Ivan Alberto Seisdedos CICERONE

CENTRAL PANGUE: Informe Completo Comisión Investigadora

INFORME DE LA COMISIÓN INVESTIGADORA SOBRE PRESUNTAS IRREGULARIDADES EN LA APERTURA DE LAS COMPUERTAS DE LA CENTRAL PANGUE.

Honorable Cámara:

Vuestra Comisión pasa a informaros acerca de la investigación que le fue encomendada mediante oficio Nº 6330, aprobado en sesión 53ª, de fecha 1 de agosto de 2006.

I. COMPETENCIA DE LA COMISIÓN.

La Cámara de Diputados, en virtud de lo dispuesto en el artículo 52, N° 1, letra c) de la Constitución Política de la República, ha prestado su aprobación a la siguiente solicitud de cincuenta y cinco señores Diputados:

Considerando:

1.- Que el pasado día 11 de julio se produjo una crecida inusual del caudal del río Biobío, entre otras razones, debido a la apertura de las compuertas de las centrales hidroeléctricas Ralco y Pangue, lo que provocó cuantiosos daños materiales y pérdida de vidas humanas en la VIII Región, llegando a decretarse zona de catástrofe.

2.- Que es necesario determinar las responsabilidades involucradas en la adopción y ejecución de dicha medida por parte de la empresa Endesa y de las autoridades públicas y administrativas respectivas.

3.- Que la resolución N° 442 de la Dirección General de Aguas, de fecha 11 de octubre de 1983, establece la obligación de Endesa de evitar que se produzcan golpes de agua que puedan provocar daños a terceros en las bocatomas que existen aguas abajo de las descargas de la Central Pangue.

4.- Que por otra parte, la resolución N° 5 de la Dirección General de Aguas, de 5 de enero de 1990, señala en su punto 5.- Declárase que serán de cargo de Endesa los gastos que ocasionen a terceros por los daños y/o perjuicios por variaciones de caudales en el río Biobío con motivo de la operación de la futura Central Pangue.

5.- Que corresponden a organismos de la administración del Estado, como la Dirección de Aguas y al propio Ministerio de Obras Públicas, fiscalizar el cumplimiento de las normas sobre apertura de las compuertas de las centrales hidroeléctricas y de los volúmenes de las descargas.

6.- Que el tema de los daños generados por la apertura de las compuestas de las centrales señaladas no es nuevo.

En efecto, lo mismo ha ocurrido en otras épocas del año en que sin el oportuno aviso se descargan grandes cantidades de agua produciendo anegaciones y cuantiosas pérdidas para agricultores y personas que poseen previos aledaños a la ribera del Biobío.

7.- Que resulta del todo necesario investigar si Endesa y las autoridades públicas relacionadas con su actividad, dieron cumplimiento fiel a la normativa que rige la apertura de sus compuertas y si observaron sus obligaciones de publicidad.

Por lo expuesto, los Diputados que suscriben vienen en solicitar la creación de una Comisión Investigadora de acuerdo a lo dispuesto en el número 1) de la letra c) del artículo 52 de la Constitución Política de la República, a fin que en el plazo de sesenta días, analice, estudie e investigue la existencia de presuntas irregularidades en la apertura de las compuertas de la Central Pangue, el día 11 de julio del presente año, como asimismo los perjuicios causados a personas y agricultores en anteriores oportunidades. Determinar si las entidades públicas responsables de fiscalizar las operaciones de descargas de agua de las Centrales Ralco y Pangue, han cumplido con los cometidos legales asignados en esta materia y con el rol fiscalizador que les corresponde.

II. TRABAJO DE LA COMISIÓN.

A. Sesiones realizadas.

Reglamentariamente, la Comisión se constituyó el día 12 de septiembre de 2006 y eligió como su Presidente al Diputado señor José Pérez Arriagada. Fue integrada, además, por los Diputados señores Álvarez-Salamanca Büchi, don Pedro; Bobadilla Muñoz, don Sergio; Egaña Respaldiza, don Andrés; Jaramillo Becker, don Enrique; Lobos Krause, don Juan; Martínez Labbé, don Rosauro; Ortiz Novoa, don José Miguel; Pacheco Rivas, doña Clemira; Quintana Leal, don Jaime; Sabag Villalobos, don Jorge; Súnico Galdames, don Raúl, y Turres Figueroa, doña Marisol.

En cumplimiento de la labor que le fue encomendada por la Honorable Cámara, la Comisión celebró un total de nueve sesiones, una reunión en Comité en Santiago y dos audiencias en las ciudades de Concepción y Los Ángeles, durante el período comprendido entre el 12 de septiembre de 2006 y el 12 de diciembre de 2006.

Asimismo, celebró tres sesiones más, con objeto de votar las conclusiones y proposiciones del informe.

Contó, asimismo, con la participación de las siguientes personas:

1. Sesión de fecha 4 de octubre de 2006: asistieron los señores Eduardo Bitrán, Ministro de Obras Públicas; Rodrigo Weisner, Director General de Aguas y Carlos Salazar, Subdirector de Aguas.

2. Reunión en Concepción, el 13 de octubre de 2006: asistieron los alcaldes señores René Carvajal, de Coronel; Renato Galán, de Hualqui; José Pinto, de Laja; Francisco Jara, de Mulchén; Gerardo Montes, de Nacimiento; Rolando Tirapegui, de Quilaco, y el Director del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile, de la Universidad de Concepción, señor Oscar Parra.

3. Reunión en Los Angeles, el 20 de octubre de 2006: asistieron los señores Isaac Araneda y Rodrigo Romero, Presidente y Administrador de la Asociación de Canalistas Biobío Norte, respectivamente; Miguel Rodríguez y Juan Vallejos, Director y Administrador de la Asociación de Canalistas Bíobio Negrete, respectivamente; Nelson Catalán, Vicepresidente de Canal de Regadío Chequén; Claudio Gutiérrez, Presidente de la Junta de Vecinos La Suerte; Víctor Alejandro Tijería y señora Gabriela Díaz; Cristián Opaso, periodista; Harold Soto, Presidente de la Junta de Vecinos Nuevo Hualqui; Nelson Sepúlveda, Presidente de la Junta de Vecinos 18 de Septiembre; José Gutiérrez y señora Liliana Díaz, dirigentes de la Comisión Conflicto Endesa-Hualqui; Venancio Cayul, Presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Nacimiento; Raquel Araya, Presidenta de la Junta de Vecinos de Laja; Valdemar Benítez, Concejal de Nacimiento; Fernando Almendras, Administrador del fundo Las Ñipas, y Alfredo Ruiz, pequeño agricultor de La Suerte.

4. Sesión del 8 de noviembre de 2006: asistieron, en representación de ENDESA, los señores Claudio Iglesis, Gerente de Generación Chile; Alejandro Wendling, Gerente de Explotación y Julio Pineda, representante del soporte técnico de la Gerencia de Producciones.

5. Sesión del 15 de noviembre de 2006: asistieron la señora Ana Lía Uriarte, Directora Ejecutiva de la CONAMA, y los señores Bolívar Ruiz, Director de la CONAMA de la VIII Región; Alejandro Marín, encargado de Evaluación y Seguimiento Ambiental de la CONAMA; Jaime Romero, Director de Protección Civil y Emergencia de la Intendencia de la VIII Región, y Ramón Daza, Director Regional de Aguas de la VIII Región.

6. Reunión, en Comité, de fecha 4 de diciembre de 2006: asistieron la señora Mª Soledad Tohá, Intendenta de la VIII Región, y los señores Rodrigo Díaz, Gobernador de la Provincia de Concepción y Esteban Krause, Gobernador de la Provincia del Biobío.

B. Antecedentes recibidos.

Vuestra Comisión, en cumplimiento de diversos acuerdos adoptados en relación con los hechos materia de esta investigación, dispuso de los siguientes antecedentes.

1. Antecedentes de prensa elaborados por la Biblioteca del Congreso Nacional.

2. Oficio N° 6330, de fecha 16 de agosto por el cual, en virtud de lo dispuesto en el artículo 52 N° 1, letra c) de la Constitución Política de la República, la Cámara de Diputados acordó aprobar la solicitud de cincuenta y cinco señores Diputados, en orden a la creación de una comisión investigadora para que, en el plazo de sesenta días, analice, estudie e investigue la existencia de presuntas irregularidades en la apertura de las compuertas de la central Pangue, el día 11 de julio del año en curso.

3. Oficio N° 6378, de fecha 12 de septiembre de 2006, del Secretario General de la Cámara de Diputados, mediante el cual comunica que la Corporación acordó integrar la Comisión Investigadora con los siguientes señores Diputados: Álvarez-Salamanca Büchi, don Pedro Pablo; Bobadilla Muñoz, don Sergio; Egaña Respaldiza, don Andrés; Jaramillo Becker, don Enrique; Lobos Krause, don Juan; Martínez Labbé, don Rosauro; Ortiz Novoa, don José Miguel; Pacheco Rivas, doña Clemira; Pérez Arriagada, don José; Quintana Leal, don Jaime; Sabag Villalobos, don Jorge; Súnico Galdames, don Raúl y Turres Figueroa, doña Marisol.

4. ORD. GM. N° 2182, de fecha 7 de septiembre de 2004, del Ministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones al Presidente del Directorio de Endesa Chile S.A. en relación con la situación en bocatoma Canal Biobío Norte.

5. Exposición power point sobre la "Operación de Centrales Hidroeléctricas de Embalse" de la Dirección General de Aguas, (entregado en sesión del 4 de octubre de 2006).

6. Documentos entregados en la reunión celebrada el 13 de octubre de 2006, en la ciudad de Concepción, por el Alcalde de la Municipalidad de Hualqui, que contienen:

a. Informe sobre "Desastre en Comuna de Hualqui por evento hidrometereológico de fecha 11 de julio del 2006".

b. Cotas de embalses de Ralco y Pangue.

c. ORD. N° 1597 de fecha 12 de julio de 2006, del Director Regional de Aguas de la VIII Región al Seremi de Obras Públicas de la VIII Región, en relación con la situación de los cauces en la VIII Región a la 01:00 horas del día 12 de julio del año en curso.

d. Catorce Informes de incidentes o emergencias de la ONEMI recepcionados por el Jefe de Protección Civil.

e. Registros de la Central Pangue de 11 de julio de 2006, y

f. Informe de daños por el temporal emitido por el Alcalde de la Municipalidad de Hualqui.

7. Documentos entregados en la reunión celebrada el 20 de octubre de 2006, en la ciudad de Los Angeles:

a. Presentación del señor Cristián Opaso, periodista, en relación con las inundaciones de julio de 2006 en la cuenca del río Biobío: "Un ejemplo trágico de la falta de fiscalización y transparencia en el Chile actual".

b. Un ejemplar del libro Aguas Turbias: La Central Hidroeléctrica Ralco en el Bíobio, del autor don Jorge Moraga, entregado por la señora Liliana Díaz y José Gutiérrez, representantes de la Comisión Conflicto de la comuna de Hualqui.

c. Informe de Evaluación de la Oficina del Mediador en Asuntos de Interés Público y Asesor en Materia de Observancia en relación a la reclamación presentada contra la inversión de la CFI en ENDESA Pangue S.A., elaborada en el mes de mayo de 2003. d. Informe N° 30/04, petición 4617/02, solución amistosa de la Sra. Mercedes Huenteao y otras, de 11 de marzo de 2004.

8. Exposición power point realizada por el señor Julio Pineda, representante del soporte técnico de la Gerencia de Producciones de ENDESA "Control y manejo de crecidas", anexo ordenes de operación C-01; evacuación de crecidas; notificaciones e información de situación crecida Ralco-Pangue, (entregado en sesión del 8 de noviembre de 2006).

9. Documentos entregados por la Directora Ejecutiva de la CONAMA (sesión de fecha 15 de noviembre de 2006).

a. Carta N° 062121 de fecha 26 de julio de 2006, enviada por la Directora Ejecutiva de CONAMA al Gerente Generación Chile de ENDESA S.A., por la cual solicita información sobre la operación de las compuertas de la central hidroeléctrica Ralco, en la crecida del río Biobío de la semana del 10 de julio de 2006, con los siguientes anexos:

-Carta N° 41, del Gerente de Generación Chile de ENDESA, de 26 de julio de 2006, en relación con central hidroeléctrica Ralco - Operación de las compuertas. -Informe de crecida de central Ralco de ENDESA

-Anexo N° 1: Orden operación durante crecida central Ralco

-Anexo N° 2: Información emitida por los centros de operaciones Ralco-Pangue

-Anexo N° 3: Operación de compuertas durante la crecida centrales Ralco y Pangue

-Anexo N° 4: Caudales y cotas de embalses durante la crecida centrales Ralco y Pangue

b. ENDESA Chile, Central Ralco, informe sobre "Registros para crecidas hidrológicas", de mayo de 2005.

c. ENDESA Chile, Central Ralco, informe sobre "Manual de control de accidentes y procedimientos ante emergencias", de mayo de 2005 (incluye mapas).

d. ENDESA, Central Ralco, instrucciones de operación embalse Ralco, norma de operación de las compuertas del vertedero, 876-70-20-IIHH-INS-01 V1, de junio de 2004 (incluye mapa).

10. Documentos entregados por el Director de Protección Civil y Emergencia de la Intendencia VIII Región (sesión del 15 de noviembre de 2006):

a. Email de fecha 9 de julio de 2006, N° 155, de las 12:45 horas que corrige información de alerta temprana entre las Regiones IV y X por extenso sistema frontal.

b. Email de fecha 9 de julio de 2006; N° 156, de las 19:15 horas que actualiza datos alerta temprana a Regiones IV a X.

c. Email de fecha 10 de julio de 2006, N° 157, de las 16:45 horas sobre alerta temprana.

d. Email de fecha 11 de julio de 2006, N° 158, de las 10:20 horas sobre alerta amarilla.

e. Fax de fecha 10 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 17:00 horas.

f. Fax de fecha 10 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 22:00 horas.

g. Fax de fecha 11 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 04:00 horas.

h. Fax de fecha 11 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 07:00 horas.

i. Fax de fecha 11 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 11:00 horas.

j. Fax de fecha 11 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 15:00 horas. Se hace presente que a las 12:00 hrs. comienza a nevar en central Ralco.

k. Fax de fecha 11 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 23:30 horas.

l. Fax de fecha 14 de julio de 2006, enviado por el Jefe de Explotación Biobío de ENDESA-Centrales Hidráulicas del Sur, dirigido a la DGA Concepción, ONEMI Concepción y Gobernación de la Provincia del Biobío, en relación a las cotas de los embalses de Ralco y Pangue, a las 16:00 horas.

11. Oficio ORD. DGA N° 2576, de fecha 15 de noviembre de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región del Biobío, en respuesta a invitación formulada por la Comisión Investigadora, mediante la cual se solicitaban antecedentes respecto de la situación como consecuencia de la operación de las centrales hidroeléctricas de Ralco y de Pangue, para lo cual se adjunta un archivo con la materia requerida:

a. ORD. N° 2217 de fecha 10 de octubre de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción, en respuesta a oficios N°s 1663 y 1667, ambos del 12/09/2006, relativos a recurso de protección deducido ante la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción , por don José Israel Fuentes Navarro y otros, Rol N° 2.819-2006-M.

b. ORD. N° 425 de fecha 4 de octubre de 2006, del Abogado Jefe del Departamento Legal de la DGA al Director Regional de Aguas VIII Región, cuya materia remite proyecto de oficio respuesta para su firma.

c. ORD. N° 2078 de fecha 14 de septiembre de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Abogado Regional de la DGA VIII Región, cuya materia remite documento del antecedente para pronunciamiento legal.

d. Oficio N° 1667 de fecha 12 de septiembre de 2006, del Presidente (S) de la Corte de Apelaciones de Concepción al Director de la Dirección Regional de Aguas de Concepción, mediante el cual remite fotocopia de lo solicitado en el punto f) del cuarto otrosí de la presentación que se adjunta.

e. Presentación del la DGA sobre operación de centrales hidroeléctricas de embalse, de fechas 10 al 14 de julio de 2006.

f. ORD. N° 2454 de fecha 11 de septiembre de 2006, del Ministro de Obras Públicas al Presidente de la Cámara de Diputados, en respuesta a oficio de la Corporación informando respecto de la apertura de las compuertas de las centrales de Pangue y de Ralco, se incluye ORD N° 825 del 05/09/2006, del Director de Aguas.

g. ORD. N° 1882 de fecha 24 de agosto de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, por el que informa recurso de protección deducido ante dicha Corte de Apelaciones por el Alcalde de la I. Municipalidad de Los Angeles y otros, Ingreso N° 2820-2006.

h. ORD. N° 1881 de fecha 24 de agosto de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, por el que informa recurso de protección deducido ante dicha Corte de Apelaciones por doña Astrid Estela Utreras Cerda y otros, Rol Ingreso N° 2829-2006.

i. ORD. N° 1880 de fecha 24 de agosto de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, por el que informa recurso de protección deducido ante dicha Corte de Apelaciones por doña Liliana Díaz Vargas, doña Susy Figueroa González y otros, Rol N° 2759-2006-M. incluye copia de la Resolución DGA N° 5, del 05/01/1990 y expediente administrativo VV-0802-144.

j. ORD. N° 774 de fecha 22 de agosto de 2006, del Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, por el cual responde oficio sobre recurso de protección deducido de doña Astrid Estela Utreras Cerda y otros.

k. ORD. DGA VIII Región N° 1827 de fecha 18 de agosto de 2006, del Director General de Aguas VIII Región al Abogado Jefe del Departamento Legal, mediante el cual remite copia de ORD. U. Téc, SRM VIII N° 244 del 11/08/2006, del Jefe Unidad Técnica S.R.M. OOPP, Región del Biobío, enviado al Abogado Procurador Fiscal del Consejo de Defensa del Estado.

l. ORD. N° 1788 de fecha 14 de agosto de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, mediante el cual informa en relación al recurso de protección deducido ante dicha Corte de Apelaciones por Luis Astudillo Llinas y otro, Rol N° 2844-2006-M. Se incluyen, además, las mediciones de caudales obtenidas los días 10 y 11 de julio del presente año, en la estación Biobío, en Racalhue y Río Biobío en la desembocadura.

m. ORD. N° 1787, de fecha 14 de agosto de 2006, del Director Regional de Aguas VIII Región al Presidente de la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Concepción, por el cual informa acerca de recurso de protección deducido ante dicha Corte de Apelaciones por José Israel Fuentes Navarro y otros, Rol N° 2819-2006-M. Se incluyen, además, las mediciones de caudales obtenidas los días 10 y 11 de julio del presente año, en la estación Biobío, en Racalhue y Río Biobío en la desembocadura.

12. ORD. N° 1087 de fecha 17 de noviembre de 2006, enviado por el Director General de Aguas, mediante el cual adjunta información complementaria a la entregada durante su participación en la Comisión (sesión del 8 de noviembre de 2006) relativa a los caudales pasantes en las estaciones pluviométricas entre los días 10 y 13 de julio de 2006, de los Ríos Laja en Puente Perales; Duqueco en Cerrillos; Nicodahue en Pichún; Renaico en Longitudinal; Vergara en Tijeral y Biobío en Coihue.

C. Oficios enviados.

Durante el curso de la investigación, la Comisión envió diversos oficios, cuyo contenido y respuestas recibidas se reseñan a continuación.

1. ORD. N° 1087 de fecha 17 de noviembre de 2006, enviado por el Director General de Aguas, mediante el cual adjunta información complementaria, a la entregada en la presentación efectuada en la Comisión relativa a los caudales pasantes en las estaciones pluviométricas entre los días 10 y 13 de julio de 2006, de los Ríos Laja en Puente Perales; Duqueco en Cerrillos; Nicodahue en Pichún; Renaico en Longitudinal; Vergara en Tijeral y Biobío en Coihue. Esta información complementaria fue entregada en la sesión de fecha 15 de noviembre de 2006.

2. Oficio N° 13 de fecha 9 de noviembre de 2006, de la Comisión Investigadora, mediante el cual se solicitaban estadísticas respecto de las mediciones de los caudales de agua del río Biobío realizados antes, durante y con posterioridad a la construcción de las represas. A la fecha no se ha recibido respuesta.

3. Oficio N° 14, de fecha 22 de noviembre de 2006, de la Comisión Investigadora, mediante el cual se solicitaba al Ejecutivo la posibilidad de enviar a tramitación un proyecto de ley que establezca un marco regulatorio de la operación de los embalses en el país, frente a alertas y emergencias de crecidas. Se respondió mediante ORD. N° 1591 de fecha 30 de noviembre de 2006, enviado por el Ministro Secretario General de la Presidencia (S), informando que la referida iniciativa legal se encuentra en proceso de firma de los Ministros, por lo mismo, ingresará al Congreso Nacional en los próximos días.

III. MARCO REGULATORIO.

A. Antecedentes.

En relación con los desbordes del río Biobío durante el temporal de lluvia, que afectó a la zona en julio de 2006, atribuidas a la apertura de compuertas de la represa "Pangue" durante un fuerte temporal, lo que ocurrió además en la represa de Rapel, ambas bajo la administración de Endesa, es posible señalar que no es primera vez que se le atribuye a esta empresa ser la causante de inundaciones, ya en el año 2001, ocurrió una situación semejante en las riberas del río Bío Bío, lo que afectó a una gran cantidad de poblaciones aledañas, especialmente Hualqui.

No existe normativa legal en Chile que regule esta materia, aunque Endesa asegura tener un plan de manejo que contempla avisos oportunos a la población cuando existen riesgos de una gran inundación.

Sin embargo, la ocurrencia de las inundaciones que han afectado a una gran cantidad de personas, ha provocado preocupación, por lo que se ha sugerido que se regule legalmente la evacuación del agua de embalses durante las tormentas.

Endesa señala, en su comunicado de prensa, que tomó todas las precauciones previstas en sus planes de contingencia.

Es decir, que avisó a las autoridades locales con la debida anticipación, y que además en ningún momento las represas evacuaron más agua de la que recibieron, por lo que las inundaciones surgieron como consecuencia de las condiciones anormales del fenómeno climático que afectó a la zona central de Chile en esa fecha.

El problema radica básicamente en que no se conocen con exactitud los planes de contingencia de las represas.

En mayo de 2003, un informe emitido por la Oficina del Mediador en Asuntos de Interés Público y Asesor en Materia de Observancia (CAO) recomendó a la Corporación Financiera del Banco Mundial (CFI) que exhorte a Pangue S.A. a que divulgue y consulte de manera más completa los planes de respuesta en caso de emergencia.

Además, sugiere que Pangue S.A. debe "afinar o elaborar" planes de emergencia, que deben ser ampliamente conocidos por los habitantes de la cuenca hidrográfica.

La CFI aclaró a la CAO que no tiene copia de ningún plan de respuesta en caso de emergencia, ya que eso no fue solicitado en el convenio de inversión de 1993.

El año 2005, los alcaldes de las zonas afectadas en la VIII región, se reunieron con las autoridades de Endesa en la localidad de Quilaco, en donde estas últimas se comprometieron a dar a conocer sus planes de contingencia, cosa que no ocurrió, según los habitantes del sector.

Asimismo, a principios de este año los vecinos de Santa Bárbara solicitaron a la consultora Agraria, -que por mandato de la CONAMA fiscaliza a la represa Ralco, que esta última difunda los planes de emergencia, pero no obtuvieron respuesta.

Según el informe de la CAO, Endesa no ha querido difundir la información acerca de los procedimientos de emergencia alegando que se trata de información reservada.

Es necesario verificar que realmente las inundaciones hayan sido causadas por una cantidad de precipitaciones que no eran posible de prever.

Si es así, Endesa no tuvo otra alternativa que abrir sus compuertas.

Cabe consignar a modo de ejemplo, que una situación similar ocurrió en las ciudades de El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, México, que se vieron amenazadas por la represa de La Montada, y en donde hubo que abrir las compuertas.

Hay que ver además, si son ciertas las alegaciones de la empresa en cuanto a que jamás se liberó más agua de la que recibió el embalse.

Como esta situación también ocurrió el año 2001, quizá sea necesario reformular las políticas frente a eventos como éste.

Se hace imperativo conocer los planes de contingencia de Endesa para tales situaciones, ya que la información entregada es vaga y generalizada.

Es necesario que estos planes sean puestos en conocimiento de la población que habita en la zona.

Desde el punto de vista legal, hay que considerar si las exigencias que posiblemente se le hagan a Endesa, de alguna forma alteren sustancialmente las demandas formuladas en un inicio en el plan de inversión, los contratos y los compromisos adquiridos en virtud del estudio de impacto ambiental.

Esto podría ser visto como un signo de inestabilidad de las exigencias al inversionista extranjero.

Por otro lado, es indispensable averiguar si ha habido negligencia en el actuar de Endesa, y si es así, debe regularse la evacuación de agua de los embalses para proteger a la población.

B. Informes relativos a la central Pangue.

1. Evaluación de impactos ambientales relevantes del proyecto Pangue.

Este documento es un resumen ejecutivo preparado para Pangue S.A., en diciembre de 1991 por las firmas Ecology & Environment (USA) y Agrotec Ltda. (Chile) y está focalizado en los principales impactos identificados en una serie de estudios desarrollados a partir de 1986 .

El presente texto es una síntesis de los aspectos más importantes del estudio "Evaluación de Impactos Ambientales Relevantes del Proyecto Pangue", solicitado por la Empresa Eléctrica PANGUE S.A., mediante licitación internacional efectuada en diciembre de 1990.

Las bases técnicas de la licitación definen cuatro áreas de investigación; área socioeconómica, que incluye las comunidades indígenas pehuenches de Callaqui, Pitril y Quepuca Ralco y el poblado de Ralco; limnología con énfasis en la fauna íctica; calidad del agua, que incluye una predicción del funcionamiento del futuro embalse; y terrestre o del entorno al proyecto, con énfasis en la zona de inundación.

La selección de estas cuatro áreas obedece a la conclusión obtenida de estudios ambientales previos solicitados por ENDESA, principalmente a la Universidad de Concepción, que han tenido por objeto la identificación preliminar de impactos que produciría la central hidroeléctrica.

Ecology and Environment, Inc., (E & E), y su asociada chilena Agrotec Ltda., contrataron un grupo de consultores chilenos, expertos en cada área de estudio, quienes apoyados por los profesionales de E & E y Agrotec llevaron a cabo el estudio en el período febrero-septiembre de 1991.

Necesidades del proyecto y sus objetivos.

Según los antecedentes de la Comisión Nacional de Energía, la demanda energía eléctrica crecerá a una tasa promedio anual de 5,5 - 6,0% en los próximos 15 años.

La central Pangue cubriría las necesidades de crecimiento de la cantidad demandada correspondiente a un período de alrededor de tres años a partir de 1996.

El proyecto de construcción de la central hidroeléctrica Pangue en el Alto Biobío, ha sido aprobado por la Comisión Nacional de Energía dentro del conjunto de proyectos de generación de energía eléctrica para el período 1991-1996, por considerarlo como una solución que optimiza el sistema de generación, minimizando los costos totales de energía y asegurando en la mejor forma el abastecimiento de las demandas eléctricas del país.

La planta, con una potencia instalada de 450 MW y una generación anual de unos 2.158 GWh, abastecerá a la red de transmisión de energía eléctrica denominado Sistema Interconectado Central - SIC la cual, transporta el 84% de la energía eléctrica nacional y alimenta el territorio donde vive más del 90% de la población.

De acuerdo a la legislación chilena, el proyecto Pangue ha sido aprobado en las instancias y mediante los instrumentos siguientes:

-Derecho de aprovechamiento no consuntivo de agua del río Biobío, otorgado por la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas mediante Resolución N° 442, del 11 de octubre de 1983.

-Aprobación del proyecto y autorización de construcción de las obras hidráulicas del Proyecto Central Pangue, otorgada por la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas mediante Resolución N° 5, del 5 de enero de 1990.

-Otorgamiento de concesión definitiva para establecer la Central Pangue, mediante DS N° 175 del Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción del 22 de mayo de 1990.

Descripción del proyecto.

La central hidroeléctrica estará ubicada en el río Biobío en una angostura ubicada a dos kilómetros aguas arriba de la confluencia con el río Pangue.

La presa, de hormigón rodillazo, tendrá una altura de 113 m y una longitud de coronamiento de 450 m, y formará un embalse de 14 m de profundidad promedio y un volumen de almacenamiento de 175 millones de m³, el cual inundará una superficie de 500 ha.

La obra incluye una planta subterránea compuesta por dos unidades generadoras con una potencia total de 450 MW y con un caudal de diseño de 500 m³/s.

El caudal medio del río en el sitio es de 296 m³/s.

Las obras principales estarán compuestas por: una toma consistente en dos compuertas independientes ubicadas a 27 m de profundidad; la sala de máquinas, subterránea y ubicada al costado derecho de la presa; la zona de caída conformada por dos túneles de 130 m de longitud; la evacuación mediante túneles que desembocan en el río 230 m aguas debajo de la presa.

El enlace al sistema interconectado de transporte se hará mediante una línea de 2x220 KV de 32 km de longitud hasta la futura subestación Santa Bárbara.

La planta, diseñada para funcionar durante las horas de demanda máxima operará con un caudal máximo de 500 m3/s durante aproximadamente tres horas diarias, para continuar con un caudal variable el resto del día dependiendo de las disponibilidades de agua y de las necesidades del SIC.

La central y sus obras anexas de infraestructura, incluyendo el espacio destinado a campamentos para los trabajadores, se localizará en el predio La Junta de propiedad de PANGUE S.A. ubicado a 5 km al oriente del pueblo de Ralco.

Parte importante de las transformaciones que realiza el proyecto lo constituye el mejoramiento, ampliación y pavimentación de 50 km. de camino entre el pueblo de Santa Bárbara y la zona de las obras.

El período de construcción será de cinco años y se estima que en la obra trabajen unos 1.800 obreros y personal técnico, parte de los cuales se instalarán en campamentos que las empresas contratistas instalen en el sector.

El costo de la obra es de aproximadamente US $ 460 millones.

Recomendaciones de acción.

Las recomendaciones de acción han sido propuestas, tanto para la mitigación de impactos ambientales adversos, como para favorecer aspectos que interesa promover en el área de influencia del proyecto.

Para el manejo del río aguas abajo de la central, con el objeto de minimizar la transformación del ecosistema reófilo y tomando en cuenta la escasez de información con que se cuenta, se recomienda:

1) Realizar un estudio complementario de comportamiento hidráulico para los meses de verano, derivado del sistema de operación de la central y de los flujos de aporte de los afluentes y cuyo ámbito quede definido de acuerdo al grado de atenuación, río abajo, de las condiciones modificadas originales; identificación de los usuarios del río, los tipos de usos y sus parámetros principales; identificación y estudio de especies acuáticas sensibles a los cambios de condiciones de flujo, sus hábitos biológicos y su estado de conservación. A base del estudio mencionado y a los objetivos de mitigación de efectos adversos, diseñar y evaluar medidas alternativas de solución a las propuestas en el informe de manera de adoptar la más adecuada tanto desde el punto de vista técnico como ecológico.

2) Realizar un monitoreo aguas abajo de la presa que mida los efectos residuales del embalse sobre los aspectos de la calidad del agua, los recursos acuáticos, en especial las especies de peces endémicos, el nivel de sedimentos, la erosión de las riberas y el efecto sobre la infraestructura.

3) Realizar un programa de desarrollo de aprovechamiento del embalse para la producción de peces.

4) Realizar un programa de conservación de la fauna ícticas en el sector Pangue.

5) Realizar un estudio de las migraciones de los peces endémicos en peligro de extinción del área Pangue.

6) Inducir ante la autoridad competente se decrete áreas protegidas para los peces los ríos Butaco y Pangue.

Como recomendación general y que abarque tanto el área terrestre como acuática se recomienda la implementación de una supervisión ambiental de terreno, ejecutada por un equipo profesional externo y que tenga por objeto: supervisar la implementación de medidas ambientales, asesorar para la minimización de impactos, informar a PANGUE S.A. del estado de los planes de manejo ambiental y realizar una capacitación a nivel de los ejecutores.

