El nuevo Soma: La version 2.0 de la droga mencionada en la novela de Aldous Huxley
El virus de ingeniería genética que encendió el debate en torno a la ética y el establishment monopólico de las Farmacéuticas
Del articulo original de Jonah Leher Julio 28 de 2010 publicado en Agosto del 2010
En 1978 Robert
Sapolsky un recién graduado de la escuela de antropología biológica y con un
trabajo en Kenia, se dispuso a trabajar todo un año entre babuinos antes de
regresar a la escuela de graduados en EEUU y al tedioso trabajo del
laboratorio. En ese entonces la experiencia de Sapolsky en la selva consistía
en pequeñas expediciones en las montañas Castkill, el solo había hecho
exactamente solo una fogata en la espesura, la mayor parte de lo que sabía
sobre la vida salvaje de áfrica lo aprendió de los especímenes guardados en el
museo de historia natural y aún así ahí estaba en Nairobi hablando un muy mal
swahili y siendo estafado por todos los que conocía (turista), eventualmente el
encontró su camino a la sabana, repleta de cebras, bestias salvajes y elefantes,
“no podía creer lo que mis ojos veían” recuerda Sapolsky, “había un animal
detrás de cada árbol, estaba dentro del diorama”

Después de un tiempo, La visión romántica de Sapolsky del campo de estudios colisiona con la depresiva realidad de vivir en el África salvaje. Sus pies estaban infectados por hongos, su piel estaba cubierta por picaduras de insectos, los Masai le habían robado sus cosas, tenía una diarrea terrible y estaba desconsoladamente solo. Los babuinos no le daban ni una pisca de amistad, ellos parecían dedicarle todo su tiempo libre al mal comportamiento y a la maldad “una de las primeras cosas que descubrí fue que no me gustaban los babuinos” el dice “Son muy malos unos con otros, siempre conspirando y traicionándose entre sí, son como los chimpancés pero sin autocontrol”
Mientras Sapolsky estaba perturbado por el comportamiento de los babuinos, el se dio cuenta de que su crueldad presentaba una oportunidad para investigar los efectos biológicos del “Trastorno Social”, El noto por ejemplo que los machos en el fondo de la jerarquía eran más delgados y con menos masa muscular “ellos simplemente no se veían saludables” decía Sapolsky “ Ahí fue cuando empecé a pensar en cuan estresante debe ser el no tener estatus, uno nunca sabrá cuando le darán a uno una paliza, nunca tendrás sexo y tendrás que trabajar más para obtener alimento”
Así Sapolsky se dispuso a probar su hipótesis que el estrés al que se está expuesto al estar en el fondo de la escala social de los babuinos llevaba a tener problemas de salud. En ese entonces, el estrés era mayormente ignorado como un problema médico, era visto como un estado mental poco placentero con unas escasas consecuencias a largo plazo, “Un par de estudios han vinculado al estrés con ulceras, pero eso era todo” el dijo, “Fue un golpe en como la mayoría de los doctores consideraban como extremadamente improbable que los sentimientos podrían afectar tu salud, virus de seguro, carcinomas absolutamente, pero estrés? De ninguna manera!”. Sapolsky, de cualquier forma, estaba empecinado en obtener datos. El no estaba pensando aún, ni en sueños, en los seres humanos o en la salud pública. Su transformación en uno de los investigadores líderes en las ciencias del estrés ocurriría con posterioridad, en cambio, estaba más interesado en como disparar dardos a los babuinos y mientras estaban aturdidos con el anestésico, tomar rápidamente mediciones y muestras para comprobar el estado de su sistema inmunológico, los niveles de las hormonas del estrés y colesterol en su sangre.
Han pasado décadas desde que las especulaciones de Sapolsky se transformaron en hechos científicos. El estrés crónico, resulto ser, una condición extremadamente peligrosa, y no solo para los babuinos, las personas son vulnerables a sus efectos, así como aquellos babuinos macho de bajo rango. Mientras que el estrés no causa ninguna enfermedad – de hecho la correlación entre el estrés y las ulceras ha sido ampliamente desacreditada – hace que la mayoría de las enfermedades significativamente empeoren. La lista de males conectados al estrés es asombrosamente diversa e incluye desde la tos común hasta el alzhéimer, desordenes depresivos y ataque cardiaco, influye en las atrofias musculares, gatilla diabetes con predisposición y es la principal causa de impotencia sexual, de hecho numerosos estudios de longevidad en países desarrollados han encontrado que factores psicológicos como el estrés es la variable más importante he influyente en la longevidad, no son los genes o los factores de riesgo como el tabaquismo son los niveles de estrés.
