Lleno de pensamientos impuros que parecen controlar mi fuerza
mental…
Oscuras oscilaciones en el torrente de mi consciencia, que se pierde sin
remedio en el entramado,
en parte neuronal y en parte pura energía, de pensamientos renegados que no
admiten control de mi voluntad.
No hay sistematicidad, no hay orden, no hay productividad.
En este caos de ideas mutiladas y deformes no existe coherencia alguna entre sí.
Tristemente me voy dando cuenta que la mayor parte del tiempo, este “caos” no
tan sólo me controla, no sólo se apodera de mi pensar y de mi actuar… peor aún,
veo cómo esta mente obsesiva se convierte en el “mí mismo”; esta mente obsesiva
se constituye casi en siempre mi “yo”…
Quiero superar la vida del ego, del cerebro, del “yo” neuroquímicamente
determinado…
Creo que esa es la última liberación, el último enemigo a vencer; liberarse de
la realidad controladora de la mente y vencerse a uno mismo.


















Basura...
¿Quién es "uno mismo"?...
Eso implica describirse y para hacerlo hay que conocerse y nadie se conoce a si mismo...
No se engrupa solo, quiere! ...