Conclusiones.

Las características principales del medioambiente donde se insertará el proyecto Pangue revelan un área de apariencia prístina, de grandes predios forestales, y de bajo nivel de actividad económica.

El medio terrestre, que fuera altamente intervenido durante la primera mitad del siglo, presenta comunidades vegetales dominadas por el Nothofagus bajo diversos estados de desarrollo y sin posibilidades actuales de explotación maderera pero con perspectivas de desarrollo futuro.

El medio terrestre constituye un extenso hábitat de flora y fauna, especialmente de aves, que incluye algunas especies en diversos grados de amenaza pero no exclusivas del sector.

El medio acuático, de características típicamente ritrónicas, presenta múltiples cursos de agua donde habita una fauna bentónica diversa y una fauna íctica de baja abundancia, poca diversidad y en general de alto endemismo en el país, y que incluye especies nativas de importancia ecológica que se encuentran en peligro de extinción.

En lo económico y social se trata de una región de baja actividad y de condiciones de extrema pobreza en el grupo indígena pehuenche el que, desde la época de la conquista, ha venido sufriendo un paulatino pero progresivo deterioro de su identidad cultural por aculturación de la sociedad global, acentuado por la extrema pobreza.

La construcción de la central y el mejoramiento del camino de acceso significan un cambio global de importancia, en especial en el ámbito sociocultural.

La apertura de la zona, la modernización subsecuente y el aumento de la actividad económica, especialmente derivada de la fuente de trabajo en las obras, significan un adelanto global para el pueblo de Ralco y para los mapuches, aunque se sabe que también se acentuará el proceso de aculturación que los afecta.

Sin embargo, al llevar a cabo las recomendaciones que esta consultoría entrega se lograría aprovechar una gran oportunidad para mejorar el nivel de vida y reforzamiento de la cultura pehuenche.

La construcción de la presa así como la formación del embalse no afectarán en forma seria al medioambiente terrestre y acuático excepto en lo relativo al impacto local sobre especies en peligro de extinción, que no son exclusivas del área ni de la cuenca.

Los efectos más significativos del proyecto están dados por la interrupción del curso del río mediante una barrera (presa) que impedirá la migración de peces, la formación de un lago y la modificación de los patrones de flujo derivados de la operación de la obra como planta de punta.

El cambio de las características actuales del ecosistema reófilo natural tendrá consecuencias ambientales de cierta relevancia.

Por otra parte, el lago artificial tendría condiciones de calidad de agua aceptables y con un buen desarrollo de la biota a partir de la estabilización de sus condiciones hidrodinámicas, físico-químicas y biológicas.

Las medidas recomendadas para ser aplicadas en el medio terrestre y acuático, mitigan en un grado importante los impactos negativos y acentúan los efectos favorables.

Quedarán como impactos residuales de importancia los derivados de la barrera que impedirá el continuo del río y sus efectos aguas abajo los que, manejados según las conclusiones que se deriven de medidas provenientes de estudios complementarios recomendados, podrán ser atenuados.

Las obras del proyecto afectan directamente a nueve familias habitantes del lugar, sin embargo, la aceptación del hecho de que la obra, por su envergadura, tiene influencia decisiva en las condiciones socioeconómicas del área, se ha recomendado la adopción, por parte de la Empresa Eléctrica PANGUE S.A., de medidas tendientes a: contribuir decisivamente al mejoramiento a largo plazo de la condición técnico-económica de los pehuenches, cuidando la identidad cultural de ese pueblo y cooperar a crear las condiciones para que el pueblo de Ralco logre un crecimiento y desarrollo equilibrado.

2. Análisis del Informe de "Evaluación de impactos ambientales relevantes del proyecto Pangue".

Esta evaluación es efectuada por el Centro EULA Chile, para la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacional y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, en agosto de 1992.

Resumen ejecutivo.

La Cuenca Hidrográfica del río Biobío constituye un sistema natural en el cual se desarrolla una amplia gama de actividades de enorme connotación socioeconómica.

Algunas de éstas actualmente en operación, y otras en fase de ejecución o de proyecto, que también harán uso de los recursos acuáticos del sistema.

Existe un dramático contraste entre la enorme presión de uso de los recursos renovables del sistema y el limitado conocimiento existente sobre sus características (cualitativas y cuantitativas) naturales y, por ende, sobre los impactos positivos y/o negativos derivados de su uso.

En tal sentido, el desconocimiento en cuestión permite explicar la diversidad de problemas ambientales que han emergido de la presión ejercida a través del uso de los recursos.

Respecto al caso especifico del Proyecto Hidroeléctrico Pangue emergen las siguientes consideraciones:

-El desarrollo del país requiere de un sustento energético, siendo el hidroeléctrico uno de los más importantes.

-Los fundamentos económicos del Proyecto indican, claramente, una relación costo - beneficio muy positiva.

-Un Proyecto hidroeléctrico, como el de la Central Pangue, produce una diversidad de impactos sobre los sistemas naturales, culturales, económicos y sociales, que deben ser cuantificados definiendo su significado positivo y/o negativo y, además, su carácter directo y/o indirecto. En tal sentido, el criterio básico para evaluar estos impactos ambientales es disponer de esta información antes de la iniciación del Proyecto.

-El conocimiento actual sobre la Cuenca del río Biobío es escaso. Sin embargo, a fines del presente año (1992) los resultados de las investigaciones del Proyecto EULA CHILE (iniciadas en el año 1989) sobre "Gestión de los Recursos Hídricos de la Cuenca del río Biobío y del Área Marina Costera Adyacente", constituirán una importante referencia para permitir una mejor aproximación respecto al significado de los impactos potenciales del Proyecto Central Pangue.

-Desde el punto de vista económico y social, el río Biobío y su Cuenca representa el recurso hidrológico de mayor relevancia del país. Así, el río Biobío representa el elemento base del desarrollo de los asentamientos urbanos e industriales de la Región. Por lo tanto, es importante reiterar que cualquier alteración o modificación de su estructura y funcionamiento puede tener consecuencias de diversa naturaleza, resultantes de los diferentes usos que se efectúan sobre el recurso.

Entre las interrogantes más críticas respecto a los impactos del Proyecto Pangue y que, como tales, no pueden quedar sin respuestas antes de dar la autorización definitiva para la construcción de la Central, debemos indicar las siguientes:

-Definir con exactitud las relaciones de los impactos potenciales del Proyecto Pangue con otros usos y/o proyectos de desarrollo y en diferentes fases de ejecución (Ejemplos: Proyecto de riego Laja-Diguillin; ampliación de las coberturas de las plantaciones forestales; construcción del oleoducto y del gaseoducto Argentina-Chile, etc.).

-Definición más precisa de las áreas de impactos directo e indirecto y del significado positivo y/o negativo de ellos.

-Definición más precisa del impacto sobre la minoría étnica Pehuenche y una decisión derivada directa y/o indirectamente del destino de estas minorías.

-Determinación de un caudal mínimo permanente del río, para obviar la discontinuidad del sistema acuático y posibilitar así una mitigación concreta y aceptable de los impactos del Proyecto Hidroeléctrico Central Pangue sobre el ecosistema acuático e influencia sobre otros usos.

-Contribución al conocimiento sobre migraciones de peces en el río, mediante un estudio específicamente diseñado para tal efecto.

-Determinar mediante un estudio especifico la importancia del río Biobío en la productividad pesquera del Golfo de Arauco, para definir con un buen nivel de precisión, el significado del atrampamiento de los sedimentos en el embalse de Central Pangue (vale decir, sector alto de la Cuenca).

-Definir con precisión los criterios y controles que determinarán las responsabilidades de la Empresa respecto a daños causados a terceros durante la fase de construcción y operación de la Central.

-Definir una instancia independiente e idónea para la ejecución de estudios de monitoreo, durante las fases de construcción y operación de la Central Pangue, de los efectos sobre parámetros individualizados de los sistemas físicos, económicos y sociales que podrían ser afectados.

Es importante indicar que la Empresa Pangue S.A. ha efectuado diversos y numerosas estudios de carácter ambiental realizados por empresas privadas y públicas (nacionales y extranjeras) que, comparado a otros Proyectos del sector energético u otros sectores (industrial, caminero, puertos, etc.), constituyen acciones que deben ser reconocidas.

Sin embargo, el presente análisis ha detectado deficiencias en la información obtenida en los estudios aludidos.

Esta aseveración puede ser ilustrada mediante el contenido del presente Documento.

Así, el análisis del Informe "Evaluación de Impactos Ambientales Relevantes del Proyecto Pangue", ha sido realizado por el Centro EULA CHILE en el marco de una concepción sistémica que exige considerar a priori todos los elementos que, directa o indirectamente, están asociados con los impactos potenciales de un proyecto hidroeléctrico.

Consecuentemente, el análisis considera la Cuenca Hidrográfica del río Biobío como la unidad territorial mínima que debe ser investigada; además, el río constituye un continuum que no puede ser parcializado en segmentos para indicar áreas directas de impacto, debido a que la condición de "continuidad" comunica al río el carácter de una unidad, desde su origen hasta su desembocadura en el Golfo de Arauco y, de esta manera, cualquier alteración causada en el curso del río influirá en la zona costera.

La concepción descrita es válida para los otros sistemas componentes de la Cuenca Hidrográfica del río Biobío y es el factor que determina la diferencia entre el enfoque de Pangue S.A. y los investigadores del Centro EULA CHILE de la Universidad de Concepción, que han participado en los estudios anteriores y en la elaboración de este Informe.

Por último, el Centro EULA CHILE, Universidad de Concepción, reitera su intención de ofrecer toda la información de base generada por sus actividades de investigación, como una contribución para lograr los objetivos enunciados anteriormente.

Comentarios sobre la legislación vigente y evaluación de impacto ambiental.

Si bien en el informe se señala que las evaluaciones de impacto ambiental no son requeridas explícitamente en la legislación vigente, ellas están implícitas en la multiplicidad de disposiciones que cautelan el ambiente y que se encuentran dispersas, principalmente en el Código de Aguas y en la ley de bosques.

Esto evidencia la necesidad de un Informe Técnico de tipo legal, preparado por especialistas en legislación ambiental.

En el mismo informe se señala que la Dirección General de Aguas (DGA) otorga el derecho siempre que "exista disponibilidad del recurso y que su uso no menoscabe los intereses de terceros".

Se podría argumentar que se actuó con ligereza al otorgar el derecho a la autorización de construcción.

Emerge ahí un posible enjuiciamiento a los organismos del Estado por no evaluar apropiadamente la "disponibilidad" ni menos los "intereses de terceros".

En la misma resolución de la DGA se señala que ENDESA seria responsable por daños o perjuicios que la variación de caudales cause a terceros.

¿Qué criterios se aplicarían para evaluar este aspecto?.

Respecto al párrafo anterior es evidente que era necesario incluir un análisis histórico acerca de las fluctuaciones de caudales y disponibilidad del recurso sobre todo a la luz de las experiencias de que se dispone en otras centrales, aun cuando los años de operación en Chile no cubran el rango de tiempo deseable, si se considera los ciclos de años secos o de precipitaciones por sobre lo normal.

El análisis de los antecedentes en el ámbito Internacional tampoco se menciona; la experiencia de otros proyectos en el mundo puede ser de mucha utilidad en una evaluación bien planteada.

Sólo dos preguntas bastan para ilustrar la necesidad de considerar al río completo en la evaluación: ¿Quién se responsabiliza por los daños causados cuando el río deje de escurrir o su caudal sea mínimo durante la fase de llenado y la fase de operación de la represa?

Hay ahí efectos no evaluados apropiadamente sobre la fauna y flora del río (cauce y riberas) y sobre las aguas subterráneas, que a su vez, alimentan sistemas naturales dependientes del río para su funcionamiento.

¿Quién pone precio o evalúa económicamente la pérdida que experimenta el río y su hoya en cuanto al atractivo turístico al interrumpirse abruptamente las líneas de continuidad natural por un estanque artificial?.

La artificialización del paisaje es un costo que puede y debería ser evaluado económicamente, y es el Estado, es decir, todos los chilenos quienes deberíamos ser incluidos entre los "... terceros ..." que según la resolución de la DGA podrían ser dañados.

Un río en estado natural es hoy en día un recurso paisajístico económicamente valioso, dado el deterioro creciente experimentado por lo paisajes naturales en el país y en el mundo.

Para nada ha sido considerado en la evaluación el "valor de existencia" que usan los economistas para referirse a la disposición a pagar de personas para que alguna cosa siga existiendo, aunque las personas no la utilicen directamente.

Este valor aunque difícil de evaluar (aun cuando existen metodologías propuestas) es apropiado considerarlo incluso a nivel cualitativo, sobre todo en relación con los valores que definen el patrimonio nacional.

Esto es todavía más relevante si se considera que uno de los puntos conflictivos del proyecto se refiere a la situación de la etnia pehuenche.

En el contexto de lo anterior, es necesario considerar la flora y la fauna.

La flora integrada en comunidades, es parte vital en la conformación del paisaje y debe ser considerada, en forma integral, y desde el punto de vista de la interrupción del "continuum" natural que representa la instalación de las estructuras artificiales.

En relación con los "daños a terceros", también llama la atención que no se haya planteado una evaluación en condiciones de catástrofe.

Aquí cabe preguntarse si la Empresa propietaria de la represa se haría responsable por los daños generados por una posible erupción del volcán Callaqui, seguida de una ruptura de la presa y avalancha aguas abajo.

Conclusiones.

Este capitulo resume el análisis efectuado por el panel de investigadores del Centro EULA-CHILE del Informe titulado "Evaluación de Impactos Ambientales Relevantes del Proyecto Pangue", preparado para Pangue S.A. por las consultoras Ecology and Environment, Inc. y Agrotec Ltda.

También, contiene las opiniones del panel en cuanto a aspectos deficitarios no abordados hasta ahora por los estudios encargados por Central Pangue S.A., que consideramos necesarios contemplar previamente a la construcción de la obra.

El presente Informe, como indicado en el prólogo, ha sido concebido y elaborado con el objeto de contribuir a la respuesta de interrogantes derivadas de inquietudes de la comunidad y autoridades respecto a los impactos que este importante proyecto de desarrollo del sector energético pudiera causar en el sistema ambiental de la Cuenca del río Biobío.

Impactos sobre el ecosistema fluvial.

La operación normal elegida para la presa Pangue seria del tipo denominado "de punta", con generación a plena carga durante las horas de máxima demanda de energía.

Durante las demás horas del día, la generación seria variable, dependiendo de la demanda en el SIC, del caudal afluente al embalse y del volumen embalsado.

Debe mencionarse que este tipo de operación es mucho más dañino que aquél que consiste en generar, continuamente, con el caudal afluente al embalse, denominado "de paso".

Los impactos que pueden causar las fluctuaciones del caudal son numerosos.

Según el esquema de operación propuesto, existirá importantes variaciones diarias del gasto liberado, sobre todo en los meses de verano y comienzos del otoño (variaciones de 0 a 500 m³/s en menos de una hora).

De hecho, Pangue S.A. pretende secar un tramo por río durante gran parte del día, en estos periodos.

De todos los impactos ecológicos que ocurrirán en el sistema fluvial, el mayor será aquél causado al secar diariamente, durante los lapsos mencionados, el río Biobío.

Esta situación no debe permitirse, considerando los efectos que tendría para la ecología del sistema fluvial en su totalidad.

Si se recuerda que el sistema fluvial es un continuo estructural y funcional, tal como se indicó en la introducción, la interrupción del flujo significa comprometer esta continuidad, con sus correspondientes secuelas.

Se debe enfatizar que esta interrupción implica discontinuar no sólo el flujo del curso principal, sino que el aporte de miles de ríos de los primeros órdenes, los cuales contribuyen con la mayor parte del material nutritivo que permite una regulada productividad en todo el sistema.

En un estudio de este tipo, donde lo que interesa destacar son los probables impactos negativos que causará un proyecto, no es válido trabajar con condiciones promedio, sino que debe considerarse, de alguna forma, situaciones más desfavorables.

En base a lo anterior, se recomienda hacer nuevamente esta parte del estudio considerando la metodología ya descrita.

Como los datos de caudales intervienen en una serie de otros aspectos evaluados, será también necesario repetir otros estudios.

Algunos de los análisis en los cuales se utilizó datos de caudales obtenidos con esta metodología inadecuada, son los siguientes: uso diario del agua (distribución de las horas de cierre), balances hídricos, tiempos de renovación, modelación hidrodinámica, atrapamiento de finos en el embalse, etc.

Los estudios por realizar debieran estimar cuánto disminuirá el oxigeno disuelto de las aguas de salida con respecto a las afluentes al embalse y cuánto tardará en recuperarse el nivel de oxigenación hacia aguas abajo; este análisis debe realizarse para diferentes caudales.

A este respecto, es necesario considerar estudios pertinentes sobre los impactos que causarán estas alteraciones de las temperaturas sobre la biota y los demás usos .del agua, río abajo.

Es necesario realizar estudios sedimentológicos más detallados, que permitan conocer con certeza la distribución del material fino transportado, para poder estimar mejor la turbidez a la salida del embalse.

Debe tomarse en cuenta la estacionalidad, puesto que gran parte del sólido en suspensión, en el Biobío, es aportado por el río Malla, en los periodos de deshielo.

Referente a la aplicación del modelo de predicción se puede expresar las consideraciones siguientes:

-Los datos de entrada al modelo son nuevamente promedios de valores medios mensuales, por la que no incluyen valores que permitan al modelo representar situaciones desfavorables.

-El modelo se calibró asumiendo valores para la turbulencia y transparencia de las agua.

En la introducción de este capítulo se critica que el estudio de las consultoras haya considerado un solo muestreo, lo cual no permite en absoluto conocer la variación, al menos estacional, del comportamiento de los numerosos parámetros físicos y químicos.

Es muy probable que los resultados de la modelación sean altamente sensible a algunos parámetros de entrada, por ejemplo, a la transparencia, por lo que se necesita ser muy cuidadoso a la hora de asumir estos valores.

-Es importante destacar que muchos de los supuestos hechos, acerca de los impactos que ocurrirán (o más bien que no ocurrirán) se basan en los resultados de esta modelación.

Por lo anterior, es necesario asegurarse de la representatividad de estos resultados y de la sensibilidad que puedan mostrar ante variaciones en las condiciones de entrada y en los parámetros de la modelación.

En virtud de lo anterior, creemos necesario repetir estos estudios para determinar la carga de sedimentos del río y para obtener una estimación, lo más real posible, de la fracción que quedará retenida aguas arriba del muro.

Lo anterior es de una importancia trascendente, tanto para predecir el comportamiento del embalse como para conocer la calidad del agua que éste liberará y cómo ésta, a su vez, afectará la calidad del agua río abajo.

A este respecto, reiteramos en forma insistente la condición de continuidad del río y el uso al que se encuentra sometido aguas abajo.

La morfología del cauce aguas abajo de una presa puede verse notablemente alterada, al intentar el sistema fluvial recuperar un equilibrio o régimen para condiciones diferentes de las originales, puesto que los flujos de agua y de sedimento, que determinan la forma del cauce, han sido alterados.

Las escalas temporales de ocurrencia de estos cambios, y sus efectos sobre la biota acuática, pueden ser muy diversos.

En general, el Informe es muy pobre en este aspecto, limitándose a presentar datos de transporte de sedimentos y a concluir, sin justificaciones, que "el impacto erosivo es menor".

Al respecto se aconseja lograr una mayor aproximación a través de un estudio especifico.

Los dos efectos principales que podrían llevar a una alteración de la morfología del cauce son:

-La retención de la mayor parte de la carga de sedimentos aguas arriba de la presa; como consecuencia de esto, tiende a producirse el denominado efecto de agua limpia favoreciendo la erosión ribereña y alterando la población biológica.

-La alteración de la capacidad de transporte, ya que la curva de duración de caudales se verá afectada por la variaciones producidas por la operación de la Central.

Se piensa que no ocurrirán situaciones de sedimentación, agradación o disminución de .la capacidad del cauce, puesto que los caudales de mantención del cauce o caudales dominantes (caudales mayores a un cierto umbral, que son capaces de modelar la forma del cauce) no se verán alterados sustancialmente, debido a la poca capacidad de regulación del embalse.

La retención de sedimentos en el embalse se analiza en forma muy general, mientras que las consecuencias aguas abajo son pasadas por alto.

El aumento de la capacidad de transporte por alteración de los caudales no se menciona.

Será necesario llevar a cabo diversos estudios que permitan concluir si ocurrirán cambios en la morfología debido a los dos mecanismos mencionados.

Cambios en la morfología impactarían a las comunidades bióticas, ya que es la geomorfología fluvial que determina la diversidad de hábitats en el ambiente acuático.

Además se tendrá, aguas abajo del embalse, una disponibilidad mayor de nutrientes inorgánicos, lo que sumado a la menor turbidez podría causar un fuerte aumento de la productividad primaria en el cauce, que se traduciría en un incremento de la biomasa de algas epilíticas.

Esto ocurriría particularmente en las zonas de "riffles" (rápidos de baja profundidad), y siempre que no se secara el cauce, porque en tal caso estas zonas quedarían expuestas y, además, la velocidad del escurrimiento seria menor, afectando ambas situaciones al crecimiento algal y por ende al sistema trófico.

Es importante estudiar cuidadosamente los efectos que esta alteración pudiese tener sobre la productividad secundaria en el río, así como las implicancias para la calidad del agua en la parte baja del Biobío.

Esto último en relación al uso para consumo humano e industrial.

Las alteraciones en la calidad del agua bajo la presa pueden también afectar al macrozoobentos, a través de tres mecanismos: cambios en los patrones normales de temperatura, episodios de hipoxia o anoxia al entregar aguas hipolimnéticas al cauce, y aumento en la exportación de plancton desde el embalse, lo que alterará la composición, favoreciendo fuertemente a las especies filtradoras (particularmente a algunos géneros de Trichoptera).

Otro tipo de impacto que puede esperarse, a un plazo mayor, es la alteración en la diversidad y biomasa causada por cambios en la morfología del cauce, por ejemplo, cambios en la composición del substrato.

Respecto a la ictiofauna debe destacarse que los impactos mayores serán aquellos debidos al impedimento de las migraciones y aquellos causados aguas abajo de la presa, en particular por la disminución en el hábitat disponible y por los cambios en la calidad del agua.

Es evidente que la transformación de un tramo del río a un sistema léntico causará también impactos en ese tramo, pero esto no es lo más importante, como se ha intentado destacar en el informe.

Un impacto potencial que no es mencionado a pesar de ser muy común en otros proyectos de este tipo, es la enfermedad denominada "gas-bubble disease", que es causada por una sobresaturación de gases atmosféricos en el agua, particularmente nitrógeno, al aerearse violentamente las aguas que son devueltas al río a través del vertedero.

Por todo lo anterior, se piensa que el impacto negativo que causará la presa sobre las poblaciones de truchas y peces nativos debe considerarse significativo y no menor, como se estima en el Informe.

También debe mencionarse el potencial incremento en las poblaciones que podría causar un aumento de la productividad primaria y secundaria, pero, como ya se mencionó, esto queda supeditado al manejo que se le dé al embalse.

Nuevamente se evidencia entonces la necesidad de que el esquema de operación para la Central Pangue considere mantener continuamente un caudal mínimo aguas abajo de la presa.

En este caso la finalidad seria permitir la mantención de condiciones habitables en el cauce, para un tramo que cubriría al menos la distancia entre la presa y la confluencia con el río Queuco.

Debe mencionarse que el mantener un caudal en el cauce no sólo cumple fines de conservación sino que además permite alcanzar objetivos para la mantención de deportes y recreación, calidad del agua y conservación del paisaje (estética).

Este caudal mínimo también debiera aplicarse durante la fase de llenado de la presa, es decir, el río no debiera ser secado ni un solo instante.

Los estudios que debieran realizarse antes de la construcción de la represa, tendientes a la determinación de un caudal mínimo a mantener en el cauce debieran comprender:

(1) Un estudio morfológico e hidráulico del río, al menos para el tramo entre la ubicación de la futura presa y confluencia con el río Queuco.

Este estudio deberá considerar varios tramos representativos, que incluyan secuencias "pool-riffle" (pozón-rápido).

El análisis de los caudales afluentes al tramo (incluyendo el del río Queuco) deberá realizarse para los meses más desfavorables del año (Febrero, Marzo y Abril), mientras que el estudio del comportamiento hidráulico deberá considerar varias estaciones, de manera de cubrir todo el rango de caudales hasta el caudal máximo de generación previsto, que es de 500 m³/s.

Desgraciadamente no será posible estudiar "in-situ" el comportamiento del río para caudales muy bajos, cercanos a cero, puesto que estos no ocurren en las condiciones actuales.

Por lo anterior, será necesario efectuar simulaciones en base a la forma del cauce.

El estudio morfológico es entonces indispensable para poder simular el comportamiento hidráulico, pero deberá además incluir un completo estudio del substrato, de manera de poder servir como estudio de línea-base de las condiciones prístinas del sistema inalterado.

Esto permitirá documentar claramente las alteraciones que podrían ocurrir debido a la implementación del proyecto en la forma y composición del cauce.

La información disponible en la actualidad no permite en ningún caso hacer tal tipo de comparaciones.

(2) Un estudio de las diversas especies presentes en el sistema, particularmente aquellas con problemas de conservación.

Este estudio deberá entregar información acerca de los requerimientos ambientales, particularmente de hábitat, y las historias de vida de las especies que se desee favorecer con la implementación del caudal mínimo.

Es necesario decir aquí que la determinación de un caudal mínimo se hace en base a un objetivo de conservación, el que puede tocar a una o varias especies, y a uno o varios estadios de vida de éstas.

En el caso analizado, sólo existe información para las especies salmonídeas, y ésta fue obtenida para poblaciones en el hemisferio norte.

No existe información disponible para especies endémicas, ni para especies introducidas adaptadas a las condiciones de nuestros ríos (asilvestradas), por lo que es necesario desarrollar una amplia gama de investigaciones que permitan describir sus necesidades ambientales en las diferentes etapas de vida.

Estos estudios deben realizarse antes de la construcción de la represa y no después, cuando ya sea imposible o demasiado costoso alterar significativamente el proyecto.

Es oportuno recordar que de todos los impactos posibles, la extinción de especies es él más irreversible (de hecho es totalmente irreversible), por lo que no puede admitirse que ocurra, bajo un enfoque de desarrollo sustentable.

3) Debe estudiarse el efecto que tendrá la no generación sobre los caudales hacia aguas abajo.

En efecto, periodos largos con caudales nulos podrían hacerse sentir a distancias considerables, afectando las sustraciones para irrigación, o aumentando las concentraciones de contaminantes, en especial en el tramo entre Santa Bárbara y Nacimiento.

Por lo anterior, será necesario llevar a cabo estudios que permitan simular los tiempos de viaje del agua a lo largo del cauce, especialmente para caudales bajos.

Todo lo anterior amerita, nuevamente,. insistir en la necesidad de determinar un caudal mínimo a mantener en el cauce, el cual atenuaría la mayor parte de los impactos potenciales mencionados.

Según nuestro enfoque, evaluar el impacto ambiental considerando la sola realidad de la central Pangue y no las demás cinco centrales incluidas en el proyecto de desarrollo hidroeléctrico del Alto Biobío, puede significar una omisión peligrosa, ya que limita metodológicamente la evaluación de posibles alternativas de desarrollo del territorio de la cuenca del Alto Biobío.

Es muy diferente un escenario de desarrollo hidroeléctrico con una sola central, que cualquier otro con dos o más centrales.

Existe un efecto de impacto acumulativo que emerge del conjunto de centrales que significa, en el hecho, una ocupación del territorio de la cuenca del Alto Biobío por el sector hidroeléctrico que, consecuentemente, definirá todos los otros usos potenciales que este territorio ofrece.

Debe tenerse presente que la construcción de la primera central, en este caso la Central Pangue, significa un cambio trascendente de la estructura y funcionamiento del río.

Por lo tanto, pensamos que si se autorizara, con los estudios ambientales apropiados, gran parte del desarrollo hidroeléctrico, esto permitiría definir un proyecto de desarrollo global para la parte alta de la cuenca y así, también, proyectar sus efectos. globales sobre los otros usos del recurso agua y del territorio.

El informe no considera, la posibilidad de implementar medidas de mitigación o cambios en el diseño ingenieril básico, para aminorar los potenciales impactos negativos que pudiera causar la represa. Esto ocurre por la sencilla razón que, en la mayoría de los casos, estos impactos se desconocen, esto es, no se mencionan o se califican de "menores" sin mediar justificación alguna.

Es bueno insistir en que el proyecto es el que debe estar supeditado a los resultados del estudio de impactos que se realice y no vice-versa, como en este caso, donde se ejecutó un informe considerando, de antemano, que el proyecto era ambientalmente benigno.

Este último enfoque no permite adecuar el diseño ingenieril del proyecto a los requerimientos ambientales, por lo que el estudio pasa a ser una mera formalidad administrativa, sin relación alguna con la salvaguarda del ambiente natural.

Debe existir una clara relación entre la toma de decisiones, el diseño ingenieril de proyectos de aprovechamiento de los recursos hídricos y los efectos ecológicos de estos proyectos.

IV. PERSONAS ESCUCHADAS POR LA COMISIÓN.

1. Ministerio de Obras Públicas.

El señor Eduardo Bitrán, Ministro de Obras Públicas, señaló que apenas ocurrieron las grandes inundaciones en julio de este año, la Dirección General de Aguas inició una investigación, no sólo en el cauce del río Biobío, sino en todos aquellos cauces de tranques importantes, porque, obviamente, ha habido legítima alarma, lo cual podría haberse debido al efecto de la operación de estos embalses durante los momentos de mayor pluviometría.

Sostuvo que se cuenta con los resultados de todos los estudios.

En particular, proporcionó las conclusiones del análisis de las centrales Pangue y Ralco, las cuales, en definitiva, deben ser evaluadas como sistema Biobío, porque operan en forma conjunta.

Las conclusiones no son ambiguas.

Ambas centrales operaron respetando plenamente la legislación vigente, los decretos y las autorizaciones bajo las cuales se realizaron estas inversiones.

En ningún momento del peak, es decir, en el momento en que se generan las inundaciones, ninguna de esas centrales vertió más agua de la que ingresó.

Incluso, en el caso de la central Ralco, que tiene mayor capacidad de regulación, hubo un pequeño efecto de amortiguación en el sistema.

Afirmó que la crecida máxima, de alrededor de 15 mil metros cúbicos por segundo en el río Biobío, representaron un poco más de 3 mil y tantos metros cúbicos por segundo en las centrales.

En ese momento estaban vertiendo una cantidad de agua no superior a la que estaba ingresando al sistema.

Por lo tanto, en ningún momento se produjo un golpe de agua tal como lo define la normativa, ni se agravó la situación que habría ocurrido sin la existencia de las centrales.

Concordó que, con esta información, no se agravó la situación natural que habría ocurrido sin embalses.

Pero, la pregunta relevante es si se podrían haber mitigado los efectos utilizando los embalses de alguna forma para reducir el impacto.

A modo de conclusión, señaló que una vez que hay conocimiento casi cierto de que va a haber un fenómeno crítico, las centrales se podrían haber operado de cierta manera para reducir el impacto en el momento de mayor ingreso de agua al sistema.

Eso fue efectivamente así.

Sin embargo, la ley y las normas son muy claras.

No hay ninguna obligación ni exigencia hacia las centrales hidroeléctricas para que operen de esa forma.

Por lo tanto, la autoridad no puede imputar a la empresa o las empresas una obligación que en realidad no existe y que sólo es una posibilidad voluntaria, no está en manos del Gobierno exigirlo.

Al vislumbrar la magnitud del desastre que causó la crecida, consideró que, con un manejo de 48 horas de anticipación, si se tiene un pronóstico relativamente fidedigno, orientado a mitigar el impacto de la crecida, que no es el negocio de las hidroeléctricas, probablemente se podría haber reducido la crecida máxima de 15 mil metros cúbicos por segundo a 13 mil metros cúbicos por segundo en el momento de mayor crecida.