Más aún, los efectos del estrés crónico actúan directamente en contra de los cuidados médicos y la salud pública. Lo antibióticos, por ejemplo, son mucho menos efectivos cuando nuestro sistema inmune es suprimido por el estrés, esa costosa operación de corazón funcionara solo su el paciente es capaz de suprimir el estrés, como Sapolsky remarca “le puedes poner un “drug-coated Stents”(estructura tubular para tratamientos de post angioplastia coronaria) a un tipo, pero si no solucionas su problema de estrés, realmente no importará. El estrés es el más grave factor de riesgo para muchas enfermedades a largo plazo, todo lo demás es una solución de corto plazo.
El poder de la nueva visión del estrés --- que nuestra salud física está fuertemente ligada a nuestro estado emocional – es que se conecta a un amplio rango de observaciones científicas, desde lo sociológico a lo molecular. Por un lado el estrés puede ser descrito como una “condición cultural”, un subproducto de una sociedad que lleva a algunas personas a un estado de intranquilidad. Pero ese estado puede ser medido en la orina y la sangre, cuantificados en términos de glucocorticoides, norepinefrina y hormonas adrenales. Y ahora podemos ver, con una precisión espantosa, los efectos devastadores desatados por estos químicos. Los resultados finales son; que el estrés es finalmente reconocido como un factor crítico de riesgo, prediciendo en el mayor porcentaje los de resultados en la salud.
Para Sapolsky, el próximo paso era obvio, atacar a la condición. En el 2003 él propuso un tratamiento tipo de vacuna que protegiera a las personas del estrés. Es un inmenso y ambicioso intento por combatir este azote social a nivel de nuestro DNA. Aunque años de trabajo quedan, Sapolsky ahora insiste en que, dada las consecuencias publicas de salud, es tiempo de tomar este problema con seriedad, para mover los tratamientos más allá de las terapias y el Valium. “A veces no es suficiente decirle a las personas, supongo, ustedes deberían realmente aprender a relajarse” Dice Sapolsky. “Si el estrés es la mitad de malo para ti de lo que suponemos hoy, entonces es tiempo de dejar de tratar los efectos secundarios, es tiempo de ir tras el estrés”
El estrés es un problema Químico.
Cuando las personas se sienten estresadas, un pequeño circuito en la base de su cerebro gatilla la liberación de Glucocorticoides, una familia de las hormonas del estrés que pone al organismo en un estado elevado de alerta. Las moléculas son llamadas así por la habilidad que poseen de aumentar rápidamente los niveles de glucosa en la sangre, de esta forma, provee a los músculos con un súbito incremento de energía. Ellas al mismo tiempo, apagan procesos orgánicos no esenciales como la digestión y los sistemas inmunes. “Esto es justo el cuerpo siendo eficiente” dice Sapolsky, “Cuando un león te atrapa, tu no quieres gastar energía en tu intestino delgado, tu ovularas en alguna otra ocasión, tu necesitaras cada onza de energía para escapar del león“(la energía no es masa, debería de haber dicho joules)
Pero los glucocorticoides tienen un desagradable efecto secundario: cuando permanecen en el torrente sanguíneo, como lo hacen bajo estrés crónico relacionado al bajo rango, el daño se acumula. Es la versión fisiológica del gobierno dedicando demasiados recursos a su departamento de defensa, dice Sapolsky. El cuerpo esta tan preocupado de la guerra que, no arregla las carreteras no invierte en las escuelas. Asombrosamente, los efectos del estrés son tóxicos para el cerebro. Elizabeth Gould, una neurocientifica en Princeton, es mejor conocida por demostrar que el nacimiento de nuevas neuronas – neurogenesis – toma lugar en el cerebro adulto. Gould durante muchos años ha estudiado la relación de la neurogenesis y el estrés en los primates, ella ha encontrado que cuando el estrés se vuelve crónico, las neuronas dejan de invertir en si mismas, la neurogenesis decae, las dendritas se encogen, los terminales de axón se repliegan (de facto, el solo hecho de mantener a los primates en jaulas estándar es tan estresante que por años los científicos tienen un torcido conocimiento del cerebro de los primates. Gould se ha convertido en una impulsora de los “encierros enriquecidos” que provee a los animales de juguetes y espacios de interacción). Las alteraciones celulares ayudan a explicar por qué, así como los investigadores lo denotan en un reciente artículo, “una gran parte de la estructura y funciones del cerebro (inducidas por el estrés crónico) tiene similares características a aquellas observadas en enfermedades neurodegenerativas, la más notable el Alzheimer”, y a mayores niveles de hormonas del estrés mayor es el grado decaimiento cognitivo.
