
En el reciente Seminario acerca de la Exploración de la Mente, me llamó la atención el que el Dalai Lama recalcase la importancia de lo que él llamó el realismo para la salud en general, especialmente para la salud mental y para evitar el sufrimiento. Con su sonrisa maliciosa nos explica que es nuestra propia inteligencia la que nos hace enredarnos en esperanza irrealistas.
Este mismo es el planteamiento que subyace en la teoría que el psicólogo estadounidense Albert Ellis defendió toda su vida. Según este autor, existen ciertas creencias irracionales - muy comunes en la Sociedad Occidental - que causan y sustentan todas las neurosis. En un post anterior, Vuelta de tuerca al mito de Sísifo, me refería a una idea similar. Ahondemos en cómo se relacionan estas dos posturas provenientes de ámbitos tan distintos como lo son la filosofía budista y la ciencia cognitiva.

El Dalai Lama explica que le interesa la salud mental, tan esencial para el cuerpo. Muchas enfermedades físicas se asocian a estados mentales como el estrés, la ansiedad, la preocupación, la frustración y la insatisfacción. Nuestro cuerpo se afecta por emociones originadas en preocupaciones innecesarias. Según el budismo, nuestra mente posee una enorme capacidad para recordar, incluso de generaciones pasadas. Nuestra inteligencia, llena de tantos contenidos remotos, lleva a que nos enredemos en las impresiones que nos formamos de los objetos, culminando en la construcción de una imagen irrealista de la vida.
Este fenómeno puede manifestarse de dos modos diferentes. En una exageración en la forma de apreciar la realidad, lo que lleva a que se tengan demasiadas esperanzas puestas en lo que es dable esperar en la vida. O bien, en una denigración o especie de repudio ante la realidad, por lo que la persona encuentra que la vida es fea o incompleta. Como la salida para ambas situaciones es el realismo (o una visión racional de la realidad), el Dalai Lama recalca la importancia de conocer la vida como de verdad es y de seguir tanto al corazón como a la cabeza.
Ellis, pionero de la Revolución Cognitiva tan en boga actualmente, es el creador de la Terapia Racional Emotiva. Para construir su teoría, recurre a las ideas de varios filósofos y psicólogos occidentales tales como Epícteto, Marco Aurelio, Emerson, Dewey, Freud, Rusell, Watson y específicamente, a la tiranía de los deberías de Horney. Pero, en su enfoque también se pueden encontrar las influencias de antiguas filosofías orientales como las de Confucio y Buda.
Aunque recalca la importancia de las emociones y de la conducta, Ellis pone un marcado énfasis en las imágenes mentales que nos vamos formando acerca de la realidad, es decir, en las creencias. En relación con las Partes del Alma, si bien toma en cuenta la inteligencia proveniente del corazón y del cuerpo, este autor se centra en la de la cabeza. Concluye que, casi cualquier perturbación emocional tiene una alta probabilidad de asociación con alguna típica imagen mental inadecuada. En sus primeras formulaciones menciona las siguientes expectativas irracionales:
1.- Para un adulto es absolutamente necesario, ser amado o aprobado por prácticamente todas las personas significativas que lo rodean en casi cualquiera actividad.
2.- Uno debería intranquilizarse por los problemas y dificultades conductuales de otra gente, ya que existen ciertas personas que son viles, malvados o perversos, los que deben ser severamente rechazados y castigados.
3.- Es dañino, horrible y catastrófico cuando las cosas no son como nos gustaría que fueran
4.- El sufrimiento y la miseria humana son causadas invariablemente por factores externos, ya sea por lo que nos impone la gente o por eventos extraños de mala suerte
5.- Frente a algo que es o podría llegar a ser peligroso o aterrador, deberíamos preocuparnos seriamente y estar permanentemente atentos a la posibilidad de que ocurra
6.- Es mejor evadirse que enfrentar ciertas dificultades y responsabilidades personales de la vida, puesto que con el paso del tiempo se van a solucionar solas
7.- Uno debería absolutamente tener algo más grande o más fuerte que uno mismo en lo cual apoyarse y que nos proteja
8.- Uno debería sentirse valioso, siempre y cuando sea competente, eficiente, inteligente, adecuado y ambicioso en todos los aspectos
9.- Nuestro pasado tiene una influencia decisiva en nuestra conducta presente y si algo nos afectó intensamente, permanecerá influenciándonos por el resto de nuestra vida
10.- No tenemos control sobre nuestras emociones, no podemos evitar sentirnos alterados con respecto a las cosas de la vida y no podemos evitar expresar nuestras emociones negativas
11.- Cada problema humano tiene una única solución absolutamente correcta y perfecta, además debemos tener un control preciso sobre las cosas
12.- La felicidad humana puede lograrse a través de la inercia y la inactividad, fluyendo con el paso del tiempo.
13.- En el matrimonio uno debería lograr satisfacer las principales necesidades del ser humano: afectivas, sexuales, de felicidad, de comunicación, de amistad, recreacionales, preservar de la soledad y del aburrimiento, religiosas, ideológicas, intelectuales, etc.
14.- En el matrimonio, nuestra pareja debería ayudarnos y evitarnos toda frustración, ya que las frustraciones son dañinas para el ser humano.
15.- En el matrimonio, nuestra pareja debería amarnos con un amor incondicional, independientemente de nuestro comportamiento y de las problemáticas que se vayan suscitando.
Aunque se afirme - al menos hasta ahora - que la ciencia y el budismo, a pesar de tener intereses complementarios, siguen por dos pistas paralelas, es decir, que no convergen ni divergen, ambos coinciden en la relevancia del cómo suponemos que es la vida. En esta ocasión puse como ejemplo las ideas irracionales de Ellis, pero los planteamientos del Dalai Lama concuerdan también con uno de los enfoques más relevantes hoy en día, como lo es el constructivismo radical.
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