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La Tercera-Rev.Mujer:Entrevista Ricardo Viteri: "estadístico por antonomasia de separados del país"

La Tercera-Rev.Mujer 8 Mayo 2011 : Matrimonios exprés: Cuando el amor dura menos que un candy Peridista: Ignacio Tobar - Según las estadísticas del Poder Judicial, en Chile actualmente 37 parejas se divorcian por hora. Así lo concluye Ricardo Viteri, director del portal www.separadosdechile.cl y estadístico por antonomasia de los separados en el país. "La tendencia indica que la duración del matrimonio es cada vez más corta. Desde 2005 al 2009 los divorcios se disparan en uniones de cero a cinco años en un aumento de más de 1.000 por ciento", asegura. Pero ¿a qué se debe que cada vez más parejas experimenten algo similar a lo que le ocurrió a Alejandra? De papel. Así fue el matrimonio de Alejandra. Se casó por el Civil un sábado de 2008. Estaba feliz. Contando las horas, pues en siete días daba el paso siguiente: la iglesia. Tenía el vestido, los partes entregados, la banquetera funcionando a toda prisa y hasta un discurso de bienvenida a su nueva vida. Pero todo cambió a las pocas horas de firmar ante la ley. Súbitamente su marido le dijo que no la quería, que nunca la había amado, que casarse sería un error y que había que suspender la fiesta. Fue una surrealista petición de divorcio. Alejandra sufrió un shock nervioso y se quiso morir. ¿Por qué?, le preguntó otra vez. "Porque no te amo, mi vida no va de casado", repitió él. Nadie de su familia ni amigos pudo creerlo, a las pocas horas sintió una presión social devastadora, dando explicaciones a diestra y siniestra. Dos semanas después tomó un avión a España y se refugió en la casa de su hermana. En el anonimato madrileño se reconstruyó. Hasta hoy sigue apoyada por un psiquiatra, y de a poco retoma su antigua vida en Santiago. Del tema mejor ni le hablen. El caso es dramático, pero real, salvo su nombre, que prefirió reservarlo. Terrible y vertiginosamente más frecuente. Los matrimonios en Chile ya no se acompañan del eslogan 'hasta que la muerte los separe'. Los expertos coinciden en que la tendencia es que duren cada vez menos. Otra indicación saludable es convivir antes. ¿Por qué? Porque evita papelones de matrimonios exprés y locura, y permite conocer a la pareja en un ámbito diferente. "Convivir te hace ver qué pasa más allá de la pasión. Sobre todo hoy que la gente se está casando más vieja y a veces lo hace con lo que encuentra", apunta el psiquiatra de la Clínica Alemana Guillermo Gabler. Y está agarrando como el 'pastito seco'. Según Viteri, por cada diez parejas que se arman, seis optan por convivir. De hecho, de cada 10 separados, agrega, solo uno vuelve a casarse y el resto solo se va a vivir con alguien. AMORES DESECHABLES. Pocos años, meses y hasta horas. Los amores desechables pueden sobrevivir la nada misma. ¿Por qué? Razones hay muchas. Infidelidad, falta de plata, arrepentimiento de última hora, prevalencia de lo pasional sobre lo racional y falta de un futuro común. La tendencia de las uniones desechables aumenta y borra del mapa el eslogan hasta que la muerte nos separe Como les ocurrió a Matías y Carolina, que tras armar una casa en Las Vertientes se dieron cuenta de que su matrimonio era la piedra de tope para sus carreras. Su vida de músico no congeniaba con sus horarios de profesora. Luego de casi dos años ella se fue y él quedó sólo con su saxo tenor en el Cajón del Maipo. El puesto de Matías siempre estaba vacío los domingos en la casa de los papás de Carolina. Prefería descansar porque viernes y sábado trasnochaba tocando en distintos grupos, después de una semana haciendo clases en un colegio en Providencia. Al final, recuerda, el cierre de semana era siempre igual, peleas interminables por su ausencia donde sus suegros y sus trasnoches de fin de semana. Así cortaron por lo sano y él, dice, no volverá a vivir con nadie que no acepte sus horarios y sus tiempos. Como ellos, y por diversas razones, muchos prefieren 'abandonar el barco' antes de que la familia crezca. Los que no saben bien por qué se casan, como el ex marido de Alejandra, muchas veces sucumben a la presión social y dan el sí. Porque la situación los sobrepasa. Para Jorge Rosende, sicólogo clínico de la Universidad Central, en ocasiones "el modelo ideal de lo que debiera ser un matrimonio perfecto choca con la realidad. Ello arrastra problemas de manejo en temas sentimentales, de dinero, de cesiones en la pareja y otros, que quiebran ese modelo inicial y motivan la ruptura". Frenar a alguien que se casará y no quiere es complejísimo. "Si está en esa no va a escuchar a nadie. O sea, habría que decirle 'calma' y trata de conocer al otro. De dónde viene, cuál es su familia. Sus amigos, su círculo. Qué comparten", dice el psiquiatra de la Clínica