El 13 de noviembre a las 19,03 hrs., se cumple un año que nos ha dejado un gran hombre en el amplio sentido de la palabra, que hizo de su vida un apostolado, poniendo su profesión a disposición de los más necesitados, al igual que sus ideales políticos, siempre pensando en los demás. Pienso que todo valdiviano sabe quien fue el Dr. Sabat, pero para quien no lo sabe o ya lo olvido, aquí va un pequeño resumen.
El Dr. Jorge Sabat Gozalo, estaba casado con Inés Guzmán y tenía tres hijos: Angela, Oscar y Omar, este último concejal en ejercicio de Valdivia. Médico de profesión desde 1950, resultó electo alcalde en tres oportunidades y a su haber se encuentran, entre otros logros, la distinción como Hijo Ilustre de
Algunas veces uno lo encontraba en un colectivo del sector, el siempre saludaba en forma amable y cariñosa.
Fueron pocas las veces que estuve cerca de él, pero esas pocas veces me dejaron un recuerdo muy grato.
A su velatorio y funeral concurrieron una gran cantidad de personas, pertenecientes a diferentes sectores políticos, pero la gran mayoría era pobladores de los sectores de más bajos recursos, a los cuales el presto atención médica hasta el final de sus días. Fue una gran despedida como le corresponde a un gran hombre, Hijo Ilustre de nuestra ciudad. Recuerdo la gran cantidad de personas que acompañaron el cortejo fúnebre hasta el Cementerio General .La tristeza se respiraba en el ambiente, al paso del cortejo por Avda. Picarte del Dr. Jorge Sabat Gozalo. Fueron los aplausos espontáneos de la gente en las calles, el respeto ofrecidos por los trabajadores municipales, el pequeño responso a la salida del Instituto Salesiano y a la multitudinaria recepción vecinal en el Cementerio Municipal, los que marcaron la jornada Una jornada extensa sin duda, pero que se recordará como lo que fue, el día en que Valdivia rindió un merecido tributo a una de esas personas que como él ya no existen.Hace un año los pocos diarios y radios de la ciudad estuvieron haciendo bonitos recuerdos de su vida, pero hoy que cumple un año de su fallecimiento ni siquiera lo recordaron, será el pago de Chile, o talvez esa noticia no vende. Talvez sea así en esta sociedad consumista, poco sensible, que tira por la borda lo que ya no sirve, no se dieron el tiempo y el espacio para recordar al hombre que si tuvo tiempo para todos los que lo necesitaban.
Pero si hubieron muchos que lo recordaron asistiendo a la misa en su recuerdo que se realizó el Martes
Tanto sacrificio, generosidad, entrega a los necesitados, ese dar hasta que duela, como decía nuestro Padre Hurtado, el Dr. Sabat lo siguió al píe de la letra. ¿Qué médico va a visitar a un enfermo que vive en un campamento? ¿qué médico en vez de cobrar por sus servicios le da dinero a su paciente para que regrese a su casa? ¿qué médico va a las 4 de mañana a ver a un moribundo? Yo contesto, ninguno, solamente el Dr. Sabat, esas pequeñas cosas y un sin fin de cosas más que hacían de el un ser atípico .
Pero al final del camino obtuvo un hermoso premio, el reconocimiento de una ciudad entera, donde las ideas políticas, las clases sociales y todas las demás pequeñeces que nos dividen, se esfumaron dando paso a una multitud de valdivianos agradecidos a quién no siendo valdiviano de nacimiento fue valdiviano de corazón. Es de esperar que ese agradecimiento de toda un ciudad quede plasmado en algo más tangible que el paso ingrato de los años no lo deje sumido en el olvido, ya sea una importante avenida de nuestra ciudad, un establecimiento de salud, o talvez un aula en
Zuny Leal Azócar
Una valdiviana de corazón


















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