Un poco de todo en las razones, puede ayudar a montar el puzle.
Todos debemos arrimar el hombro en la manera de nuestras posibilidades:
Encogerse de hombros es flaco servicio y salir del paso sin más, es como esparadrapo al cáncer. Hacer lo conveniente para erradicar lacras de sociedad requiere la colaboración de múltiples factores determinantes, pero hay uno categórico como gobiernos que asuman el perjuicio y ejerzan su descomunal poder de gestión. No es tanto el desaguisado como laberinto indescifrable, los conflictos están localizados y no son tantos, siempre son los pocos, los que dificultan la estabilidad social. No se trata de medidas drásticas y cortar cabezas, sino de remediar la raíz que posibilita un nido de infección urbana, y a partir de ahí, el riguroso control por las fuerzas de seguridad nacional. Las fuerzas armadas, policía y guardiacivil deberían trabajar en todas las horas de una jornada, plena actividad social, tal y cual se le exige al trabajador de cualquier empresa.
Lo primero e imprescindible es atajar el conflicto social desde la base, causa y efecto de su raíz, y luego el orden y mantenimiento, de lo contrario es dictadura que ataja con poder y fuerza y deja la causa con más injusticia. Pues es bien sabido que los focos de infección son principalmente por gobiernos que no leen los derechos y obligaciones de su sagrada constitución, ¡malditos seáis algunos con vuestra sordera consciente!
El pueblo debe subsistir con cierta dignidad, de lo contrario, paulatinamente degenera en subsistencias improvisadas, focos de extra ley.
Ni a unos y ni a otros se les puede perdonar y hay que zurrarles sus travesuras, pero si mediamos en las causas y efectos y el posterior control, la sociedad podrá echarse una media siesta con el ojo abierto. No se trata de erradicar de por vida, pues las diferencias siempre serán exigencias.
Hay tanta dificultad para subsistir con dignidad que requiere que los padres de la familia social, presten atención al entorno donde sus hijos adquirirán instrucción y subsistencia. Pésimo doctor gubernamental si los centros de infección quiere sanarlos con aspirina o en el peor de los casos extirparlos sabiendo de reproducción. Las terapias gubernamentales a la sociedad son posibles por su poder descomunal, pero les pasa lo de “en casa el herrero chuchara de palo”, “vivir que son cuatro años” y, no es tan fácil como parece.
Tal vez, mi ojo no mira en la misma dirección, pero cuando algo me duele intento saber el porqué, curar, precaución, conciencia y control.






