Aventuras de un Educador Sanitario en el País de las Maravillas
Salud, compañeros(as) de un mismo ideal.
Este post lo subí, primitivamente, como un comment a mi amigo Mario Dastres (Esculapio), quien, en su blog, nos forma e informa, con bastante sapiencia y experiencia, sobre temas de salud.
Ojalá lo leyeran más, sus contenidos lo ameritan.
En Febrero de 1968, mientras me desempeñaba como Jefe del Departamento de Equipamiento y Mantención, y pese a que mi cargo era meramente administrativo, y no académico, el Prof. Miguel Angel Solar, titular de la Cátedra de Administración Hospitalaria en la Escuela de Salubridad, y, además, Director del Hospital Clínico Universitario (J.J. Aguirre), convencido por su cuñado, el Dr Vicente Silva, declaró que TODO EL HOSPITAL ERA DOCENTE.
Fué así como me tocó participar en un programa de Educación Sanitaria, en comisión de servicios (no eran trabajos voluntarios, como los que también hice como estudiante), en la Región de los Lagos: Panguipulli, Pirihueico y Riñihue.
En la zona existían numerosas comunidades mapuches.
El SNS usaba la entrega de leche como señuelo, para EL CONTROL DE NI??O SANO, pero no había podido entrar en las comunidades locales. Los que sí habían entrado, y por el lado político, eran los de INDAP y CORA, que habían concientizado a la gente, sobre el EJERCICIO DE SUS DERECHOS, entre otros, el derecho a la leche. :P En el extremo occidental del Lago Panguipulli, funcionaba la posta (además residencia del practicante-funcionario a cargo), el que, fuera de su horario contratado, se transformaba en PROFESIONAL LIBERAL. Una madre mapuche, concientizada por el dúo INDAP-CORA, que vivía en una comunidad, sita a 7 KM de la posta, concurrió, a pié, a consultar sobre la leche, a que tenía derecho su hijo, según le habían informado. El practicante le explicó que, antes, tenía que controlar al niño, en el Hospital de Panguipulli. :O Del extremo occidental del lago salía todos los días una macro-lancha, (Miss Chile se llamaba), que trasladaba a la gente a Panguipulli, partiendo todos los días a las 8 AM, y volviendo en la tarde. Una semana después, la madre mapuche se embarcó, con su hijo a cuestas (en el sentido literal de la palabra) para Panguipulli. Cuando llegó al Hospital, se encontró con que TODOS los números para atención, ya habían sido repartidos, a los habitantes de la metrópoli (Panguipulli). Con desazón, hizo hora hasta la tarde, para regresar a su hogar, pero aprovechó el tiempo, en el intertanto, para hablar con una pariente, y programar, en un próximo viaje, quedarse a dormir en su casa, para poder alcanzar número. Efectivamente, así lo hizo, una semana después, logró controlar a su pequeño, y que le dieran su carnet, el que la habilitaba para retirar su cuota de leche. A su llegada a la posta, en la tarde, habló con el practicante, pero éste le explicó que ese trámite sólo se atendía en SU JORNADA FUNCIONARIA, y que tenía que volver al día siguiente. Al día siguiente, la madre se presenta, por fin, dentro de horario, con su carnet. Había una pieza enorme, llena de cajas de leche en polvo. El practicante mira el carnet, y le dice: Señora, su cuota es de febrero, y todavía no me llega. ¿Y la que hay ahí? le preguntó la madre. Ah, esa es del año pasado, que todavía no la vienen a buscar. :) ¿Como estarán las cosas hoy en día? Unos en la idea, muchos (as) en la acción. CICERONE :jawdrop:






