¿Y quién soy? ¿Qué es lo bueno para mí?
Cada camino que decido recorrer, ha sido ya recorrido; cada pensamiento
original ha sido ya pensado; cada acto de auto conmiseración ha sido ya
identificado por alguna mente y ha por lo tanto perdido su poder
redentor.
Escandalosamente proclamo lanzarme a abismos no más profundos que un
hoyo de poca hondura, en la cual ni si quiera un niño pequeño se
hundiría ni hasta las rodillas.
Desesperado mascullo palabras de autocomplacencia;
¿por qué la mente es a veces tan feliz hundiéndose en su propia miseria?
¿Por qué encuentra el ego solaz en reconocer su desamparo, y en procurar aumentarlo cada vez más?
Como un gato que quiere experimentar acabando cada una de sus siete
vidas; como el masoquista que desea ser vapuleado; como la ilusión de
compañía de un anciano abandonado en un hogar; como la esperanza que aún
conserva un niño abandonado, de 8 años, de ser adoptado por una familia
feliz.
Como tales cosas es el infortunio del ser humano cuando, al ser
consciente de su divinidad, escoge casi casi involuntariamente ser
retenido en su carnalidad.
¿Cómo amar al darse cuenta que todo asomo de “amor” en el interior
no es más que un intento de llenar un vacío propio, de sentirse completo
con alguien externo, que llegue como una redentora de dolores y
aplacadora de males? ¿Cómo entregarse al amor si no se está en paz
consigo mismo, si ni siquiera sentimos genuino amor por nosotros mismos?
La liberación a través del adormecimiento de la sinapsis; nada más falso
ni nada más real. Nada más estúpido ni nada más efectivo que dejarse
llevar por la inhumanidad de los actos inconscientes.
¿Cómo compartir el mundo interior? ¿Cómo comunicar una existencia?
Palabras sobran, abundan, para describir estados de una mente y que otra
mente puede percibir…
¿pero cómo comunicar el espíritu, el alma, para que otra alma y espíritu la pueda percibir?
¿Por qué en sociedad somos tan diferentes a como cuando estamos solos?
¿Por qué al compartir con otras personas, de una forma natural, aflora
la parte de nosotros que quiere sonreír ante todo, que obvia las
intensas diatribas internas, y que se entrega a la risa fácil de la
broma burlona, o del comentario repetitivo ante el cual reímos por
reflejo, no porque nos cause verdadera gracia, sino porque estamos
condicionados a responder con una risa?
No nos interesa nada ajeno a las paredes de nuestro cráneo, no nos
motiva nada separado de nuestros intereses; no nos importa nadie más que
nosotros mismos, y aún así no somos capaces siquiera de amar a nuestro
propio ser.
¿Entenderá alguien esto? No es que sea muy complicado o enredado, sino
que es reflejo del interior, del alma que difícilmente se puede capturar
con palabras, pero que sí puede ser susurrada a la intuición…


















me gusto mucho
-----------------Lo que importa ,en tus apreciaciones Carlos, es que asi como tu lo expones, hay,cientyos de otros, en todo el mundo,que lo han pensado,lo han sentido y estan en eso,y eso quiere decir, que ,todavia,no encontramos a nuestros iguales,o tal vez ,ya, y no nos damos cuenta....
Igual, es interesante..
LMGO.-