Danny Perich L

La Industria del Salmón en Chile

La industria del Salmón en Chile, evidentemente, ha crecido. Ya en el año 2004 se anticipaba que la industria salmonera superaría al mayor exportador mundial, Noruega (Knapp, Roheim, & Anderson, 2007, pág. 66); y aunque esto no ha sucedido aún, los números indican que nuestro país se encamina rápidamente a esta ambiciosa meta. Mientras que el país nórdico ha incrementado la producción de salmón cultivado en los últimos cinco años en cerca  de 174.000 toneladas, nuestro país lo ha hecho en poco más de 178.000, cubriendo un 38% del mercado mundial (SalmonChile, 2007); es decir, sólo un 1,5% menos que Noruega. El tercer competidor es el Reino Unido, con un lejano 7,8% del mercado mundial.

Estos favorables números son los responsables del entusiasmo del presidente de SalmonChile, César Barros, durante la última cena de la industria salmonera. Y a pesar de anticipar con vehemencia que las exportaciones chilenas aumentarán el doble para el año 2015, nada es seguro en este mercado.

En primer lugar, casi el 80% de las exportaciones chilenas de salmón están destinadas a Estados Unidos y Japón (Knapp, Roheim, & Anderson, 2007, pág. 67); bastaría un cambio en las costumbres alimenticias de alguno de estos países para que nuestras exportaciones se conviertan en un pozo sin fondo. Ahora bien, este nefasto escenario es improbable, al menos por un buen tiempo; la demanda de salmón en el mundo ha crecido de manera exponencial durante los últimos 20 años (SalmonChile, 2007) y, por lo que se puede ver en los números, seguirá creciendo de igual manera. Es por lo mismo, que las palabras de Barros son ciertas, pero incompletas a la vez. Nuestro país tiene una gran responsabilidad con este sector; sin embargo, el compromiso debe ser asumido en conjunto con los empresarios del rubro.

En primer lugar, las acciones erráticas del actual gobierno han afectado directamente a esta industria; mientras el gobierno intenta corregir las tareas mal hechas a punta de corrector y borrones, la tarea del mateo del curso se ha quedado olvidada en el escritorio del profesor. Es cierto que TranSantiago se ha convertido en un problema para la ciudadanía (no sólo para los santiaguinos) y se hace necesario dedicarle esfuerzos adicionales; sin embargo, mientras dejemos pasar de largo las oportunidades que nuestros recursos nos ofrecen, nuestro país seguirá por la senda del conformismo económico tercermundista. Considerando que la industria salmonera se encuentra agrupada mayormente entre las regiones X y XI, es impresentable que las propuestas gubernamentales de conectividad entre estas dos regiones, sean tan escuetas; con mayor razón, si consideramos que nuestras costas, junto con las riberas noruegas, son las más extensas del mundo con condiciones ideales para el cultivo de salmón (Knapp, Roheim, & Anderson, 2007, pág. 67). Además, el acelerado crecimiento poblacional de algunas ciudades, junto con el alto porcentaje de habitantes que no ha terminado su enseñanza secundaria –46,1%, cifra entregada por César Barros en el evento de SalmonChile–, no augura mejoras significativas en las capacidades de producción de los empleados y, por ende, existirían pocas probabilidades de aumento en las remuneraciones en el corto y mediano plazo. Otro factor, que podría influir negativamente en el crecimiento sostenido de la industria salmonera, es la falta de políticas estatales claras sobre sesión de derechos marítimos a los productores nacionales e internacionales en materia pesquera, así como la falta de estudios sobre la posibilidad de estatización de algunas importantes empresas del rubro (Knapp, Roheim, & Anderson, 2007, págs. 68-69), a diferencia de su rival nórdico.

En segundo lugar, existen responsabilidades compartidas entre las empresas del sector y el gobierno; es bien sabido que entre un 30% y un 50% de los salmones jóvenes de cultivo mueren durante el proceso (Knapp, Roheim, & Anderson, 2007, pág. 67). Las razones son varias; desde falta de control sanitario hasta problemas de infraestructura. El primer punto se puede solucionar aportando más recursos a la investigación salmonera; considerando que gran parte del empleo de las regiones X y XI depende de esta industria, se hace indispensable que el gobierno adopte medidas en pos de una producción menos riesgosa. Asimismo, las empresas de cultivo de salmones tienen la responsabilidad de invertir en infraestructura e investigación; si la pérdida de salmones es tan elevada y, aún así, la producción crece a pasos agigantados, es fácil advertir que el gasto en investigación evitaría la muerte de los cultivos con iguales o menores costos probablemente. Aparentemente, estas empresas están esperando que otros hagan el trabajo por ellas.

Por último, es inconcebible que el sector considere que los sueldos bajos se deban a la falta de educación de sus trabajadores; si las empresas de cultivo de salmón requiriesen trabajadores con mayor nivel de educación, con el fin de conseguir una mayor producción, capacitarían aún más a sus empleados. En realidad, lo que se aprecia es lo contrario; a pesar de la falta de educación de los trabajadores, la producción chilena aumenta, sin que veamos un crecimiento de las remuneraciones. La población de las regiones X y XI depende en gran parte de la industria salmonera para conseguir empleo; por esta razón, a pesar de las deficientes condiciones de trabajo, la capacidad de los trabajadores salmoneros para negociar sus remuneraciones es mínima (en los últimos dos años, han muerto cincuenta personas, trabajando en la industria salmonera). Si los empresarios salmoneros quieren mantener el estatus de productor mundial de salmón, deben ser ellos mismos los responsables de mejorar la calidad de vida de sus empleados, otorgándoles mayor educación y capacitación, mayor seguridad y estabilidad laboral, y condiciones adecuadas de trabajo; sólo así, nuestro país logrará los niveles de producción por empleado de Noruega y, en consecuencia, remuneraciones más altas.

Asumir una actitud de liderazgo en esta industria, podría ser la clave para que nuestro país se convierta en número uno indiscutible en la exportación de salmones de cultivo; aunque, por la actitud ambiciosa y poco autocrítica de Barros, sumada a las deficientes acciones del actual gobierno, difícilmente veamos un mayor avance que el esperado en este ámbito.

Danny Perich Lara
Presidente Comunal Juventud Radical Punta Arenas
en relación al artículo del diario El Mercurio, Cuerpo B,
"Economía y Negocios", del día 5 de Octubre de 2007, titulado
"Industria salmonera proyecta duplicar sus exportaciones al 2015"

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