Realmente increíble, diarios, periódicos, revistas, medios de comunicación, editores y sus comunicadores coludidos todos en un solo ornamento de farandulizar un tema tan propio, pero tan poco farandulizable como la comunión de un país. Veo con pena, con rabia después y con mal presagio los débiles brazos pero largas y ambiciosas manos que mueven a nuestra patria. Siento que el alma de Chile está partida, siento que Chile no existe ya, que solamente quedan rastros de algo que pudo ser pero que no lograría serlo, excepto claro, de extremas circunstancias. Tan extremas como una guerra, o una rebelión civil.
La mala gente, sin clase ni amor por el prójimo ha corrompido las instituciones, gordas están nuestras gentes de promesas grasas y mediáticas, tan vulgos como sus asados petulantes de domingo como única fuente de reconocimiento de felicidad y de concreción de sus logros. Egoísmo es lo que se denomina eso con compatriotas que se mueren por pan y algo de gloria en su propio territorio día a día.
Más vale foráneo, dijo Frei, más vale hermano, dijo Bachelet, pero nadie mira el propio bolsillo primero. Son cautivadores los que gobiernan ahora, mala clase, sin vergüenzas y con menos patria que un inmigrante en Chile, porque hasta un inmigrante vale más que un ciudadano común y corriente. Borrachos sois y seréis como los pestilentes escritorios de tus jefes. Autoridades y compañía que valoran la solidaridad, pero que solamente han sabido aprovechar y menos clasificar con discernimiento capacidades y menos hablar, de honradez. Caprichosas bestias que deambulan con corbata entre bancos y teatros con aire de vanguardia, retornados perfectos algunos, pero todos al fin con bolsos llenos de incertidumbre, pero cultos del embauco.
Mala clase la nuestra que no ve, no sabe y no muestra un ápiice de amor por las puertas que cierran a Chile. Mal presagio promulgo por estos diez años venideros a la gente que trabaja honesta, pues serán maldecidos por los administradores de hoy y su propia naturaleza. Más corrupción de tinta roja en tus manos, más flaites en tus caminos, menos educación para vuestros hijos y nietos, y menos vergüenza por el que guiará la nación sin límites.
Negras las uñas que muestras las cifras del engaño, la pobreza y la mala ecuación de los que han especulado con esta fiesta que ha durante veinte años hasta hoy. Más delincuencia, menos policía, menor calidad de la vida si es que hubo, menos deporte si e que hubo, más violaciones a tus hijas(os) y violencia en tu vecindario. Esa es la verdad que te tocará, pues lo siento. Ojo, el que tiene llorará por la incomprensión de sus valores y patrimonio, pues no habrá quien entienda a este “nuevo rico”.


















Yo...
... A lo lejos veo una luz de esperanza
Saludos Optimistas
NINAZUL