Esos 2 mil metros cúbicos por segundo, no es posible dimensionarlo, pero tal vez hubiera tenido un efecto muy importante en términos de reducir la magnitud de las pérdidas y daños.

Esto llevó al Ministerio de Obras Públicas a pensar que la sociedad tiene ahí un instrumento que está desaprovechando y que puede utilizar para mitigar los efectos de las crecidas, lo cual, además, permite que este tipo de proyectos de centrales que, normalmente, se ven como generando pasivos ambientales, puedan, más bien, producir beneficios ambientales a la sociedad que van más allá de la generación eléctrica.

Por lo tanto, anunció la elaboración de un proyecto de ley que otorga facultades al Estado para que, frente a un pronóstico crítico que permita a distintas instancias del Gobierno concluir coordinadamente que hay una situación de alto riesgo, pueda ordenar a centrales o embalses eléctricos o de otro tipo, por ejemplo de riego, a hacer un manejo para reducir las pérdidas eventuales y las pérdidas futuras.

Dicho proyecto está en las últimas etapas en el Gobierno.

De hecho, la Presidenta tuvo una reunión con pobladores de Hualqui y en ella se comprometió a enviar el proyecto de ley, que está listo y debería ser propuesto al Congreso en octubre de este año.

Se trata de una buena noticia, en el sentido de que se está agregando un instrumento que permitirá al Estado, en circunstancias en que se pronostique una situación seria o potencialmente muy grave -como era el caso de este evento-, 48 horas antes y con todos los antecedentes disponibles -de hecho, las centrales informaron a todos los actores relevantes que, al parecer, se iba a tener una situación crítica-, ordenar un nivel de desagüe mayor para generar capacidad para retener en el momento del peak.

De eso trata, básicamente, el proyecto de ley que se enviará al Congreso.

Por lo tanto, aunque, efectivamente, no hay responsabilidades en el marco legal vigente de las empresas Pangue y Endesa, este debate, al cual muchos parlamentarios contribuyeron, incentivó a mejorar la situación actual.

Por eso, consideró que este proyecto de ley va a ser muy significativo e importante.

Consultado respecto de si las centrales evacuaron las aguas antes de que viniera el mal tiempo y si hubo una prevención de las centrales, sostuvo que éstas evacuaron exactamente como se contiene en los manuales operativos; o sea, evacuaron todo lo que ingresó.

Lo que ingresaba lo evacuaban.

Lo hicieron 24, 48 y 72 horas antes de que ocurriera el episodio.

Sostuvo que, si existiera un marco legal adecuado, se les podría pedir que evacuaran mayor cantidad de la que ingresaba 48 horas antes y eso generaría, obviamente, un espacio en el embalse para que, en el momento en que llegue el peak, pueda generar un efecto de amortiguación.

Pero hoy las centrales no están obligadas a hacer eso, porque requeriría de una ley que faculte al Estado para exigirlo.

El agua que ingresó a las centrales fue el agua que salió y en ningún momento vertieron más agua de la que ingresó.

Por lo tanto, en ningún momento contribuyeron a agravar la situación y no hubo golpes de agua en el sentido de que cualquier incremento que se produjo en el agua desembalsada tiene que ver con lo que está ocurriendo naturalmente, que en esos momentos había una situación de pluviometría realmente muy intensa.

En verdad, alguien puede decir que fue un golpe de agua, pero el responsable no es más que la naturaleza; no fue Pangue, porque esto ocurrió naturalmente.

Fue el agua que, de repente, llegó a la cuenca cuando aumentó la intensidad de la pluviometría.

Por lo tanto, es comprensible que el campesino que vio esta situación, haya pensado que se abrieron las compuertas.

Sin embargo, es distinto operar con un nivel de 800 metros cúbicos por segundo a, tener que manejar, repentinamente, 4.000 ó 4.500 metros cúbicos por segundo.

Entonces, es imperativo abrir compuertas, para vaciar lo que estaba ingresando, sin generar efecto alguno de cambios abruptos en las condiciones de la naturaleza.

Ello no implica que no se pueda aprovechar esta infraestructura para hacerlo mejor.

Por eso, se está planteado una iniciativa de ley, para responder a la alarma que hay en la zona por esta situación, además del gran programa de inversión que se anunció para la zona, a fin de abordar este problema en Los Ángeles, en Chillán, en Concepción, en Tomé, entre otras.

En todo caso, aclaró que se están usando estadísticas de un período de poco más de 50 años, en promedio, pero aquí está ocurriendo un fenómeno que sí tiene que ver con el calentamiento global del planeta, los episodios de lluvia intensa están ocurriendo con una elevación de la isoterma cero, lo que tiene consecuencias enormes.

Si se mira la pluviometría de la zona del Alto Biobío en ese lapso, se podrá observar que tiene un período de retorno de 30 años.

Cabe preguntarse, entonces, si la pluviometría tiene un período de retorno de 30 años, por qué en la salida del Biobío hubo un retorno de unos 150 años.

Básicamente, el área de escurrimiento de agua fue mucho mayor, a lo que es necesario agregar el derretimiento de nieve, porque la isoterma actúa a 2.500 metros sobre el nivel del mar, en circunstancias de que lo normal es que esas lluvias ocurran a los 1.500 metros.

Es decir, en toda esa gran franja de terreno de 1.000 metros de altura, con lluvia y derretimiento de nieve, el área se triplicó, lo cual está empezando a ocurrir con mayor frecuencia, en todo Chile.

Por lo tanto, puede ocurrir que las estadísticas, que toman un promedio de 50 años, más el fenómeno de calentamiento global, que aparece con fuerza en los últimos quince años, hayan quedado desactualizadas.

Explicó que el fenómeno obedece principalmente al consumo de combustibles fósiles, que aumenta considerablemente el CO2.

Eso puede tener mucho que ver con lo que está ocurriendo; por lo tanto, la prioridad de inversión pública tiene que cambiar, porque aquí hay una situación nueva.

2. Dirección General de Aguas -DGA-.

El señor Rodrigo Weisner, Director General, señaló que hay que tener presente que la Dirección General de Aguas, por ley, es el organismo que opera el servicio hidrométrico nacional.

En términos simples, esto quiere decir que es el organismo del Estado encargado de mantener la serie de estaciones fluviométricas, que miden el caudal de los ríos.

Por lo tanto, la información oficial de los ríos en Chile es la que tiene la DGA.

Los caudales se miden a través de estaciones de dos tipos: con sistema de monitoreo digital, en el que se recolecta la información manualmente; y con sistema de información de monitoreo satelital, en el que la información que está en el río se envía a una señal satélite, eso llega a un computador del Ministerio de Obras Públicas y es puesto en la página web de la DGA, es decir, la información en tiempo real tiene un desfase de alrededor de 25 a 30 minutos.

La Dirección General de Aguas tiene estaciones en Río Biobío Muro Pangue, en río Biobío en Llanquén, en río Biobío Ante Junta Pangue, en río Biobío en Rucalhue, y en río Biobío en Desembocadura.

Cuando el Ministro se refirió a esta gran crecida, es decir, los 15.500 metros cúbicos por segundo, fue la medición que hizo la Dirección General de Aguas en la desembocadura del río Biobío.

Ese caudal que pasó por esa desembocadura tiene asociado un período de retorno de uno en 150 años; es decir, un fenómeno que, estadísticamente, se repite cada 150 años.

Esa fue la magnitud del evento que ocurrió en julio del presente año.

Antes de referirse a los efectos del temporal de julio pasado, hay conceptos básicos que se deben tener presente en la operación de las centrales hidroeléctricas.

Si las operadoras no cumplen con esas normas, estarían infringiendo disposiciones legales o reglamentarias o resoluciones de la Dirección General de Aguas, cuyo incumplimiento está aparejado, además de la indemnización de perjuicio por los daños que ocasionen, a las multas establecidas en el Código de Aguas.

Las normas señaladas están referidas básicamente a crecidas de magnitud importante, ante las cuales la operación de los embalses debe funcionar bajo principios generales, tales como mantener las condiciones de la obra para asegurar que no ocurra el colapso de la presa.

Se deben manejar las crecidas de forma que los caudales de evacuación no agraven las condiciones que suponen el caso sin embalses, de manera que el caudal que ingresa al embalse en el peak de un temporal no debe ser inferior al que está saliendo; lo que sale debe ser igual o inferior a lo que entra.

Cuando es igual es porque el embalse está evacuando las aguas que ingresan.

Por lo tanto, se produce un efecto neutro, puesto que ingresa lo que sale, lo que no agrava la situación natural de los ríos producto de la operación de las mismas en momentos de crecidas extraordinarias.

Se trata de un concepto fundamental, que se debe tener presente.

Esto se refiere sólo al manejo de crecidas, porque cuando las centrales hidroeléctricas operan para generar, lo hacen con un caudal mayor de entrada.

Sin embargo, el problema se produce en los caudales punta, cuando hay eventos de precipitaciones intensas.

Cuando se produce un evento de cierta magnitud, los operadores se van a comportar de cierta manera frente al evento de crecida, se debe informar a la Dirección General de Aguas, a las autoridades regionales, comunales, provinciales y a todos los que tengan que ver con la administración del cauce y sus alrededores ésas son las condiciones con las cuales deben operar todas las empresas y cualquier persona que administra un embalse, sea para riego o hidroelectricidad.

La operación de los embalses está contemplada en el manual de operaciones, que es aprobado por la Dirección General de Aguas, mediante resolución.

La primera información que se debe dar es a la Dirección General de Aguas, producto de cómo están operando; también al Centro Económico de Despacho de Cargas, Cedec; a las autoridades regionales, y a la Oficina de Emergencia de la Región.

Eso, como condición básica.

Adicionalmente, informan a otras autoridades, gobernaciones, etcétera.

Pero, son los tres cumplimientos mínimos.

La situación climatológica durante los días 10 a 14 de julio de 2006 fue de precipitaciones persistentes, de lluvia continua por varios días.

Se establecieron condiciones de saturación de la cuenca.

Esto, indudablemente, es una razón clave para entender este fenómeno.

Cuando en un determinado lugar se aproxima un fenómeno pluviométrico, el suelo y la cuenca tienen siempre cierta capacidad de retención, ya sea, por ejemplo, los bosques o por el mismo suelo que tiene capacidad de retención del agua.

El suelo, por distintas condiciones, retiene los mismos poros, o infiltra a los acuíferos y eso genera un embalsamiento natural.

Cuando existe el fenómeno de lluvias persistentes, como el ocurrido, el suelo se satura y, por lo tanto, no es capaz de retener el agua que está cayendo, por lo tanto, después de un cierto período de tiempo, esa lluvia que está cayendo, comienza a fluir, y ese suelo que antes retenía, se vuelve un elemento completamente impermeable, y toda el agua que está lloviendo, físicamente escurre hacia la parte baja de la cuenca.

Ése fue el fenómeno que ocurrió.

Esto favorece la transformación directa de precipitaciones-caudal.

La precipitación por sí misma no es una situación de riesgo.

Cuando la precipitación se transforma en caudal de ríos, es lo que genera riesgo.

Al haber impermeabilidad, la precipitación inmediatamente se transforma en caudal de los ríos.

La magnitud es importante, alcanzando valores de 150 milímetros en 24 horas.

La intensidad de lluvias es importante, alcanzaron hasta 30 milímetros por hora.

Eso hace una lluvia, con mucha cantidad de agua esparcida en el tiempo; no es lo mismo esa cantidad de lluvia en poco tiempo.

Entonces, ese valor de la intensidad horaria -150 milímetros en 24 horas- determina que es una precipitación muy intensa.

La temperatura en la ocurrencia de crecida tuvo un aumento significativo, desplazando la isoterma cero, desde los 1.260 metros a los 2.300 metros.

Lo anterior implica que la superficie que recibe la precipitación líquida crece aumentando el caudal generado por una misma cantidad de agua caída.

En términos concretos, cuando cae nieve, queda en los cerros almacenada en calidad de agua hielo.

Eso, después, con el derretimiento gradual, permite que después del peak vaya bajando a los caudales de los ríos.

Acá no cayó esa nieve, sino que fue directo al río.

En cuanto a las precipitaciones y a la intensidad, esta última es baja, pero persistente.

Sigue lloviendo, satura la cuenca, impermeabiliza el suelo y viene el fenómeno, comienzan las precipitaciones-horarios bastante intensas, llegando a 10 milímetros por hora.

Para comparar la magnitud es importante destacar que el promedio de lluvia en Santiago es de 300 milímetros al año.

En Rucalhue ocurrió lo mismo, se llegaron a medir 30 milímetros por hora el 11 y 12 de julio.

Todo lo anterior son mediciones en estaciones de la DGA, con registros satelitales, están disponibles en el banco nacional de aguas y pueden ser consultadas por cualquier persona.

Respecto de la pregunta de qué pasa con las resoluciones de la DGA ante eventuales cumplimientos o incumplimientos, la resolución N° 442, del 11 de octubre de 1983, constituye un derecho de aprovechamiento no consuntivo de los ríos Biobío y Pangue a favor de Endesa.

La resolución, en el punto uno, constituye el derecho de aprovechamiento, y en el número cuatro dice: "La titular del derecho deberá evitar que se produzcan golpes de agua que puedan provocar daños en las bocatomas que existan aguas abajo de la descarga de la Central".

Técnicamente "golpe de agua" es un aumento súbito, imprevisto y significativamente mayor al caudal pasante esperado en condiciones naturales en una sección de un cauce, de acuerdo con las condiciones hidrológicas imperantes.

Es decir, dada una situación natural determinada, un golpe de agua sería un caudal gigantesco, mucho mayor de lo que está entrando al embalse.

La Central Pangue tiene un volumen de almacenamiento de 80 millones de metros cúbicos.

Desde el punto de vista de la capacidad de almacenaje, es menor. Para tener una comparación, la laguna del Maule tiene 1.420 millones de metros cúbicos y la laguna del Laja tiene 5.500 millones de metros cúbicos.

Por lo tanto, la capacidad de regulación de la Central Pangue es muy baja.

Entonces, la cota del embalse se mantiene, se produce el peak, sigue manteniéndose, viene la caída del peak y es en ese momento cuando en el nivel del embalse se produce una baja.

Es decir, desembalsó más agua de la que estaba entrando y eso se produce cuando el caudal natural del río ya había sobrepasado el peak.

El aporte adicional, efecto de desembalse, son 3.600 m³/seg, lo que está generando Pangue y Ralco, como sistema, a toda la cuenca del Biobío.

El porcentaje de esos 3.600 versus los 8000 mt³/seg, que hay bajo el sistema Pangue y Ralco.

Cuando se trate la capacidad de regulación, es necesario estar conscientes de que la curva está sobre los 3.600 mt³/seg.

Por lo tanto, hay que tener claro que sobre estos 8.000 mt³/seg no hay capacidad de regulación, porque eso es lo que aporta la cuenca después del sistema Ralco y Pangue.

La resolución DGA N° 5, de 1990, que autoriza la construcción de proyectos central Pangue dice: "... 5.- Declárese que serán de cargo de Endesa los gastos que ocasionen a terceros los daños y/o perjuicios por variaciones de caudales en el río Biobío, con motivo de la operación de la futura central Pangue".

Por variaciones de caudales se entiende un aumento significativo respecto de los flujos pasantes que normalmente se esperarían considerando las condiciones hidrológicas imperantes.

Nuevamente, caudal natural versus el caudal artificial que genera Pangue.

Esta condición, que está puesta en esta resolución, hoy es una exigencia tipo de todas las resoluciones que aprueban proyectos hidroeléctricos.

Ralco tiene un volumen de almacenaje de 1400 millones m³, es decir, una capacidad de almacenaje mayor que la de Pangue.

Aquí, a diferencia de Pangue, se observa que en los momentos en que se produce el peak principal siempre el caudal de salida, a diferencia que en Pangue fue igual, fue inferior.

Por lo tanto, se ve que Ralco tuvo una capacidad de regulación bastante menor, pero reguló, es decir, el agua que salía al minuto peak era un poco inferior al agua que estaba entrando.

Eso está demostrando claramente también que la situación natural del río, producto de la operación de la central Ralco, no agravó la situación natural que se estaba produciendo en la cuenca.

El aporte de la cuenca alta afluente representa una proporción menor del 30 por ciento del caudal pasante en la parte baja de la cuenca.

Ésa es la capacidad que tiene si se intervienen esas centrales, para que el día de mañana tengan capacidad de regulación.

La operación de las centrales se efectuó dentro de los parámetros adecuados no generando caudales mayores a los entrantes.

Durante el evento no se produjeron golpes de agua por efecto de la operación de las compuertas de desagüe por las razones señaladas.

Ésa es la conclusión respecto de la operación de Ralco y Pangue. Hace un mes y medio se informó respecto de la operación de todas las centrales.

En el caso de la central Rapel, la estimación es que, efectivamente, hubo una operación descuidada de la central, agravando la situación natural que se produjo en el río en los momentos peak en que estaba operando la Central.

En consecuencia, los tribunales de justicia deberán determinar responsabilidades como consecuencia de la mala operación.

La legislación vigente no considera incentivos ni facultades para la autoridad, destinados a lograr la utilización de los embalses, sean de riego o para fines hidroeléctricos, como mecanismo de regulación de las crecidas.

Para ello es necesario legislar, por cuanto las empresas de generación hidroeléctrica y las de riego tienen la propiedad sobre los derechos de aprovechamiento de aguas, que las primeras utilizan para la generación.

En consecuencia, durante el mes en curso, el Ejecutivo enviará a tramitación al Congreso Nacional un proyecto de ley que permitirá resolver el vacío legal existente, de manera de entregar a la DGA mayores atribuciones.

Dicha iniciativa legal considera, primero, que ante un determinado pronóstico meteorológico que indique un aumento en la pluviometría de manera crítica, la Oficina Nacional de Emergencia informará a la Dirección General de Aguas, instancia que convertirá dicho pronóstico pluviométrico en un pronóstico fluviométrico, es decir, en la estimación de los caudales que se esperan.

Ante dicho pronóstico, la DGA informará a las centrales respectivas y a los operadores de los embalses, sean de riego o hidroeléctricos, para que, en un plazo no superior a ocho horas, informen sobre las medidas que adoptarán para enfrentar el fenómeno.

Si no lo hacen, la Dirección General de Aguas podrá enviar los antecedentes a los tribunales de justicia, instancia que podrá sancionar a las empresas con la aplicación de multas cuantiosas.

Hay que tener presente que la operación de las centrales y la apertura de las compuertas son de responsabilidad de las empresas.

Por lo tanto, si ellas no acatan las medidas que les indique la autoridad, lo único que queda por hacer es aplicar sanciones.

En caso de que la empresa adopte determinadas medidas y la autoridad lo apruebe, deberá comenzar una operación de desembalse, con el objeto de amortiguar la crecida.

Después de que se dé a conocer el pronóstico, pueden ocurrir dos fenómenos: en primer lugar, que no tenga correlato con lo que finalmente ocurra en la realidad, no porque el pronóstico se haya equivocado, sino porque los eventos climáticos a veces cambian en su transcurso, lo que hace que la situación sea distinta.

Si, con posterioridad, la autoridad llamada a adoptar la decisión constata que el pronóstico no se cumplió y, por lo tanto, el embalse no recupera su capacidad, con la consecuente pérdida para la empresa, ésta deberá ser indemnizada.

En segundo lugar, si el fenómeno climático se produce y, por lo tanto, el embalse amortigua la crecida, no existirá perjuicio para la empresa y, por lo tanto, ganará toda la cuenca, pero también la empresa, porque recuperará su capacidad de regulación.

Ésa es la idea que subyace en el proyecto de ley.

El embalse Colbún comienza con su cota en 429 metros sobre el nivel del mar y empieza a subir.

Acumula, pero nunca se produce un desembalse y se mantiene en la cota 436 metros sobre el nivel del mar.

El caudal de entrada aumenta y después disminuye; el caudal de salida siempre fue notablemente inferior al caudal de entrada.

Es decir, aquí claramente amortiguó la crecida.

Una buena pregunta qué podría formulársele a la empresa es por qué lo hizo Colbún y no lo hizo Pangue.

Lo que hay que tener claro es que Colbún no lo hizo porque haya estado obligada, sino porque fue la manera en que ellos operaron, amortiguando el caudal de salida en el momento peak.

Consultado respecto de la forma en que se mide el caudal de entrada, señaló que se hace mediante estaciones fluviométricas.

Son las siguientes: Río Biobío en Llanquén, Río Biobío ante Junta Pangue, Río Biobío en Rucalhue y Río Biobío en Desembocadura.

Explicó que instalar estaciones pluviométricas en todos los ríos y en todos los esteros es imposible, pues el costo sería muy grande.

Chile tiene unas 200 cuencas alrededor y cada una de ellas tiene, por lo menos, unos 50 ríos importantes en promedio, por lo tanto, es imposible.

La DGA hace la estimación de los caudales en aquellos lugares en donde no están estas estaciones fluviométricas tomando la información en los lugares donde sí hay estaciones fluviométricas.

En seguida, con la medición de todos los afluentes y subafluentes, y los kilómetros cuadrados que abarca cada uno, se hace un balance hídrico a nivel de cuenca o de subcuenca; finalmente, sobre la base de esa información, se hace una medición y una estimación del caudal.

Actualmente, con estadísticas de más de cincuenta años, se tiene una certeza cercana al 99%; es decir, el margen de error es bastante bajo.

En consecuencia, esos lugares se miden en forma indirecta en las estaciones fluviométricas que están abajo de los caudales afluentes de los esteros y de los ríos donde no hay estaciones fluviométricas.

Con la medición del caudal de salida, más el nivel del embalse, la información es exacta.

Así operan la DGA, las centrales hidroeléctricas y las universidades.

No hay duda alguna de que los caudales que está señalando son los reales.

También se mide aguas abajo.

La información sobre esos caudales está disponible en las estaciones fluviométricas.

Si bien ha proporcionado información respecto de las centrales Ralco y Pangue, porque es lo que preocupa a la Comisión, están disponibles los antecedentes sobre los caudales estaciones abajo, que no son caudales generados por Ralco y Pangue, sino por la cuenca intermedia.

Esos caudales están medidos y exactamente evaluados.

También pueden acceder a esa información a través de la página web de la DGA.

Ahora, respecto del embancamiento y la extracción de áridos, aclaró que la facultad para autorizar o no la extracción de áridos desde los cauces naturales está radicada en las municipalidades.

Pero, para autorizar la extracción, se requiere de una autorización previa del Departamento de Obras Fluviales de la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas.

Cuando a la municipalidad se le piden concesiones de extracción de áridos, la Dirección de Obras Hidráulicas elabora un informe del proyecto y ve si es adecuado o no desde el punto de vista del comportamiento hidráulico.

Respecto de las extracciones de áridos, la mayoría se comporta de acuerdo con el proyecto aprobado.

Pero, muchas veces ocurre que no cumplen con el proyecto y extraen de manera distinta o extraen sin permiso.

Eso genera problemas y, en algunos casos, inundaciones.

Hay un ejemplo emblemático en la región metropolitana, en el caso de Mapocho bajo, en donde una empresa literalmente destruyó el Mapocho, dejando a más de 500 pequeños regantes sin poder ocupar las aguas, porque la bocatoma del canal quedó tres metros arriba del río.

Antes de la modificación del Código de Aguas mediante la ley N° 20.017, legalmente no había ninguna autoridad facultada para impedir las obras ilegales en los cauces naturales de uso público.

Después de 13 años de tramitación de la modificación del Código de Aguas, que tanto costó, se aprobó una facultad para la Dirección General de Aguas, para que en los casos de obras ilegales en los cauces naturales, como por ejemplo, extracciones ilegales de áridos sin permiso, pueda requerir el auxilio de la fuerza pública, previa autorización del juez, para hacer cesar esa obra ilegal.

Como es una atribución recientemente aprobada, la DGA incluyó en el presupuesto de 2007 mayor disponibilidad de recursos para contar con esa capacidad de fiscalización.

Era una labor pendiente, producto de la deficiencia en la legislación, pero ahora es un desafío desde el punto de vista del fortalecimiento de la institucionalidad de la DGA, porque eso va a significar recursos, a fin de contar con profesionales, camionetas, bencina, cosas que antes no se podía tener porque no había una legislación que las permitiera.

Efectivamente, el embalsamiento del río Biobío ha ocurrido y su capacidad de porteo también ha disminuido.

La gente del lugar sabe muy bien que antes, con grandes caudales, en muchos lugares no se salía el agua.

Eso sucede, porque, con una cordillera muy alta y un valle muy angosto, existe un régimen de torrentes que implica ríos extremadamente inclinados, que arrastran mucho material y sedimento.

Agregando a eso las intervenciones ilegales, efectivamente se produce un embancamiento.

Reconoció que ello constituye un desafío como país, para el Ministerio de Obras Públicas y para la región, de trabajar en obras de mejoramiento del río, a fin de mejorar la capacidad de porteo de esas aguas y disminuir las inundaciones en esos lugares, como también en el programa de defensas fluviales y en la fiscalización de extracciones ilegales de áridos, etcétera.

Ésa es una de las buenas conclusiones a que podría llegar esta Comisión investigadora, con el propósito de que se haga un manejo integral del cauce del río Biobío, misión a la que están llamados el sector público, el sector privado, las empresas y las organizaciones de usuarios, que ayudan al Estado en la fiscalización.

Ahora, con respecto a los golpes de agua, estas olas que vienen, según la información que he puesto a disposición de esta Comisión y antecedentes públicos y transparentes, se han producido por una situación de régimen natural del río.

Es mucha agua la que estaba entrando y mucha agua la que estaba saliendo.

Enfatizó que la central no estaba agravando la situación.

No desconoció que efectivamente haya habido una ola, pero si hubo una ola o un tremendo crecimiento de agua, se produjo por la situación natural del río.

Al contrario, en el caso de la central Rapel -se trata de la misma empresa, es decir Endesa-, se produjo un manejo, a su parecer, irresponsable en la operación de la Central que produjo daño a las personas.

Finalmente, respecto de las variaciones de caudales, señaló que el solo hecho de existir diferencia de caudal, no necesariamente se debería a un incumplimiento por parte de la empresa.

Los embalses hidroeléctricos, como todo embalse, por su naturaleza siempre van a producir variación de caudal.

De hecho, su objetivo es hacer variar el caudal; en épocas de riego, para aumentar lo que naturalmente va en el río y en época de inundaciones, para que, a lo menos, se mantenga la variación.

La variación de caudal que se estima como perjudicial es aquella que agrava la situación natural del río, donde a raíz de la pluviometría se genera una condición mucho más crítica que agrava la situación, como ocurrió con la Central Rapel.

El señor Ramón Daza, Director Regional de Aguas de la Octava Región, precisó que en materia hidrológica el rol de la Dirección General de Aguas consiste en medir los niveles de agua en los cauces naturales y, para realizarla, la Dirección pone a disposición de la sociedad una red hidrométrica a nivel nacional, de la cual forma parte la Dirección General de Aguas de la Región del Biobío.

Esa red genera información, la que está disponible para toda la sociedad, incluidos el campesino más modesto, las empresas más importantes y las principales autoridades del país.

Además, a la Dirección, en su rol de medición o monitoreo de las aguas de los cauces naturales, le corresponde la interpretación de los datos cuando eventualmente surge alguna dificultad en la interpretación para el resto de la sociedad.

El evento ocurrido en la cuenca del Biobío entre el 10 y 12 de julio pasado afectó a toda la región y también a otras.

De acuerdo con la información que maneja la Dirección General de Aguas, y que ha sido profusamente entregada a distintas instituciones, por diversas acciones que se han desarrollado sobre esta materia, se trató de un evento de la naturaleza que puede calificarse como fortuito, independiente de las decisiones y del manejo del hombre.

Además, dicho evento, desde el punto de vista de las zonas afectas a precipitaciones de aguas lluvia y de los caudales generados, reviste una situación de niveles absolutamente extraordinarios en términos de magnitud.

Tanto es así, que el caudal generado en la cuenca del Biobío alcanzó en el cierre de la cuenca, frente a Concepción, un caudal de 15.900 metros cúbicos por segundo, lo cual tiene una recurrencia del orden de 150 años.

Esto significa que es un evento poco común, que el promedio en un largo período, visto en tiempo estadístico, inclusive geológico, se presenta cada 150 años.

A la Dirección General de Aguas, frente a la ocurrencia de este tipo de eventos climáticos extremos, le corresponde informar, a través del conducto regular, que parte por las autoridades pertinentes.

En primera instancia, está dirigido al Seremi de Obras Públicas y al Director Regional de la Oficina Nacional de Emergencia de la Región.

En este caso específico, la información del acontecimiento y de lo que progresivamente iba ocurriendo se comenzó a entregar a las dos autoridades a contar del lunes 10 de julio.

La primera comunicación que se estableció con el director de Oficina Nacional de Emergencia de la Región, fue el lunes antes del cierre de la jornada de trabajo, para establecer un primer contacto de lo que en ese momento era una situación absolutamente imprevisible.

Posteriormente, en el transcurso de ese día, cerca de medianoche, se volvieron a poner en contacto.

Al día siguiente, martes 11, lo llamó después de las 6 de la mañana, y así se siguió en comunicación permanente durante el resto del martes y los días siguientes, como ocurre habitualmente cuando se producen este tipo de eventos, entre la Dirección General de Aguas y la Oficina de Emergencias.

Con respecto a la operación de las represas, tanto de Ralco como Pangue, señaló que la Dirección General de Aguas no cuenta con facultades para fiscalizar la operación ni la evacuación de caudales en este tipo de obras y, por lo tanto, cualquier actuación de la Dirección General de Aguas que esté fuera de su esfera de competencia caería en la ilegalidad.

En efecto, carece de las atribuciones constitucionales, legales y reglamentarias para hacerlo.

Por lo tanto, lo que se aplica en este caso son los principios generales que están establecidos a nivel mundial para regular las represas, que van más allá de la región y del país.

Uno de los principales es velar por la seguridad de la represa para que no vaya a producirse alguna situación que implique su colapso.

El segundo principio radica en que el caudal evacuado de una represa en condiciones de eventos extremos, como ocurrió en julio, en ningún caso puede ser mayor que el caudal que está entrando a la represa.

El tercer principio es que los operadores de la represa deben entregar información a los actores que están ubicados aguas abajo de la represa, de manera tal que éstos puedan tomar medidas para prevenir cualquier situación no deseada.

La Dirección General de Aguas, en lo que se refiere a la operación de las represas y a la toma de decisiones respecto de los caudales a evacuar, no tiene facultades ni atribuciones.

Con respecto a la operación que se llevó a cabo en Ralco y Pangue, dejó a disposición un archivo con toda la documentación técnica y algunas respuestas recibidas con motivo de las acciones judiciales seguidas por estos hechos, en los cuales el Ministerio y la Dirección General de Aguas han aportado toda la información necesaria, para que haya claridad respecto de lo ocurrido.

La Dirección General de Aguas, dentro de su red de monitoreo, tiene puntos de monitoreo en tiempo real en varios puntos de la cuenca del Biobío.

Entre ellos, hay estaciones que transmiten en tiempo real y están disponibles, porque son públicas, en la página web de la DGA.

Por lo tanto, son accesibles a todos los ciudadanos a través de internet.

Esos puntos de control están antes del embalse de la Central Ralco, a la salida de Ralco, antes de la entrada al embalse Pangue, a la salida de Pangue.

Después, en Biobío, en Rucalhue, en Biobío, en Cohihue, con tecnología satelital, y en Biobío, en la desembocadura, que también es con tecnología satelital.

Por lo tanto, esa información puede ser verificada por cualquiera persona, debido a que estuvo ahí desde antes de la ocurrencia del evento.

Lo llamó el señor Eduardo Gorup, de Endesa, alrededor de las 19 horas del día lunes 10 de julio de 2006, para informar que estaban en proceso de apertura de compuertas y que ya habían empezado a evacuar.