Alemana Guillermo Gabler. Otra de las razones de ruptura temprana, complementa, tiene que ver con la familia del otro. "Se contraponen costumbres, la típica obligación de ir a la casa de los papás del otro está siendo una importante razón de quiebre". Además de contar con una Ley de Divorcio, a juicio de Gabler, "en este minuto un hito fundacional de las parejas es el amor pasional por sobre el componente racional, que es el que te hace ver al otro con proyección, que te permite ver un futuro juntos. El pasional te ciega. Antes las parejas concertaban casarse, se juntaban no por pasión sino por un compromiso previo adquirido en las familias, solían funcionar bastante bien. Iban de lo racional a lo pasional, y eran más estables porque armaban un proyecto juntos. Hoy prima lo pasional, que es el aquí y ahora. Entonces en algún momento se acaba la pasión y se acabó el hito fundacional". "En la actualidad se privilegia lo personal, lo laboral y la convivencia en la pareja, mientras que la soltería ya no es vista como algo impensado o poco respetado. Ya no existe esa presión social por casarse muy joven y tener muchos hijos", explica Rosende. Lo que concuerda con un dato que entrega Viteri: desde 2009 en adelante las rupturas aumentan por problemas económicos, como la cesantía, y disminuyen los quiebres por infidelidad. Van casi 50 y 50. Por la vereda del frente, el antropólogo de la Universidad Andrés Bello Ramiro Catalán cree que el matrimonio para muchos aún constituye un proyecto de vida. Sin embargo -dice-, compite con otros, como el profesional, "lo que relativiza considerarlo como la única forma de realización personal", explica. Catalán dice que lo que hoy tenemos es una pluralidad en el tipo de familias y parejas. "El cambio cultural influye, por ejemplo, en que las relaciones prematrimoniales o la convivencia sin estar casados, miradas negativamente hace un par de décadas, hoy sean validadas". PASO CLAVE: SUPERAR LA ASFIXIA En general los expertos concuerdan que cuando emerge el miedo a la rutina, tras la época del encantamiento, las parejas se someten al test de fuego. "Se ponen a prueba, si se adaptan, están al otro lado", puntualiza Gabler. La rutina, explica el sicólogo Jorge Rosende, es una asfixia que se genera por el fin del factor sorpresa, el fin del romanticismo, "y todos los esfuerzos de conquista. Además pueden venir el silencio, el estrés y el descuido general de la relación por privilegiar, por ejemplo, lo laboral", asevera. En una cultura que subsiste bajo presión, sin tiempos para el descanso y el ocio, es complejo armar una vida familiar. "Podemos preguntarnos ¿con qué tiempo contamos para construir relaciones y vínculos relevantes?", explica el antropólogo Ramiro Catalán. Otro tema son las parejas inmaduras. Este tipo de personas no tolera la rutina y no supera las vicisitudes de lo cotidiano, comentan. "Si no logras sortear el primer problema del matrimonio vas a repetir el patrón. Y por eso hay una enorme cantidad de separados", argumenta Gabler. DAR EL SI; IRSE A EUROPA Y LUEGO TENER HIJOS Hoy vivimos en una sociedad que fomenta y estimula el individualismo pero donde se sigue apostando por el matrimonio. Así, explica Catalán, se instala un doble discurso: "Persiste una mirada positiva hacia el casarse y formar una familia, pero a la vez una subvaloración al respecto". Es parte de la aceleración de la vida moderna y la fragilidad de los vínculos, añade. La durabilidad en una relación, según el psiquiatra Gabler, depende del plan de acción. "Habitualmente las parejas sin futuro en común botan el matrimonio antes de tener hijos. Porque si llegan, la mayoría de las parejas da la pelea. El hijo estabiliza la relación, por eso la gente se está separando antes de tenerlos". Fue el caso de Andrea y Gabriel. Tras un eterno pololeo que comenzó en la adolescencia, se casaron. Era lo esperable luego de casi 12 años juntos, decía todo el mundo. Pero no estaban maduros. Duraron dos años y se anularon (aún no había en Chile Ley de Divorcio). Cada uno por su lado experimentó breves romances y volvieron a salir solos de noche. Se dieron cuenta de que el comenzar tan 'chicos' a pololear les había privado de muchas cosas. De una u otra forma siguieron en contacto vía mail o esporádicas llamadas telefónicas. Al fin, luego de dos años, recomenzaron su relación y volvieron a vivir juntos. No volverían a casarse, reconocen. Ni siquiera ahora que tienen su primer hijo y que se proyectan juntos. Pagaron su inmadurez. Para no repetir casos como ese los expertos recomiendan trazar líneas. Como la típica pareja que se casa y dice que antes de tener hijos recorrerán Europa, harán mil locuras y luego sentarán cabeza y llegarán los hijos. Recomendable, ya que construyen un mundo común.
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