REFLEXIONES NECESARIAS
¿TIENE ALGO QUE VER CON EL INGRESO MÍNIMO?
Recientemente se ha lanzado al debate nacional el desafío planteado por la Iglesia Católica de transitar en Chile con la mayor velocidad posible hacia el establecimiento de un salario ético para los trabajadores.
Lamentablemente son numerosos los personeros de diversos sectores económicos y políticos del país que debieran tener muy claro el problema pero como siempre parecen no haber entendido el concepto y conciente o involuntariamente quisiera pensar, y caen en el grave error de confundirlo con un ingreso mínimo a determinarse por ley e incluso han llegado hasta preguntarse ¡será un salario ético aquel de $200.000 mensuales, $250.000; $300.000, o cuánto debería ser el mínimo que debiera ganar un trabajador en Chile?
La ética no tiene nada que ver con aquello y si sostenemos esto ¿con qué entonces se relaciona?
La respuesta es mucho más simple y sencilla de lo que parece, así en algunos casos el salario ético será el monto de ingreso mínimo que hoy está determinado, en otros será $200.000, $300.000, $ 500.000, $1.000.000 promedios mensuales de ingresos Etc.
¿Pero como podrá ser posible esto?
Veamos un caso hipotético para ilustrar mejor este planteamiento: Hoy inicio una pequeña empresa o actividad económica de cualquier cosa, da lo mismo, y contrato dos trabajadores con el ingreso mínimo que a duras penas y con dificultades puedo pagar, mis ganancias como empresario son también minimas y vivo con el alma en un hilo los vaivenes del mercado que me permiten subsistir como empresario. Ese salario que pago a los dos trabajadores que tengo ES UN SALARIO ETICO.
Más adelante las cosas cambian, mi actividad se va transformando paulatinamente en exitosa y las ganancias comienzan a ser cada vez más abundantes, partí con utilidades anuales de $3.000.000 y hoy se han elevado a $30.000.000 y continúo con los mismos dos trabajadores, como el nivel de desempleo no ha variado sustancialmente y existe abundante mano de obra disponible puedo encontrar cientos de personas con necesidad de trabajar dispuestas a hacerlo por el ingreso mínimo, entonces yo maximizo mis utilidades y continúo pagando a los trabajadores que me ayudaron a hacer crecer mi negocio y a aumentar mis ganancias, el salario de mercado, es decir, el ingreso mínimo de alrededor de $150.000 ¿ Qué opina usted?...¡a ACERTADO!, ese salario y mi actitud que al comienzo fue ética ya dejó de serlo porque el beneficio de las mayores utilidades y beneficios del éxito que hemos logrado en conjunto, lo disfruto yo solo como empresario, como dueño del negocio y no comparto nada sustancial, relevante con mis trabajadores que siguen siendo pobres y enfrentando graves dificultades para sostener a sus familias a pesar de que yo me he enriquecido en parte importante gracias al trabajo de ellos.
Sinceramente creo que por ahí va la cosa, es decir, por una transformación profunda en la manera de pensar de quienes son dueños del capital y a su afán de enriquecimiento excesivo, orientada a no olvidar el fin social de la propiedad y que si tanto les preocupa el aumento de la delincuencia no pierdan de vista que ese flagelo en gran medida no se combate con aumento de cárceles y policías, se combate mucho mejor con otorgar mayores oportunidades reales a nuestros jóvenes, con mejorar los salarios e ingresos a los trabajadores padres de familias para que puedan atender adecuadamente las necesidades de sus hijos y que estos no se les desbanden, en fin, todos sabemos que es así y resulta torpe que muchos continúen haciéndose los lesos y responsabilizando al Estado por todo. Prudente resulta recordar el célebre reproche de Santo Tomás cuando decía:
“OS QUEJAIS DE QUE LOS TIEMPOS ESTAN MALOS; DE QUE LA SOCIEDAD ESTÁ ENFERMA, DE QUE LA SOCIEDAD ESTÁ CORRUPTA, Y OLVIDAIS ALGO MUY IMPORTANTE: Vosotros sois los que conforman la sociedad y el mejorar los tiempos depende precisamente de ustedes y habrá mejores tiempos solo si ustedes cambian y se hacen mejores”
Las comisiones para estudiar el salario ético son inoficiosas e inútiles al contrario yo diría que si los empresarios y empleadores no cambian de comportamiento existe un solo camino para disminuir la brecha cada vez mas grande entre ricos y pobres y ese no es otro que el de aumentar derechamente los impuestos a las utilidades y redistribuir de ese modo mejor los ingresos, porque aumentar el ingreso mínimo podría resultar peor al provocar el término de miles de empleos del comercio y actividades menores.
El constatar los millones y millones de pesos que los grandes consorcios empresariales gastan por ejemplo en revistas de lujo distribuidas en las calles y a través de diarios en forma gratuita no puede sino constituir un insulto a los escuálidos salarios que perciben sus trabajadores sometidos a largas jornadas de trabajo, por mucho que exista aquello de las 8 horas diarias que en muchos casos solo funciona en el papel.
Más de alguno podrá decir que no puede aumentar los sueldos porque las ganancias son efímeras en los negocios y tal vez amarrarse con sueldos altos pudiera resultar un acto suicida, En ese caso no es necesario que suba los sueldos, lo que sostenemos es que sea un poco más generoso y distribuya y comparta algo de sus ganancias y existen muchas formas de hacerlo, una de ellas son por ejemplo los bonos voluntarios, premios y estímulos económicos, sin necesidad de acuerdo. Los premios e incentivos por mayores utilidades de la empresa que se dan sin estar programados sirven mucho mejor muchas veces para hacer efectivo un imperativo ético de compartir éxitos y ganancias a pesar de que puedan ser transitorias, sin poner en riesgo el futuro de la actividad.-
Como podrá apreciarse CUANDO SE QUIERE SE PUEDE.-
Concluyendo sin temor a equivocarnos podríamos afirmar que el famoso salario ético debe surgir y ser consecuencia de un requisito previo que debe cumplir el empresario o empleador y ese no es otro que el cambio y transformación de una conducta hasta aquí caracterizada por el egoísmo y poca generosidad a una conducta y actitud ética para enfrentar su actividad y la relación con sus trabajadores.







Muy interesante tu punto de vista. Imagino que tienes razón en que convertir el salario ético en ley podría tener algunas consecuencias negativas entre ese grupo de empresarios que no logran ganar lo suficiente como para poder cumplir con el nuevo requisito legal. En ese caso, bien podría el estado intervenir subvencionando por un período la diferencia.
Pero hay otras soluciones. En algunos países europeos, las empresas distribuyen una parte (un porcentaje) de los beneficios anuales entre los trabadores. Este porcentaje sí se puede fijar por ley. En otros, se fija por ley qué parte del volumen se ha de destinar al trabajo (a veces, un treinta por ciento). Hay muchas maneras de tender la mano, empezando por ser justos.