Septiembre: fasto y olvido

Enviado por Eduardo Campos Barra el 28/08/2010 a las 20:53
Eduardo Campos  Barra

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Septiembre: fasto y olvido

Álvaro Cuadra.*

 

Los hechos históricos poseen, básicamente, dos destinos. Para muchos, se trata de cuestiones ya consumadas que sólo son susceptibles de una mirada retrospectiva de tipo museográfica. Para otros, empero, los hechos históricos constituyen un pasado-presente. Lo acaecido, lejos de ser algo que “ha sido”, es más bien algo que no obstante su condición pretérita  “sigue siendo”

 

El golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973 señala, precisamente, uno de tales hechos históricos. La mirada que se puede establecer sobre tal suceso, en tanto mero pasado o bien en tanto pasado-presente, obedece, sin duda, a los intereses políticos del momento actual. No es necesario escarbar mucho para caer en cuenta que, en efecto, aquel presunto pasado sigue vigente entre nosotros, formalizado como Carta Magna e inscrito soterradamente en nuestra memoria.

 

El gobierno de la Unidad Popular, derrocado a sangre y fuego fue una experiencia trunca. En aquel gobierno convergieron en un momento de la historia un conjunto variopinto de fuerzas políticas y sociales en el marco de la democracia chilena.

Ese gesto político democrático evidencia un desarrollo social de décadas que culminó en un gobierno de corte popular. Insistamos en la pregunta sobre lo que ha sido truncado. Más allá de los lugares comunes, más allá de los prejuicios e ideologías, más allá de todos los yerros, más allá de la conspiración de derecha y el intervencionismo extranjero, queda una experiencia democrática y popular inédita en nuestra historia de alcance mundial 

He ahí la experiencia que ha sido abortada, he ahí aquello que sigue pendiente como horizonte de sentido y de futuro.

 

No se trata, por cierto, de reeditar consignas, dogmas ideológicos ni una estética política arcaica. Se trata más bien de una insistencia, el reclamo de una experiencia democrática chilena, todavía pendiente, el modo político de hacer manifiesta una demanda por la dignidad de las nuevas generaciones. En un sentido inverso, ello explica en gran medida los esfuerzos desplegados por los sectores dominantes para desprestigiar a aquel gobierno que planteó, justamente en términos democráticos, el más profundo cuestionamiento a la democracia chilena.

El cruento golpe de Estado que puso fin a una experiencia democrática sentida como amenaza logró reestablecer el antiguo orden, imprimiéndole un nuevo dinamismo que enriqueció a los sectores dominantes, incluso mucho más de lo que hubiesen imaginado.

Hoy los conspiradores de antaño no sólo se enseñorean ricos e impunes sino que posan de demócratas como ediles, senadores o diputados.

Todo ello, empero, no ha logrado borrar aquel cuestionamiento democrático que sigue abierto como una herida.

 

La mejor prueba de ello es la imposibilidad —hasta el presente— de concebir otra constitución distinta del andamiaje autoritario construido por el dictador Pinochet.

 

Contra lo que suele pensarse, el gobierno del doctor Allende, parece responder más bien a procesos democráticos propios de la sociedad chilena, condicionados por contextos mundiales. Si esto es correcto, no es impensable que nuestro propio desarrollo democrático vuelva a plantear el cuestionamiento profundo de nuestra noción de democracia, insuflando de nuevos contenidos y alcances este concepto.

En estos días de septiembre bicentenario, asistiremos al fasto mediático de los triunfadores en La Moneda, mientras una estatua del presidente mártir  pareciera traernos los ecos de sus últimas palabras, como ancestral y secreta sabiduría, que anhela redimirnos del olvido, recordándonos que la experiencia democrática es patrimonio de todos, que la historia la hacen los pueblos.

* Doctor en semiología, Universidad de La Sorbona, Francia. Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados, Universidad ARCIS, Chile.

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Francia levanta el velo de sus archivos de la ocupación nazi.

Enviado por el 28/08/2010 a las 09:11 PM
Tomás Nomás

Leer en AtinaChilePro.bligoo.cl

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Saludos Cordiales

   Tomás Nomás






Interesante articulo

Enviado por el 28/08/2010 a las 11:35 PM
Claudia Poveda

Lo pendiente siguen siendo los canales de participacion, la transferencia del poder desde la fronda aristocratica de siempre, hacia una sociedad mas amplia, mas plural, mas diversa, es esa la deuda pendiente.

Como logramos que el poder, deje de ser el botin de unos pocos , para ser la representacion de muchos? esa es la pregunta que los partidos hoy chocan en las paredes buscando resolver.

Saludos cordiales


Claudia Poveda

Enviado por el 02/09/2010 a las 09:48 PM
Eduardo Campos  Barra

gracias por tu objetiva opinion  

el poder es  hipoteticamente, la mayoria ..tanto asi que hasta cambian dirigentes ,,, lo lamentable es que, lo que hay esta todo corrompido.

y y no creo que recordarse de las experiencias pasadas sea  vivir en el pasado lamiendose las heridas ..sino es mas bien  une evidencia  que todavia hay gente que ,..que  no ha perdido ..confortablemente... la memoria y es lo que le conviene a muchos,  para asi poder justificar ,,..lo injustificable

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Saludos cordiales

Eduardo

http://salvadorallende1908presentesiempre.bligoo.com/


Es una lucha de nunca acabar Claudia.

Enviado por el 28/08/2010 a las 11:48 PM
Tomás Nomás

Así que hay que tener los calzones y calzoncillos bien amarrados porque de otro modo no se puede cambiar nada ya que hay gente que no lo permitirá nunca.

Y saber también reconocer a aquellos que conocen más de todas estas cosas porque dedicarse a cambiar el mundo no es ningún chiste y siempre se necesitan a aquellos más flexibles en el pensamiento pues a los que se quedan lamiendo las heridas añorando viejos tiempos se les pasará la vida sin pena ni gloria.

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Saludos Cordiales

  Tomás Nomás



Cierto

Enviado por el 29/08/2010 a las 07:25 AM
Salvador

y verdad que la mayor herencia dejada por la experiencia chilena...es que era posible una vía democrática al socialismo, aquí en "occidente", al igual que lo intentaron allá en "oriente" en el 1968 en Checoslovaquia (que por cierto, el pasado día 21 del presente mes hicieron, 42 años de la invasión soviética)...ambas experiencias truncadas de forma vil..

¿Es posible repetir la experiencia? Yo creo que no, alguién dijo, creo que fue el propio Marx, que toda repetición de la historia, al final acaba en una farsa...

Habrá que reelaborar el pensamiento en pos de buscar una sociedad más justa, equitativa y solidaria....

Saludos


Salvador

Enviado por el 02/09/2010 a las 09:50 PM
Eduardo Campos  Barra

gracias por tu opinion y tu reseña historica

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Saludos

Eduardo

http://salvadorallende1908presentesiempre.bligoo.com/


el marxito ese era un genio

Enviado por el 02/09/2010 a las 10:59 PM
frances cutdom

la repeticion de la historia es una farsa...esta frase seguro me va a desvelar unas cuantas horas durante la noche,jeje...tratando de ver que quizo decir...si es que quizo decir algo claro esta,...jajaj


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