En las conversaciones de coach, una gran recurrencia en las dificultades y sufrimientos tienen que ver con nuestras competencias en el manejo de relaciones, que pocas veces se expresa en esa forma. Lo más frecuente es la satisfacción o queja por lo que el otro hizo o no hizo, desde ahí nuestra capacidad de acción es poca.
Estamos todos los días inmersos en relaciones, es inevitable. En ellas obtenemos placer si coincidimos y generamos displacer si no coincidimos. Generamos conflictos si enfrentamos el displacer, o, resignación, o resentimiento si nos quedamos en ese displacer.
Si hacemos el juicio de que el displacer es pequeño y lo aceptamos en función de intereses mayores, de largo plazo, generamos paz. Si lo que hacemos es más bien ceder para no tener el conflicto, se nos genera resignación, que puede llegar a convertirse en resentimiento si culpamos al otro por haber renunciado a lo que queríamos
En la medida que no aceptamos el displacer, la falta de coincidencia, entramos en conflicto, el conflicto entendido del reconocimiento que lo que quiere hacer el otro me afecta, y decido defender lo que yo quiero hacer.
Una forma de aproximación a esta situación es intentar controlar lo que el otro hace para que así la situación no se nos escape. Así generamos reglas, reglamentos, procedimientos para lograr que el otro se someta a las reglas que queremos. Operamos desde el miedo, el miedo es el que lleva al control.
Una aproximación distinta, es poner los límites en la relación. Acá el énfasis lo ponemos en nosotros, en lo que aceptamos o no aceptamos en el trato con nosotros, es decir, pasamos de decir lo que el otro debe hacer o no, a decir lo que acepto o no acepto. Acá la emoción es la fuerza, la conexión con lo que quiero para mí y que me permite defender lo que me interesa defender
Es muy distinto a decir "esto es lo que tienes que hacer", controlo, a decir "esto no lo acepto", pongo límites
Y por supuesto, tal como podemos consensuar las reglas, podemos negociar los límites, a partir de reconocer los límites del otro. Lo hacemos desde la aceptación del conflicto, de reconocer que somos distintos, pero aceptando, no sometiendo la libertad del otro.



















De hecho
Lo clave es la emoción desde la que actuamos
Gracias Coca, totalmente de acuerdo, la palabra control es nefasta en cualquier relación. El cuidado es que al cambiar la palabra vaya acompañado del cambio de la emocionalidad en la relación
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Raúl Herrera L
la emociòn y la intenciòn en còmo la transmitimos