
En los últimos días he leído dos interesantes post que me hacen reflexionar una vez más que en las escuelas chilenas surfeamos en contra de las olas de la innovación.
En una interesante entrevista aparecida en
Educar Libre, el profesor Seymour Papert que enseña en el MIT Media Lab y que usted puede leer
aquí, es tajante en criticar el uso actual de los computadores en las escuelas.
???En los 80 mucha gente se unió al hecho comprando computadoras. El fenómeno más importante en esa época era el poder de la escuela para asimilar cualquier cosa nueva que apareciera. La escuela es como un organismo viviente. Un cuerpo extraño se acerca -la computadora- y el sistema inmunológico y mecanismo de defensa del organismo se ocupa de él. Así vimos el cambio en los 80. Antes de esta asimilación las computadoras se usaban en forma estimulante. Se hallaban en manos de maestros visionarios quienes usaban las computadoras porque no estaban satisfechos con la forma en que las escuelas hacían las cosas. Pero al final de los 80, las computadoras estaban en manos de la burocracia escolar y de las escuelas como instituciones. Todavía existían maestros visionarios, pero estaban siendo neutralizados. Previamente los maestros estaban usando unas pocas computadoras en las clases para alejarse de la separación por materias y de la interrupción diaria. Cuando la administración toma el control, crea una sala especial, y pone las computadoras en esa sala con un horario con el profesor de informática. En vez de convertirse en algo que socavara estas formas anticuadas de las escuelas, las computadoras fueron asimiladas. Es inherente a las escuelas, no porque los maestros sean malos o porque las escuelas sean malas, sino a todo organismo que ha alcanzado un equilibrio que éste tiende a mantener. Así las escuelas tornaron lo que pudo haber sido un instrumento revolucionario en uno conservador. La escuela no desea cambiar radicalmente. El poder de las computadoras no implica mejorar la escuela sino cambiarla por un tipo de estructura diferente???.
Por cierto que este análisis igualmente se puede extrapolar a la realidad de las escuelas chilenas, donde las salas de computación se han convertido en lugares inmaculados con estrictas normas y reglas que merman los aprendizajes y la creatividad de los alumnos. Es aquí donde quiero traer a la reflexión el segundo artículo al cual hacía mención y que aparece en el blog
de Juan Freire titulado
De las aulas a los mundos virtuales: ¿se está acabando la enseñanza tal como la conocíamos? y donde se postula que los mundos virtuales, incluido los videojuegos, serán el entorno de aprendizaje del futuro próximo sean o no adecuados, dado que los niños, los ???nativos digitales???, muestran una preferencia clara por estos entornos y esta tendencia parece imparable. Pero aún cuando varios autores se han encargado de constatar con evidencias empíricas la utilidad de muchos videojuegos para el aprendizaje, por lo general esta restringido o prohibido hacer uso de ellos en las aulas virtuales. Y esta no es la única práctica digital que se ve mermada e incluso sancionada; descargar música, remixear, chatear o simplemente urgear en los pcs son prácticas que muchas veces no se pueden llevar a cabo por razones ligadas a la tradición educativa, ya que que esta define la sala de computación sólo como un lugar más de transmisión de información, es decir, cartesianismo puro adornado con maquinas del siglo XXI, pero no con prácticas del siglo XXI.
Es por ello que invito a quienes me leen, especialmente educadores, a reflexionar al respecto, en especial si en nuestras escuelas o liceos creemos o vemos que no aprovechamos todo el potencial que nos brindan las nuevas tecnologías y de frentón digamosle NO al cartesianismo digital.
Wow.. Muy cierto...
Blog: Javier Furlan