Es una información que debe ser entregada por ellos.

La comunican telefónicamente, pero, con posterioridad, es respaldada con fax y correo electrónico.

Sucede que ése es un dato más de la gestión de estos eventos extremos.

La DGA tiene puntos de monitoreo en tiempo real.

Es decir, independientemente de que se les informe el evento de apertura de compuertas, de inmediato se puede verificar la evacuación, ya que el agua no puede salir de otra parte que no sea de la presa, la que tiene dos vías por las cuales evacuar agua del embalse.

Una vía es a través de la generación normal, que tiene un caudal máximo limitado, de modo que el caudal evacuado aguas abajo supera el caudal máximo que permite liberar la generación que ha entrado en el proceso de apertura de compuertas, sistema que se ha utilizado en muchas ocasiones, desde que entró en operación la presa.

Los datos son públicos, de manera que puede verificarlos cualquier persona que tenga dudas sobre la materia.

Una vez que la presa alcanzó su nivel máximo, comenzó la evacuación.

Se puede apreciar que el caudal evacuado en todo momento se mantuvo equilibrado con el caudal de entrada.

Por lo tanto, la operación de la presa no incrementó el caudal natural que produjo la cuenca hasta el punto de la presa.

Además, hay una situación que no deja de ser menor.

En esta crecida sólo el 28% del caudal que se manifiesta en la parte baja de la cuenca proviene de Pangue hacia arriba y el otro 72% del caudal se genera de Pangue hacia abajo.

Este último caudal es sumamente importante desde el punto de vista de los efectos que causó esta crecida.

En la parte alta de la cuenca del Biobío llovió desde el 6 al 13.

La lluvia estuvo concentrada con mayor intensidad los días 10 y 11 de julio.

Entre los días 6 y 13 de julio, en la estación Llanquén precipitaron 389 milímetros, y en Rucalhue, 361.

Eso ocurrió en los seis días.

Entre el domingo 9 y el martes 11, en la misma estación Llanquén, precipitaron 220 milímetros, y en la estación Rucalhue, 284 milímetros.

Explicó que las precipitaciones y su consecuente derivación en un caudal no son fenómenos lineales ni de relación directa.

En primer lugar, porque depende de cuántos días haya llovido con anterioridad al evento que marca la crecida, para que el suelo está más o menos saturado.

En el caso particular, había llovido las semanas anteriores sin grandes lluvias, pero de manera persistente.

Por lo tanto, la cuenca estaba absolutamente saturada.

El segundo tema se refiere a que hubo cambios que se produjeron durante la ocurrencia.

Por ejemplo, ocurrió el caso específico del alza de la isoterma cero.

Regularmente la precipitación de aguas lluvia ocurre hasta una determinada altitud y sobre esa determinada altitud generalmente precipita nieve.

Cuando ocurre un alza de esta isoterma cero, entonces llueve más arriba de lo que regularmente llueve.

Eso significa que aparte del fenómeno de la lluvia se produce derretimiento de nieve y, por lo tanto, se produce el incremento de caudales.

En la especie, lo ocurrido los días 10, 11 y 12 motivó que la isoterma cero, con una altitud de poco más de 1.200 metros, subiera a una altitud de más de 2.200 metros.

Hubo un alza de más de mil metros de diferencia en altura respecto de su comportamiento normal.

No hay ninguna lluvia que sea igual a otra.

Son fenómenos naturales, como el caso específico de los seres humanos, ya que todos tienen alguna diferencia.

La Dirección General de Aguas no es oficina de emergencia.

La información se entrega al Seremi de Obras Públicas, que es el jefe inmediato en la región, y al Director Regional de Emergencias.

La activación del sistema de emergencia queda fuera del control y del ámbito de competencias de la Dirección General de Aguas.

A esa altura, el caudal que estaba siendo evacuado como suma de la Central Pangue, no llegaba a los mil metros cúbicos, ni siquiera a la medianoche llegaba a esa cantidad el caudal total evacuado de Pangue.

A la medianoche del 10 de julio, casi en el día 11, el caudal evacuado arriba -los datos están en las estaciones satelitales- no alcanzaba a llegar a los mil metros cúbicos por segundo.

Haciendo la relación entre el caudal total de la cuenca, que se produce abajo, más el 28 ó 30% que aporta la parte alta, y si le suman los otros dos tercios, llegaba alrededor de 3.000 metros cúbicos por segundo.

Entonces, en ese momento, la única solución era esperar la forma en que iba a evolucionar el frente de mal tiempo, cómo se presentarían las precipitaciones en las horas siguientes y la forma en que iba a variar la isoterma cero.

Obviamente, no tenían ninguna posibilidad de predecir.

En esos momentos era un hecho futuro y absolutamente incierto.

Aclaró que la Dirección General de Aguas no cuenta con facultades para fiscalizar la operación y, particularmente, en casos de eventos extremos.

La única participación que le corresponde a la Dirección General de Aguas, una vez que se producen los eventos, es analizar los datos y exhibirlos.

Hasta ahí llega su rol.

Visto desde la perspectiva de la magnitud de los torrentes, de acuerdo a la información y a los análisis que se hicieron posteriormente, el caudal máximo evacuado desde Pangue corresponde exactamente al que naturalmente estaba produciendo la cuenca en ese momento.

Está claro que en todo momento el caudal evacuado de Pangue es exactamente igual al que naturalmente produce la cuenca hacia arriba.

Es decir, daría lo mismo que para el caso de esta crecida existiese o no la central Pangue.

Es una situación que desde el punto de vista técnico no tiene otra lectura.

En cuanto a la relación de caudales, no en porcentaje, como peak, inmediatamente aguas abajo de Pangue, en la estación de medición, marca alrededor de 4.400 metros cúbicos por segundo y el caudal medido en el Biobío, por método directo -generalmente no es posible hacerlo en crecidas, sino a través de métodos indirectos y de curvas de calibración; esta vez se asumió el desafió y se llevó a cabo una medición directa, con el riesgo que representa el arrastre de árboles y otros materiales- arrojó 15.900 metros cúbicos por segundo.

Entonces, la diferencia entre los 15.900 metros cúbicos por segundo y los 4.400 metros cúbicos por segundo es lo que aportó el resto de la cuenca, desde Pangue hacia abajo.

Consultado respecto de los golpes de agua, señaló que si una presa en todo momento evacua lo mismo que está generando la cuenca, naturalmente no es posible atribuir a la acción del hombre ningún golpe de agua, porque lo que está saliendo de la presa es lo que está generando la cuenca aguas abajo.

Es la evolución que tiene la crecida en forma natural.

Si hubiera diferencias entre el caudal que naturalmente produce la cuenca y lo que se evacua de la presa, se podría revisar si lo afectó positiva o negativamente.

Precisó que a la Dirección General de Aguas le corresponde generar la información y entregarla tal cual ocurre en la realidad.

Lamentablemente, lo que ocurrió en el evento de julio es lo que, de acuerdo con la información y los datos, está más que claro.

La mejor prueba de que la Dirección General de Aguas no es parte interesada ni defiende a tal o cual empresa es que, particularmente en este mismo caso de operación del embalse Rapel, junto con el Ministerio de Obras Públicas llegó a la conclusión totalmente opuesta de que la empresa sí había tenido responsabilidad en la operación de su embalse y de su presa, lo que no ocurrió en el caso del Biobío.

Respecto de las variaciones de los caudales en períodos de riego, la Dirección General de Aguas conoce muy bien el tema, porque desde el momento en que partieron las primeras inquietudes -está a la vista la información de las variaciones que se producen en período de riego-, la Dirección General de Aguas intermedió para que los agricultores pudieran hacer valer sus derechos.

Cuando alguien se siente perjudicado o afectado en el ejercicio de sus derechos, el estado de derecho soluciona el problema.

La Dirección General de Aguas no es un tribunal, por consiguiente, no tiene el poder sobre Endesa para ordenarle tal o cual cosa.

Pero, habiendo efectos negativos sobre el derecho de terceros, éstos pueden recurrir a la instancia que le franquea la legislación.

En este caso particular, la Dirección General de Aguas coordinó esta inquietud de los agricultores, participaron en las primeras reuniones con Endesa y posteriormente los agricultores optaron por seguir conversando en forma bilateral con la prescindencia de la Dirección General de Aguas.

Por lo tanto, si no hay interés de los propios afectados para que participe esta institución del Estado, mal podría seguir participando a la fuerza en una mesa en la que no quieren que estén presentes.

Consultado respecto del tema de la fisura que existiría en Pangue, aseveró que la Dirección General de Aguas ha inspeccionado las obras.

Efectivamente hay una situación de junta de hormigonado que causa el problema descrito.

La Dirección General de Aguas está en proceso de investigación, evacuará un informe y actuará en la medida del resultado de esa investigación, conforme con sus facultades.

3. Comisión Nacional del Medio Ambiente -CONAMA-.

La señora Ana Lya Uriarte, Directora Ejecutiva, señaló que la central Pangue entró en operación en 1990, previamente a la vigencia de la ley N° 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente, y a la operación y puesta en marcha del sistema de evaluación de impacto ambiental.

Por lo tanto, esta central no fue objeto de una evaluación previa en términos ambientales por parte de la Conama y, en consecuencia, no está sujeta al seguimiento de fiscalización y eventual sanción por parte de la institución, sino de los organismos sectoriales que tienen competencia respecto de la central.

Sin embargo, una cosa muy distinta ocurre con la central Ralco, pues ingresó al sistema de evaluación de impacto ambiental.

El proyecto fue evaluado en la Dirección Ejecutiva y no en la región, ya que parte del embalse se emplazaba en dos regiones.

La ley N° 19.300 y el reglamento del sistema establecen que un proyecto transregional debe ser objeto de evaluación por parte de la Dirección Ejecutiva y no de una región.

En consecuencia, fue dicha Dirección la que conoció el proyecto, el cual fue autorizado mediante resolución de 6 de junio de 1997.

A este respecto, se establecieron distintas medidas de prevención de riesgos y control de accidentes, consideraciones respecto de la fluviometría, del riesgo de crecidas hidrológicas, del período de cumplimiento y de las posibles modificaciones de seguimiento.

En ese sentido, en junio de 2004 -fecha de la resolución aplicable a este caso-, Endesa envió a la Conama un documento denominado "Instrucciones de operación del embalse Ralco; Normas de operación de la compuerta de vertederos", en el cual se hace una descripción del procedimiento aplicable cuando se registran determinados eventos.

Para que se opere en el control y en la regulación de la operación hay tres requisitos: uno, que el nivel del embalse sea igual o superior a 718 metros por sobre el nivel del mar; segundo, que el aumento del nivel del embalse sea mayor de 2 centímetros dos veces y en horas sucesivas, sin que los excesos del caudal afluente puedan ser generados en la central, es decir, sin que dichos excesos puedan ser utilizados en la generación de energía, y tercero, que el nivel del embalse suba a una tasa creciente hora tras hora.

Dados estos tres requisitos, debe procederse a la regulación del caudal, abriendo y cerrando compuertas de la manera determinada, a fin de prever que la cota del embalse se mantenga en 725 metros por sobre el nivel del mar.

Si se mantiene ese nivel de cota todavía existe un margen de altura de las paredes del embalse que evitan el riesgo de rebase.

En el análisis de los elementos pluviométricos excesivos de la semana del 10 al 17 de julio, Endesa informa que se cumplieron las tres hipótesis en que debía operar la apertura y cierre de las compuertas.

La Conama puede hacer un seguimiento de Ralco, pero no de Pangue.

Se solicitó a Endesa vía fax, y luego se ratificó por oficio, que se emitiera un informe respecto de la manera en que se había cumplido la resolución de calificación ambiental y las condiciones de operación de esta emergencia.

El oficio fue despachado el 26 de julio y el informe fue recepcionado ese mismo día.

El informe que presentó la empresa, aunque todavía hay hechos que están en manos de la fiscalía para su investigación, se tomó como un antecedente preliminar para determinar lo que efectivamente allí ocurrió.

Endesa señaló que habría cumplido a cabalidad con los procedimientos establecidos en la resolución de calificación ambiental.

Desde ese punto de vista, no habría irregularidades en las operaciones.

Considerando el contexto en que esta operación se dio -la pluviometría de esa semana-, se hace un análisis de la situación de la cuenca en general, de los otros ríos, y una descripción pormenorizada de la operación realizada.

En consecuencia, los antecedentes con los que cuenta la CONAMA son la información de la empresa y la investigación judicial en marcha, que se requiere para instruir procedimientos y, eventualmente, aplicar sanciones, que es distinta a la responsabilidad penal.

La Comisión busca determinar la responsabilidad administrativa ambiental.

El señor Bolívar Ruiz, director de la Conama Octava Región, explicó que Pangue empezó a construirse en 1992, por lo tanto, quedó absolutamente fuera del ámbito de vigencia legal del sistema de evaluación de impacto ambiental, que empezó a regir el 3 de abril de 1997.

Ésa es la razón legal por la cual la Directora ha planteado que Pangue queda fuera del marco de actuación de la Conama, toda vez que la Comisión ni siquiera existía en esa fecha.

En segundo lugar, señaló algo que si bien es tangencial no es menos importante.

La Conama, a través de una estrategia nacional, está poniendo especial atención y énfasis en la evaluación de impacto ambiental de los planes reguladores comunales, especialmente en lo que dice relación con las áreas de inundación o en riesgo de inundación.

Por lo tanto, la Conama regional está interesada en la formulación de los nuevos planos reguladores comunales para evitar la tentación de cualquier operador público o privado de construir o declarar áreas habitacionales zonas que, de acuerdo a estudios ambientales, sean potencialmente de riesgo de inundación por crecida de los ríos.

Un tercer elemento, que también manifestó la Directora Ejecutiva, dice relación con que evidentemente es necesario esperar los resultados de la investigación judicial para, si fuere menester, apoyar a nivel regional a la dirección ejecutiva respecto de la aplicación del artículo 64 de la ley de Bases del Medio Ambiente, que es la que define las competencias de la Corema en materia de fiscalización y seguimiento ambiental.

Consultado respecto de la posibilidad de que las empresas se sometieran voluntariamente al sistema de evaluación de impacto ambiental, señaló que Pangue nunca lo solicitó, a pesar de que en 1993 el Presidente Aylwin dictó un instructivo para que las empresas pudieran someter voluntariamente sus proyectos a evaluación de impacto ambiental.

El mismo es anterior a la puesta en operación de esa central, pero posterior al inicio de la construcción.

4. Oficina Nacional de Emergencias -ONEMI-.

El señor Jaime Romero, director de Protección Civil y Emergencia de la Intendencia de la Octava Región, señaló, para acotar el rol del sistema de protección civil en la región, que efectivamente ese día el señor Daza, de la DGA se mantuvo en contacto, a partir de las 17.00 del día 10 de julio.

El primer fax de Endesa fue recibido en su computadora a las 19.33 horas del día 10 de julio.

Fue la primera señal mediante la cual ellos informaban que comenzaban a verter un caudal de 106 metros cúbicos por segundo.

El segundo correo fue a las 23.00, y seguían informando el vertimiento de 200 metros cúbicos por segundo.

Es decir, al analizar la secuencia se puede advertir que el gran vertimiento se produjo el día 11, a las 11.00 de la mañana, con 2.840 metros cúbicos por segundo, en Pangue.

Esas son las cifras informadas por ellos y las horas en las cuales fueron recibidos los informes.

Luego de recibir este tipo de informaciones, se activó el Comité Regional de Protección Civil y Emergencia, que se reunió el día 11, a las 11.00 de la mañana.

En esa reunión estaban los cuatro gobernadores, todos los Seremi, todos los servicios involucrados en el sistema de protección civil, además de la prensa, en pleno.

O sea, un nivel de difusión y de información muy grande.

Relató que ese mismo día 11, alrededor del mediodía, estuvo en Hualqui trabajando con la gente del lugar y pidiéndoles que tomaran las providencias del caso y que si podían, hicieran abandono del sector, cosa que no se logró.

Incluso, en la tarde la intendenta visitó el mismo lugar, pero tampoco logró que la gente evacuara.

En Hualqui las aguas suben lentamente, comienzan a inundar todo el sector hasta desplazarse hasta la estación de ferrocarriles.

Destacó que se tomaron todas las providencias del caso, los sistemas fueron alertados, la información se mandó por correo y telefónicamente a la gobernación del Biobío, se envió a la Dirección General de Aguas, al municipio de Hualqui y se hizo llegar a la ONEMI.

Finalmente, puso a disposición de la Comisión los correos de alertamiento, de alerta temprana, amarilla, roja.

5. ENDESA S.A.

El señor Julio Pineda, especialista en obras civiles de la Gerencia de Producciones de Endesa S.A., señaló que Pangue y Ralco son presas de hormigón de 121 y 250 metros de altura, respectivamente.

Para manejar las presas y mantener su estado de operación y seguridad, la empresa cuenta con un programa de seguridad de presas que permite tener permanentemente controlado el estado de las obras.

Dicho programa se complementa con el Manual de Gestión de Presas o Reglamento Interno, que contiene los principales aspectos relativos a la seguridad de cada presa, en cual se han incluido las mejores prácticas que hay en el mundo acerca del estado del arte de la industria, los desarrollos que han realizado en Endesa sobre la materia y las recomendaciones del Comité Internacional de Grandes Presas.

Con todos estos instrumentos se trata de mantener un proceso de mejora continua en materia de seguridad.

El programa de seguridad se resume en tres partes principales: vigilancia, evaluación de seguridad y mantenimiento de obras.

En cuanto a la vigilancia, ella considera inspecciones visuales, que tienen su propios sistema de desarrollo; auscultación, que consiste en un monitoreo mediante instrumentación que se encuentra instalada al interior de las presas, y diagnóstico del comportamiento.

Respecto de la evaluación de seguridad, ésta incluye evaluaciones del comportamiento estructural y del comportamiento hidráulico de la presa.

Con esos antecedentes se puede realizar la tercera parte del programa de seguridad de presas, que es el mantenimiento de las obras.

Sin embargo, el programa no se agota ahí, pues también considera una parte relativa a la gestión hidráulica, que incluye verificaciones de los vertederos y planes de manejo, y otra acerca de los planes de emergencia.

La evaluación de seguridad incluye el comportamiento estructural y el comportamiento hidráulico. En este sentido, cada presa y su área de influencia cuentan con una red de medición de caudales y de cota del embalse, lo cual permite hacer análisis estadísticos acerca de las crecidas históricas y verificaciones de las capacidades de los vertederos.

En eso consiste la verificación del comportamiento hidráulico de la presa.

En cuanto a la gestión hidráulica, se cuenta con normas de mantenimiento para verificar el funcionamiento de los vertederos.

De hecho, existe un procedimiento al efecto, de manera que cuando se produzca una crecida los vertederos operen de manera adecuada.

También se cuenta con normas de operación que definen cómo manejar las crecidas y los volúmenes almacenados, para lo cual se utilizan softwares especializados y datos de caudales.

Las normas de operación también regulan la gestión de generación, basada en lo que disponen el Centro de Despacho Económico de Carga y el área de operaciones.

Asimismo, se dispone de normas de manejo de crecidas para cada una de las presas, las cuales se encuentran en las salas de comando de cada central y son plenamente conocidas por el personal que está a cargo de la operación.

Internamente, se realiza una revisión periódica de estos procedimientos, de modo de actualizarlos y mejorarlos en forma permanente.

Asimismo, se capacita a los operadores.

El personal de operación está siempre en la sala de comandos; o sea, ésta nunca queda sola, en caso de alguna emergencia.

El personal está adecuadamente capacitado para aplicar las normas.

Existe un Manual de Operación para la Crecida, que contiene el algoritmo y regla de decisiones que debe seguir el operador.

Este manual está incorporado al sistema informático de operaciones de la central.

Para su aplicación en general, considera los siguientes aspectos:

Tiene un software de manejo de crecidas incorporado al Scada, que es un sistema de control automático de datos, con el cual se maneja la central.

Además, mantiene información en línea de los parámetros que están incidiendo en una crecida.

Hay planillas de cálculo de apoyo y curvas de descarga de las compuertas.

Esto permite saber cuánto volumen está botando cada compuerta, según su apertura.

De modo que los caudales que esté evacuando la presa están dados por las condiciones del caudal que está llegando y de la cota del embalse en cada momento.

De manera que la apertura sea controlada, oportuna y cause el menor impacto adicional aguas abajo.

Eso es lo que, básicamente, persigue el software incorporado al sistema.

Los planes de acción durante las emergencias son la otra etapa de los planes de seguridad.

Estos planes establecen los procedimientos a seguir y las comunicaciones internas y externas, al declararse la situación de emergencia.

Indican las condiciones que permiten declarar la emergencia.

Se encuentran en conocimiento del personal de operación.

Los planes están escritos y el operador los tiene a mano cada vez que se declara una emergencia.

El vertedero se diseña para evacuar una cierta crecida, para un determinado período de retorno.

El período de retorno está relacionado con la probabilidad de que ocurra algún evento.

Entre menor es la probabilidad, mayor es el período de retorno.

Para grandes presas de hormigón, como el caso de Pangue y Ralco, los vertederos se calculan para un período de retorno de 1 en 10 mil años.

Está relacionado con la probabilidad de que cierta crecida se repita una vez cada 10 mil años.

Ésa es la probabilidad con que se diseña el vertedero en las presas de hormigón.

Para la presa de tierra se utiliza la crecida máxima probable.

El vertedero debe ser capaz de evacuar la máxima crecida que se pueda producir en ese sector.

Un método es probabilístico y el otro determinístico.

Para la crecida de diseño que se elija, de acuerdo con los análisis estadísticos, se analiza el comportamiento de diversas dimensiones y tipos de vertederos.

Con ello, se obtiene el número y dimensiones óptimas de las compuertas, el caudal máximo que evacuará el vertedero y la capacidad reguladora del embalse.

Los objetivos del procedimiento de regulación de las crecidas son mantener la seguridad operativa de la obra, minimizar extracciones de agua a través del vertedero, que el caudal peak evacuado sea menor o igual al máximo caudal afluente, regular los efectos de la crecida natural hacia aguas abajo, evitar los golpes de agua y mantener el embalse a su máxima capacidad al término de la crecida.

O sea, que al término de la crecida, ojalá el embalse quede con su volumen lleno.

Cuando opera la crecida o cuando se hace operar la crecida, empieza a abrir las compuertas, por ejemplo, puede empezar a abrirla un poco antes o en el momento en que llega, los caudales se están botando el vertedero, de modo que, en un cierto tiempo posterior al momento en que está llegando al máximo, el embalse está botando un cierto caudal también máximo.

El programa de crecidas hace que ese caudal máximo siempre sea menor o igual al caudal máximo que está llegando.

Ese caudal no debe exceder al caudal que se entrega en la cuenca.

Lo que queda en esa área es lo que podría quedar almacenado en el embalse después de la crecida.

En una central de pasada -las que no tienen embalses, sino una bocatoma y un vertedero- estas bocatomas cuando llega la crecida, empieza a aumentar el caudal y el paso del agua.

No tiene ninguna capacidad de regular el efecto de la crecida, sino que solamente pasa directamente por una central de pasada.

Las centrales de pasada no tienen embalse, sino una bocatoma que sirve para desviar el agua.

Cuando viene una crecida, el agua pasa por sobre la obra y sigue su curso.

Por lo tanto, no regula ni es capaz de almacenar el agua.

Una central de embalses tiene compuertas o un vertedero.

Cuando llega la crecida, o cuando empieza a llegar la crecida, que va aumentando en forma progresiva, se abre una primera compuerta -empieza a pasar el agua- , y a medida que esta crecida aumenta, sigue llegando agua al embalse y se van abriendo sucesivamente las compuertas que tenga el embalse en forma progresiva.

Primero, se abre un poco la compuerta N° 1, por ejemplo; después se abre un poco la compuerta N° 2; después la compuerta N° 3, y así sucesivamente, de modo que si la crecida sigue subiendo, se puede abrir la compuerta N° 1 otro poco, hasta la que esté regulada.

Esto es importante destacarlo, en el sentido de que las compuertas no se abren al mismo tiempo, ni completas, sino que se van abriendo en forma progresiva.

La presa de Ralco está en servicio desde 2004 y la de Pangue desde 1996.

Las alturas son: Ralco 155 metros y Pangue 121 metros, y sus longitudes según su eje son de 360 metros y 410 metros, respectivamente.

Se puede apreciar que son bastante similares, sin embargo, los volúmenes son muy diferentes.

Pangue tiene 67 millones de metros cúbicos, aproximadamente un décimo del volumen de Ralco.

Ralco tiene tres compuertas y Pangue tiene cuatro.

La capacidad del vertedero de Ralco es de 8.880 metros cúbicos por segundo y la de Pangue es de 12 mil metros cúbicos por segundo.

Pangue está debajo de Ralco, con un volumen útil de 67 millones de metros cúbicos y opera entre la cota 510 y 501.

El volumen útil de Ralco es de 797 millones de metros cúbicos y opera entre la cota 705 y 725.

Eso permite graficar la diferencia que hay en la capacidad de regulación de ambas represas.

Durante la lluvia o la crecida del mes de julio las precipitaciones fueron de una magnitud e intensidad extraordinarias.

Entre el 9 y el 11 de julio se acumularon 220 milímetros en la estación de Llanquén y 284 en la estación de Rucalhue, que se encuentra a 30 kilómetros aguas abajo de las presas.

Según datos oficiales entre el 6 y 13 de julio cayeron 389 milímetros en forma continua en la estación Llanquén y 361 milímetros en la estación Rucalhue.

Las precipitaciones, que se mantuvieron en forma sostenida y de alta intensidad, favorecieron la escorrentía con lo cual el caudal que aporta al río es mucho mayor que con una precipitación normal.

La isoterma cero es otra variable que influyó en las características de la crecida.

Es la variable que define el área de captura de la precipitación líquida.

Es decir, sobre la isoterma cero cae nieve, bajo ella cae agua.

En este caso la isoterma cero se localiza al inicio del período de precipitaciones en la cota 1.260 metros sobre el nivel del mar y, posteriormente, debido al incremento de la temperatura, llega a la cota 2.330 metros sobre el nivel del mar, lo cual hace que la cuenca incremente mucho su área aportante de caudal.

En el Alto Biobío, en la estación de Llanquén el incremento del área aportante llegó a triplicarse por el efecto de la variación de la isoterma.

Los caudales llegan a los embalses tres veces más grandes que si la cota estuviera en un nivel normal.

En la estación de Llanquén cayeron 140 milímetros el 9 de julio, posteriormente baja la intensidad a 60 milímetros.

Sin embargo, Rucalhue, sube de 100 milímetros a 150 milímetros en un día.

En dos días se dan los 300 milímetros que mencioné con anterioridad.

Otro dato que corrobora lo anterior son las precipitaciones horarias donde se muestra cómo está lloviendo en forma sostenida varios días hasta llegar a 10mm/hora, en horas que se repiten, lo cual hace que la saturación de la cuenca sea mucho mayor.

En Rucalhue llegan a caer hasta 30mm/hora, lo cual representa una intensidad muy alta, después de haber estado cayendo durante varias horas en forma sostenida sobre 10mm/hora.

La isoterma cero, por su parte, está sobre la cota 1.500 durante varios días.

En cuanto a la operación de la central Ralco durante la crecida, señaló que los caudales llegaron a la presa durante todas las horas que dura la crecida.

El día 10 a las 18.00 horas los caudales empiezan a incrementarse en forma sostenida y el nivel del embalse; la cota del embalse a esa hora es de 722,50.

En ese momento, se declara, de acuerdo con la norma vigente, que existe una situación de crecida, cuando los caudales superan los 500 mt³/segundo, que es el caudal que puede generar la central, y se empiezan a abrir las compuertas -la crecida recién está comenzando-.

Pero cuando la crecida empieza a ser más sostenida, el software de operación indica que se deben abrir las compuertas en forma más regular y se empieza a regular la crecida del caudal.

Cuando se produce el peak de la crecida, la central Ralco evacua, tanto con lo que se está generando, que está a plena capacidad, más lo que están botando los vertederos, llega alrededor de los 2.800 mt3/segundo, siendo que la crecida que llegó en ese momento al embalse es de 2.100 mt³/segundo.

Después, cuando para la crecida, se produce el proceso de cerrado, se llena el embalse y termina botando, cuando el embalse está lleno, lo mismo que está llegando al embalse.

Aseveró que la central Ralco, de acuerdo con la norma y el software de operación, en ningún momento bota más agua que la que está llegando en el peak de la crecida.

En cuanto a la operación de las compuertas de Ralco, señaló que el día 11, a partir de la hora cero, la compuerta 1, estaba abierta en un metro; la compuerta 2 se mantenía cerrada y la compuerta 3 estaba abierta en 1,38 metros.

A la hora 1, a la hora siguiente, se mantiene, pero después, cuando la crecida sigue subiendo, queda en 200 m³/seg., después pasa a 350, 550 y va subiendo en forma sostenida y se van abriendo las compuertas en forma escalonada.

Entre las 10.00 y 12.00 horas ésta llega a la máxima apertura en donde la compuerta 1 llega a los 6 metros, botando un caudal de 2.378 m3, más los 500 que tiene la central, son 2.800, dato que se mostró en el gráfico anterior, en circunstancias de que la apertura máxima de cada compuerta de la central Ralco es de 18 metros, es decir, durante el peak de la crecida las compuertas de Ralco estuvieron abiertas un tercio de su apertura máxima. Pangue recibe las aguas de Ralco cuando empieza la crecida, a las 18 horas del día 10.

El embalse Pangue, que tiene un décimo de la capacidad de Ralco, ya está lleno, puesto que en invierno se encuentra a su máxima capacidad.

Entonces comienza la crecida y durante todo ese tiempo Pangue, que tiene muy poca capacidad de regulación, bota el caudal de más de modo de mantener la cota.

Eso se ratifica porque la cota siempre se mantiene constante.

Es decir, lo mantiene durante la crecida, lo que significa que Pangue no tiene ninguna influencia en lo que pasa aguas abajo.

En cuanto a la operación de las compuertas, entre las cinco y las seis de la mañana ya están abiertas aproximadamente de 2 metros y 70 centímetros a 4 metros, y está botando, a las seis de la mañana, 2.029 metros cúbicos por segundo.

Luego, sigue la apertura hasta que llega al máximo, a las 12 horas, con 4,75 metros, la compuerta 1; 4,64 metros, la compuerta 2; 4,01 metros, la compuerta 3, hasta que bota 2.900 metros cúbicos por segundo, más los 500 metros cúbicos de la central, llega a 3.400 metros cúbicos por segundo.

Las compuertas estarían completamente abiertas si llegara la "crecida milenaria" y ésta tiene un período de retorno de 1 en 30 años.

Por lo tanto, no cabe abrir las compuertas totalmente, ya que se habrían botado 8 mil o 10 mil metros cúbicos por segundo.

En el caso del Biobío en régimen natural, se pregunta qué hubiera pasado en el río sin la existencia de ninguno de los dos embalses.

Aseveró que el caudal máximo hubiera sido de aproximadamente de 3 mil 600 metros cúbicos por segundo y lo que sale de Pangue es 3 mil 400 metros cúbicos por segundo, que es menor.

Es decir, tiene un efecto regulador de alrededor de 200 metros cúbicos por segundo y el efecto del volumen es la diferencia que se queda en la central Ralco.

Otro aspecto que resulta de interés son los caudales en Hualqui, que es la zona de desembocadura del Biobío.

Hay información desde 1970 a 2006, y la mayor crecida fue en 1972, registrándose poco más de 13 mil metros cúbicos por segundo, y este año fueron 15 mil metros cúbicos por segundo, lo que significa que fue muy parecida.

Otro dato importante es que pasado los 6 mil metros cúbicos por segundo Hualqui se empieza a inundar, por lo que el promedio de años en que se inunda es más de un año por medio, o sea, prácticamente casi todos los años.

Otro dato interesante es la forma de la crecida de este año en Hualqui cuando llegó a los 15 mil metros cúbicos por segundo.

Si uno ve la diferencia de los peak entre Hualqui y lo que sale por Pangue son alrededor de 11 mil 600 metros cúbicos por segundo; es decir, prácticamente es un quinto de los caudales que están pasando por Pangue respecto de los que pasan por la zona de Hualqui.

Explicó en cuanto a los caudales que se vierten en Pangue, que no vierte nada distinto de lo que está entrando, incluso, un poco menos.

Son solamente un 25% de los caudales totales que hay en la desembocadura y todo el aporte y el volumen de los caudales adicionales son proporcionados por la cuenca intermedia entre Pangue y la desembocadura.

Otro dato para ilustrar lo anterior se refiere a los volúmenes.

En Pangue es de aproximadamente 447 millones de metros cúbicos y lo que evacua es de 160 millones de metros cúbicos.

En Rucalhue, aproximadamente a unos 30 kilómetros de Pangue, ya el volumen fue de 801 millones de metros cúbicos, lo que pasó en esta crecida, y lo que pasa por la desembocadura del Biobío son 1.760 millones de metros cúbicos, lo cual es congruente y demuestra en forma gráfica la diferencia de volumen que hay entre cada zona.

Respecto de los avisos y las coordinaciones que se dan durante el proceso de una crecida y que tienen que ver con el plan de emergencia y las normas de evacuación, señaló que todos estos avisos están consignados en una norma, la CO1, denominada Evacuación de Crecidas de la Central Pangue y define como situación de crecida para Pangue cuando hay un aumento permanente y sostenido en el tiempo del caudal afluente que está llegando al embalse por sobre el caudal de generación nominal de la central, que son 500 metros cúbicos por segundo.

Como está llegando más caudal que ese, se dice que está en una condición de crecida y origina una subida rápida del nivel del embalse.

Si éste se mantiene constante, empieza a subir, lo cual exige la atención permanente por parte del personal de operación, cada vez que esto ocurre.

El procedimiento es el siguiente: se avisa a la Dirección General de Aguas de Concepción y a la Gobernación del Biobío cuando el caudal afluente de la central supera los 700 metros cúbicos por segundo.

La norma establece que cuando el caudal supera los 700 metros cúbicos se debe dar aviso a estos dos estamentos.

Además, contempla que se debe avisar a carabineros de Ralco, de Santa Bárbara y de Quilaco y a las municipalidades de Santa Bárbara y de Quilaco, respectivamente.

La norma dice que la evacuación de las compuertas se hará por las cuatro compuertas del vertedero, cada una de las cuales está diseñada para evacuar hasta dos mil metros cúbicos por segundo.

A partir del sábado 8, dos días antes del inicio de la crecida, se envió un aviso de las condiciones hidrológicas imperantes.

Venía un frente y se dio aviso a la Dirección General de Aguas de Concepción, a la Gobernación Provincial del Biobío y a la Onemi de Concepción.

Esto fue el día 8 de julio.

El día 10 de julio, al iniciar el vertimiento, cuando se empieza a abrir las compuertas con 200 metros cúbicos por segundo, se da aviso a estas mismas autoridades vía mail.

Durante el evento se enviaron reportes periódicos -seis o siete- sobre el estado de los embalses y de los caudales evacuados durante los dos días que duró la crecida, pero también se informó a los vecinos, a las municipalidades y a los Carabineros de Laja, de los Ángeles y de otras localidades que piden información en forma directa, es decir, llaman por teléfono a la Central, preguntando por las condiciones.

A todos se les da una respuesta.

Llamaron de parte de la Asociación de Canalistas, de la papelera y de diversos estamentos a los que está considerado avisarles, pero que se les entrega información.

Hay un reporte horario de las informaciones que se dieron ese día.

Por ejemplo, dentro de la norma también está el listado con los teléfonos de la Gobernación, con el fax y los nombres de las autoridades a las que se les debe avisar.

La crecida se produjo por una situación extraordinaria de precipitaciones en magnitud e intensidad, fenómeno que se vio incrementado con la cota de isoterma cero que se da bastante alta.

En Endesa se operó las compuertas de acuerdo con las normas, las prácticas usuales que internacionalmente se tienen para este tipo de eventos.

La operación de los embalses Pangue y Ralco se realizó de tal forma que el caudal evacuado no superó el caudal máximo afluente en ninguno de ellos.

El caudal máximo fue inferior al caudal máximo que estaba llegando a los embalses.

Endesa informó en forma periódica y oportuna a las autoridades regionales, a la Onemi, a la Gobernación, a la Dirección de Aguas. Endesa informó en forma periódica a quien correspondía, en conformidad con los acuerdos existentes.

La conclusión es que no existe responsabilidad en los daños que ocurrieron aguas debajo de las instalaciones de Endesa. Consultado, señaló que la Dirección General de Aguas mide el caudal del río en la desembocadura o en Hualqui y se compara con el caudal en la represa, para ver cuál es la relación entre ellos.

Según ese cálculo, el caudal aguas arriba es alrededor del 25% del que lleva el río al llegar a Hualqui; es decir, al desembocar lleva casi cinco veces más agua que en la zona de la central.

La estadística se lleva desde 1996 en adelante, pero también se han incluido los datos anteriores a ese año.

Según esos antecedentes, la relación se mantiene, lo cual ratifica que las represas no hayan tenido ninguna influencia.

Seguramente la relación se mantiene por condiciones hidrológicas y de uso de la cuenca, ya que es posible que durante los últimos años haya habido caudales mayores.

En cualquier caso, lo que queda claro es que no hay responsabilidad de Endesa en el aumento del caudal. Además, si se analiza la operación de las crecidas que se han producido desde 1996 en adelante y se revisan sus gráficos, se llega a la misma conclusión, esto es, que en esas oportunidades no se ha botado más agua que la que llega a la presa.

Consultado respecto de una fisura que tendría la presa, explicó que se trata de juntas de dilatación de la presa y hay una claramente visible cuando se pasa por ahí, posiblemente a eso se estén refiriendo en la zona de Pangue, que es una fisura vertical que corresponde a una junta de dilatación, que está siendo controlada desde el principio por el servicio de la central.

Hay medidores de juntas, de caudales de esa "grieta", los análisis y no presenta ningún problema para la seguridad.

Cuando se construyen estas presas, que son de hormigón, y cuando se produce el proceso de fraguado, se producen contracciones y a los veinte metros se producen juntas de dilatación que algunas se dejan y, otras, como ésta, que está en el límite -se produjo la junta de dilatación a los veinte metros-, está controlada.

Se sabe perfectamente de qué se trata y hay consciencia de que no representa ningún problema para la estabilidad y la seguridad de la obra.

La fisura es aleatoria.

Está en el extremo norte de la presa, pues en ellas se dejan juntas de dilatación, al igual que en el caso de Ralco, que sirven para la contracción del fraguado cada 20 metros, pero en el último tramo quedaron 30 metros al llegar a la roca.

Entonces, las personas encargadas del proyecto decidieron que este último tramo quedaría de 30 metros y sin juntas a los 20, pero previendo que la junta se formaría de igual manera.

Como resultado se produjo igual a los 20 metros.

Entonces, corresponde a un hecho aleatorio, cierto, pero que estaba previsto en el diseño de que si se producía sería a los 20 metros y sin causar ningún problema de estabilidad, porque la presa tiene, en el resto de la estructura, cada 20 metros puntas que la cruzan desde arriba hasta abajo y ésta pasa a ser una más.

El señor Claudio Iglesis, gerente de Generación Chile de Endesa S.A. y presidente de Pangue, aclaró que los canales de comunicación son telefónicos, vía fax o e-mail, están acordados por las autoridades.

Las autoridades regionales informadas han sido la Onemi, la Gobernación y la Dirección Nacional de Aguas.

Consultado respecto de si este fenómeno es repetible, respondió que, dependiendo de las condiciones de la naturaleza, es difícil pronunciarse sobre si se va a repetir o no esto.

Con las probabilidades y los períodos de retorno, se dice que es uno en 150 años, pero esto no significa que van a pasar 150 años para que se produzcan lluvias en conjunto con una isoterma cero tan alta que den origen a caudales de tal magnitud.

En relación con la consulta de si las centrales vertieron más aguas de las que estaban entrando, señaló que el caudal entrante y el saliente difieren en cantidades importantes.

Es decir, las centrales ayudaron dentro de lo poco que pueden ayudar.

Estos embalses no son grandes ni están diseñados para manejo de crecidas.

Entonces, de los 15 mil metros cúbicos que terminaron pasando por la desembocadura, los embalses ayudaron en mitigar 200.

Si no hubieran estado los embalses, hubieran sido 15.200 metros cúbicos.

No es más que eso.

Es decir, los embalses no empeoraron la situación, incluso ayudaron un poco, porque no pueden hacer más.

En relación con la gradualidad de la entrega, existe una norma muy estricta de apertura de compuertas.

Se abren las compuertas por pasos pequeños.

Por ejemplo, a la hora 7, la compuerta 2 cambia de la posición 2,74 metros a 3.96 metros.

Son diecisiete metros de compuerta, o sea, se está abriendo algo la compuerta, pero no más que eso.

La otra compuerta abre a 1.30 metros.

No se dan golpes de agua; las entregas son paulatinas, son aumentos paulatinos.

Consulado respecto de la posibilidad de que se haya producido un golpe de agua, sostuvo que le gustaría encontrar una explicación, porque no se generan en las en Ralco ni en Pangue, donde se ha estado produciendo una apertura paulatina de las compuertas.

En relación con la información, aseveró que ella fue plena. Se informó a mucha gente, más de lo que les exige la normativa, porque ya tienen experiencia en estas cosas.

Es mejor que abunde la información a que falte.

Entonces, informaron a muchas personas por e-mail, obviamente, a la DGA, a la Onemi y a la Gobernación.

Dejó a disposición de la Comisión un listado entre las 08.00 y 12.00 horas de la información telefónica.

Las crecidas transitan los ríos y pueden pasar veinticuatro horas desde que se produce el peak.

Por lo tanto, la información no fue entregada en forma tardía.

Se hizo cuando se estaban abriendo las compuertas y, en consecuencia, hay bastante tiempo para que la crecida presente un peak en la desembocadura.

Transcurren más de veinte horas desde el primer aviso de la crecida del 10 de julio.

Al momento en que el peak pasa por Hualqui transcurren veinte horas.

Se puede decir que el agua va a pasar en veinte o veinticuatro horas hasta llegar a la desembocadura.

En ese tránsito se mezcla con otras aguas del río Laja y otros tributarios, que representan el 75% de las aguas que llegan abajo.

Manifestó su convencimiento de que el embalse ayuda. No es parte del problema, sino que sirve para mitigar el problema.

Siempre se vierten caudales por debajo de los caudales que están entrando, por lo tanto, van a ayudar.

En relación con un proyecto de ley relativo a alerta temprana, sostuvo que no lo conocen ni han sido partícipes del mismo, pero no lo ven con malos ojos.

Si alguien quiere tomar la responsabilidad de operar las compuertas, estuvo de acuerdo en que se haga.

En todo caso, aclaró que los embalses son pequeños.

Su contribución a controlar las crecidas es muy baja.

Esto debe ser compatible con el tema energético, con el tema de precios, con el tema del abastecimiento eléctrico en los próximos años.

Insistió, en que la empresa no es parte del problema, si bien tienen una responsabilidad social; ya que están integrados en la zona y tratan de dar la mayor información posible.

Pero, las represas no causan estos problemas, sino la naturaleza.

En el caso del Laja, señaló que es un gran embalse.

Puede variar en alrededor de 70 metros, entre su cota mínima y su cota máxima.

En esta crecida se encontraba en una cota intermedia.

Lo que se hace como empresa eléctrica cuando vienen estas crecidas: se cierra la operación de la central y no se saca agua del lago.

De ahí no viene agua del lago Laja en la crecida. Por lo tanto, no contribuye a aumentar los caudales.

Consultado en relación con la necesidad de avisar, sostuvo que pese a que ellos no agravan el problema, sin duda hay que informar, porque pueden predecir adecuadamente lo que va a ocurrir en la desembocadura del río.

A continuación de Pangue hay comunidades que deben saber cuando viene una crecida.

Insistió en que no originan la crecida, ella viene y la tratan de amortiguar, pero sí tienen que informar qué está pasando con las instalaciones con la crecida.

Si no lo hicieran, la comunidad se llevaría un sorpresa.

En relación con los daños en bocatomas de regantes, aclaró que ya no se trata de apertura de las compuertas.

Las compuertas se abren cuando vienen crecidas, es decir, caudales por arriba de los 500m³/segundo.

En el caso de situaciones que se originan, por ejemplo, en el verano, se trata de la operación de la central de la descarga de las aguas turbinadas por las máquinas, que no pueden ser más de 500m³/segundo.

Este tipo de unidades puede ir de cero a potencia máxima en diez segundos, mediante movimientos de aguas.

Hay una restricción de operación activa en las centrales en que para llegar de cero a potencia máxima deben transcurrir dos horas y media aproximadamente, de manera de evitar originar variaciones o corta de aguas en el río y generar afectaciones.

En relación con la crecida en el invierno, se mencionó que hay gente que dice que hubo golpe de aguas.

Aseguró que no hubo una apertura de compuertas distinta a la que se ha indicado y también están las estaciones de la Dirección General de Aguas, para que se verifique qué caudales había en el río aguas abajo.

Si viene un golpe de agua por apertura de las compuertas a 17 metros, que serían 8 mil metros por segundo, está en los registros, que no son registros de la empresa, sino de la Dirección General de Aguas.

No puede explicar si hubo o no un golpe de agua, ya que la cuenca es inmensa.

Ellos sólo son responsables de lo que pasa con sus instalaciones, que representan el 25% de la cuenca.

En cuanto a las relaciones con los regantes, consideró que son buenas.

Han operado durante varios años.

Generalmente, hay convenios de operación durante el estiaje, incluso se ponen máquinas a disposición para ayudarlos.

No se puede decir que no hay problemas -como en toda relación los hay-, pero los calificó de menores.

Tuvieron conocimiento de un proyecto que correspondía a hacer una especie de presa de dos kilómetros de longitud.

Se estudió y se decidió que no tenía ningún sentido técnico.

En primer lugar, porque era una enorme muralla que por su magnitud no daría seguridad a la gente que vive abajo.

Con una crecida, habría cinco metros de aguas a un lado y, al otro, no.

En segundo término, está el problema de desaguar las aguas que vienen por el lado de Hualqui, por lo que había que canalizar el estero de Hualqui cientos de metros atrás para evitar inundar por el otro lado.

Un tercer aspecto dice relación con el problema de las aguas negras, razón por la que se estudió y se concluyó que no tenía ningún sentido, que no llegaría a ningún lado, pues se trataría de un riesgo adicional y muy grande.

Por otra parte, reconoció que se ha dado ayuda a los pobladores de Hualqui.

Es un hecho aislado y responde a una responsabilidad social.

No se entiende como una indemnización.

Eso les ha permitido tener un diálogo positivo con la gente de Hualqui.

La gente visitó las instalaciones y se les hizo esta presentación.

Destacó que a la empresa le interesa que la gente entienda que cuando se habla de una apertura de compuertas no significa que pasa esto.

Los pobladores les decían: "Ustedes dan vuelta la represa. Se abre la represa y se cae el agua". Pero no es así, entra agua y sale en la misma agua.

Pero, lo importante es establecer un diálogo y que ellos así lo entiendan.

Existe un sistema que se llama contraestanque y que hace las veces de mitigación de la entrega; sin embargo, estos proyectos no llevan contraestanque y la forma de mitigar el efecto ha sido no permitir que las centrales cambien abruptamente la cantidad de agua generada, sino que lo hagan lentamente.

Lo que se está analizando es si esa pendiente que se había estimado razonable, que representaba que había que esperar dos horas y media para subir el caudal, es algo que habría o no que revisar.

6. Intendenta Región Biobío y Gobernadores de Concepción y Biobío.

La señora María Soledad Tohá, Intendenta de la VIII Región, señaló que, indudablemente, la situación que vivió la Octava Región durante los días 10 al 14 de julio, fue de carácter natural, extraordinaria, y que afectó a 52 de las 54 comunas que tiene la Región del Biobío como consecuencia de un alto nivel de precipitaciones.

Se debe considerar que durante los primeros días del temporal, que fue uno de los más duros vividos en las distintas comunas de la región del Biobío, se registraron entre 260 a 400 milímetros de agua caída.

Esta situación no sólo afectó una cantidad superior a 250 mil personas de los sectores ribereños de la región del Biobío, sino que, 52 comunas resultaron inundadas, dejando damnificadas a las personas, daños en sus enseres y, además, pérdidas de vidas.

Recalcó que se trató de una situación extraordinaria producto de un fenómeno de la naturaleza que provocó graves daños en distintos sectores de la región al aumentar los caudales en los distintos ríos de la región del Biobío, con altas crecidas y cambios en el caudal.

Recordó que se llegó a cerca de 16 mil metros cúbicos, al igual que el río Itata y otros tantos de la Región, que afectaron la normalidad acostumbrada.

Para enfrentar esta situación, se contaba con los antecedentes de los informes meteorológicos que se entregaban día a día en los primeros días del temporal.

Como Región se comenzó a establecer todo lo que regula el sistema de protección civil.

Se constituyó el comité regional de emergencia, además de los provinciales, con la coordinación y vinculación en cada uno de los municipios para poder abordar dicha situación.

Obviamente, se alteró el cauce y, al respecto, todos los informes hidrológicos indicaban que ello ocurrió debido a la gran cantidad de agua caída, lo cual es motivo de investigación en esta Comisión debido a la apertura de las compuertas por parte de Endesa.

El sistema establece un procedimiento mediante el cual Endesa comunica vía correo electrónico la situación hidrológica, el comportamiento de sus centrales y el manejo de las compuertas.

A partir del día 10 de julio se envió el primer email a las 18.30 horas donde se informó de la cantidad de agua caída que había recibido cada una de estas centrales y cómo se comenzaba a verter el agua.

Los correos electrónicos los recibió el Director Regional de Emergencia, don Jaime Romero, con copia a la Dirección General de Aguas y a la Gobernación Provincial de Biobío. Después de analizar esta información, se generaron todos los mecanismos de coordinación e información hacia los encargados provinciales de emergencia y a los comunales.

De inmediato, el 10 de julio, a última hora de la tarde, teniendo los antecedentes del agua caída, por los informes meteorológicos recibidos, existía casi la plena seguridad de que el 11 de julio continuarían las precipitaciones.

Se informó a los municipios.

A primera hora del 11 de julio, a las 11 de la mañana, se constituyó el Comité Regional de Emergencia.

Paralelamente, en cada una de las provincias, los Comités Provinciales, en las provincias de Arauco, Biobío, Ñuble, y el Comité regional, en la provincia de Concepción.

Se estableció el mecanismo de coordinación, de comunicación y se nombraron encargados en cada una de las comunas afectadas, de 54 comunas fueron afectadas 52.

Los secretarios regionales ministeriales y los directores de servicios tuvieron como misión la responsabilidad de trasladarse a las comunas afectadas, ponerse a disposición de los municipios correspondientes y de sus encargados comunales de emergencia para realizar todas las labores de llegar con ayuda inmediata a las personas afectadas, de establecer los albergues con las condiciones adecuadas y enfrentar la situación de los sectores con grave riesgo.

Eso fue el día 11, a las 11 de la mañana.

Destacó que ese día 11, se encontraba en Santiago, en reuniones con el Consejo Resolutivo de Casinos.

Llegó a Concepción al medio día, hora en que se constituyó en el mismo aeropuerto de esa ciudad el Comité de Crisis para fijar las coordinaciones y responsabilidades de los miembros del gabinete en las comunas que deberían realizar sus trabajos, en coordinación con los encargados provinciales de emergencia.

A las 18:00 horas del mismo día 11, se volvió a constituir el Comité Regional de Emergencia para coordinar ayuda de Carabineros, del Ejército, de Bomberos, de la Cruz Roja y municipios, tendientes a ayudar a las personas que se estaban viendo afectadas con motivo del temporal, aquellos que debían abandonar sus hogares, a quienes debían trasladarse a los albergues, aquellos que deberían ser derivados para recibir atención médica, a aquellos sectores donde debiera llegar personal a atender situaciones médicas de emergencia, efectuar traslado de personas que necesitaban dializarse, atender partos que se realizaron en distintos lugares.

Sin duda, se pusieron a disposición de las comunas todos los recursos y esfuerzos humanos del Comité Regional de Emergencia y de los Comités Provinciales.

Las medidas fueron tomadas de acuerdo con lo que establece el sistema de protección civil.

Se generaron las coordinaciones pertinentes, una vez que se tuvo la información meteorológica y los antecedentes entregados por la Dirección General de Aguas, los cuales fueron hechos públicos en la misma reunión del Comité Regional de Emergencia.

Respecto de las medidas que debieran abordarse, sostuvo la necesidad de regular, a través de un proyecto de ley, la situación que viven hoy las centrales hidroeléctricas, las que comienzan a verter el agua que reciben, que debiera ser reutilizada para otros destinos.

Tal vez, disminuyendo el caudal de los ríos que éstas reciben.

Sin duda, fue una situación de emergencia, crítica, natural que vivió la región, la que requirió de la colaboración no sólo del Gobierno, sino, también, de la Oremi, de los encargados provinciales, comunales de emergencia, de los municipios, de las universidades, de los científicos y de las empresas, a fin de desarrollar un estudio de cada una de las cuencas de los ríos de la región del Biobío, y trabajar con los municipios y con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo en la elaboración de un mapa de las zonas de riesgo, con el objeto de que en ellas no se otorguen permisos de construcción.

Finalmente, señaló que, además, de poner a disposición todos los recursos de que se disponía para hacer frente a la situación, la noche del 11 de julio -el día más crítico del temporal que afectó a la región entre el 10 y el 14 de ese mes- se hizo presente, junto a los gobernadores de las provincias de Concepción y de Biobío, en cada comuna afectada.

Consultada, aseveró que se adoptaron todas las medidas pertinentes y se pusieron a disposición de las comunas afectadas los recursos y el personal de la intendencia de la Octava Región y de las gobernaciones provinciales respectivas.

Por otra parte, señaló que lo que Endesa informó fue la cantidad de metros cúbicos de agua que comenzó a verter a partir de las 18.30 horas del 10 de julio, cuando procedió a la apertura de sus compuertas, lo cual tiene relación directa con el agua que recibió en cada una de sus centrales.

Insistió en que, una vez que se constituyó el Comité Regional de Emergencia, con sus instancias provinciales y comunales, se generó toda la coordinación de los mecanismos, los recursos y la información, para ponerlos a disposición de cada una de las comunas.

Los gobernadores, los secretarios regionales ministeriales, los directores de servicios y la propia intendenta, estuvieron en cada uno de los lugares afectados, recorriendo, por largos minutos, los sectores de Hualqui, de Chiguayante; el sector La Suerte, en Los Ángeles; la comuna de Trehuaco; de Coelemu, de cada una de las comunas que se vieron afectadas.

Se hizo un monitoreo y un seguimiento de todos los avances, coordinaciones y labores que debían realizarse en forma inmediata.

Además, se realizaron reuniones en los Comités Regionales de Emergencia, es decir, se hicieron dos y tres reuniones por día. Asimismo, se solicitó al nivel central todo el apoyo -a través del Ministerio de Hacienda- para contar con recursos.

Se puso, también, a disposición la colaboración de los ministerios de Agricultura, de Obras Públicas, del Interior, de la directora nacional de la Onemi, etcétera.

Se constituyó un centro operativo en la misma Intendencia, a fin de que se pudieran recibir los informes.

Además, con el objeto de subir los antecedentes al portal para generar las compras y despachar, en contacto con las bodegas, la ayuda vital para cada comuna. Se coordinaron, además, las ayudas que se adquirieron en la región y en otras regiones, así como las que se recibieron desde el nivel central con aviones Hércules.

Hubo todo un centro operativo de emergencia que trabajó hasta que la situación de emergencia y de catástrofe de la Octava Región se viera superada, es decir, cuando la gente retornó a sus viviendas, abandonó los albergues y la situación de emergencia y sanitaria fue abordada y controlada.

Repitió que, desde la Intendencia, los miembros del gobierno regional estuvieron durante día y noche en terreno acompañando a los alcaldes, visitando a las familias que ya tenían un metro y medio de agua en sus casas a fin de instarlos a que las abandonaran, ya que éstas iban a ser protegidas por Carabineros para que no tuvieran temor de que sus enseres fueran sustraídos.

En fin, para acompañarlos y visitarlos en los albergues.

Esto se realizó en las cuatro provincias de la región.

Se recorrieron las cuatro provincias en un mismo día; estuvieron el sábado en los lugares acompañando a la gente afectada en los albergues. Se contó con una colaboración extrema del Ejército, de la Armada, de la Fach, de Carabineros, de Bomberos, de la Defensa Civil, de la Cruz Roja y de todas las instituciones que forman parte del Comité Regional de Emergencia, los que no dudaron, en ningún momento, no sólo de poner los recursos, sino de aportar con las capacidades humanas para ayudar a las personas que estaban viviendo esa situación.

Aclaró que el día 10 de julio Endesa informó, mediante correo electrónico, a las 18.30 horas, que habían realizado la primera apertura de las compuertas alrededor de las 17.30 horas.

En menor escala había sido realizada la apertura una hora atrás.

Consultado, reiteró que se hicieron todos los esfuerzos para hacer las coordinaciones en temas informativos y de ayuda en cada una de las comunas que se vieron afectadas por haberse decretado alerta roja.

Además, se solicitó al nivel central que decretara zona de catástrofe a la Octava Región, lo que les permitió abordar con mayor flexibilidad los procedimientos administrativos y la contratación de numerosas obras de carácter urgente.

Recordó que en ese momento, había numerosos puentes e infraestructura vial completamente dañada en la región, por ejemplo, los puentes Duqueco, Batuquito, El Bar, Taucú y Cobquecura presentaban daños.

La declaración de zona de catástrofe permitió conseguir recursos, a través de los Ministerios de Agricultura y de Obras Públicas, para contratar, en forma inmediata, la construcción o reparación de obras de infraestructura de riego tanto privadas como fiscales.

Por otra parte, considerando la conformación geográfica de la región, los numerosos ríos y esteros que la atraviesan y la gran cantidad de construcciones en terrenos que han cambiado su uso de suelo para destinarlo al uso habitacional, se requiere con suma urgencia abordar el tema de la infraestructura de aguas lluvia.

La construcción de nuevos sectores poblacionales debe incluir la instalación de redes primarias y secundarias de aguas lluvia que permitan recibirlas a través de ductos evacuadores.

También, se está enfrentando el tema de la infraestructura de aguas lluvia a través de convenios realizados entre el gobierno regional del Biobío y el Ministerio de Obras Públicas por más de 47 mil millones de pesos, es decir, por primera vez se invierte en infraestructura de aguas lluvia, situación que se debe abordar con prontitud debido el crecimiento que han experimentado las ciudades de la región.

Además, se están realizando trabajos en materia de infraestructura de riego, profundización y canalización de esteros, canales y ríos.

Debido al cambio climático que sufre el planeta -el calentamiento global- y las condiciones que hoy presenta la región del Bíobio se ha tenido que disponer en la ley de Presupuestos para el año 2007 de recursos a nivel regional para abordar las distintas situaciones de emergencia.

Sostuvo que se vivió una catástrofe provocada por las aguas lluvia, por las inundaciones, por eso, las regiones deben contar en su presupuesto con recursos destinados a mejorar sus sistemas de información y de coordinación para enfrentar catástrofes como la vivida el 10 y 11 de julio de este año en la región.

El señor Rodrigo Díaz, Gobernador de Concepción, señaló que la Región del Biobío se vio afectada por un fenómeno climático de suyo complejo, anormal, con una cantidad muy significativa de precipitaciones, lo que produjo que en toda la cuenca de los ríos de la provincia de Concepción aumentaran significativamente sus caudales.

En ese sentido, el río Biobío, principal cauce, tuvo ingresos mayores de agua provenientes de la parte superior del alto Biobío, pero el volumen extra también provino de otros afluentes del mismo río que vienen de otros lugares y, por lo tanto, no están innecesariamente vinculados a la central Pangue y a la Central Ralco.

En cuanto a las medidas adoptadas, señaló que le correspondió, por instrucciones de la señora intendenta, subrogar el 10 y la mañana del 11 de julio.

Ante la información de que venía un frente de mal tiempo, lo que se produjo el día 10, se notificó a los encargados provinciales de emergencia de las cuatro provincias, de que este frente se constituiría y, al estar presentes, que transmitieran información a los encargados comunales de emergencia.

Recordó que el sistema de protección civil señala que la responsabilidad recae en cada una de las comunas y son ellas las encargadas de gestionar el riesgo que se puede generar de acuerdo con sus realidades.

La naturaleza de las manifestaciones de cualquier fenómeno climático necesariamente es distinta en cada una de las comunas. Por lo tanto, sólo cuando el nivel comunal se ve superado se recurre al nivel provincial, al regional o al nacional, sucesivamente, dependiendo de la magnitud de los fenómenos.

Se informó a los directores provinciales de emergencia para que ellos se comunicaran con cada uno de los encargados comunales.

El 11 de julio, en la mañana, supervisó personalmente el afluente de los ríos Biobío y Andalién y constató que el fenómeno de crecida era significativo en ambas cuencas.

En comunicación con la señora Intendenta, se acordó decretar alerta roja, lo que se realizó a las 8:30 horas.

Se constituyó el comité de emergencia que sesionó en la intendencia regional ese mismo día a las 11:00 horas.

El aviso del sistema de mal tiempo fue en la tarde del día anterior y la alerta roja se decreta previa visita a terreno para ver la magnitud del fenómeno.

El 11 de julio a las 8:30 horas se citó al comité regional de emergencia para las 11:00 horas de ese mismo día y hacer operativa la alerta roja.

Es decir, que la coordinación y disposición de todos los medios materiales y humanos estuvieran en alerta para hacerse cargo de la situación.

La apertura de las compuertas de las centrales es facultad privativa de la administradora, en este caso, la empresa Endesa, quien tiene el deber de informar a la oficina regional de emergencia y a la Dirección General de Aguas, situación que se verificó en reiteradas oportunidades, siendo la primera de ellas el 10 de julio aproximadamente a las 18:30 horas.

Posteriormente, el 11 y el 14 de julio se realizaron nuevas informaciones en cuanto a vertimiento de aguas.

El Director Regional de Emergencia de la Provincia de Concepción, con esa información, le comunicó al Director Provincial de Emergencia de la situación que iba a ocurrir.

Asimismo, se mantuvo comunicación explícita y expresa con los encargados de las cuatro comunas que colindan con el río Biobío por la ribera norte y con las dos comunas de la ribera sur.

Estuvieron presentes en los lugares donde había riesgo de inundación, los que se fueron produciendo como consecuencia de la crecida del río.

Su impresión es que las crecidas que hubo en la provincia de Concepción no fueron violentas, aumentaron en la medida en que las lluvias se incrementaron.

Tuvieron su peak durante la madrugada y la mañana del 11 de julio. Posteriormente, las aguas fueron decreciendo de acuerdo a como declinaba la lluvia.

En el caso especial de la provincia de Concepción, la apertura de las compuertas incide, marginalmente, aproximadamente 12 horas después de la apertura de las compuertas, cuando las aguas llegan a la desembocadura del río Biobío.

Por lo tanto, una consideración que pudiera tener un cuerpo legal sobre la materia, es la coordinación de las aperturas con las mareas, puesto que si la marea es alta y llega una cantidad mayor de agua puede producir un efecto aún más nocivo que sólo el escurrimiento de las aguas en una situación de baja marea.

Respecto de la capacidad de reacción regional que pudiera existir, una medida es que no sólo haya centros de abastecimiento de material a nivel central, sino, también, a nivel regional, porque el número de personas afectadas en la Región del Biobío superó los 200 mil; en el caso de la provincia de Concepción superó largamente los 100 mil damnificados.

Por lo tanto, la capacidad de reacción en caso de catástrofes de esta naturaleza puede ser mayor si existieran centros de abastecimiento regional.

El señor Esteban Krause, Gobernador de la Provincia del Biobío, agregó que, dentro de la provincia de Biobío, que cuenta con 14 comunas, como ocurrió en el resto de la región, hubo unas más afectadas que otras, ya que dentro de las que sufrieron mayores pérdidas económicas y, lamentablemente, humanas, se encuentran las comunas de Los Ángeles, Laja, Nacimiento, Mulchén, Santa Bárbara y Alto Biobío.

En menor medida sufrieron los embates de este temporal las comunas de Tucapel, Quilleco, Quilaco y Negrete, y un poco menos que las anteriores las de Cabrero, Yumbel y Antuco.

Esto se debe a que las comunas que sufrieron mayores daños fueron las ubicadas en riberas de esteros y de ríos, ya que se desbordaron.

Respecto de la situación particular de Pangue sobre la apertura de las compuertas, el 10 de julio, aproximadamente a las 18.00 horas, recibió un correo electrónico de Endesa donde informaban que comenzarían a operar como normalmente lo hacen en situaciones con esta cantidad de precipitaciones y acumulación de aguas. Es decir, señalan aproximadamente la cantidad de metros cúbicos por segundo que verterán al Río Biobío.

Con esos antecedentes más los que entregaba el encargado regional de Emergencia al encargado provincial de Emergencia, se tomaron algunas medidas relacionadas, en primer lugar, con alertar a la comunidad.

Así, el 11 de julio, una vez declarada la alerta roja desde la Intendencia regional, se tomó contacto telefónico con cada uno de los encargados comunales de Emergencia y el encargado provincial de Emergencia, quien hizo el contacto para declarar alerta roja. Por lo tanto, los encargados comunales son los que deben preparar sus equipos y generar las instancias que correspondan para enfrentar una situación de este tipo.

Complementariamente a lo anterior, el 11 de julio, durante la mañana se trasladó al sector de Duqueco y alrededor de las 11.00 horas pudo comprobar los efectos de la cantidad de precipitaciones que caían en la zona.

A esa hora había sectores inundados, principalmente en la rivera del Río Duqueco; en la comuna de Los Ángeles, en el centro de la ciudad, había algunos locales comerciales inundados.

Ante esa situación, viendo que las condiciones climáticas se complicaban aún más, ya que no bajaba la intensidad del temporal, se reunieron en varias oportunidades ese día y decidieron hacer un llamado al comité provincial de emergencia con la finalidad de coordinar el accionar de los servicios públicos de emergencias.

Más aun, el 11 de julio, aproximadamente a las 16 horas, se dio una conferencia de prensa, donde se pidió a los pobladores de los distintos lugares que se prepararan para una situación de mayor gravedad de la que se estaba viviendo hasta ese momento.

Aproximadamente cerca de las 11 de la noche, le informó a la intendenta regional que se encontraba en el sector de La Suerte tratando de coordinar algunas situaciones de emergencia que se estaban viviendo en ese lugar, pues el Biobío estaba inundando, precisamente, ese sector y sus alrededores.

Estuvieron todo el 11 y el 12 de julio coordinando la labor.

La comunicación con los encargados comunales de emergencia de todas las comunas fue permanente a través del encargado provincial y, en lo personal, tomó contacto directo con cada uno de los alcaldes de las comunas afectadas por las condiciones climáticas.

Lo prioritario, durante los dos primeros días, fue salvar vidas.

Tuvieron un grupo importante de personas aisladas con riesgo de perder la vida, puesto que la intensidad del temporal fue muy alta.

Con respecto al tema particular de Pangue, se sabe que en la provincia del Biobío, tanto en verano como en invierno, la apertura de las compuertas de la central Pangue genera y altera el flujo normal del sistema hidráulico del río.

La situación afecta en verano a varias asociaciones de canalistas en que los flujos intempestivos aumentan su caudal como también lo bajan en otras condiciones.

Muchas bocatomas han quedado en lugares en que definitivamente el río por esta situación se ha corrido de su eje, lo que ha complicado el abastecimiento de agua.

Durante el invierno las crecidas del río hacen que las reales dimensiones de la cantidad de lluvia que cae normalmente se considere en los análisis, lo que a los vecinos, ribereños y a los encargados de emergencia también les complica, porque informar que caen 500 metros cúbicos de agua o que se abren las compuertas y que caigan 500 metros cúbicos de agua.

Para los encargados de emergencia significa que tienen que sacar a toda la gente, situación que no tienen clara los encargados comunales de emergencia.

Por otra parte, concordó con lo que se ha dicho, en el sentido de que es necesario regular el tema de la apertura de estas compuertas, a fin de que la gente conozca los impactos y pueda prepararse para ello.

Además, es importante, y en algunas comunas se vio con más fuerza, que los encargados comunales de emergencia, dependiendo de la cantidad de población de la comuna, tengan cierto nivel y preparación profesional, pues no es posible que una persona que cumpla labores relacionadas con otra cosa, en definitiva, el tema de la emergencia sea sólo una tarea anexa y se tome en cuenta sólo cuando ocurren estas situaciones y que no haya un trabajo permanente o de preparación para situaciones de este tipo.

Así como existe un programa permanente de mantención de caminos, también se debería considerar dentro del presupuesto un programa permanente de mejoramiento de los cauces de esteros y ríos.

Una de las situaciones que afectan a la región es que existen suelos principalmente arenosos en el valle central.

La acción de las aguas lluvia y la erosión hacen que el material en los esteros y ríos sea arrastrado en gran volumen.

Hay que hacer un estudio con mucho más detenimiento.

La caja del río no es la misma que hace diez o veinte años.

Más aún, dentro de los análisis hay que considerar el cambio climático, que es un factor que está afectando.

Es probable que la caída de grandes cantidades de precipitaciones, en poco tiempo, se vuelva a repetir.

Por eso, mejorar los cauces y mejorar la posibilidad de manejar las compuertas, permitirá minimizar los impactos de una situación como la ocurrida.

Explicó que, en horas de la tarde del 11 de julio, a petición suya y del señor Romero, encargado regional, se hicieron llamadas telefónicas a todos los encargados comunales para avisarles de esta situación.

No obstante, añadió que ya en algunas comunas, sin la necesidad de aviso, se podía prever una situación complicada, como Los Ángeles o Mulchén.

7. Audiencia en la ciudad de Concepción.

La Comisión llevó a cabo una reunión, celebrada el viernes 13 de octubre de 2006, en la ciudad de Concepción.

a) Alcalde de Hualqui.

El señor Renato Galán, señaló que, desde 2001, la comuna de Hualqui ha denunciado que Endesa es responsable de las inundaciones que se producen cada invierno.

Ese año, en representación de la comunidad, presentó un recurso de protección que no fue acogido por los tribunales, aduciendo que los municipios no son los representantes de la comunidad.

Posteriormente, se interpuso un recurso de casación por daño ambiental, que está en el tribunal supremo, dado que, en primera instancia, un juez de Concepción encontró razonable la presentación.

Sin embargo, la Corte de Apelaciones revocó la sentencia, lo que obligó a hacer una presentación ante la Corte Suprema, situación que está pendiente.

Allí, se señala la responsabilidad de Endesa, porque cada vez que esa empresa abre sus compuertas, en las seis u ocho horas posteriores, las poblaciones se ven inundadas.

Antiguamente, las inundaciones ocurrían esporádicamente, cada ocho o nueve años, en las partes bajas del río Biobío, pero, a contar de 2001, cuando se puso en marcha la central Pangue, cada vez que se abren las compuertas, las poblaciones sufren inundaciones.

En 2006, la situación se registró con mayor violencia, lo que provocó que las 257 familias que viven en el sector lo perdieran todo.

El Gobierno entregó recursos a estas familias, pero Endesa es la responsable de esta situación.

Sostuvo que estos pobladores, que perdieron todos sus bienes, no deben perder lo único que les queda: su dignidad.

Extraoficialmente, ha tomado conocimiento de que Endesa está entregando a los pobladores 280 mil pesos por familia, para paliar las pérdidas que este año sufrieron a causa de las inundaciones.

Actualmente, en la comuna está internalizado que, efectivamente, Pangue tiene responsabilidad en las desgracias ocurridas en las partes bajas de la cuenca del Biobío.

Esto no ocurre solamente en invierno con las inundaciones, porque se aduce que para que haya daño ambiental, debe ser permanente, y esto también ocurre en verano, cuando Pangue retiene las aguas y disminuye la velocidad del cauce.

En vez de agua, se ve un desierto.

Concepción, que hoy mira hacia el río, en verano ve arena.

Eso sucede, precisamente, por la retención de las aguas que hace la central Pangue en el Alto Biobío, lo cual disminuye la velocidad del cauce.

Cada año la situación empeora, lo cual es sumamente peligroso, porque las comunas que se encuentran a orillas del río, su natural alimentación o captación de agua potable está en el lecho de este río.

Así es como Essbio, en la comuna de San Pedro, debe hacer muchos esfuerzos para tener, en el verano, la capacidad de alimentar de agua potable a esa comuna.

En la comuna ocurre algo similar: también la planta de Essbio se alimenta de las aguas del Biobío.

Con el transcurso de los años, esta situación puede producir graves efectos para la población.

Por eso, entregó un informe detallado de lo que ocurrió durante el último evento y de los que han ocurrido en otras ocasiones, además de las presentaciones a los tribunales de justicia, así como, fotografías de lo sucedido en el último evento para que se vea en detalle lo ocurrido.

Hay elementos de juicio que permiten señalar que Pangue, Ralco, Endesa han perjudicado notoriamente la cuenca del río Biobío con un daño ambiental permanente en los últimos años.

Consultado acerca de los hechos que dan certidumbre de la responsabilidad de Endesa y de que la apertura de las compuertas produjeron el efecto antedicho, argumentó que desde el 2001 a la fecha, es decir, desde la construcción de Ralco, estas inundaciones han ocurrido cada año.

Para todos es conocido que el año pasado fue el más lluvioso en la zona del Biobío, incluso con pérdidas de vidas humanas en Concepción.

Hubo deslizamientos en el cerro La Pólvora y ocurrieron una serie de hechos, pero, sin embargo, la central Pangue no abrió las compuertas y Hualqui no estuvo en los titulares de ningún diario, porque las poblaciones no se inundaron.

Y eso que fue el año más lluvioso de los últimos treinta, según todas las entidades meteorológicas que entregan esa información estadística.

Explicó que nació en Hualqui y conoce la historia de las inundaciones, que ocurrían esporádicamente en un lapso de 8 ó 10 años.

Sin embargo, actualmente ocurren año tras año cuando Pangue abre las compuertas.

El año pasado, siendo el más lluvioso, debido al comportamiento en la cordillera, la central no abrió las compuertas y Hualqui no se inundó.

Además, desde que se señaló que al abrir las compuertas se venía una avalancha, Pangue no sólo avisa a los organismos que deben regular la emergencia, sino que llama directamente al alcalde y a la jefa de la Oficina de Emergencia.

Incluso, un año se encontraba en España y el operador de las compuertas de Pangue lo llamó a su celular para avisarle que las abrirían; desde allí se comunicó con el municipio para activar el sistema de emergencia en la comuna.

Por eso, Hualqui certifica que la apertura de las compuertas afecta notoriamente el curso de agua del Biobío aumentando su caudal.

Por otra parte, manifestó su aprensión respecto de los funcionarios del Ministerio de Obras Públicas, que parecen defender a Endesa.

Además, consideró inadecuado que en el directorio de Endesa se desempeñen ex funcionarios de gobierno.

Sostuvo que eso debe ser fiscalizado por la Comisión, puesto que hay una presión indebida de la empresa hacia el Gobierno, por la carencia de energía en el país.

Pangue no se sometió a la ley de impacto ambiental, pero sí debe cumplirla, con mitigación, debido a los efectos que está produciendo.

Consultado respecto de los avisos recibidos, señaló que el día 11, desde Pangue, le avisaron a las 10 de la mañana la apertura de las compuertas.

La inundación fue ocho horas después.

b) Alcalde de Coronel.

El señor René Carvajal, manifestó que si bien la Comisión debe investigar presuntas irregularidades en la apertura de las compuertas de la Central Pangue; sin embargo, estimó que, probablemente, no se encontrarán irregularidades desde el punto de vista de la legalidad, porque tal vez Pangue ha operado dentro de la ley.

Sin embargo, luego de la apertura de las compuertas de la Central Pangue las comunas colindantes con el río Biobío -Coronel colinda desde el kilómetro 13,5 al 27-, con gran cantidad de poblaciones de características rurales como Patagual, Mitrinhue, Palto Alto, Palto Bajo y El Manzano, se vieron afectadas con la crecida del río, inmediatamente después de evacuada el agua.

Esto ocasionó inundaciones en varios de los sectores mencionados con pérdida de bienes materiales y de enseres, dejándolos por varios días aislados e incomunicados del resto de la población, ya que la crecida sobrepasó la carretera hacia Santa Juana, con serios agrietamientos, caídas de postes del alumbrado público y de pequeñas centrales distribuidoras de energía e inundando muchos pozos de captación de agua, por lo que los vecinos del sector, además, estuvieron varios días sin el vital elemento.

Consideró que la apertura de las compuertas en su comuna provocó a muchos vecinos un gran daño, generándoles aislamiento, privándoles del agua potable, dejándolos sin alumbrado público por varios días, con serios daños en sus casas habitación, ocasionándoles daños en sus huertos que utilizan para subsistir y otros dedicados a la actividad comercial, con serio riesgo de muerte de varios de sus animales al quedar sin alimento.

Pero, el Estado y el gobierno regional actuaron prontamente y colaboraron en una ágil gestión que, una vez más, valora y destaca, que fue lo que permitió que no hubiera que lamentar mayores desgracias.

Consultado respecto de los avisos recibidos, sostuvo que no hubo aviso en Coronel, que no les avisaron nada, ellos llamaron a Endesa para informarse.

c) Alcalde de Quilaco.

El señor Rolando Tirapegui, señaló que, si bien es cierto, el país necesita de energía eléctrica porque existe el problema de la escasez energética y de gas, indudablemente el Estado tendrá que suplirlo de alguna manera.

Al respecto, sostuvo que si el país tiene necesidades de energía y el territorio nacional cuenta con abundantes ríos, resulta obvio que se puede solucionar a través de la construcción de centrales.

Pero, le gustaría que esas centrales fueran de paso y no "bombas de tiempo", como lo son hoy día.

Hizo presente la preocupación por tener las centrales Ralco y Pangue en la cordillera.

Siempre se ven las crecidas de primavera y verano con la cerrada y apertura de las compuertas, pero no se ha notado preocupación ante la eventualidad de un terremoto, en cuyo caso, al colapsar la represa desaparecen los pueblos de Quilaco y Santa Bárbara, además de todos los que están río abajo.

Consideró que esto debió preverse mucho tiempo antes.

Le corresponde al Estado regular su funcionamiento y la conducción de las centrales, además del diseño de éstas.

La central Pangue tiene túneles de aducción que alimenta a las turbinas entre 60 y 70 metros, y la central Ralco entre los 80 y 90 metros.

O sea, las represas siempre están repletas de agua.

Algunos dirán que tienen que acumular agua para el verano si llegara a existir escasez, pero no es así porque ellos acumulan agua desde los 90 metros hacia arriba.

En el caso de la central Ralco, que está más arriba, tiene 155 metros de altura y esa capacidad de embalse.

O sea, de los 90 a los 155, y funciona con esa capacidad de metros cúbicos.

La central Pangue, que está más abajo y frente al pueblo de Ralco, tiene 113 ó 114 metros de altura y los túneles de aducción están entre los 60 a 70 metros.

O sea, no puede bajar menos de 70 metros, porque si no produce colchones de aire -según dicen los técnicos- y no puede funcionar la represa.

O sea, están siempre llenas de agua.

Se cree que los diseños debieran ser diferentes y estar mucho más abajo de los túneles de aducción.

Además, las turbinas debieran estar río abajo para poder darle al caudal la velocidad o la fuerza de acuerdo con el peso del agua y la distancia para que pueda producir y funcionar.

El problema, a su juicio, se produce por que el Estado no ha normado el funcionamiento de estas centrales.

Según el informe de impacto ambiental que presentó la central Ralco antes de su construcción, 6 meses antes del inicio de las operaciones del embalse se diseñará, sobre la base de la información, resultado y conclusiones que se obtengan de los estudios, un plan de funcionamiento y de emergencia, los que se iban a entregar, difundir y socializar con la comunidad; que sería lo correcto.

Este informe de impacto ambiental se entregó a la Conama Nacional, por tratarse de una construcción que abarca dos regiones; pero, hasta el momento, no se conoce el resultado.

En la Conama de la Octava Región solamente está el informe del impacto ambiental, pero no las conclusiones de ese informe.

Las comunas aledañas vivían en una zona de riesgo menor debido a las crecidas naturales de los ríos, pero desde el momento en que se construyen las centrales, están en una zona de alto riesgo.

La idea es juntarse con los otros alcaldes y ponerse de acuerdo en exigir al Gobierno que pida a Endesa los planes de contingencia sobre cualquier eventualidad, porque no sólo están las crecidas de los ríos por las lluvias tan desmedidas, lo que, en este caso, provocó una gran cantidad de agua caída, también pueden haber terremotos, erupciones volcánicas, situación que les daría más tiempo para la evacuación de los pueblos.

Sólo disponen de tres horas para evacuar al pueblo, pero si nadie les avisa, es imposible hacerlo.

Consideró que existe una inmensa irresponsabilidad de la empresa, al no contar con planes de contingencia y que estén socializados con las comunas ubicadas en las riberas del río para saber a qué atenerse en un caso dado.

Eso significa recursos, los que, a su juicio, debe aportarlos Endesa.

Pero, el Estado debe exigir que los planes de contingencia se construyan en conjunto con los municipios que están en las riberas.

En definitiva, planteó la necesidad de que el Estado se haga responsable de esta situación, confeccione un plan de emergencia y contingencia y se haga efectivo.

En cuanto a la cantidad de agua evacuada por la presa el 11 de julio, a las 10 de la mañana pasaron 3.359 metros cúbicos por las compuertas, a lo que habría que sumar 470 y tantos metros más, que son los que generan energía.

Es decir, según la Central Pangue, pasaron por la presa 3.828 metros cúbicos.

Según la DGA, en Rucalhue y en Junta Pangue pasó mucho más, ésta última ubicada sólo algunos metros más abajo de la Central.

No hay relación entre una medición y otra, pero se sabe que cuando en la Central Pangue están pasando 2 mil metros cúbicos, de ahí para arriba es sumamente peligroso.

El 11 de julio tuvieron información, porque alrededor de las 9 de la mañana llamaron a la Central, vía celular.

Les respondieron que la información la tenían que buscar en Internet.

Pero, a las 10 de la mañana se cortó la energía, debido al derrumbamiento de un cerro que afectó el encendido eléctrico.

Entonces, quedaron desconectados.

Afortunadamente, por teléfono pudieron conversar con la central y recibieron las mediciones, más o menos cada media hora.

A las 10 de la mañana del día 11 fue el mayor flujo de agua que pasó por las compuertas, que llegó a Quilaco entre la 13.30 y 14 horas.

Eso significó la inundación de veinte familias.

Si el flujo de agua hubiera sido un poco más, Quilaco habría desaparecido, porque se estuvo a punto, a medio metro, de que el agua pasara por encima del pueblo.

Ahora, las partes que se inundaron fueron las más bajas, donde está la gente que vive más cerca del río.

Afortunadamente, la gente está alejada del río.

Antes, hay un río de descarga.

El agua pasó 1,2 metros sobre la carretera que une el puente del río con el pueblo mismo, hecho que nunca había sucedido, salvo el 2001, año que pasó por encima de la carretera, pero con una altura de 30 centímetros.

Ahora, pasó con 1,2 metros, o sea, que fue mayor el volumen de agua.

Insistió en la necesidad de autorizar la construcción de centrales con ciertas exigencias, porque después no les hace seguimiento ni se las controla.

A su juicio, la Dirección General de Aguas debe cumplir una función fundamental en la atención del río, concordante con lo que entrega Endesa.

Sostuvo que la DGA está funcionando mal o la Endesa tampoco lo está haciendo bien, de acuerdo con el volumen de agua arrastrada que se indica en el informe solicitado.

Se requiere un plan de emergencia por negligencia, lo cual significa tener en el Alto Biobío, en caso de terremoto o de cualquiera otra catástrofe, equipos del Estado que indiquen el volumen de agua que pasa por las centrales o por el río; es decir, que entreguen información a las municipalidades, a Carabineros y a Bomberos.

Tampoco puede tratarse de una información informal, porque se produciría alarma pública y con ello se crearía un problema en vez de solucionarlo.

Endesa debe entregar recursos para ese equipamiento y al Estado le corresponde controlar que funcione, de tal manera que no produzca daño a las comunidades que viven río abajo.

Estimó que los alcaldes, los parlamentarios y las autoridades estatales deben abordar en conjunto estos problemas y exigir que se norme la construcción de las represas en el país; de lo contrario, seguirán construyéndose otras en el zanjón del Biobío, con el consiguiente perjuicio a quienes viven en esa área.

Algunos se preguntarán por qué la gente vive ahí.

En verdad, ya estaban establecidos en ese lugar antes de que llegara la Endesa y, por lo tanto, la empresa debe incurrir en los gastos necesarios para mitigar los problemas que crea.

Se ha dicho que Endesa estaba pagando una cantidad de dinero a los damnificados.

Si es así, quiere decir que Endesa está reconociendo que cometió el error.

Concordó con lo señalado por el alcalde de Mulchén -a pesar de que esa comuna no tiene al río Biobío dentro del pueblo- en el sentido de que con todo el instrumental que hoy existe para saber con anticipación si vienen lluvias, las represas, sobre todo Ralco, deberían haber bajado el volumen de agua que acumulan.

No se puede desconocer que la central Pangue acumula 90 millones de metros cúbicos de agua.

La central Ralco acumula 1.200 millones de metros cúbicos.

O sea, la central Ralco, que está más arriba, es 13 veces la central Pangue.

Por lo tanto, si Ralco colapsa, desaparecería todo.

Nadie ha evaluado las consecuencias que tendría el vertimiento de esa cantidad de agua acumulada en la cordillera.

A ellos los tiene muy preocupados esa situación, porque son los que están más cerca de la central Pangue.

La central Ralco está en alto.

Si revienta la central Pangue, Ralco no se perjudica.

Pero si revienta Ralco, desaparecería Pangue.

Independientemente de eso, a ellos les perjudican las dos centrales.

Es decir, son los más perjudicados en el caso de que colapsaran ambas represas.

Sucede que están a 50 kilómetros de una de ellas y el agua demoraría tres horas en llegar al pueblo.

Por lo tanto, si les avisaran a tiempo, tendrían tres horas para evacuar al pueblo.

Si no les avisan a tiempo, colapsarían.

Según el informe de impacto ambiental, el funcionamiento del embalse, siguiendo las normas de operación señaladas, tendrá un efecto positivo, regulador de las crecidas hidrológicas.

O sea, según Endesa y de acuerdo con el informe de impacto ambiental, en la central Ralco se van a regular las crecidas del río, lo que no se produjo, porque no se descargó antes las represas.

En definitiva, el Ejecutivo y el Congreso concuerdan en que hay que legislar sobre este tema y hacer un plan de contingencia, el cual debe ser equipado a la brevedad.

La idea es no esperar llegar al otro invierno para hacerlo, porque va a suceder lo mismo.

Si un volcán entra en erupción en la primavera, se derrite la nieve y se producen avalanchas.

En la cordillera subió la isoterma, lo que significó que la nieve se derritió y se produjo grandes avalanchas.

Hubo ríos en los que no entraban las centrales e igual se desbordaron como nunca antes.

Por ejemplo, los ríos Pangue, Queuco, Mulchén.

Entonces, si no se soluciona el problema de esa manera, todos los años se repetirá.

d) Alcalde de Laja.

El señor José Pinto, sostuvo que Laja fue una de las comunas más complicadas por las inundaciones, puesto que, aproximadamente, 1.300 viviendas resultaron dañadas, lo que afectó a más de 5 mil personas.

Como dijo el alcalde de Quilaco, quienes viven a orillas del río por más de 50 años están acostumbrados a ver las consecuencias de estas crecidas.

Pasaron 54 años para que se repitiera lo que había sucedido antes.

Aclaró que, de ninguna manera, están restando responsabilidad a la empresa, pero se debe partir de la premisa de que antes el caudal de los ríos subían igual que ahora, con la diferencia de que cuando se produjeron las anteriores inundaciones el pueblo no se había formado.

La situación cambió con la llegada de la Papelera, entre los años 54, 58 y 60. Históricamente, Laja ha sido el pueblo que más ha sufrido las consecuencias de las inundaciones, debido a que la gente se albergó a orillas del río a partir del 54.

Han tratado de mitigar ese problema, tratando de arrancarlas de ese lugar, pero en esta oportunidad las consecuencias fueron más que trágicas, porque también hubo inundaciones en Los Paltos, donde jamás se había presentado esta situación, debido a que el lecho del río es muy profundo y nada tiene que ver la evacuación de aguas.

Pero, desde que se instalaron las centrales, su comportamiento ha sido diferente y con una sola consecuencia, a su juicio. De hecho, cuando la central dejó escurrir las aguas, los caudales en los ríos estaban llenos, de modo que el comportamiento de su arremetida fue diferente a la tradicional.

En Los Ángeles, los ríos se desplazaron hacia otros sectores, porque estaban llenos al momento de dejar pasar esa gran cantidad de agua.

Otro elemento que se debe tener en cuenta es que el comportamiento de las lluvias de los últimos años es diferente a lo que sucedía en la década del 40 y del 50, época en la que podía llover quince días seguidos, pero no se producían grandes inundaciones.

En la actualidad, precipita seis o siete horas y se producen las mismas inundaciones que antaño, debido a la caída de gran cantidad de metros cúbicos de agua lluvia.

Hoy los ríos están embancados.

En la década del 50 no se veía ninguna isla en el río Biobío, pero hoy parece un bosque.

Por su parte, el río Laja también se encuentra totalmente lleno de islas.

Esas diferencias naturales provocan comportamientos y consecuencias muy diferentes, porque los ríos rebasan sus caudales.

Cuando el ministro de Obras Públicas visitó la provincia, con el objeto de constatar en terreno los daños producidos, ofreció enviar a personal del departamento de ingeniería hidráulica para que estudiara una solución a estos problemas, pero hasta ahora, al menos en Laja, nadie ha concurrido.

Sostuvo que la legislación en materia de manejo de centrales hidroeléctricas no es la adecuada.

Hoy se puede aproximar bastante la cantidad de agua que precipitará, de modo que se deberían anticipar las condiciones de manejo de las centrales para acumular o permitir el escurrimiento de las aguas lluvia, lo que evitaría consecuencias graves en los ríos, debido al agua contenida en las represas.

Por lo tanto, la responsabilidad que les cabe a las centrales hidroeléctricas también dice relación con la legislación vigente.

Le pareció muy preocupante que no se haya dado ningún aviso de lo que estaba sucediendo, porque se disponía de bastante tiempo para evacuar a la gente de sus casas, puesto que el río demora aproximadamente ocho horas en llegar desde la central hidroeléctrica a Laja.

Si hubiera existido comunicación constante, los daños de todas maneras habrían sido menores.

El agua se dejó escapar a las 11 horas y se empezaron a inundar a las 19.30 horas, cuando Los Ángeles se había anegado por la gran cantidad de agua que cayó en la zona, no a consecuencia del Biobío.

Otro tema que se debe abordar dice relación con el mecanismo de evacuación de aguas lluvia que habrá que implementar para evitar que se repita lo que sucedió en Los Ángeles.

Laja se inundó como nunca en los últimos cincuenta años, a pesar de que históricamente se habían producido anegamientos, motivo por el que habrá que buscar la forma de determinar responsabilidades, pues lo sucedido ha causado gran sufrimiento a la gente más pobre, que vive en las riberas de los ríos, la cual, lamentablemente, no será beneficiada con la ayuda del Gobierno para reparar las casas dañadas, porque no son propietarios de esos terrenos.

Existe la posibilidad de sacarlos de allí, pero como no es un proceso que demore de la noche a la mañana, los habitantes de la comuna afectados deberán seguir sufriendo las consecuencias de lo ocurrido por largo tiempo.

Si bien reconoció que años atrás se produjeron inundaciones, lo ocurrido en julio pasado fue dramático.

Manifestó su preocupación por las posibles demandas que puedan entablar los abogados a cargo del caso para solicitar las indemnizaciones pertinentes, pero, hasta el momento, no han tenido la posibilidad de hacerlo y duda de que lo se pueda hacer. No obstante, es necesario prepararse para que esto no se vuelva a repetir.

Primero, se debe solucionar el problema de quienes viven en las riberas.

Se requiere que el Ministerio de Obras Públicas y la Dirección de Obras Hidráulicas puedan resolver el problema de limpiar los ríos, porque éstos no son los mismos de hace cincuenta años.

Añadió que la comuna no figuró en ninguna noticia.

Las noticias salieron de Los Ángeles, porque se inundaron a las 12.00 horas, de Hualqui, porque a las tres de la tarde ya estaban inundados y también de Chiguayante.

Laja recién empezó a inundarse a las 19.00 horas.

En la comuna hubo inundados, pero en el campo.

Además, el río creció a las 10.15 horas del día siguiente.

Laja está entre Concepción y la central.

Hubo un embancamiento inmenso de agua y se produjeron represas en el campo en el trayecto entre Quilaco y Laja.

Ello provocó que disminuyera la velocidad del agua y se produjera esa avenida tan horrible que inundó las viviendas de cerca de 5 mil personas.

Aclaró que están tan acostumbrados a las inundaciones que cada vez que el río pierde un poquito el desnivel alguien de la comuna toca agua.

La gobernación les dijo que el río iba a subir más de lo normal. Respecto del aviso, agregó que tuvo que llamar a las 11 de la noche a Pangue para preguntar cuál era el comportamiento en ese momento.

Le dijeron que no se preocupara, porque el alto nivel de agua ya había pasado, pero, a esa hora recién estaba llegando a Laja.

e) Alcalde de Nacimiento.

El señor Gerardo Montes, señaló que una de las comunas más afectadas fue Nacimiento, ya que se inundaron tres poblaciones, con aproximadamente 700 familias.

En media hora, desde las 19.30 horas, se inundaron dos poblaciones, única y exclusivamente porque llegó rápidamente al sector una ola de 2,5 ó 3 metros.

Ello sucedió porque se abrieron las compuertas.

Manifestó su enojo, porque nadie les avisó.

Además, no hubo tiempo para salvar la vida de dos niñitas mellizas, que se podrían haber rescatado.

Las cuatro poblaciones de Nacimiento que se inundaron eran habitadas por gente esforzadísima y pobre.

Se trata de gente que necesita sus viviendas.

No es culpa de ellos vivir allí.

Se debería estudiar la forma, primero, de solucionar el problema de vivir ahí, y segundo, de que esa gente reciba compensación.

Es necesario luchar para que se responda por la culpabilidad de esas empresas que declaran millones.

No se puede producir energía arriesgando la vida humana; la vida vale más que cualquier energía y dinero; que cualquier energía que se genere para hacer funcionar el país.

Además, se perdió el trabajo de años de esas familias.

La población El Progreso, con un programa de mejoramiento de barrios, en el que invirtió millones el Gobierno, se inundó completamente.

La comuna está solicitando, en primer lugar, la reposición del puente río Vergara, que se perdió por las inundaciones.

Hay un solo puente que atraviesa la comuna, de la ruta de la madera.

Ese puente, en algún momento, puede colapsar, entonces, para ir a Los Ángeles, habrá que ir a dar la vuelta a Concepción.

El proyecto de un puente nuevo está listo; por eso quieren que el Gobierno y los Parlamentarios ayuden a la reposición de este puente, que sería vehicular.

