COMO HAGO UN POEMA…
Decididamente, el único sonido que me agrada de las técnicas modernas, es el “clic” de una lata de cerveza. Eso que todos llamamos cerveza, cuando en realidad lo que contiene es un fermento sin nombre y que ni siquiera es un fermento como la cerveza verdadera, sino todo un logro de la química, adicionado aparte con gas carbónico. Pero igual nos chupeteamos con la espuma que resulta…
Así, que no se engañen. - Pero prefiero la simple Cristal, única, grande y nuestra!
Ahora salió en versión morena. …Me parece estar bebiendo en sorbos placenteros a la Marlen, antes de… Eh! -Quiero decir, harto buena, mientras sea nueva. Porque luego…..
-Va a descalificar en todas partes, tal como siempre sucede con muchos de nuestros productos
Pero. - ¿Cómo se hace un poema…? ¿Cómo se hacen unos versos…?
- Y para qué…. - No lo sé. - Ni a quien. - Y no sé si tenga algún sentido, como la cerveza. Sólo sé que emborracha algo. Tal vez por eso, quiero hacerlo.
Mira! - Algo sale. No tan mal: “Como quiero tener para mí ese resplandor que ví en tus ojos oscuros”. Ven, ya casi como que comienzo…
Eso que dije recién se me antoja hasta una estampita de la Virgen del Carmen, con ojos muy abiertos y algo llorosos mirando a su grey, una que vi una vez bastante modernizada. No esas carátulas café y algo desteñidas de antes, sino ésta era bien “in” y su silueta se dibujaba con las medidas justas y precisas.
Ahora, estoy bien apoltronado y es que me he levantado sin ducharme. Bueno, de eso hace ya como cuatro días. Y mi barba…también. Me sale harto larga…y harto blanca!!. Me la acaricié frente al espejo
…No me sale nada bien…
Y estamos en todavía en plena primavera… ¡canillas del mono!
¡Y ahora se me antoja hacer un poema! Ya me imagino con sol, pajarillos, nubes blancas y muchas flores multicolores.
¡Ahora, quiero un poema, donde canten los pájaros y cante la vida….!
¡Ahora…! No, ya está bueno…
No quiero ni siquiera escuchar a los sapos. No aquellos del Transantiago, sino los batracios de los charcos.
Sé un chiste de los sapos, en realidad es un chiste de raíz verdadera. Más bien es una anécdota y sucedió o sucede, allá en Cochamó (región idílica de mi provincia, región de los ríos). En el hotel de Cochamó, para ser más exacto, que recuerdo por sus sábanas almidonadas en las camas. ¿A quién se le ocurre poner almidón a las sábanas? Claro que en ese tiempo que narro era un delirio, se almidonaba todo: cuellos, puños, pecheras…hasta los calcetines…. Uno, al acostarse en esas camas parecía cubrirse con una plancha de zinc… Aparte del frío que hacía…
¡Y los sapos?.. Bueno. En realidad la anécdota hay que contarla con ruidos y visajes para que tenga gracia. Escrito no tiene ninguna, así es que no voy a narrarla.
Los sapos en general sólo comen moscas y al tomarlos hacen aparecer verrugas en las manos.
Además que son sólo príncipes azules en proceso de metamorfosis.
Pero lo que quiero es un paisaje más hospitalario y no he encontrado nada mejor que tratar de hacer una poesía. Y quedarme dentro de ella.
Lluvia, sapos y torrentes
son gotas casi invisibles.
Y el alba tuerce su luz
Oblicuamente
Una nube torva que llega
se despide de mí,
como una amiga o enemiga.
Sol que no estás, ahora.
Sé que no descansas
dando calor a otro mundo.
Aunque ayer vi una estrella,
lo supe, era la mía.
O tal vez no.
Tal vez, de cualquiera.
Y por eso, aunque es verano
por eso, tengo frío.
Y es por eso, la soledad.
Y eso me hace refugiarme aquí,
En este poema…
Les saludo.- Algo tienen que haber aprendido…
Roberto.


















jajaja
ajajjajajajajajja
me agrada
aunq a mi si me salen..