De hogar a mueble sostenedor de trofeos. Un post etílico (2da parte)

Y con las tendencias migratorias del ser a las cercanías de su actividad económica los hogares cada vez más vacios pierden su sentido natural. El sistema nos regala la sensación que su función se cumple también exitosamente en variadas dependencias más cercanas al lugar de trabajo. (La misma sensación que me regala artificialmente el ron: -Que todo está mejor. ¿Pero será verdad?) El dormir y la ida al baño sea posiblemente por el momento quienes más se resistan a esta moda migratoria.
El hogar se ha ido transformando lento pero seguro en un mostrador exhibidor de trofeos sociales. Plasmas, PC, Notebook, Xbox, Wii, Playstation, Internet, etc., etc. Un cumulo de artículos tecnológicos como señal univoca de nuestro éxito.
Un éxito definido, articulado y establecido en nuestras mentes por la publicidad -conjuntamente con la rapidez manipulad de la tecnología- que manda actualizar o renovar equipos aun embalados con un sinfín de cuotas pendientes para no perder status social.
Y el efecto del alcohol me hace delirar que muchos artículos que se compran indiscriminadamente no han vencido ni son obsoletos, solo no están actualizados a la ultima chupada del mate. Muchas veces esta actualización solo es de color y forma, pero aun así corremos incansables con la tarjeta de crédito que nos tiene ahogados por ser uno de los primeros en poseerlos y poder exhibirlos jubilosamente.
Y estos trofeos tecnológicos que distraen y entretienen cosa que es muy bueno en su justa medida, si desintegran la unión de la convivencia. (Esa ha sido casi siempre mi lucha- lo confieso etílicamente- demostrar que derechos y respetos otorgados por ley no significan integración) Y así en el hogar, cada uno con su tema o juego, cada uno con su gusto y horario. Una conversación familiar inconexa de diversos temas a la vez.
Y mientras nosotros somos desintegrados en grupos y deseablemente en individualidades, estos artefactos tecnológicos hacen todo lo contario. Se engranan e interrelacionan perfectamente. La consola “x” tiene entrada para la “y”. Los parlantes engranan a los diferentes a aparatos asociados y en línea.
Curioso a lo menos. Ellos trabajan asociados para distraernos y poder manipularnos como entes individuales. Recaban información y gustos nuestros bajo total impunidad. ¿Qué posible logro les otorga nuestra desintegración? -me pregunto. Y mientras lloro mi vaso vacio me respondo: ¿Sera posible esta desunión les permita manejarnos a su antojo y evitar la posibilidad de una revolución conjunta en su contra?
He dicho. Salud
Saludos y suerte les desea el Desatinado






