Annita

Concurso Literario de Atina Chile 2º Premio

book4.jpgEscrito por Jessica Alvarado Arredondo, bajo el seudónimo de COSITA, de la ciudad de Santiago, Región Metropolitana, Chile.

 

  

"Fue un encuentro tan pequeño"

 

 

Han pasado casi dos años desde que estuve entre tus brazos la última vez, dos años mordiéndome los labios
sabiendo que no fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, ¿pero qué opción me quedaba?, si habían
pruebas suficientes para demostrar que el amor que un día nació entre los dos se había extinguido.
Como cada mañana desperté con tu nombre en mis labios e imaginando por donde andarías. Ni en mis sueños
más profundos me hubiera imaginado volverme a encontrar con tus ojos y hoy estabas, entre la multitud que
esperaba el tren de las ocho.
Mis piernas comenzaron a temblar mientras caminaba sin saber para donde iba y mi cabeza se inundaba de
pensamientos alocados.
- Hola (un hilo de voz salió de mí)
- Hola, ¿qué tal?
- Muy bien ¿y tú?
- Bien también gracias, ¿qué haces por estos rumbos?
- Lo mismo digo, yo he adquirido un departamento muy cerca de la estación.
- Que coincidencia, yo también.
La solemnidad de nuestras palabras no encontraban conciliación con mis pensamientos que a ratos me pedían
que me colgara de tu cuello y te besara con locura. El tren se acerca y abordamos en silencio, el tumulto de
gente hace que nos separemos y entre las cinco personas que nos distancian nos observábamos con
detenimiento.
Tu rostro sigue intacto, lo profundo de tus ojos no se ha perdido y la carnosidad de tus labios sigue llamándome como el primer día. Eres tan hermoso, alto, delgado, con un cabello que ahora luce unas canas de más, pero que
te hacen ver indudablemente mejor. Volteo para ver mi reflejo en la ventanilla del tren como buscando a la
chica de la que una vez te enamoraste, mi cabello ahora es largo y lacio, cosa que siempre quisiste y nunca
consentí, mis ojos color miel y mi piel dorada por las últimas vacaciones hacen perfecto juego con el color
rojizo de mi cabello. Giro nuevamente hacía ti y te encuentro observándome, como una niña me sonrojo al
saber a ciencia cierta en que estás pensando.
“Buenos días señores pasajeros, próxima estación Los Héroes, lugar de combinación con línea dos.”
Baja mucha gente y podemos nuevamente estar juntos.
- ¿En que estación bajas?-me preguntas.
- En Baquedano ¿y tú?
- Yo llegó hasta Escuela Militar.
- Te queda mucho viaje entonces por delante, a mí solo un par de estaciones más.
Y el silencio se apodera de nuestros labios, daría todo lo que tengo por saber en que piensas y mientras, el tren
sigue avanzando e inevitablemente llegará a mi estación de destino.
“Señores pasajeros, estación Baquedano, lugar de combinación con línea cinco.”
Titubeo, mis piernas no se mueven, el sonido que anuncia que las puertas se cerrarán retumba en mis oídos y
sabiendo que no debo, avanzo y bajo del tren. Escucho como a mi espalda se cierran las puertas del vagón y
mi corazón deja de latir. Giro para poder despedirme de tus ojos y a cambio de una despedida recibo un beso
de bienvenida.
No pregunto cómo ni porqué, sólo sé que has bajado conmigo y que ahora mi lengua saluda la tuya
contándose como se han extrañado en estos dos años.
Después de un rato, no sé cuánto, tomas mi mano y hacemos cambio de andén para volver al punto de partida.
El destino es tu departamento y mientras avanzamos te beso como si fueras el aire que respiro.
Tus ojos brillan, tu rostro esboza una sonrisa y me hace denotar que es algo que deseabas tanto como yo,
volver a estar juntos, volver a sentirnos, volver a amarnos. Tus manos se pierden bajo mi chaqueta notando
como tus besos y caricias han producido efectos en mis pechos, apego tu cuerpo a mi y compruebo que estás
sintiendo lo mismo. Bajamos del tren y casi corremos a tu departamento, en el ascensor nuestras manos hacen lo que nuestro deseo les ordenan, tu boca devora la mía y mi boca devora la tuya.
Ya en tu departamento me acorralas contra la puerta mientras la cierras, mis piernas rodean tu cintura y tu
boca se desliza por mi cuello. Tus manos me arrancan la chaqueta, desabrochas uno a uno los botones de mi
blusa mientras siento como tu sexo crece entre mis piernas.
No hay palabras, no son necesarias, nuestros cuerpos hablan, nuestros cuerpos gritan. Estoy viviendo las
dulces caricias que extrañaba tanto, tu lengua juega afanosamente con mis pezones y mis manos intentan darle
libertad a tu sexo.
“Señores pasajeros, estación Baquedano, lugar de combinación con línea cinco.”
- Adiós, que tengas un buen día.
- Adiós.

 

Este documento se encuentra bajo una Licencia Creative Commons

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

MENSAJE_LEGAL_ATINA_CHILE.jpg

{container-17}