacerse"

"la tarea más difícil que puede enfrentar, el conocimiento de si mismo"

Estoy anonadado, no sé que decir.

Miro a mi alrededor, me miro a mi mismo, y no se me ocurre de que manera pudiesen sentarse bases de entendimiento que pudiesen ayudar a comunicarnos, entendernos, en un marco más cercano a la realidad.

Tom

21/02/2008 a las 13:36
mbnmbnm
dijo :

me cuelgo de la frase solamente, la segunda que has resaltado Tom...

esa no es una tarea difícil, el conocimiento de si mismo, porque es imposible...

Rolando.

21/02/2008 a las 14:04
Tom Collins
dijo :

Y disculpa lo extemporáneo de mi respuesta, pero sucede que solo recién vi tu comentario.

A lo que aludo es a que no se me ocurre como lograr poder comunicarse con los demás dentro del marco de nuestra propia realidad.

No nos conocemos tanto, porque renegamos de nosotros mismos, tratamos de imponernos una imágen idílica y convencernos de que somos así, y justificamos de mil maneras inimaginables todo aquello que nos evidencia como somos en verdad.

Si hacemos tal con nos, con mayor razón imponemos a los demás una imagen que nos es la nuestra... ocultándonos tras de ella.

Entonces, ¿como lograr resquebrajar esa costra con que nios cubrimos ante los demás y conseguir que ellos hagan lo mismo?

¿Hasta que punto una fuerte amistad permite eso?...

¿Y porque ello no ha de extenderse al resto?...

Atardecí muy preguntón.... y a destiempo...

Tom

15/07/2008 a las 20:08
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