Cristian Diaz

El Día y la Noche

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El Día y la Noche

En las mágicas tierras del Perú, habita la tribu de los chamas. Al igual que otros pueblos, los chamas tienen antiguas para explicar los fenómenos de la Naturaleza y la razón del Universo. Una de esas leyendas explica el origen del día y de la noche.

 

 

Lo leí hoy, y fue agradable, pensar que es entretenido leer sobre estas historias llenas de fantasía, como el hombre ha tratado de explicar a través de creencias los fenómenos de la naturaleza, para nosotros ahora son cuentos pero que lindo sería creer así.

Según los chamas, el dios Habi tuvo dos hijos: Bari, dios del Sol, y Use, diosa de la Luna.

Bari era un joven fuerte, de rubios cabellos rizados y piel dorada como la miel. Era alegre y alborotador y poseía una desbordante vitalidad. Siempre andaba inventando travesuras y disfrutaba como un niño haciendo de rabiar a su hermana.

Por el contrario, Use era una muchacha frágil, lánguida, de una extraordinaria palidez, y bella y delicada como una hermosa rosa blanca.

Un caluroso día de verano, la bella Use fue a bañarse a un lago de aguas tranquilas y transparentes.

Al atardecer, la diosa blanca se sentó a la orilla del lago y se entretuvo contemplando la divina imagen de su rostro que reflejaban las cristalinas aguas. Use disfrutaba, por fin, de unos momentos de paz en el día mas abrasador de aquel implacable verano.

Bari, que mientras tanto estaba paseando por los alrededores, descubrió a su querida hermana mirándose en las aguas del lago y, en ese preciso momento, decidió gastarle una de sus frecuentes bromas. Se unto las manos con la oscura resina de un árbol y se fue acercando sigilosamente a Use, que, de espaldas a Bari, continuaba absorta ante las aguas. Cuando llego hasta ella, Bari froto las negras palmas de sus manos en el blanquísimo rostro de Use. La cara de la diosa quedó como tiznada por hollín y, a orillas del lago, entre las divertidas carcajadas de su hermano, las aguas devolvían una imagen fea y deslucida de la cara de Use.

Al verse así, la bella diosa rompió a llorar desconsoladamente. El dios Bari se arrepintió inmediatamente de lo que había hecho.

- Perdóname, querida Use. Yo mismo lavaré tu precioso rostro balbucía apenado Bari.

- ¡Apártate! ¡Me has ofendido como nadie lo ha hecho jamas! ¡Déjame! -decía Use mientras rechazaba todos los ofrecimientos de su hermano.

- Deja de llorar. Te suplico que me perdones -insistía Bari.

-¡No volverás a verme nunca! -gritó Use.

Y la diosa, en un vuelo fugaz, ascendió a los cielos ante el estupor de su afligido hermano.

Desde entonces, Use, la diosa de la Luna, sale siempre de noche, cuando Bari, el dios del Sol, ya se ha ocultado.

Cuenta también la leyenda que Use siente a veces deseos de ver a su hermano y, por eso, algunos días muy claros, podemos ver la Luna y el Sol juntos en el cielo, aunque solo sea durante unos instantes.

 

Saludos

Cristian.

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Pock
dijo :

Triste la historia, pero me encanto.

 

muchas gracias Cristian por compartirlo aqui.   Me encantan todos los mitos creacionales y la explicacion de los fenomenos de la naturaleza por las distintas culturas, ademas en la lengua original, muchas veces tienen una musica especial sus palabras, que al traducirlo parte de esa belleza se pierde, saludos.
26/11/2007 a las 1:12
Jana Regalado εїз
dijo :


Aquí voy de nuevo mi Cris, ya sabrás por qué te lo digo.

Les comparto con afecto y entusiasmo una leyenda tb con referencia a la luna, es una leyenda de mi tierra, para todos aquellos que disfruten las leyendas que hablan de nuestro hermoso universo y de todos sus elementos.

Quetzalcóatl, el dios grande y bueno, se fue a viajar una vez por el mundo en figura de hombre. Como había caminado todo un día, a la caída de la tarde se sintió fatigado y con hambre. Pero todavía siguió caminando, caminando, hasta que las estrellas comenzaron a brillar y la luna se asomó a la ventana de los cielos. Entonces se sentó a la orilla del camino, y estaba allí descansando, cuando vio a un conejito que había salido a cenar.

-¿Qué estás comiendo?, - le preguntó.

 

-Estoy comiendo zacate. ¿Quieres un poco?

 

-Gracias, pero yo no como zacate.

 

-¿Qué vas a hacer entonces?

 

-Morirme tal vez de hambre y de sed.

 

El conejito se acercó a Quetzalcóatl y le dijo;

 

-Mira, yo no soy más que un conejito, pero si tienes hambre, cómeme, estoy aquí.

Entonces el dios acarició al conejito y le dijo:

 

-Tú no serás más que un conejito, pero todo el mundo, para siempre, se ha de acordar de ti.

 

Y lo levantó alto, muy alto, hasta la luna, donde quedó estampada la figura del conejo. Después el dios lo bajó a la tierra y le dijo:

 

-Ahí tienes tu retrato en luz, para todos los hombres y para todos los tiempos.

Afectuosamente Jana.

26/11/2007 a las 4:12
Una virgo lunática
dijo :

Una historia preciosa..yo soy más de luna que de sol..la luna me permite mirarla..cuando hay luna llena me quedo fascinada mirando su belleza..pero no hay que despreciar al sol..sin el no habría luna...un abrazo.

17/07/2009 a las 12:24
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