Ingreso Mínimo, Asignación Familiar y Cajas de Compensación
Salud, compañeros(as) de un mismo ideal.
Comparto la inquietud de muchos sobre el ingreso mínimo.
En un sistema económico en que el país crece sobre un 6% anual, las grandes empresas aumentan sus utilidades en más de un 20%, se mantienen sin variaciones significativas los índices de cesantía y de remuneraciones, y la tributación (como porcentaje del PIB) disminuye, es evidente que el Estado debe hacer correcciones drásticas y urgentes.
Los que argumentan que un aumento real del ingreso mínimo incrementa la cesantía, en parte tienen razón.
La solución está en que las empresas puedan contratar con remuneración inferior al mínimo a personas no calificadas (cuya productividad se supone inferior al ingreso mínimo), por un período de tiempo (1 año, por ejemplo) mientras se capacitan (y su productividad aumenta).
La diferencia debería ser absorbida por el fisco, vía subsidio a la contratación de mano de obra.
Al margen de lo anterior, es evidente que el mínimo que requiere un soltero no es el mismo que requiere un grupo familiar.
Antiguamente, en el sistema previsional de reparto (solidario), los empleados particulares imponían (entre aporte patronal y laboral) un 23,5% de sus remuneraciones para asignación familiar, con lo que se creaba un fondo que se repartía según el número de cargas familiares de todos los imponentes.
Pinochet derogó estas cotizaciones, el monto actual de la asignación familiar es de cargo fiscal, y de un monto tan ridículo, que me atrevería a afirmar que es inferior al costo de administrar el sistema.
Es cuestión de ver los balances de las Cajas de Compensación, cuyos ingresos emanan, básicamente, de los intereses (francamente usurarios) que perciben por los préstamos que otorgan a sus imponentes.
Las Cajas de Compensación acumularon a lo largo de muchos años, al amparo del sistema antiguo, una cantidad enorme de utilidades irrepartibles (son instituciones supuestamente sin fines de lucro)
La causa de esta acumulación está en que pagaban los mismos montos por la asignación familiar, y, aunque sólo recibían el 21,5% patronal, como las remuneraiones promedio del personal de las empresas afiliadas a esas Cajas (grandes empresas) era superior al promedio de la población, el 21,5% que percibían era muy superior al 23,5% que recaudaba Empart por el mismo concepto.
Era un sesgo similar al que hoy vemos con las remuneraciones promedio de las personas afiliadas a ISAPREs, comparadas con las afiliadas a FONASA.
Con cargo a estos capitales acumulados, actúan como verdaderas financieras, cobrando intereses exhorbitantes que no se justifican en absoluto, por las siguientes razones:
1.- Se supone que son empresas sin fines de lucro.
2.- No tienen que repartirle dividendos a nadie.
3.- No tienen costos por intereses de captaciones.
4.- Descuentan los dividendos de los préstamos por planilla.
5.- El mal llamado "crédito social", indebidamente, goza de los mismos privilegios que las imposiciones de previsión social, privilegio del que no gozan otras instituciones como Bancos, Financieras y Cooperativas de Ahorro y Crédito.
La vuelta a un sistema de asignación familiar de tipo solidario, financiado con aportes previsionales, como el que existía, o vía tributación, o mixto, mejoraría notablemente la regresiva distribución actual del ingreso.
Tema para las candidatas y candidatos a la Presidencia.
Unos en la idea, muchos(as) en la acción
CICERONE







Augustus:
... sino que cace ratones
No me preocupa en lo más mínimo coincidir con Lavín en alguna medida económica.
Por lo demás, esto lo propuse, con mucha anterioridad a Lavín, en www.asuntospublicos.cl , así que no soy yo el copión.
La súbita vocación de Lavín por solucionar los problemas de "equidad" tampoco tiene nada de original.
No me preocupó coincidir, en su oportunidad, con el General Pinochet, en la legislación que favoreció, con un régimen de renta presunta, a la pequeña industria y artesanado, al amparo del cual se desarrollaron muchas empresas que cuando dejaron de ser "pequeñas" empezaron a tributar normalmente.
Creo que debiera implementarse, hoy, sea quien sea el que gobierne, una medida similar.
CICERONE
IUSPRETOR:
Respeto tu opinión.
Me parece excesivo "artimañas legalistas", "esclavitud disfrazada".
¿Qué tiene que ver el problema de la banca del 82?
¿En qué parte de mi artículo defiendo a las empresas que no pagan las imposiciones?
El hecho "real" es que el incremento del salario mínimo, por encima del incremento de la productividad, beneficia a los que tienen empleo y perjudica a los que no pueden acceder a él.
Un subsidio "temporal", con trabajos reales, es mejor que los "neo" PEM y POJH de las Municipalidades (que también los pagamos todos), con productividad cercana a 0.
CICERONE