

A propósito de la Participación Ciudadana y recordando que hemos estado opinando sobre esta y su relación con la Salud, estimé útil transcribir algunos parrafos de una información en relación a la Ley de Participación Ciudadana.Leyendolos podemos visualizar lo complejo del tema y las dificultades que se afrontan y vemos la realidad a la que nos estamos enfrentando.Las transcripciones corresponden al último Boletín del INAP de la Universidad de Chile.: El Viernes 8 de Octubre se realizó un nuevo Diálogo para la Agenda Pública, esta vez el tema fue: "Ley de Participación Ciudadana, ¿Desde cuándo y cómo se construye la participación?". En la inauguración, el Prof. Garretón planteó que la temática de la participación ciudadana está en el punto de encuentro entre el Estado y la Sociedad, siendo por ello un proyecto de de enorme valor, además de abarcar una temática que la transición chilena no se hizo cargo desde el punto de vista formal. El Prof. Garretón recordó que, para bien o para mal, en Chile la sociedad civil nunca fue distinta de la sociedad política, que ésta fue constituida desde el sistema político. Hoy en día no se podría decir lo mismo, el vínculo entre el Estado, la ciudadanía o lo popular es complejo, problemático. Es en este sentido que el Proyecto de Ley sobre Asociaciones y Participación Ciudadana es un avance, por lo menos en términos de abrir el debate. En el Panel realizado a continuación,Raúl Atria, Director del Departamento de Gobierno y Gestión Pública del INAP (Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile)concentró su intervención en las posibilidades que abre y el significado de un proyecto como éste, que busca fomentar y afianzar la participación ciudadana. Para ello, el Prof. Atria se refirió a lo que llamó un afianzamiento tanto de la democracia asociativa, como de de la democracia de la gestión pública. En relación a la democracia asociativa, planteó que el concepto de asociatividad se relaciona con el de capital social, así, al trabajar la asocitividad como recurso, lo que está implícito es la idea de que su uso permite resultados materiales y concretos, que se logran más eficazmente que si se actuara con los mecanismos del Estado. Entre las ventajas de aumentar la asociatividad están la creación de redes, el empoderamiento de actores y la posibilidad de poder levantar, de mejor manera, demandas hacia alguna agencia estatal. Ello requiere una manera distinta de entender la acción pública, tanto en la relación con estas asociaciones como en su capacidad para fomentar esta asociatividad. El Prof. Atria advirtió también que el capital social, como todo tipo de capital, se distribuye desigualmente, por lo que se corre el riesgo de dar estímulos a intereses corporativos. Frente a ello el proyecto no sólo contempla el Fondo de Incentivo para las asociaciones, sino también la posibilidad de que el Estado las apoye, lo que puede servir para limitar las desigualdades de capital social existentes. En términos generales se concluyo que: en la sociedad chilena hemos pasado del imaginario de cambiarlo todo, a ir avanzando paulatinamente hacia una sociedad más democrática, (donde los cambios se van realizando paso a paso) quedando mucho camino por recorrer. Es así como este Proyecto de Ley sobre Asociaciones y Participación Ciudadana supone una sociedad chilena que está deseosa de participar y, por otro lado, un Estado que está deseoso de permitir participar, en circunstancias que no ocurre ni lo uno ni lo otro. Es por ello que el proyecto debe ser entendido como una oportunidad para avanzar en generar las condiciones tanto a nivel de los órganos del Estado como de la sociedad civil, de mayor apertura y participación en la toma de decisiones, donde puedan acceder los distintos actores interesados y afectados por esas decisiones. Entre las dificultades a enfrentar está la relación entre el Estado y los actores políticos, en un contexto donde el Estado es cada vez más débil, en un país que ha sido construido desde el Estado. Uno de los rasgos de esta relación entre Estado y sociedad se expresa en que parece ser que el Ministro de Hacienda controla todo, no sólo las partidas presupuestarias, sino que también la manera de plantear los problemas a enfrentar y las metodologías de implementación de políticas y programas públicos. Frente a ello, plantea el Prof. Urzúa es importante volver a establecer vínculos entre la sociedad civil, el mundo de las ONGs, fundaciones y corporaciones y el mundo académico, valorando las experiencias de participación existentes, como las más de 1000 experiencias registradas en el Programa Ciudadanía y Gestión Local, explorando nuevas alianzas donde el mundo académico investigue, disemine y ayude a establecer un vínculo más fuerte entre la sociedad y el Estado, en resumen, un vínculo que permita avanzar hacia una democracia participativa. Siendo ello, por cierto, una tarea de largo aliento. Hasta aquí las citas, ¿no les parece que es muy interesante y digno de tomar en consideración? Dr. Mario Dastres M.
Tomar consideración, sí, es