El ocaso de la era de la prensa
La prensa de pago se muere. Irremediablemente. El diario en papel sobrevivirá, pero sólo como un producto elitista y de nichos. El futuro es digital, pero no es cuestión de soporte, es un cambio estructural como no ocurría desde la aparición de la prensa popular a finales del siglo XIX.
La cuestión es dónde está el discurso informativo y cuál es su proceso, su flujo y sus actores.
"Un buen diario es una nación hablándose a sí misma". En The Economist, que se pregunta en su último número
¿quién ha matado a los diarios?, recapitulan
datos, síntomas de una larga enfermedad.
Junto al cambio social facilitado por la tecnología también ha mudado el negocio, su estructura. La
gratuidad (en internet y en la prensa gratuita) y el acceso universal a las fuentes y la información dejan un margen mucho más estrecho a la prensa.
La información y el nuevo ámbito de debate de la opinión pública está en internet. La democratización ha llegado a la opinión, mucho, y a la información, menos. Es necesaria una nueva prensa. Los editores, ejecutivos y profesionales están obligados a cambiar la estructura del periodismo y del negocio para sobrevivir y medrar en el nuevo ecosistema de la información y los medios.
El futuro es digital, móvil, audiovisual... pero también, y sobre todo, mucho más crítico y disperso.
Mercado de nichos, no de gran consumo. Ese debe ser el eje del cambio de economía de la prensa de papel.
El cambio informativo obliga a abrirse a la participación y la interactividad de los ciudadanos. No sólo oír su voz, sino
integrar sus criterios y aportaciones en la propia información. Ahora se llama periodismo de fuente abierta o de P2P, pero es el buen periodismo de siempre, el que se hundía en el debate público para encontrar la información allá donde estuviera y buscaba la verdad práctica con los ojos de su público.
Sólo eso. ¡Y qué dificil es!

El periodismo y los medios están para alimentar el debate público, no para manipularlo ni condicionarlo. Esa época, tan vigente y todavía con tantos emisores y receptores, es el blanco de la crítica de los ciudadanos que se han lanzado al ciberespacio (la blogosfera es la mejor muestra) para recuperar el espacio público reclamado por John Dewey o Jürgen Habermas.
El periodismo debe cambiar porque la sociedad y el poder cambian.
Porque toda
la vida está ya mediatizada y aparecen las
identidades de dominio público.
Walter Lippmann, periodista y teórico fundamental del periodismo objetivo del siglo XX, centraba el tiro:
"la función de las noticias es resaltar un acontecimiento, la función de la verdad es traer a la luz los hechos ocultos". Es el gran problema.
Muchos se preguntan si los medios digitales tendrán la capacidad, voluntad y recursos necesarios para invertir en reporterismo, en información. Es el gran patrimonio de los mejores medios, de
los grandes diarios que han dictado la agenda informativa durante gran parte del siglo XX.
Renace en muchos ámbitos el aliento de despegarse de la
tiranía de los beneficios y los accionistas para
emplear todos los recursos en información. Sólo la independencia económica garantiza la libertad editorial. Vuelve a surgir la
búsqueda profesional de otras estructuras empresariales para la información: fundaciones,
medios de negocio abierto, etc.
Periodismo 3.0
Uno de los actores digitales que ayudan a la
crisis de la prensa son los blogs. Mi impresión es que cuenta más la blogosfera como todo en forma de larga cola que los blogs más visitados. Lo importante es que el discurso informativo, la información y el debate ya no están sólo en los medios tradicionales y la democratización de la información del
Periodismo 3.0 y de los
blogs en general ha multiplicado el número de fuentes. La audiencia tiene más sitios interesantes donde informarse y contrastar opiniones.
The Bivings Report (TBR), analistas del
nuevo mercado digital de la información, publican
nueve recomendaciones para mejorar las webs de los diarios (yo diría que también todas las demás).
El resumen en abrir y socializar la información en el entorno del
Periodismo 3.0 participativo y las herramientas y flujos de la
Web 2.0.
1. Usar tags.
2. Texto completo en RSS (todavía no accesible siquiera en algunos blogs privados).
3. Etiquetado social.
4. Enlazar comentarios e información de blogs.
5. Eliminar barreras de acceso y registros.
6. Colaborar con blogs locales.
7. Añadir criterio social al de los editores.
8. Modernizar el diseño para ganar usabilidad.
9. Aprender de los clasificados nativos de la Red.
Muchas preguntas todavía a estas alturas.

