El Método Silva de control mental
propicia alcanzar un estado de relajación profunda y luego atesorarlo, marcarlo como experiencia potente capaz de ser reproducida por el practicante con sólo invocarla.
Propicia grabar en la memoria el entorno físico, el ambiente y las circuntancias en que se logran estos estados de armonía como un recurso para tenerlos a la mano y traerlos en cada invocación.
Propicia que el practicante tome las decisiones que definen su vivir, día a día, desde este estado de integración o de claridad emocional.
Los evangélicos, a su vez, propician alcanzar un estado de dolor profundo, identificandose con los dolores del Sacrificado, y atesorarlo como experiencia potente para que el practicante la pueda repetir al invocarla, con los beneficios de liberación emocional que esta catarsis o intensa experiencia produce en el practicante, y que tome las decisiones que definen su vivir, día a día, desde este estado de serenidad emocional.







es fundamental para llenar los espíritus de adrenalina, y visualizarse a sí mismos los jugadores con la mayor de sus potencias agresivas y competitivas, con la más potente decisión de arrasar con el rival, anularlo y llenarlo de goles.
La meditación, el sufrimiento intenso y la adrenalina son estados de conciencia potentes que determinan nuestras decisiones y el curso de nuestro vivir.