No solamente para Nacimiento, sino que para que el país siga funcionando.

En segundo lugar, solicitó la reposición de la pérdida material de esas personas.

Hay mucha gente que quedó enferma; que cayó a los hospitales.

Además, hubo infecciones y problemas de salud.

Todo el sector se inundó por los alcantarillados con aguas servidas.

Además, pidió que las autoridades se preocuparan de la comuna de Nacimiento, que ni siquiera nombraron.

En los diarios no se publicó nada.

La comuna, después de Los Ángeles, es la más populosa e importante de la provincia.

Es una comuna de trabajadores, donde hay gente pobre, esforzada, y es necesario ayudarla.

Consultado respecto de los avisos que deben darse, expresó que no hubo aviso con anticipación de lo que iba a suceder.

A otros alcaldes los llamaron, pero a él nadie le avisó del problema que venía en camino.

Se murieron dos personas porque esto sucedió a las siete y media de la tarde.

Si esta situación hubiese ocurrido a las doce de la noche se muere mucho más gente.

Sostuvo, finalmente, que las muertes y las inundaciones fueron de exclusiva responsabilidad de las empresas generadoras de electricidad.

f) Alcalde de Mulchén.

El señor Francisco Jara, expresó que, durante los primeros días de la inundación, todo se tradujo en amor por los damnificados, todo fue trabajo, esfuerzo y sacrificio de parte de los municipios para tratar de obtener recursos de donde fuera, ya que no se contaba con los medios para llegar en forma inmediata a la alarma dada por la Onemi.

En el fondo, la Onemi la constituyen la intendencia, las gobernaciones y los municipios.

Señaló no conocer a ningún funcionario de la Onemi de Los Ángeles, ni tampoco de la Intendencia.

Los alcaldes han actuado como Onemi en todas las catástrofes que han sucedido.

Al segundo o tercer día de ocurrido el desastre, y cuando los recursos no alcanzaban para satisfacer las necesidades y demandas, la gente se puso agresiva.

La comuna tuvo muchos damnificados.

La municipalidad no puede seguir asumiendo costos que no le corresponden; ya que no cuenta con recursos económicos para reparar los daños causados.

Por lo tanto, hay que buscar el origen que provocó el desastre del martes 11 de julio recién pasado.

Sostuvo que su informe es claro, así como de los alcaldes de las comunas de Laja, Nacimiento, Hualqui, que tienen terrenos colindantes con el río Biobío.

Se produjo un daño enorme que afectó no sólo a la comuna de Mulchén, sino también a Negrete y Nacimiento, en lo relacionado con el riego, producto del crecimiento de las aguas que ingresaron al canal Biobío y que se llevó una bocatoma.

Su reposición cuesta sobre 400 millones de pesos.

Afortunadamente, se esta trabajando en eso.

Hay un sinnúmero de otras pérdidas que lamentar y esas personas no tienen ninguna posibilidad de recuperarlas.

Hay más de cinco mil metros de pérdidas en cercos e Indap podría cubrir ese daño a través de un crédito.

Además, hay pérdidas de hectáreas sembradas, vacunos, ovejas, porcinos, aves, alimentos para los animales, etcétera.

Se está haciendo una cuantificación significativa. Hace algún tiempo se reunieron con la Intendenta y se dio una información muy certera.

La meteorología permite predecir, en parte, lo que va a ocurrir.

Por lo tanto, si las hidroeléctricas sabían que el agua caída sería de alrededor de 230 milímetros, podrían haber abierto las compuertas dos días antes. Los ríos no habrían colapsado, el Biobío no habría causado el daño que ocasionó y tampoco habrían perdido recursos.

Si bien es efectivo que para la empresa significa una pérdida un metro cúbico de agua que baje de su nivel, también es cierto que la reposición venía a escasas 48 horas.

Por lo tanto, perfectamente Pangue podría haber abierto 48 horas antes las compuertas y el agua que se iba a perder en ese instante la recuperaban en menos de 48 horas, por efecto de las lluvias, en lugar de lamentar lo sucedido.

Hace más de treinta años que Mulchén no tenía una inundación de esta naturaleza.

En el invierno llueve diez y hasta quince días consecutivos.

Este año llovió menos de un día y medio para que las aguas del Bureo y del Mulchén, producto del Biobío, prácticamente se llegaran a juntar en la Plaza de Armas de la comuna.

Con la lluvia de un día y medio, los ríos, con una tremenda caja para llevar un caudal muy superior al que tradicionalmente llevan, colapsaron rápidamente.

Consultado respecto de la actuación de la Onemi, respondió que no conoce la Onemi a nivel provincial y regional, porque en la primera quincena de marzo, durante diez años, el gobernador de turno les ha pedido por oficio que designen a un encargado de emergencia.

Por lo tanto, se designa a un funcionario de la dirección de Obras o de la Secretaría Comunal de Planificación del municipio. Sin embargo, el Gobernador, ante los hechos sucedidos el 11 de julio recién pasado, se vio en la obligación de nombrar a un encargado de emergencia que recayó sobre el director provincial de Serviu.

Él fue el encargado, a nivel provincial, de coordinar las operaciones.

Sin embargo, durante los primeros siete días fue necesario tener a profesionales ocupados en entregar dos o tres informes alfa diarios, en lugar de tenerlos trabajando en terreno.

Reconoció que recibieron la ayuda del gobierno después del noveno día.

No existe una Onemi, una oficina y una persona encargada de una situación como ésta.

Por esa razón, la Onemi es la persona que designa el gobernador y los alcaldes, que asumen junto a profesionales de los municipios la coordinación con bomberos, carabineros y todo el voluntariado.

Por último, después de sucedido los hechos, tuvieron una reunión en la gobernación provincial del Biobío y sacaron por conclusión que es muy bonito para el resto de la gente que no se encuentra damnificada ver por televisión cuando se transporta en los aviones del aeropuerto de Santiago a los soldados para trasladar la ayuda a las regiones.

Pero resulta costoso y engorroso llevar la ayuda desde la fábrica donde se compra, cargar los aviones, trasladar y bajar aquí en Concepción, traer la ayuda a la intendencia, de la intendencia enviarla a las gobernaciones, de éstas a los municipios y después distribuirla a la gente.

Por eso, de acuerdo con el mismo decreto que declara zona de catástrofe, deberían darse las facilidades para que los recursos lleguen en forma más rápida a los más necesitados.

Consultado respecto de los avisos recibidos, señaló que en su caso particular, no le avisaron.

La comuna sólo colinda con la parte territorial rural, así que cero aviso, cero comunicación.

g) Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile, de la Universidad de Concepción.

El señor Oscar Parra, director, señaló que el río Biobío ha sido una constante preocupación desde la creación de la entidad.

Desde hace aproximadamente 16 años han trabajado como el organismo que mayor cantidad de información posee sobre este sistema, el cual conoce muy bien.

Sostuvo que los hechos acontecidos, que probablemente sigan sucediendo, si no se corrige aquello que se debía subsanar desde hace mucho tiempo, función muy importante que le compete al Congreso Nacional, se debe a que no se ha legislado de la forma que corresponde a un país que está creciendo de esta manera. Esta situación se origina de la legislación relacionada con el recurso hídrico y con los aspectos ambientales.

En primer lugar, dejó en claro que la culpabilidad o no culpabilidad de un determinado ente debiera haber quedado resuelta preguntando por el sistema de evaluación de impacto ambiental.

Cuando se autorizó la construcción y operación de ambas centrales hidroeléctricas, el comportamiento y el rol de estas unidades productivas debió haber quedado explicado detalladamente.

Hay herramientas matemáticas, modelos, que permiten identificar y prevenir estas situaciones, pero no se hace, por lo que las inundaciones seguirán ocurriendo mientras no se encuentre una solución.

No es posible que este hecho suceda en la cuenca hidrográfica del río Bíobio, la de mayor importancia económica del país, pues en su lecho se genera la mayor cantidad de riquezas para el país a través del recurso hídrico.

Allí, se produce más del 35% de la generación hidroeléctrica; más del 90% de la producción de celulosa; se refina el 50% de la producción nacional de petróleo; y sus aguas riegan más de 250 mil hectáreas.

Es decir, el río Biobío genera una riqueza enorme para el país. Sin embargo, no hay una respuesta ciudadana, a través del Congreso o del Gobierno, respecto de este río.

Recordó que si el río Bíobio no hubiese recibido colaboración internacional para su estudio aún sería un gran desconocido.

Sólo se conoce gracias a la cooperación internacional y no como respuesta a una preocupación del país o de la región.

No es posible que en un país de ríos correntosos, casi salvajes, se sigan manejando estos sistemas de la manera como se está haciendo.

Esto va a seguir ocurriendo hasta que no haya inversiones que impidan este daño.

Si se hubiese invertido lo que sugerían los estudios de impacto ambiental, la relación sería uno a mil en cuanto a gasto.

Eso es importante tenerlo en cuenta.

Pronosticó que el próximo año se volverán a producir inundaciones, debido al cambio climático global.

Si bien las estadísticas señalan que se trató de una crecida que ocurre cada cien años, ese dato no dice que el próximo año o en los tres siguientes pueden producirse crecidas similares.

No hay certeza en esta materia, porque hay una cantidad de conocimientos científicos que todavía no se han generado en relación al cambio climático global, que está afectando el comportamiento de los recursos hídricos en todo el mundo.

En Chile, sus efectos son mucho más graves.

Por lo tanto, es necesario que Chile invierta en sus recursos naturales, pues son los que generan riqueza.

Sostuvo que resulta muy problemático establecer una relación causa-efecto, es decir, si la apertura de compuertas produjo las inundaciones aguas abajo.

En esa materia hay un gran problema, que es la falta de información hidrológica, que debiera estar segundo a segundo en manos de la autoridad pública encargada de estas materias.

Además, gran parte de la información que recibe dicha autoridad se la entrega la propia empresa, lo cual no corresponde.

Ésta es una tremenda falencia que tiene el país.

En el Biobío hay sólo tres estaciones hidrológicas, lo cual no es suficiente ni se condice con la importancia de ese río.

Enfatizó la relevancia que tiene dar una respuesta como país a este problema.

En tal sentido, valoró un acuerdo de la Cámara de Diputados que solicita que se realicen estudios de gestión de cuencas integradas, porque resultan absolutamente necesarios para el país.

Cuencas como las de los ríos Biobío, Loa y Baker, que será intervenido, no pueden continuar con falencias como éstas, porque se van a generar una cantidad enorme de problemas.

Chile ha alcanzado importantísimos niveles de crecimiento económico; sin embargo, no invierte nada en estas materias.

Manifestó su extrañeza por el hecho de que los recursos provenientes del royalty minero no se destinaran, en alguna medida, en el conocimiento de los recursos naturales, específicamente en el del recurso agua, que es el soporte de todo desarrollo.

Por eso, consideró muy importante que la Comisión adoptara un acuerdo para pedir que se mandate a la Dirección General de Aguas a fin de que elabore un catastro nacional actualizado sobre cuencas, determine las falencias que existen y priorice cuáles requieren herramientas predictivas para que no se produzcan situaciones como ésta.

Esa inversión no alcanzará ni la milésima parte de lo que costaría reparar los daños que se puedan producir a causa del cambio climático global y del futuro comportamiento de los recursos hídricos.

La cuenca hidrográfica del Biobío cuenta con unos 15 mil ríos, de primero a octavo orden, un tercio de los cuales se concentran en lo que se llama la cuenca alta del Biobío, que es donde se encuentran las centrales Pangue y Ralco.

Ahí se genera gran parte del caudal del río, cerca del 40% del agua que llega a la desembocadura, tanto por derretimiento de nieve como por pluviometría.

De hecho, en esa zona hay lugares en los que llueve más de 400 milímetros al año.

La media en la región son 1.300 milímetros, pero hay áreas donde llueve más de 4 mil milímetros al año.

En un país desarrollado, con una cuenca de esta naturaleza, en el curso principal de los ríos tributarios más importantes como el Laja, el Vergara, el Duqueco, etcétera, debiera haber estaciones limnimétricas para medir no sólo el comportamiento de los caudales y hacer previsiones futuras, sino que también para que las propias autoridades comunales tengan información -es lo más importante- de los caudales históricos y de cómo se está comportando el río ante un evento de esta naturaleza.

Al respecto, debiera haber una especie de mesa de trabajo funcionando en la región atenta a estos hechos, cosa que no existe.

En ella, debieran participar privados, municipalidades, técnicos, científicos, y generar esta instancia no cuesta nada.

Una estación limnimétrica, dependiendo del lugar, cuesta entre 20 y 30 millones de pesos, y presta un servicio enorme.

Con eso se podría, con certeza, definir culpabilidades y, posiblemente, las indemnizaciones que correspondan, para no gastar tiempo en juicios que a veces no terminan en nada porque la relación causa-efecto no se podrá demostrar.

Pero una solución de corto plazo sería que se instruya a la Dirección General de Aguas para que entregue día a día la información de los niveles de los embalses, al igual como algunas estaciones a lo largo del río entregan información satelital y ésta se puede ver en tiempo real en el computador.

En esa condición se podrá indicar si se tomaron las acciones adecuadas, teniendo presente que el comportamiento de un frente, como el que hubo, fue muy fuerte.

Actualmente, las proyecciones metereológicas son muy exactas.

Se sabe cuándo va a llover con cierto tiempo de anticipación.

Por lo tanto, previendo un evento sinóptico, se pueden hacer regulaciones.

Por otra parte, insistió en la necesidad de desarrollar una entidad de gestión de cuenca, sobre todo del río Biobío.

Es una cuenca de un valor económico y social importantísimo, y también una dinámica productiva muy relevante.

Aquí subsiste cerca del 50% de las plantaciones forestales del país.

Esta cobertura vegetal es explotada cada cierto tiempo, y eso genera embancamientos.

Es decir, se genera una situación de magnitud y factores diversos, pero todos funcionan dentro de un sistema.

O sea, producción de agua, embancamientos del río y conformación del lecho.

También hay una parte que explica las inundaciones que provoca que el lecho del río suba cada cierto tiempo, producto de la cantidad de erosión que hay en la cuenca.

El 70% de la cuenca tiene erosión y el 30% corresponde a erosión severa.

O sea, se trata de una situación muy problemática y es nada menos que en la segunda región más poblada del país.

Se trata de un problema mayor, que requiere una solución integral.

Sostuvo la necesidad de que parte de los recursos provenientes del royalty se orienten a los ríos de Chile, que son los que soportan los desarrollos de todos los sectores productivos.

Además, Chile tiene compromisos de producción cuprífera por 20 años con China.

Entonces, las soluciones son estructurales y relativamente ínfimas.

Y estas manifestaciones de crecidas en el río Biobío es una de ellas.

Se producirán muchas más en el transcurso de los años.

Si bien existe una necesidad energética importante, es necesario utilizar los recursos hidroeléctricos con prudencia.

Espera que se cometan estos mismos errores en la cuenca del río Baker, que todavía no se ha tocado.

En el caso del río Biobío los estudios de impacto ambiental fueron deficientes.

Tanto es así que el programa de seguimiento ambiental no da respuesta a este problema que es, precisamente, la función que debieran cumplir.

Manifestó, por último, que los diputados debieran fiscalizar esta materia, investigando cómo se están realizando los proyectos en su proceso de operación, los que, en su opinión, no se están ejecutando correctamente. 8.

Audiencia en la ciudad de Los Ángeles.

La Comisión efectuó, además, una reunión el viernes 20 de octubre de 2006, en la ciudad de Los Angeles.

a) Administrador de la Asociación de Canalistas del Canal Biobío-Norte.

El señor Rodrigo Romero, señaló que le corresponde administrar 10 mil hectáreas, aproximadamente, que riegan las comunas de Santa Bárbara y Los Ángeles, cuya captación se encuentra ubicada en la comuna de Santa Bárbara.

Se refirió al desarrollo de la Asociación de Canalistas con posterioridad a la puesta en marcha de las centrales hidroeléctricas.

Su Asociación, a diferencia de otras, tiene un sistema de captación un poco rústico, es decir, no tiene una bocatoma estable, lo que hace necesario arreglarla cada temporada.

Antiguamente, antes de que se pusieran en marcha estas centrales, su dificultad radicaba en encontrar las maquinarias necesarias para hacer su obra de temporada y mantener su régimen relativamente constante.

Después de la puesta en marcha de las centrales Pangue y Ralco, las variaciones de altura no les permiten tener un riego seguro, en el sentido de que el río se escapa constantemente producto de esas variaciones y es necesario buscarlo con máquina permanentemente, tratando de mantener la cantidad y la oportunidad de entregar el riego a sus asociados.

Además, producto de las variaciones del régimen del río, el sistema colapsa con el excesivo caudal.

En el verano deben buscar la forma de mejorarlo, a nivel de captación.

Las variaciones del régimen del río están claramente descritas en la página web de la Dirección General de Aguas, estación Rucalhue.

Allí se ve la forma en que varía el caudal durante el día. Asimismo, mencionó que cuando se le otorgó el permiso a Endesa para construir las centrales, en una de las resoluciones de la Dirección de Aguas está establecido que la central hidroeléctrica no puede causar daños a terceros.

Es decir, no pueden existir variaciones al régimen del río.

La forma de operar de la generadora responde al centro económico de despacho de carga.

Es decir, no pueden tener una programación del comportamiento del río durante el día.

Desde hace un par de años, junto a Endesa, han estado coordinando la situación.

Tienen una comunicación permanente para suavizar las variaciones del régimen del río y les han aportado horas-máquina para solucionar sus problemas.

Destacó que lo ocurrido el 11 de julio los afectó seriamente, ya que se puso en riesgo su desempeño como asociación de regantes y, por ende, la actividad agrícola del sector.

Afortunadamente, con la ayuda de la Dirección de Obras Hidráulicas están todas las obras terminadas, en condiciones de iniciar la temporada de riego, en particular con su canal, durante la última semana de octubre.

Recalcó, finalmente, que más que la situación particular, donde tuvieron daños muy graves, lo importante es normalizar el régimen del río en épocas de riego.

b) Administrador del canal Biobío Negrete.

El señor Juan Vallejos, expresó que la asociación de canalistas del canal Biobío Negrete administra aguas por 18 metros cúbicos para 14 mil hectáreas.

La bocatoma esta ubicada en la parte centro baja de la cuenca, aproximadamente a cinco kilómetros abajo de la ruta 5 sur.

Reflexionó que la operación de grandes presas, como Pangue, tiene impacto en las cuencas donde se encuentran.

Sin embargo, es igualmente importante conocer, estudiar y aplicar técnicas apropiadas para que esos impactos sean mínimos.

La necesidad de que el país cuente con energía, no necesariamente debe obligar a aceptar cualquier menoscabo en los derechos, usos y costumbres de los usuarios que están en la misma cuenca en la que se desea generar electricidad.

Sostuvo que la Asociación de Canalistas del Canal Biobío-Negrete, ha tenido efectos negativos en los canales y, al menos, son coincidentes con la operación de la central Pangue.

Explicó que en el verano, la generación produce variaciones sucesivas en la altura de agua del río.

Estas variaciones, que se producen con frecuencia horaria, cada una hora, no permiten tener una admisión de caudal constante en la bocatoma.

Esto se traduce en un problema sin solución para el sistema, ya que las antiguas compuertas que regulan la entrada de agua no están diseñadas para ser movidas en forma casi constante, como se debiera hacer para contrarrestar las variaciones del río.

El hecho de que la captación de agua sea variable, es decir, admitir más y menos agua en forma constante, producto de lo señalado en el punto anterior, hace imposible tener una distribución adecuada en el interior del sistema.

Esto se traduce en reclamos constantes de los regantes que un minuto se encuentran inundados y, en otro, sin agua para regar.

La constante variación de caudal, tanto en cauces naturales como artificiales, hace que las erosiones aumenten en las riberas, sea entre los canales o en el propio río.

Planteó algunas soluciones que consideró factibles, entre ellas, la construcción de embalses reguladores podría paliar dichas variaciones.

 Actualmente, la mayoría de las grandes centrales en el mundo se están construyendo con un embalse regulador aguas abajo del embalse que genera.

Dicho embalse regula estas variaciones de altura en el mismo río.

Esto debe ser una exigencia para los futuros proyectos.

Aseveró que el potencial hidroeléctrico del río Biobío es inmenso, por lo que existe el convencimiento de que ésta no es la última central que se va a construir, sino que vendrán muchas más, y si éstas se construyen con las medidas paliatorias del control de las variaciones de caudales adecuadas, los efectos serán mínimos.

En cuanto a la influencia en el invierno, señaló que, desde la entrada en operación de la central Pangue, han coincidido hechos que hacen pensar que existe una influencia de las centrales en la magnitud y efecto de las crecidas en las riberas del río Biobío.

En 2001, una crecida de invierno desvió el cauce en más de 400 metros, hecho que puso en peligro una parte del canal matriz de la Asociación.

Luego de esta crecida, anualmente han visto cómo se erosionan las riberas, lo que los ha obligado a construir defensas para el canal por un costo de más de 600 millones de pesos.

En el invierno que se construyó el embalse Ralco, prácticamente no hubo crecidas en el río Biobío, producto del llenado de dicho embalse.

Este invierno, que fue el primero en operación con el embalse Ralco a plena capacidad, hubo una crecida nunca antes registrada en el río Biobío, que dejó pérdidas irreparables en vidas humanas y millonarios daños en obras destruidas.

La Asociación de Canalistas del Canal Biobío Negrete ha debido realizar trabajos, sólo para poner en funcionamiento el sistema, por más de 300 millones de pesos, inversión que se ha logrado con el apoyo del Estado y de los propios usuarios.

Además de lo anterior, la crecida del río ha dejado gravemente expuesto el canal matriz.

Ya han invertido más de 30 millones de pesos sólo en estudios y este verano esperan construir obras por más de 500 millones de pesos, pero aún queda pendiente el financiamiento de otras obras por más de 900 millones de pesos para los mismos efectos.

Consideró que esto también tiene solución, y una parte importante de ella pasa por regular la operación de los embalses durante el invierno.

Es decir, se debe exigir que no se impida la crecida natural de la cuenca por la crecida artificial producto de la apertura de las compuertas.

En ese sentido, destacó que la influencia que tiene el caudal que controla la central Pangue en toda la parte alta de la cuenca y hasta la parte media, donde ellos están ubicados, es muy importante.

El efecto que tuvo el embalse de Ralco es mínimo.

Sin embargo, en la parte alta de la cuenca y donde están ellos, esa influencia es cada vez mayor.

Estimó que el caudal que administra Pangue en invierno, durante las crecidas, es cercano al 40% del caudal total que transporta el río.

Entonces, si ese caudal fuere administrado en una forma distinta, lógicamente que los efectos podrían ser diferentes.

c) Representante del canal de regantes Chequén.

El señor Nelson Catalán, señaló que, a partir del 2001, oportunidad en que se abrió la central Pangue, se inundó todo el sector, que abarcó unas 3 mil hectáreas.

Lo mismo ocurrió el 2002, el 2003 y el 2004.

Cada vez que la central Pangue se abría, se inundaba el sector, con pérdidas materiales.

El 2005 no se inundó porque se estaba llenando la central Ralco.

El 2006 se inundó, porque Ralco abrió sus compuertas, al igual que Pangue.

Esta vez no sólo hubo pérdidas materiales cuantiosas, sino también fallecieron cuatro personas.

Si se compara esto con lo que ocurría anteriormente con las centrales, solamente en 1962 hubo una crecida que fue inferior, incluso, a la de este año. La cantidad de agua que llegó a la desembocadura del río Biobío fue de 13 mil metros cúbicos; este año llegaron a cerca de 15 mil metros cúbicos.

Entonces, para quienes habitan en ese sector, es claramente notoria la influencia que ha tenido la construcción de la central desde el punto de vista del daño económico y en pérdidas de vidas.

Hace un tiempo se reunieron con representantes de Endesa -fueron doce agricultores- y consiguieron que viniera el gerente de infraestructura, el gerente de centrales y el gerente administrador de las centrales y les mostraron su posición respecto del problema, en su concepto, eludiendo absolutamente la responsabilidad.

Además, les plantearon que dentro de sus objetivos está el de "mantener el embalse a su máxima capacidad al término de la crecida y efectuar la evacuación de la crecida con el mínimo movimiento de compuertas".

Esto le parece extraordinariamente grave, ya que al ser consultados respecto de si existía un registro computacional de la apertura de las compuertas les respondieron que no, ya que se abrían manualmente y lo hacía el supervisor a cargo.

Si se considera que la Central Pangue tiene un vertedero con capacidad de 12 mil metros cúbicos por segundo y la Central Ralco 7 mil 500 metros cúbicos por segundo, es obvio pensar que, quizá, pudiera haber algún ocultamiento en las cifras que se están dando, en términos de la cantidad de agua que se dejó pasar por cada una de estas dos centrales.

Si se recurre a la información que tiene la Dirección General de Aguas en sus estaciones limnimétricas, una de ellas limnigráfica, satelital incluso, se puede ver que la estación Llanquén, ubicada varios kilómetros más arriba de la compuerta de Ralco, y la estación Huiri-Huiri, que es la que está inmediatamente aledaña a Ralco, en términos de mayor cantidad de agua, antes de la crecida llegaba un 6%, el día 11 llegó un 40% más de agua a Huiri-Huiri y el día 12, extrañamente, llegó un 55% más de agua, es decir, más agua incluso que la que produjo la inundación del día 11.

Después, lo que ocurre entre la central Huiri-Huiri y la punta de Pangue, antes de la crecida había un 18% de mayor caudal, pero el día 11 hubo un 50% de mayor caudal y el día 12, a pesar de que ese día llovió mucho más en Llanquén, bajó a un 10%.

Eso demuestra fehacientemente que hay un problema de mal manejo de la Central Ralco.

Estas cifras están posesión de la Dirección General de Aguas.

Ahora bien, luego de la central Pangue viene la estación Rucalhue, donde en los días anteriores a la crecida, como promedio, había un 60% más de caudal, el día 11 hubo un 200% más, para bajar a 50% el día 12, siendo que en el Alto Biobío estaba lloviendo mucho más el día 12 que el día 11.

Esto ocurrió porque la Central Ralco esperó la crecida, a pesar de que contaban con los pronosticadores meteorológicos, con una cota inferior a su máxima capacidad sólo en 2,5 metros, es decir, esperó la crecida con 722,5 metros -información proporcionada por la propia empresa-, prácticamente su máxima capacidad, siendo su capacidad máxima 725 metros.

Ahora, si Endesa hubiese esperado esta crecida con una cota de 700 metros o menos, nada de esto hubiese ocurrido.

Sin embargo, al interrogarlos respecto de por qué ocurrió esto, manifestaron que la Comisión Nacional de Energía establece el nudo eléctrico en términos de la cota que mantienen los embalses y para ello era imposible bajar la cota del embalse, ya que estaban expuesto a multas.

Por otro lado, sostuvo que en la medida que exista mayor cantidad de agua, serán más eficientes las turbinas en producir.

En ese sentido pudo haber una doble apreciación respecto de lo que realmente ocurría.

Los directivos de Endesa manifestaron que si la Comisión Nacional de Energía, a través de los Centros de Despacho Económico de Carga, les permitiera mantener el embalse a cotas muy bajas, no sufrirían daños económicos, pues al mantener el embalse mucho más bajo les pagan a un mejor precio la energía.

Destacó que este punto debe abordarse por el Parlamento en forma prioritaria.

Estimó que se debería excepcionar esta cuenca en términos de excluirla como promedio de la cota que debe mantener el embalse.

No sería necesario, entonces, construir un embalse aguas abajo para contener las crecidas del río Biobío.

Por ejemplo, en vez de los 725 metros de capacidad máxima que tiene Ralco, se podría establecer que a partir de abril ese embalse no debería tener una cota de 650 metros de altura.

Curiosamente, en el período de máxima pluviometría, lo que llegó fueron 3 mil 100 metros cúbicos por el río Biobío al embalse Ralco, cifra que se podría evaluar perfectamente si la central no hubiera estado en la cota máxima.

No es necesario construir embalses de acopio aguas abajo.

Lo que hay que hacer es que durante el invierno se debe mantener el embalse con una cota de 50 ó 60 metros más bajo.

Igual se podrá generar energía y no habrá riesgo ninguno de aguas abajo.

Recalcó que desde el 2001 el sector se inunda, es decir, desde que se construyeron las centrales y cada vez que han abierto sus compuertas se ha inundando.

De las cinco inundaciones, la más grave fue en el sector que representa, alrededor de tres mil hectáreas quedaron bajo tres metros de agua.

Hubo pérdida de vidas humanas, materiales y algunas casas desaparecieron.

Reiteró, junto con determinar algún grado de responsabilidad de Endesa, que lo principal es que esto no vuelva a ocurrir.

El gran argumento de Endesa respecto de este problema es que ellos dejaron pasar la misma cantidad de agua que recibieron en Ralco.

Sucede que si uno ve los limnígrafos, hora a hora, tanto el de Llanquén como el de Huiri-Huiri, se da cuenta de que, efectivamente, pasaron 3.100 metros cúbicos.

Pero, lo que no dicen es que ellos los hicieron pasar, aguas abajo, en menos tiempo de lo que a ellos les llegó. Eso fue lo que produjo el problema.

Aclaró que los datos proporcionados son los mismos que publica la Dirección General de Aguas.

Lo único que se ha agregado son algunos cuadros en la presentación gráfica de los datos que están ahí contenidos para transformarlos en información.

Estos datos son absolutamente fidedignos y comprobables.

Manifestó no estar autorizado para revelar la fuente, pero es gente que está trabajando directamente con la Universidad de Concepción.

d) Agricultor afectado por las inundaciones.

El señor Isaac Araneda, sostuvo que la apertura de compuertas no es una mentira.

Por muchos años ha sido agricultor en Santa Bárbara.

Anteriormente hubo crecidas, pero las aguas nunca vinieron con la misma velocidad que en este caso.

Por la velocidad a la que venía, que arrastraba todo a su paso, y por el caudal que traía, está claro que no era agua de lluvia la que los inundó. De un momento a otro subió el agua.

Cuando llueve, el agua va subiendo lentamente.

Pero en este caso, fue un torrente de agua.

Eso fue lo que pasó a llevar terrenos, animales y casas.

No se puede desmentir esa verdad.

En Santa Bárbara hay un grave problema, ya que el río viene totalmente parejo.

Los canales están llenos de barro.

Resulta indispensable encauzar el río.

En el sector Los Boldos muchas personas están sumamente preocupadas, porque piensan que en cualquier momento puede suceder lo mismo.

El río está parejo, y si hay caudales nuevos, en cualquier momento puede pasar lo mismo.

Su campo, de 35 hectáreas, está irrecuperable.

Le gustaría que la Comisión Investigadora pudiera verificar estos casos y verlos con sus propios ojos, para que los comprueben.

Ojalá se pudiera pedir a Endesa que encauce el río por donde debiera ir.

En 1972 también hubo una subida de agua, pero las aguas no venían a la velocidad con que vinieron en este caso.

En su zona, el camino llegó a romperse.

Vialidad hizo el enrocado y arregló el camino, pero el agua se desvió e inundó el fundo de su vecino, don Sergio Henríquez.

En el sector de Los Boldos hay cientos de pequeños agricultores que tienen 2 hectáreas.

Para ellos, perder una hectárea significa mucho.

Finalmente, aseveró que la razón por la cual están afectados, y que no es mentira, es que Ralco abrió sus compuertas.

e) Administrador de fundo en el sector de Santa Bárbara.

El señor Fernando Almendras señaló que están bastante afectados con la subida del río, que les llevó más de 16 hectáreas.

Incluso, les llevó una hectárea de pinos de ocho años.

f) Agricultor en el sector de Santa Bárbara.

El señor Miguel Rodríguez señaló que en el sector de Santa Bárbara el gran problema fue la ola que llegó en un momento determinado y que llevó lo que encontró a su paso: animales, casas, sacos de porotos.

La mantención, como se dice en el campo, se la llevó toda.