Uno de los aspectos más perturbadores es la transitividad a través de generaciones, de los padres a los hijos. Gould ha demostrado, por ejemplo, que si una hembra rhesus preñada es forzada a soportar condiciones de estrés, como ser molestada por bocinazos periódicamente su cría nace con una neurogenesis reducida incluso si nunca son expuestos a estrés después de nacer, este trauma prenatal, así como el sufrido en la infancia, tiene implicancias de por vida. Las crías de monos estresados durante la preñes tienen un hipocampo más pequeño, sufren de elevados niveles de hormonas del estrés y ansiedad. Miren a los humanos: estudios recientes an encontrado que individuos abusados por sus padres durante la niñez mostraban cambios epigenéticos en su DNA, lo que alteraba como los genes eran leídos, los cambios más prominentes involucraban a los genes de los receptores codificadores de los glucocorticoides, lo que llevaba a una magnificación de las respuestas a estrés, los abusos pueden ser temporales, pero el daño es permanente, una herida que nunca sana.
En años recientes, se ha puesto muy difícil para Robert Sapolsky el estudio de los primates en la naturaleza, el principal problema es la intrusión de los humanos “ la belleza original del estudio del estrés en los babuinos era que ellos no actuaban como las personas, Los animales no fuman, no mienten en los cuestionarios y ellos tienen básicamente la misma dieta” desafortunadamente, el incremento de los asentamientos de los humanos significa que los babuinos ahora tienen suplementos para su menú natural de frutas, semillas y pequeños antílopes con basura, como resultado, se ha convertido imposible el discernir entre los efectos negativos del estrés de los efectos negativos de una mala dieta.
Las dificultades de llevar a cabo estudios de campo han llevado a Sapolsky a enfocarse en los estudios de laboratorio. El tema de contexto es el mismo -- el Estrés – pero las herramientas han cambiado, envés de disparar dardos tranquilizantes a los babuinos, el supervisa un laboratorio de biología molecular, sus vitrinas y gavetas repletas, con congeladores, notebooks y soluciones salinas por ahí y por allá, “Me mata que no pueda pasar más tiempo en áfrica, pero uno toma lo que puede, y hoy, el laboratorio es lo que tengo”, dice Sapolsky.
Esto no significa que Sapolsky deje de pensar en grande, de hecho, su proyecto de investigación principal es absolutamente ambicioso, el quiere crear un tipo de vacuna como tratamiento para el estrés crónico, una terapia génica que pueda prevenir la destrucción constante del cerebro y el cuerpo, el empezó a pensar en la posibilidad de dicho tratamiento en 1992 durante los tempranos días de la terapia génica, cuando este campo estaba inundado de optimismo, en ese entonces, su idea parecía simple: ¿si la emisión crónica de glucocorticoides es tan toxica, por qué no se puede detener antes de que sea demasiado tarde?.
Ese sencillo objetivo encerraba una serie de desafíos técnicos. El primero fue que Sapolsky no podía simplemente eliminar los glucocorticoides del torrente sanguíneo, porque están involucrados en una serie de funciones importantes, como el correr por tu vida. El segundo, Sapolsky necesitaba que su tratamiento pasara la barrera entre el cerebro y la sangre – las capacidades especiales que previenen que los contaminantes de la sangre entren en el cerebro, Sapolsky necesitaba que el cocktail tipo vacuna entregara una poderosa mezcla de genes al cortex cerebral – estos genes podrían contrarrestar la respuesta al estrés – pero el mecanismo mas común de entrega, como los plásmidos de libre flotación, no podrían entrar, Hubo algunos años con falsos comienzos pero Sapolsky y sus post doctorados continuaron jugando con el Virus del Herpes Simplex, el cual ha sido utilizado como vector viral en terapias génicas por dos décadas. El Herpes era un buen candidato porque fácilmente podía entrar en las células cerebrales, Sapolsky entonces se propuso eliminar todos los genes peligrosos del virus del herpes, reemplazando cada uno de ellos con una mezcla de “neuroprotectores”, los cuales incrementaban la producción de factores de crecimiento, varios antioxidantes y sustancias imitadoras de estrógenos (El estrógeno es uno de los muchos efectos del estrés en el cerebro) Como resultado, las células del cerebro infectadas con el virus de Sapolsky serian protegidas en caso de ser sujeto a estrés.
