MAFALDITA

Las Fantasías de Katy

Las Fantasías de Katy

-Mi tía bajará enseguida, señor Drackar-Satyro -dijo Katy

Drackar-Satyro  dudó que esta serie de visitas formales a personas desconocidas fueran de alguna utilidad para la cura de reposo vegetariano que se había propuesto en memoria de su líder espiritual don Adolfo para descansar de las frecuentes discusiones que tenía con gente terriblemente mediocre y por supuesto no-aria en Atina Chile.

-Sé lo que ocurrirá -le había dicho su hermana Katze cuando se disponía a emigrar a este retiro espiritual-: te encerrarás en la habitación y desde tu computadora pelearás con todos y tus nervios estarán peor que nunca debido a tu exagerada hiperactividad. Por eso te daré cartas de presentación para algunos amigos arios que conocí allá.

-¿Conoce a muchas personas aquí? -preguntó Katy a Drackar-Satyro.

-Casi nadie -dijo Drackar-Satyro-. Mi hermana Katze estuvo aquí, hace unos cuatro años, y me dio cartas de presentación para algunas personas arias del lugar pues a mi me cargan y revientan los judíos.

Hizo esta última declaración en un tono que denotaba claramente un sentimiento de profundo pesar.

-Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía. No tengo la menor idea de si es aria o no aria pero tampoco me interesa. Sé solamente que ella fue sicóloga pero ahora ya no ejerce.

-Que bien. Sólo sabía su nombre y su dirección, pero no tenía idea de que era psicóloga, respondió Drackar-Satyro.

-Su gran tragedia ocurrió hace tres años -dijo Katy-; es decir, después que se fue su primo Intifada.

-¿Su tragedia? -preguntó Drackar-Satyro; en este pueblito las tragedias parecían algo fuera de lugar.

-Usted se preguntará por qué dejamos esa ventana abierta de par en par en una tarde de julio -dijo Katy señalando una gran ventana que daba al jardín.

-Hace bastante frío en esta época del año como para andar dejando las ventanas abiertas -dijo Drackar-Satyro- pero ¿qué relación tiene esa ventana con la tragedia?

-Por esa ventana, hace exactamente tres años, su marido y sus dos hermanos menores salieron a cazar por el día. Nunca regresaron. Al atravesar el bosque de eucaliptus para llegar al terreno donde solían cazar quedaron atrapados en un barrial, una especie de pantano, aclaró.  Ocurrió durante ese fin de invierno bastante lluvioso, sabe, y los terrenos que antes eran firmes de pronto cedían sin que hubiera manera de preverlo. Nunca encontraron sus cuerpos. Eso fue lo peor de todo.

A esta altura del relato la voz de Katy perdió ese tono seguro y se volvió vacilantemente humana.

-Mi pobre tía sigue creyendo que volverán algún día, ellos y la perrita Luly que los acompañaba, y que entrarán por la ventana como solían hacerlo. Por tal razón la ventana queda abierta hasta que ya es de noche. Mi pobre y querida tía, me ha repetido mil veces aquella historia de cómo salieron, su marido con la chaqueta blanca en el brazo, y Martín, su hermano menor, cantando como de costumbre "Martín tenía un violín". Sabe usted, a veces, en tardes nubladas y frías como la de hoy, tengo la sensación de que todos ellos volverán a entrar por la ventana...

Katy al decir esto se estremeció.

Fue un alivio para Drackar-Satyro cuando la tía de Katy irrumpió en el cuarto pidiendo mil disculpas por haberlo hecho esperar tanto.

-Espero que Katy haya sabido entretenerlo -dijo.

-Me ha contado cosas muy interesantes -respondió Drackar-Satyro.

-Espero que no le moleste la ventana abierta -dijo la señora Alejandra con animación-; mi marido y mis hermanos están cazando y volverán aquí directamente, y siempre suelen entrar por la ventana. No quiero pensar en el estado en que dejarán mis pobres alfombras después de haber andado cazando por el barro. Tan típico de ustedes los hombres ¿no es verdad?

Siguió parloteando alegremente acerca de la caza y de que ya no abundan las aves, y acerca de las perspectivas que había de cazar conejos a fines del invierno. Para Drackar-Satyro, todo eso resultaba sencillamente una locura no propia precisamente de una ex-psicóloga. Hizo un esfuerzo desesperado, pero sólo a medias exitoso, de desviar la conversación a un tema menos extravagante; se daba cuenta de que su anfitriona no le otorgaba su entera atención, y su mirada se extraviaba constantemente en dirección a la ventana abierta y al jardín. Era por cierto una infortunada coincidencia venir de visita el día del trágico aniversario.

