Se sabe que San Bernardo es una ciudad de bastante vida literaria, se sabe que su riqueza intelectual nació con la colonia Tolstoiana, que este grupo de jovenes escritores y artistas querian vivir de la tierra y de las artes, que bastante razón tenían, pues San Bernardo cuenta con la belleza y los creadores, de seguro que en aquella época era más hermoso y digo hermoso por el entorno, por la tranquilidad del ambiente, entonces amerita concluir la inspiración a tanto talento. Hoy esta comuna hace honor a sus raíces literarias, pues en estos últimos años han despertado bastantes poetas, escritores, artistas y centros literarios que trabajan en sus publicaciones con muchisimo esfuerzo, un esfuerzo a veces duro, a veces irónico. Cumplir un sueño a veces queda ahi a medio andar porque falta la otra parte del sueño, lo concretó, falta la ayuda económica, falta que crean en nuestros libros, que nos escuchen, falta en el caso de nosotros, unirnos, dejar las individualidades, crear más centros, más escuelas, más talleres, hay que llevar nuestro talento a las calles, a las poblaciones, a los colegios, a la vida Santiaguina, a las regiones, no basta con escribir bién que en este caso es indudable, no basta que nos financien nuestras publicaciones que por lo cierto sería maravilloso, hay que exponer nuestro trabajo con fuerza, hay que pulirlo, hay que alimentarlo, un libro es como un hijo que se crea y cria, pero con disciplina y amor, un escritor es escritor las 24 horas y muchas veces no duerme, no come y debe sortear sus necesidades incluso básicas, una especie de mendigo que sube y baja las escaleras públicas para publicar su trabajo que luego casi regala, eso es AMOR AL ARTE, creo que eso debe cambiar, ser escritor es un trabajo digno y necesario, es un oficio porque San Bernardo tiene la capacidad, tiene la energia, que es sin duda un fenómeno que crece, que se explota y explora en el paisaje de la literatura, su presencia se extremece sale de esta comuna, vuelve y se percibe, no podemos permitir que solo quede en el intento, no hay que permitir que nuestros talentos se escapen, hay que permitir que nuestros amigos escritores, crescan y que en ese vuelo vuelvan y nos traigan su aprendizaje y lo despositen aqui donde nosotros le dimos la mano, le enseñamos a caminar y le secamos las lágrimas, nuestro hijos deben aprender con dolor, pero sin nuestro golpes, sin nuestro desamparo, pero aún asi está el amor que todo lo perdona, hay que perdonar a nuestros maestros, a quienes no creen en nosotros, porque somos humanos, porque tenemos derecho a equivocarnos, a enfermarnos, porque la literatura como dice una gran amiga tiene patitas propias, con su propia epidemia, si amigos, esto debe ser la literatura una gran epidemia, una epidemia sin cura. No es tan dificil romper las reglas, lo sé, lo sabemos, cambiar nuestro destino tiene un costo, a veces hay que pagar el costo, hay que mojarse el trasero, se cierra una puerta, pero se abren miles, seamos valientes Amigos escritores de San Bernardo, peor en no hacer nada.
Los quiero muchoooooooooo ANITA MONTROSIS
POETA







anitamontrosis
Un artículo precioso, y una verdad induscutible. Sé puede decir más alto, pero no más claro.
Estoy totalmente de acuerdo. La literatura debe ser una epidemia que se propague indefinidamente y no tenga cura. El talento y la creatividad no pueden coartarse, tienen que volar, depositarse en cada rincón del alma y la conciencia del sentimiento, transformarse en sabiduría y regresar al corazón del pueblo.
El arte por el arte.
Un saludo
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