La
Asociación de la Prensa de Madrid me encargó un análisis de la situación de la prensa de pago para el próximo número de su revista
Cuadernos de Periodistas.
El primer borrador de
El fin de la era de la prensa ya está en la Red en formato wiki. Os invito a todos los interesados, conocedores y profesionales a ayudarme a componer el puzzle del mayor cambio del periodismo en los últimos tiempos. Lo podéis hacer directamente en el
artículo, dejando vuestras aportaciones en la
página de discusión o en los comentarios de esta invitación.
Párrafos marcados
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La prensa diaria está en crisis. O al menos la sombra de la decadencia se echa encima de editores, ejecutivos y periodistas. La sociedad de la información vive en la era de la abundancia y los periódicos están dejando de ser el medio líder a pesar de sus potentes redacciones, sus recursos profesionales y su competitivo mercado.
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Los resultados ya no son suficientes. Los diarios españoles obtuvieron en 2004 un beneficio después de impuestos de 296 millones de euros, un 39,21% más que el año anterior. La rentabilidad de la prensa ha bajado. En los diarios exitosos sigue siendo grande, en muchos casos todavía superior al 20%, pero la presión de los accionistas asfixia. Los analistas desaconsejan las inversiones en los grandes grupos de prensa. Merryl Lynch pronostica un largo período de declive y en un informe citado por Business Week sus analistas no son optimistas a corto plazo sobre los ingresos digitales.
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La prensa es un mercado muy maduro. Una industria con costos fijos muy altos, sobre todo si se pretende producir información de calidad, y donde una mayor inversión no garantiza la mejora de la competitividad, más lectores ni más publicidad. Sólo una apuesta sostenida por la calidad y la información mantiene a los diarios en el liderazgo. Los medios tradicionales, acostumbrados a la doble venta de producto/contenido (precio) y audiencia (publicidad), están desbordados por la dificultad de rentabilizar la información. La gratuidad crece y la publicidad se fragmenta y es cada vez más disputada.

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Muchos han perdido el monopolio sobre la información local, su gran activo. La expansión de los gratuitos y su implantación no sólo en las grandes ciudades, sino también en muchas capitales medianas, impacta en un mercado antes dominado por las grandes cabeceras de prensa y la radio local.
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Los gratuitos son la nueva prensa popular masiva mientras los diarios de pago se convierten en un producto elitista, un negocio de influencia y calidad. La venta al número cae durante los días laborables, en lucha con gratuitos e internet, mientras se mantiene y hasta crece la difusión los fines de semana.
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La nueva dieta informativa de gran parte de la población se compone de: la Televisión, el único medio de masas (alrededor del 90% de la audiencia), aunque son muchos menos los telespectadores de telediarios e informativos; los Gratuitos, el diario de todos los días para una gran parte del público, cómodos, rápidos de leer, útiles... la nueva prensa popular; Internet, el medio preferido para los jóvenes y para los más exigentes, interesados en la información actualizada, personalizada y abierta a la participación.
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Los diarios de pago y la radio informativa se estancan y comienzan a perder peso y audiencia a pesar de que los grandes diarios regionales todavía son los medios con más penetración en sus mercados.
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Evolución de la difusión diaria de periódicos en la Unión Europea. Sólo Austria, España e Irlanda continuaron ganando ejemplares mientras toda Europa perdía difusión. La excepción se agota. 2005 fue un año duro con pérdidas de difusión generalizadas a pesar de un gran esfuerzo promocional. Los diarios europeos perdieron el -0,6% de su difusión , el -5,26% en cinco años. La pérdida en España fue de un punto. 2006 está siendo más duro. La caída de difusión alcanza en muchos casos el 4% y se teme que siga y aumente.
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La revolución de los medios sociales, los que permiten participar al público y lo convierten en creador, transformador y distribuidor del mensaje informativo, está cambiando para siempre a los medios y al periodismo. La comunicación es ahora una conversación.
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La revolución no es sólo contra el consumo de información habitual de la última mitad del siglo XX, sino contra los medios como instrumentos de mediación entre los ciudadanos y el poder, entre las noticias y su comprensión. La comunicación de masas creada y fortalecida por los diarios, la radio y la televisión durante más de un siglo se resquebraja y los modelos de negocio basados en el público amplio y la institucionalización de mensajes homogeneizados se diluye en un nuevo sistema de saturación informativa, comoditización de la información y donde la distribución descentralizada y de redes sustituye a la vieja estructura de la comunicación de masas: difusión de uno a muchos.
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Los diarios no se extinguirán al final de la década, como han anunciado algunos comentaristas. Pero está lejos de estar claro cómo serán. El ultimo informe
The State of the News Media 2006, elaborado por el Project for Excellence in Journalism, una de las asociaciones profesionales norteamericanas más volcada en la búsqueda y definición de fórmulas de calidad para el periodismo, es concluyente. La información seguirá existiendo pero el diario ya no será el único referente de producto informativo de calidad.
Links:
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El fin de la era de la prensa (Wiki - Documento Colaborativo)
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El fin de la era de la prensa (Parte 1)
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El fin de la era de la prensa (Parte 2)
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El fin de la era de la prensa (Parte 3)
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