-Los médicos han estado de acuerdo en ordenarme completo reposo. Me han prohibido toda clase de agitación mental y de peleas y discusiones violentas -anunció Drackar-Satyro, que abrigaba la ilusión de que la señora Alejandra se mostrara ávida de conocer los más íntimos detalles de su ideología antijudía-. La gente cree que mi dieta vegetariana es por motivos humanistas, pero no es así...

-¿No? -dijo la señora Alejandra ahogando un bostezo a último momento. Súbitamente su expresión revelaba la atención más viva... pero no estaba dirigida a lo que Drackar-Satyro estaba diciendo.

-¡Por fin llegan! -exclamó-. Justo a tiempo para el té, y parece que se hubieran embarrado hasta los ojos, ¿no es verdad?

Drackar-Satyro se volvió hacia Katy con una mirada que intentaba comunicar su compasiva comprensión. 

Katy tenía puesta la mirada en la ventana abierta y sus ojos de pronto demostraron un enorme terror.

Drackar-Satyro se volvió en su asiento y miró muy preocupado en la misma dirección.

En el oscuro crepúsculo tres figuras atravesaban el jardín y avanzaban hacia la ventana; cada una llevaba bajo el brazo una escopeta y una de ellas soportaba la carga adicional de una chaqueta blanca puesta sobre los hombros. Los seguía una fatigada perrita de color café. Silenciosamente se acercaron a la casa, y luego se oyó una voz joven y ronca que cantaba: Martín tenía un violín..."

Drackar-Satyro agarró apresuradamente su maleta, su libro Mi Lucha autografiado por el mismísimo don Adolfo, y desapareció por la puerta de entrada, cruzó el sendero de gravilla y el portón, cruzándose con Jorge, un ciclista que iba por el camino y que tuvo que hacerse a un lado para evitar un choque inminente.

-Aquí estamos, querida -dijo el portador de la chaqueta blanca entrando por la ventana-: bastante embarrados, pero casi secos. ¿Quién era ese hombre que salió de golpe no bien aparecimos?

-Un hombre rarísimo, un tal señor Drackar-Satyro -dijo la señora Alejandra-; no hablaba de otra cosa que de sus enfermedades ideológicas, de su líder, un tal don Adolfo y de un librito autografiado, y se fue disparado sin despedirse ni pedir disculpas al llegar ustedes. Cualquiera diría que había visto un fantasma.

-Supongo que ha sido a causa de nuestra perrita Luly -dijo tranquilamente Katy-; me contó don Drackar-Satyro que los perros le producen terror. Una vez lo persiguió una jauría de perros vagos hasta un cementerio en el Cajón del Maipo, y tuvo que pasar la noche en una tumba recién cavada, con esas bestias que gruñían y mostraban los colmillos y echaban espuma encima de él.

Así cualquiera se vuelve miedoso, terminó diciendo Katy.

FIN

Cuento fantástico corregido y adaptado para Atina Chile por Katy :)

Saludos amistosos, Katy

"Luchar por un mundo mejor y más sano implica reconocer también los derechos de los animales y no sólo los derechos humanos (Katy)"

 

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Oscar Meléndez Bulnes
dijo : Esa obseción con Drakkard
21/11/2007 a las 2:10
Drakkar, Úlfur Stríðsherra
dijo :

jajajaa...

no Oscar no tiene por que estar celoso katy, de hecho el es mucho mas buenmozo que yo, como sabes? si lo vieras....?

pero inteligente respuesta...jaja



21/11/2007 a las 2:46
Oscar Meléndez Bulnes
dijo :

               Por favor no me integren a sus problemas sentimentales, yo solo realicé una consulta... con este cuento del femicidio... hay que estar pendiente, comienzán con cuentos que se dedican y luego terminan tirandose los platos.... eso fué todo Katy... despues podia escuchar esa voz " llevas varios dias mirando como pelean y no has hecho nada", eso es todo,saludos Katy, pórtate mal...
21/11/2007 a las 2:51
Drakkar, Úlfur Stríðsherra
dijo :

ehmm...eehhhh...ejem....

como decirtelo? es dificil en serio.......

soy malo para estas cosas...ehhmm...

no se! tengo algo puesto en el horno katy! lo siento hablamos otra vez de esto, si?

adioses ...ups!!



21/11/2007 a las 1:18
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