La pregunta era ¿Cómo hacer que el gen de ingeniería se encendiera en los momentos clave y luego se apagara y así las células continuaran con su función normal. Afortunadamente, la selección natural ya ha resuelto el problema técnico-biológico “los virus no son tontos, ellos no quieren estar activos hasta que nosotros estemos realmente vulnerables y nuestra respuesta inmune sea suprimida” ¿Cómo los virus saben que estamos estresados? Para la placentera y sorpresiva respuesta a Sapolsky, el virus ya tenía la maquinaria necesaria en sus genes, automáticamente monitorea los flujos de glucocorticoides en el torrente sanguíneo, a evolucionado para expresar sus genes en cuanto su huésped se sienta abrumado por el mundo.
Después de varios años de ingeniería genética – no es fácil sustituir los muchos genes peligrosos por sus reemplazos terapéuticos – Sapolsky comenzó a introducir el virus de herpes modificado en el cerebro de roedores. Luego el indujo una serie de tragedias, tales como derrames cerebrales o convulsiones extensas, los cuales gatillarían la emisión de glucocorticoides (el estrés crónico es como un derrame en cámara lenta). En minutos el herpes modificado comenzó a bombear proteínas neuroprotectivas, las cuales limitaron la expansión de la muerte de células. Como resultado el daño fue contenido, por ejemplo, las ratas con tratamiento de herpes fueron capaces de reducir prácticamente toda perdida celular, mientras las ratas de control perdieron casi un 40% de neuronas en una determinada región, en el hipocampo, la muerte neuronal fue reducida sustancialmente, “Para ser honesto, todavía me asombra que funcionara”, “No ayudara a nadie ahora” dice, -- la investigación esta a años de pruebas clínicas – pero hemos probado de que es posible, podemos reducir el daño neuronal por estrés.
Saposlky ha comenzado a experimentar con roedores expuestos a estrés crónico. El ha mostrado que inyectando la amígdala con el virus de herpes modificado el puede dramáticamente reducir la ansiedad que los animales sufren al ponerlos en espacios abiertos, en donde instintivamente temen a los depredadores, mas aún, esta terapia génica fue capaz de impedir la expansión de las neuronas en la amígdala después de repetitivos factores estresantes. La retroalimentación positiva del estrés ha sido detenida.
El poder de la vacuna de Sapolsky para el estrés es que nos puede rescatar de nosotros mismos, al menos en teoría. Como aquellos babuinos en los matorrales, nosotros vivimos en una sociedad jerarquizada eso conlleva costos reales, no hay nada hipotético sobre estos costos ; ellos nos hacen depresivos y nos dan dolor de espalda, encogen partes de nuestro cerebro, tapan nuestras arterias y debilitan nuestro sistema inmune, ellos acortan nuestra ya corta vida.
La ciencia del estrés puede iluminar el daño, puede documentar la química que nos desenmaraña desde dentro. Un día, tal vez incluso nos de opciones para prevenir el daño, silenciando la respuesta de estrés en su fuente. Pero estos son meros parches curitas, soluciones elegantes para lo que permanece como un problema social inherente. Nosotros le decimos a nuestros hijos que la vida no es justa, pero fallamos al mencionar que la injusticia puede ser limitante, que muchos de nosotros moriremos por que nacimos en determinado lugar, este es el truco cruel del estrés: si fuera solo un sentimiento, si fuese solo la desesperación no tener el control o la ansiedad del descontrol, entonces el estrés podría ser lo suficientemente malo. Pero el sentimiento solo es el gatillo nosotros somos el arma.
El comentario de Alex Jones
Saludos después de un largo tiempo de ausencia.
Matusalén.







Exelente artículo...muestra dos caras de una misma moneda, y la verdad es que la ciencia con la ayuda de la tecnología avanzan a pasos gigantes, sin que logremos dimensionar si esos logros atienden a fines éticos o si realmente pudiese haber una maquinación algo diabólica que no se contradice de manera alguna con muchos de los artilugios usados por un sistema neoliberal, el cual no escatima al momento de querer lograr sus fines.
En lo práctico, creo que el estrés es un problema social como lo es el Burnout y así debería ser tratado, y mejor aún prevenido. Si consideramos la cantidad de licencias médicas por problemas asociados al estrés creo que bien valdría la pena que las instituciones o empresas se hicieran cargo, pues llevar la carga de una depresión u otras patologías asociadas de manera individual trae otras consecuencias que solo agravan más la situación, como baja autoestima, sentimientos de culpa etc.
...y se puede entender, desde su punto de vista, bajo su leal saber y entender, el problema es que cuando no se tienen los antecedentes adecuados las decisiones, y en general, las rutas de solución a los conflictos generalmente provocan más problemas que soluciones, por ejemplo, las metodologías de “reemplazo de genes”, no están a la altura de asegurar que las “modificaciones” que se le realizan a los organismos no tendrán resultados imprevistos por la ingeniería a nivel genético, en pocas palabras, no nos pueden asegurar de que las “modificaciones” harán lo que está previsto en el largo plazo, ejemplos hay muchos en el campo de los transgénicos, en donde los genes saltan de una especie a otra sin ser previsto, más aún, existen efectos “inesperados” en este tipo de cultivos como la saturación de mercurio en el maíz transgénico, o los efectos esterilizantes de la soya, y esto solo desde el punto de vista técnico, también está el punto de vista ético, bajo el cual tampoco nos pueden asegurar de que el dichoso virus no hará otras cosas de las que no están dispuestos a contar, que pasaría si el virus es transferible de madre a hij@ o se torna en esto. Las implicaciones son de basto análisis y cada persona lo mirará de distinta manera y eso lo respeto siempre pero me gustaría que tomaran más en cuenta a Mr. Jones, por lo que he corroborado a través del tiempo, él esta mas cerca de la verdad de lo que parece.
Gracias por la lectura y el comentario Jacinta.
Saludos.
Si vi el video del señor Jones y creame que me hace mucho sentido, es más le creo, pues sin ser entendida en lo absoluto en el tema creo que la ciencia por una parte ha estado al servicio del desarrollo y el bienestar del ser humano, pero también la ciencia ha estado manejada por los grandes monopolios financieros y desde allí no me cabe duda que no hay solo fines altruístas, muy por el contrario creo que hay intereses económicos y de poder que sobrepasan cualquier fin ético de ayuda a la humanidad. Sobre los transgénicos he escuchado muchas cosas y la verdad es que no sería raro que en un tiempo mas nos estemos lamentando de los efectos de estas manipulaciones en el ecosistema...ciertamente creo que falta mucho tiempo de investigación cientítica para tener luces sobre los beneficios y efectos negativos en materia de biotecnología, y lo que es más lamentable aún es que la humanidad entera somos los conejillos de india, especialmente los países tercermundistas.
Saludos.
...¿donde estoy?
saludos transhumantes
lei asi a mirada breve tu articulo y los exprimentos de Sapozky...jejeje,si su vacuna es posible estaria creando un arma tan poderosa como sustituir la gasolina por agua...no vengamos con pavadas y teorias de mundos mejores,el mundo debe ser malo,toxico,estresante para que la gente enferme y vaya a los doctores,siquiatras,para que el ser humano mate,pelee,para ir a los abogados y policias....todo tiene los engranajes bien aceitados para hacer de la vida humana un estres constante porque esto genera millonarias ganancias,Saposky vio lo que cualquiera podria ver en los monitos tan simpaticos esos,una jerarquia ,una sociedad,los monitos eran asi por cuestion de temparamento,el ser humano es asi por cuestiones de ambicion ilimitada,la formula es simple,llevar una vida sana,comer sano,no beber alcohol y otras drogas,no dejar que la sociedad con su estructura maligna te haga caer en su juego de emociones vulgares y perversas.
saludos inteligentes