Esto ocurrió en no más de media hora.

Si bien ha vivido en el campo toda su vida, nunca había visto una inundación tan violenta.

Debe haber sido provocada por la apertura de la compuerta, porque de otra manera no se explica que los animales se hayan ahogado de un rato para el otro.

Fue catastrófico.

Personalmente, perdió 80 novillos gordos que estaban en el potrero, que tenía siete hectáreas de remolacha, las cuales también se las llevó.

Nunca había visto que el agua levantara y se llevara un potrero de remolacha.

Es una cosa insólita; nunca vista.

Destacó que tiene 60 años y que nunca había visto algo similar.

Puso de ejemplo el caso de un vecino, que con todo sacrificio logró obtener una parcela Cora.

Es un caballero de avanzada edad y que trabaja con tres hijos.

Con mucho sacrificio había logrado reunir treinta vacas y el río se las llevó, y quedaron en la calle.

Entonces, no es una mera casualidad.

Estuvo de acuerdo en que llovió cualquier cantidad, pero nunca los animales se ahogan a medida de que va subiendo el río, porque cuando va subiendo el agua, se van corriendo hacia arriba.

Entonces, con todo lo que se ha dicho está más que claro que fue una mala maniobra en la apertura de las compuertas de Endesa.

g) Afectado por las inundaciones en el año 2004.

El señor Víctor Tijería, explicó que no se vio afectado por esta inundación, sino por una acaecida el año 2004.

Relató que, con un amigo fueron al río, que estaba muy bajo.

Se pusieron en la orilla, cruzaron a una islita que estaba en el medio y cuando quisieron volver para el otro lado, venía la avalancha.

Su amigo, desgraciadamente, murió.

No sabe cómo se salvó; pero él, afortunadamente, resultó con vida.

A su amigo se lo llevaron las aguas.

Por eso está presente, para que se tome conciencia de esto, se de a conocer y no les ocurra a otras personas, porque mucha gente va a ese sector a acampar o a hacer un asado.

h) Madre del joven fallecido en el año 2004.

La señora Gabriela Díaz sostuvo que fue una irresponsabilidad de la represa que su hijo falleciera, por la sencilla razón de que fue en plena primavera, el 13 de noviembre de 2004, no en invierno.

Entonces, la responsabilidad es de Endesa.

Además, no dieron ni siquiera un aviso.

A ella le afectó y a su familia, porque prácticamente era su hijo quien los ayudaba a salir adelante; era él quien educaba a sus hermanos. Su esposo solamente es obrero.

No sólo le perjudicó uno, sino dos hijos, porque el mayor estudiaba en Los Ángeles, y como no tienen recurso para educarlo, lo dejaron estudiando en Mulchén, pero sin mayor futuro.

Son una familia humilde y no han tenido respuesta ni ninguna ayuda.

En todo caso, eso tampoco le devolvería su hijo.

Es un dolor muy fuerte.

Endesa puede tener justificaciones, pero ella necesita que le respondan por su hijo.

No era un vago, era un excelente hijo; un excelente amigo, ejemplar, que le ayudaba a sus padres. él trabajaba sólo para su familia.

Su esposo trabaja todo el tiempo afuera, es obrero forestal.

Ella está sola con sus hijos y tiene que hacer el papel de papá y mamá en la casa.

Entonces, es duro para ellos salir adelante.

Reiteró que no han recibido apoyo de nadie.

Ellos se han ayudado sólo entre ellos mismos y también han acogido a Víctor Tijería, que es como un hijo más. él quedó enfermo psicológicamente, por lo que le tocó vivir.

i) Presidente de la Junta de Vecinos La Suerte.

El señor Claudio Gutiérrez señaló que el sector de La Suerte es uno de los más afectados, porque tuvieron cuatro víctimas.

Con respecto a Endesa, sostuvo que todos tienen la misma opinión, por la experiencia de vivir en la ribera del río Biobío.

De la manera en que el río creció, no se puede culpar a la naturaleza.

Quizás se la pueda culpar en un 20%, pero el resto es problema de Endesa.

Destacó que este problema ha sucedido desde que empezó a trabajar la Central Pangue.

Todos los años el sector de La Suerte se inunda, están acostumbrados a inundarse.

Pero, consideró que en esta oportunidad se superaron todas las expectativas.

Por ejemplo, en su casa todos los años se prepara para una crecida del río de 20 centímetros, sin embargo, en esta ocasión el agua llegó a un metro ochenta y cinco centímetros.

j) Presidente de la Unión Comunal de Junta de Vecinos de Nacimiento.

El señor Venancio Cayul sostuvo que la represa de Endesa es la verdadera culpable de la tragedia ocurrida en la zona.

Nacimiento es una de las zonas más afectadas por esta gran tragedia.

Allí se inundaron 715 familias, lo que supone una cantidad de aproximadamente tres mil personas, porque aún se desconoce la cifra exacta.

Todas las personas afectadas perdieron sus enseres.

Históricamente, hubo grandes inundaciones en 1948 y 1972.

Pero, jamás los niveles de los ríos Vergara y Biobío habían llegado a esa altura.

Lamentablemente, los medios de comunicación no informaron sobre lo ocurrido en Nacimiento.

Sólo algunos se acordaron de ellos, pero otros, sencillamente, no lo hicieron.

De hecho, todo lo que pasó en Nacimiento prácticamente no apareció en los noticiarios de televisión de la capital.

Sólo mostraron algunas imágenes de Los Ángeles.

Destacó que el daño producido ha sido enorme.

También se produjo la muerte de dos mellizas de corta edad.

En este momento, Nacimiento es una ciudad aislada, sólo depende de la ruta de la Madera, porque las aguas se llevaron el puente peatonal que había frente al Fuerte de Nacimiento.

Desgraciadamente, ocho mil personas quedaron aisladas, por lo que deben dar una larga vuelta para cruzar el río.

Según la Dirección de Vialidad, el puente de la ruta de la Madera, que es concesionado, no es apto para peatones.

Además, los agricultores perdieron todos sus animales, enseres, fardos, etcétera.

Por otra parte, el Gobierno asignó más de 13 millones de pesos para paliar esta emergencia, de los cuales la provincia de Biobío obtuvo alrededor de 2 millones 300 mil pesos.

Abogó por que esa ayuda se reparta en forma equitativa, ya que, hasta el momento, ello no ha sido así.

Entonces, sugirió que se tome en cuenta eso, porque mucha gente de Nacimiento ha sido afectada por esta tragedia.

k) Periodista.

El señor Cristián Opaso señaló que proporcionará la información que ha recopilado en más de diez años de preocupación por los impactos de la construcción de las centrales hidroeléctricas en el Alto Biobío.

Esta información la ha recopilado tanto en su labor profesional como periodista, como por su preocupación personal como residente en las riberas del río, durante varios años.

Por una década, fue vicepresidente del Grupo de Acción por el Biobío (GABB), el más conocido entre las docenas de grupos de todo Chile que se opusieron a la construcción de las centrales, debido a las funestas consecuencias que acarrearían para los pehuenches y chilenos que habitan esa cuenca.

Sostuvo que el tiempo le ha dado la razón, lo dice con pesar.

Lo importante es que aún hay tiempo para evitar consecuencias mayores, si es que se actúa en consecuencia, cada uno desde su lugar.

Aseveró que, en verdad, no se habían estudiado adecuadamente todos los impactos que acarrearía su construcción, y que no existía la capacidad institucional ni la voluntad política para prevenir, mitigar o compensar los impactos negativos.

Se refirió sólo a uno de los impactos, a uno de los peligros, el de la seguridad aguas abajo, a raíz del mal manejo de caudales y la inexistencia de protección.

Hasta el día de hoy no existe un plan de alerta temprana que sea conocido por toda la población.

En el ámbito de la seguridad están también los riesgos sísmicos y vulcanológicos, sólo esbozados en la evaluación de impacto ambiental.

También están los impactos en la población pehuenche, que sólo comenzarán a verse en su verdadera dimensión en un par de años, cuando se acabe la asistencia a las familias relocalizadas de El Huachi y El Barco.

Otros impactos como el que se registra sobre las especies del río, el resto del ecosistema, y los potenciales impactos sobre la productividad del Golfo de Arauco están por verse.

Pero quizás, lo más trágico, lo que debiera preocupar sobremanera, es el hecho de que muchos de estos impactos ya fueron esbozados en la evaluación ambiental y están solo en la teoría, en el papel, las medidas para evitarlos.

No ha habido proyecto en Chile al que se le hayan exigido más estudios a la empresa, en este caso, la represa Ralco y la represa Pangue, a quienes no sólo se le exigieron estudios, sino estrictas medidas de seguimiento y de condiciones ambientales, además de una permanente auditoria ambiental y social por la duración del proyecto, no sólo por parte de la Conama, sino de una auditoria independiente complementaria, externa, que ayude a que se cumplan las condiciones exigidas.

Además, a raíz del acuerdo firmado por el Estado de Chile con las familias pehuenches, este seguimiento del proyecto debiera ser público, para lo cual se acordaron mecanismos precisos y con mayor participación de los pehuenches y otros vecinos afectados.

A diferencia de otros proyectos hidroeléctricos, las centrales Ralco y Pangue, cuya operación en la práctica no se pueden separar, tienen la obligación de manejar sus caudales sin afectar no sólo la seguridad de los habitantes aguas abajo, sino que del ecosistema y las especies.

El problema es que nadie está fiscalizando adecuadamente para que así sea, a pesar de haber compromisos escritos y, por lo menos, dos instituciones responsables, la Conama y una consultora, supuestamente independiente, que hacen el seguimiento.

Aún más, en el tema de las inundaciones y la falta de planes de alerta temprana hace ya varios años que explícitamente se han pedido antecedentes, tanto a la empresa como a la Conama y al auditor ambiental, sin que haya habido respuesta satisfactoria hasta el momento.

Es decir, aquí no sólo ha habido negligencia criminal de la empresa, sino de los funcionarios del Gobierno, responsables de fiscalizar los proyectos, monitorear su operación y ejercer las medidas coercitivas correspondientes.

Sostuvo que la apertura de las compuertas tiene efectos aguas abajo de la cuenca es algo indesmentible.

Si fuera cierto eso de que sale lo mismo que entra y que el aumento del caudal aguas abajo es sólo producto de las precipitaciones, entonces, por qué razón se molesta la empresa en avisar de la apertura de las compuertas y por qué Endesa, según informó recientemente la prensa, se da el trabajo de mandar a asistentes sociales para que evalúen los daños provocados por las inundaciones en Hualqui, los únicos que han sido escuchados por la justicia, por lo menos en primera instancia.

El tema no es de metros cúbicos más o metros cúbicos menos.

Se pregunta por qué, a diez años de la puesta en operación de Pangue, con varias inundaciones y, ahora, con por lo menos ocho muertos, aún no existe un plan de alerta temprana, tal como exigió el Gobierno cuando autorizó la construcción de la central Ralco, en 1997.

Manifestó sus dudas respecto de las razones por las cuales la empresa no ha querido entregar los estudios de impacto aguas abajo ni implementar los planes de emergencia.

Además, se pregunta por qué Conama no cumple con sus obligaciones, desprestigiando al Gobierno no sólo ante los ciudadanos, sino ante la comunidad internacional.

Los proyectos hidroeléctricos del Alto Biobío no sólo provocaron una crisis a nivel interno, sino también a nivel de la principal institución financiera internacional, el Banco Mundial.

La presentación de una primera queja, en 1995, realizada por cientos de chilenos y apoyada por muchos grupos internacionales, llevó a una investigación que demostró que el brazo privado de dicho banco, la Corporación Financiera Internacional, había violado sus propias políticas al apoyar financieramente el proyecto Pangue.

Uno de los deslices consistió, precisamente, en que se aprobó el préstamo sin que hubiera un estudio de los impactos aguas abajo que, según se dijo, sería concluido en etapas.

Esto sucedió en 1992.

De dicho estudio nunca más se supo, situación que, por supuesto, no se ha querido dar a conocer.

Fue tan mayúsculo el escándalo que se creó una nueva oficina, la oficina de la CAO, que recibe reclamos de afectados por proyectos financiados por el brazo privado del Banco Mundial.

En 2002, dado que seguían los problemas con Pangue, entre ellos las inundaciones en Hualqui, y la empresa, con el apoyo del Gobierno, insistía en apoyar la construcción de un segundo proyecto, se presentó una nueva queja, esta vez ante la nueva oficina de la CAO, que en mayo de 2003 emitió un informe, que concordaba con los reclamantes en cuanto a que no se habían dado a conocer los estudios aguas abajo y que existían preocupantes problemas de seguridad.

En relación con los peligros por terremotos y erupciones, en las cercanías hay varios volcanes activos, el informe de la CAO señala: "La reclamación expresa la preocupación que la actividad sísmica en la región presente un riesgo para Pangue y la nueva construcción de Ralco, y busca la confirmación que ENDESA esté realizando un seguimiento adecuado y que el plan de respuesta en caso de emergencia sea completo".

Luego continúa: "La CAO considera que el historial sísmico y volcánico de la región acentúa la importancia de la necesidad de consultar y divulgar un plan de respuesta en caso de emergencia".

Pues bien, estas conclusiones ventiladas en el Banco Mundial, en que no se consideran muy bien la capacidad del Gobierno para fiscalizar los grandes proyectos, eran supuestamente condiciones exigidas en el estudio de impacto ambiental de Ralco, aprobado en 1997.

El estudio aprobado por la Conama decía, entre muchas otras cosas, lo siguiente: "El proyecto contará con Manuales de Control de Accidentes que contendrán las acciones o medidas correctivas que el personal a cargo deberá activar si se producen emergencias por eventos naturales, fallas operativas accidentales o intencionales. El manual destinado a la fase de operación se encontrará terminado, a lo menos, seis meses antes del inicio de operaciones y se diseñará en base a la información de los estudios específicos. Ambos manuales de control de accidentes contarán con toda la experiencia que tiene Endesa durante medio siglo en la construcción".

En cuanto a las potenciales erupciones de los volcanes de las cercanías, se decía que para establecer un sistema de alerta temprana de prevención de riesgos era necesario realizar todos aquellos estudios conducentes a la evaluación cuantitativa de los volcanes.

Estos estudios debían haberse ejecutado por el área de ingeniería de Endesa, y debiera haber copias en la Estación Ecológica, en el Alto Biobío y en la Conama.

Los encargados de asegurarse que se cumpliesen estas condiciones son la Conama y personal de la Auditoría Ambiental independiente, labor que en este momento lleva a cabo la Consultora Agraria, de Santiago.

Entre los objetivos específicos de la consultora se señalaban los de velar por el cumplimiento, entre otras cosas, de las medidas con que cuenta el titular del proyecto para evitar o disminuir los daños a la salud y al ambiente, en caso de accidentes o emergencias, en función de las medidas de prevención de riesgos y control de accidentes, y de los sistemas de respuesta y la capacidad del personal para ejecutarlos, en caso de presentarse accidentes o emergencias.

Pues bien, en los informes de seguimiento, que debieran estar accesibles en Internet, en las municipalidades de Santa Bárbara y de Alto Biobío y que, por supuesto, aún no están, no hay indicios de que se hayan examinado estos asuntos a pesar de las inundaciones provocadas por el derrumbe de la ataguía durante la construcción de Ralco.

Aún más, a pesar de habérsele pedido explícitamente por escrito en enero de 2006 al señor Nelson Rolando, de la Constructora Agraria, que en su visita periódica a la zona sostuviese una reunión con los vecinos de Santa Bárbara para dar a conocer los planes de emergencia, el auditor, supuestamente independiente, que según su propia confesión trabajó como consultor pagado por Endesa durante la evaluación de Ralco, no acusó recibo y desatendió la petición.

El año anterior, en la municipalidad de Quilaco, con la presencia de varios alcaldes de las comunas ribereñas, de personal de Carabineros e incluso del Ejército, un representante de Endesa que supuestamente iba a dar a conocer los planes de emergencia, se limitó a mostrar complicados gráficos y cifras, argumentando que era prácticamente imposible que hubiese accidentes.

Las reuniones posteriores con algunos encargados no llevaron a nada.

La mejor prueba es lo que sucedió en julio, y que volverá a suceder, qué duda cabe, a menos que se tomen medidas adecuadas.

La eventual responsabilidad de Endesa en lo ocurrido ojala sea resuelta por la justicia.

Destacó que, resulta indispensable exigir, en primer lugar, que la Conama y la auditoría independiente, recopile y entregue, a la brevedad, los antecedentes respecto de los riesgos de diversa índole, no sólo de la regulación de caudales, sino sísmicos y vulcanológicos comprometidos en la aprobación de impacto ambiental.

En segundo término, se requiere que los manuales de operaciones y planes de alerta temprana sean entregados a la brevedad a las autoridades y difundidos a la opinión pública, condición necesaria para cualquier plan de alerta temprana.

Además, si fuese necesario, que se reemplace a la consultora que lleva a cabo la auditoría ambiental.

Finalmente, es necesario que la CONAMA dicte una resolución explícita aclaratoria adicional al estudio de impacto ambiental de 1997, obligando a que la empresa divulgue adecuadamente entre las autoridades y la población potencialmente afectada los planes de alerta temprana para los diversos riesgos.

l) Representante de pequeños agricultores.

El señor Alfredo Ruiz señaló que representa a pequeños agricultores que estuvieron aislados alrededor de cinco días.

Entre 48 y 49 de ellos sufrieron cuantiosas pérdidas, tanto humanas como materiales, porque el agua les llegó de golpe y de una vez con mucho caudal.

Aparte de poner en riesgo vidas humanas, lo peor fue el terror que se vivió.

Algunas personas se salvaron a nado y otras en botes.

Aseveró que no se trató de una crecida paulatina, sino de más o menos 40 minutos.

Se refirió a un sector en que el agua empezó a subir en forma anormal a las 6:30 y, a las 7:30, horas ya no se podía arrancar porque había más de un metro de agua.

O sea, en una hora el caudal se llevó casas y animales y botó cercos.

La ayuda que han recibido los agricultores ha sido mínima en proporción a los daños.

Además de todo lo ocurrido, hay que legislar para encauzar el río y también para regular el trabajo que hacen las ripieras al extraer áridos del río Biobío.

En muchas partes del río hay grandes extensiones en que también sacan ripio, lo cual también sería conveniente abordar en este minuto.

m) Concejal de Nacimiento.

El señor Valdemar Benítez señaló que estuvo en el Concejo de Quilaco, al cual asistieron los señores de Endesa y en la sesión de esta Comisión, que tiene un tiempo limitado para entregar un informe.

Estoy seguro de que el trabajo que están haciendo es tremendamente positivo y van a buscar responsabilidades que serán fundamentales para las demandas que se van a seguir en los tribunales.

Se pregunta qué pasará con la gente que lo perdió todo.

En el sector de Nacimiento hay alrededor de 717 personas damnificadas, de un nivel social medio bajo, que perdieron todo lo que habían ahorrado toda una vida.

Además, se perdieron dos vidas, dos mellizas de 11 años, casas, enseres y muchas personas perdieron su trabajo por inasistencia, debido a que estaban preocupados de su familia.

Por lo tanto, se sumaron más situaciones caóticas al drama que había pasado.

Consideró que la empresa tiene responsabilidad, porque nunca se había dado una avenida en estas condiciones.

No es posible que en Nacimiento a las siete de la tarde no haya agua y, media hora después, haya dos metros de agua.

A las tres de la mañana no había el mismo nivel de agua.

Fue un golpe extraordinariamente fuerte de agua, debido a una negligencia operatoria de Endesa que, según tiene entendido, ni siquiera son trabajadores de su planta, sino de terceros.

Entonces, estimó que el informe de la Cámara de Diputados podría ayudar mucho a los campesinos que lo han perdido todo, a la señora que perdió a su hijo, a esos 717 pobladores de Nacimiento que también lo perdieron todo.

Asimismo, a los señores de Hualqui, quienes no lo han perdido todo sólo una vez, sino varias veces.

Ese informe, si determina responsabilidades, serviría para que los tribunales lo tengan como punto de prueba, que permita conseguir una indemnización para la gente perjudicada, lo antes posible.

Además, podría servir para que la empresa instale las protecciones pendientes y esto nunca más vuelva a suceder.

Los campesinos que se inundaron son chilenos, de nivel socioeconómico medio bajo.

Los que generan energía no son chilenos, son españoles, que están colonizando el país de nuevo.

Los ministros que imparten justicia, tanto jueces como ministros de corte de apelaciones o de la Suprema, también son chilenos.

Habría que abrirles el corazón para conocer sus sentimientos respecto de los más débiles.

Ellos eligieron a los Diputados para que los representen en el Congreso y construir un futuro que vaya en beneficio de esta gente, porque será imposible sacarlos de las riberas de los ríos.

Manifestó tener mucha fe y esperanza en el informe que se emita -los antecedentes técnicos ya se dieron-, de modo que sirva de prueba, de manera extraordinariamente contundente, para que la justicia le de la razón a las demandas de esta gente, lo más pronto posible.

n) Vecina de Hualqui, de la Comisión Conflicto Endesa.

La señora Liliana Díaz, señaló que desde el año 2001 ha estado preocupada del conflicto de la Endesa, ya que se ha inundado un par de veces desde que partió este problema y, sistemáticamente, ha sufrido situaciones muy desagradables después de la construcción de la represa.

Hizo presente que han sido seis años de desgaste, de maltratos por parte de las autoridades y de ser considerados un problema, porque molestan, insisten, discrepan y sienten que las autoridades elegidas democráticamente no los están representando, en circunstancias de que el problema fue provocado por Endesa.

Le expresó al Intendente que debía pensar como la máxima autoridad de la Región y no de la Endesa, ya que lo que realmente se necesita es una autoridad que defienda la posición de los habitantes de la zona, sus problemas y no los de otros, y por eso han recurrido a esta Comisión.

Piensa que como chilenos podrán comprender el sentir de los pobladores.

Por su parte, tiene absolutamente clara esta situación, por los años que lleva en esto y porque ha aprendido en seminarios sobre conflictos y ha utilizado todos los recursos que se pueda imaginar.

Tiene claro que las responsabilidades son compartidas y que, en este caso, el Estado es tan responsable como la Endesa, porque en este lugar no se instaló por su cuenta, sino porque la autorizaron basándose en informes falsos, en estudios hechos de mala manera.

La Comisión investigadora es la llamada a investigar, por lo que solicita se haga de la manera más profunda, desde el principio, desde el momento de su gestación.

Con la intención de ayudar a los Diputados en su tarea, hizo entrega de un libro escrito hace algunos años, que comprende hechos anteriores, donde se explica cómo se gestionó todo, quiénes están involucrados y las irregularidades cometidas.

Uno de los aspectos que se contempla en este libro puede resultar irrisorio. En la época en que la Endesa necesitaba obtener el permiso de construcción para que el Banco Mundial le financiara su proyecto, debía contratar a ciertos profesionales para que le dieran el visto bueno a los informes técnicos y de medio ambiente.

Contrataron a ciertos profesionales, supuestamente geólogos o expertos en calidad del suelo, para un estudio sobre el medio ambiente.

Los informes resultaron negativos.

La Endesa no podía construir en ese terreno, por las razones que dio a conocer el señor Opaso, volcanes u otro tipo de accidentes, la altura en que estaría ubicada y por los daños ambientales que causaría río abajo a la comunidad.

Después contrataron a otro señor y éste sí les dio la venia.

Ese informe fue llevado al Banco Mundial y, al final, esta entidad financió parte del proyecto de la Endesa.

Pero ahora se sabe que el supuesto geólogo, era profesor de castellano.

Consideró necesario que los habitantes de la ribera del río Biobío se organicen como una gran fuerza, a fin de enfrentar, responsablemente, el problema.

En Lota se dice que el intendente ha conversado con el gerente de la Endesa sobre este asunto.

Efectivamente, ellos levantaron un catastro y ellos estuvieron en la represa.

La idea de la empresa es que ellos entiendan que no es la responsable de esta situación, pero, en la mente y en el espíritu, es imposible que los convenzan de una mentira.

Si no se unen ante un enemigo tan grande y protegido como la Endesa, ocurrirán otras muertes, como las de las personas que murieron en esta ocasión.

Insistió en que el problema es muy serio, que es una bomba de tiempo y que nadie garantiza que esto no volverá a pasar. Endesa sostiene que se inundan por los afluentes, a lo que se responde que los afluentes han estado allí toda la vida.

En febrero de 1972 hubo una inundación más o menos considerable.

En esa oportunidad quedó casi todo inundando y hubo daños considerables, pero fue debido a la gran cantidad de días que llovió.

En cambio, a pesar de que este año las lluvias no fueron constantes, el río se desbordó, a consecuencia de lo cual, en algunas casas, el nivel del agua superó los dos metros ochenta centímetros y se demoró dos días en bajar.

Se ha señalado que la inundación se debió a los afluentes.

Si esa fuera la razón, se pregunta de dónde salió la ola que llegó a Santa Bárbara, en circunstancias de que el único afluente superior es el Biobío.

Personeros del Banco Mundial, con quienes se entrevistaron durante este año, les dijeron que en el caso de los pehuenches se necesitaba inundar el sector para el embalse.

Su situación es distinta, pero se inundan igual, debido a que no pueden tener acumulada agua durante todo el año.

Por lo tanto, Endesa tiene responsabilidad en ambos casos, aunque el de ellos es peor, porque se inundan todos los años.

En su sector se ahogaron seis personas, a algunos los que tuvieron que sacar de las copas de los árboles.

La corriente que se produjo fue impresionante, causada por una ola que los golpeó alrededor de medianoche.

Su casa quedó semidestruida, pues el agua derribó las puertas y las ventanas y rompió todo a su paso.

La ayuda gubernamental está extremadamente condicionada. Solicitaron a la Presidenta que las fichas CAS no se consideraran, con el objeto de que la ayuda llegara a la gente.

Para su entrega se exigía que los afectados tuvieran títulos de dominio, exigencia que en alguna medida fue subsanada, pero ahora se les dice que se debe esperar el resultado de un informe que determinará si el sector donde están es apto para vivir.

Su abuelo compró ese terreno hace 65 años; vivió y murió allí y nunca tuvo los problemas que hoy los afectan.

Sin embargo, luego de décadas se cuestionan si se puede vivir allí.

En el pasado el río se desbordaba, hace diez o doce años, pero no causaba mayores estragos, pero en la actualidad eso ocurre todos los años.

En 2001 se inundaron sin lluvia, porque se derrumbó el muro de la construcción de Ralco.

Fue impresionante, no lo podían creer.

En 2003 se inundaron con un día de llovizna.

Se pregunta de dónde venía el agua.

Un funcionario de Endesa le señaló que cuando eso ocurrió Ralco tenía la cota de agua baja.

Por lo tanto, si no había llovido, de dónde salió la ola que se precipitó aguas abajo.

Consideró que la situación es muy clara.

En lugar de proteger a la empresa, se debe proteger a los afectados, quienes habitan esa zona mucho antes de que se construyeran las represas, de manera que deben ser considerados.

ñ) Vecino de Hualqui.

El señor Harold Soto señaló que conoce el comportamiento de ese río desde hace más de cuarenta años y nunca se habían inundado de esa manera.

Él vive cerca del río, pero en una parte más alta, en la población Nuevo Hualqui.

En todas las inundaciones pasadas nunca se había mojado el piso de su casa; el agua llegaba hasta la calle.

En esta oportunidad fue terrible, el agua subió un metro sesenta centímetros, con una rapidez espantosa.

Siempre estaban preparados para que, ante una inundación, el agua cubriera cuarenta o cincuenta centímetros el piso de sus casas, como máximo.

Este año hicieron lo mismo.

Pero, cuando subió el agua, arrasó con todo, no quedó nada, ni el refrigerador ni la lavadora.

Todo lo dio vuelta, con una rapidez impresionante.

Es cierto que han recibido ayuda de la municipalidad y de algunos particulares.

Pero, ahora tienen una especie de psicosis, ya que cuando empieza a llover fuerte piensan que viene otra inundación.

Manifestó su esperanza de que en marzo terminen los estudios sobre la posibilidad de seguir viviendo ahí.

No quieren irse, por la tranquilidad del lugar, no tienen delincuencia y viven tranquilos.

o) Presidente de la Junta de Vecinos 18 de Septiembre, de Hualqui.

El señor Nelson Sepúlveda relató que en su población pasó lo mismo que contaron la señora Liliana Díaz y don Harold Soto.

Su población es extremadamente tranquila y su gente es mayoritariamente adulta.

Es difícil que sus pobladores puedan recuperar lo que perdieron.

Se produjo un socavamiento en las casas.

Antiguamente, también subía el río, pero, lo hacía en forma paulatina, suave.

Sin embargo, en este caso, fue una verdadera ola que arrasó con todo.

Lamentablemente, la gente perdió sus enseres, el trabajo de toda una vida.

Manifestó interés por saber si la tecnología servirá para prever un frente de mal tiempo.

Ello, con la finalidad de que las compuertas se abran con la debida anticipación.

Se debe conocer el momento adecuado para evacuar el agua y la forma de regularla.

La tecnología, a través de las estaciones satelitales, puede anunciar las inclemencias del tiempo, las que se pueden prever con 15 días.

Entonces, se puede estar preparado para la contingencia, no es necesario esperar que el caudal de agua llegue a su cuota máxima y, en ese momento, abrir la represa.

No es necesario esperar que se llene. Ellos sufrieron las consecuencias más abajo, porque no se tomaron los resguardos adecuados.

Denunció que el Director Regional de Aguas defiende a la Endesa.

Se entrevistaron con representantes de Endesa, y la defienden como si fuera de su patrimonio.

Sostuvo que la democracia no sólo consiste en votar, sino también en respetar el estado de derecho.

Como ciudadanos tienen derecho a vivir sin los problemas que provoca Endesa.

Luego, se supone que debe haber una fórmula para mejorar el sector.

Eso se les ha ofrecido.

Pero quieren que se haga un estudio.

Van a analizar si son o no rentables.

Lo consideró vergonzoso y se pregunta por qué no los tratan como personas, como ciudadanos chilenos.

p) Vecino de Hualqui, de la Comisión Conflicto Endesa.

El señor José Gutiérrez expresó que han sido afectados mucho más que los otros pobladores de la ribera.

Manifestó su disconformidad respecto de la baja asistencia de Diputados de la Comisión.

Sostuvo que las autoridades son escudos de la empresa.

Les preocupa como ciudadanos la relación entre Endesa y el Gobierno.

El tiempo les dará la razón de que la empresa fue autorizada de mala manera, las consecuencias a futuro serán de la exclusiva responsabilidad de las personas que autorizaron que la represa se construyera en la cuenca del Biobío.

Por último, solicitó, con mucho respeto y humildad, que la investigación sea minuciosa.

q) Alcalde de Hualqui.

El señor Renato Galán señaló que desde el primer momento alzó la voz en defensa de las poblaciones que han sido afectadas reiteradamente.

En El Mercurio del sábado 29 de julio de 2006 aparece una carta al director que señala: "Con respecto a las declaraciones de ejecutivos de Endesa y autoridades de comunas afectadas por la crecida del río Biobío, es adecuado aclarar con registros observados, la operación de las compuertas de Pangue. Según datos hidrológicos, publicados por la Dirección General de Aguas, en la estación fluviométrica río Biobío Junta de Pague, se registró el máximo caudal del río Biobío, entre las 12.00 y 15.00 horas del martes 11 de julio, superando los 4.200 m³/seg. De la misma fuente, se observa que el volumen de agua alcanzado en Pangue disminuye en cero, 542 millones de m³ en igual lapso, lo que demuestra que Pangue evacuó más agua de la que recibió durante las horas más críticas de la crecida".

Hizo presente que la diputada Clemira Pacheco ha sido nexo entre los pobladores y la empresa Endesa, a fin de que los pobladores pudieran llegar a algún acuerdo.

Ojalá, el día de mañana Endesa dé cumplimiento a su palabra.

Pero, estimó que hay una especie de blindaje de Endesa por parte de muchas autoridades y también de funcionarios del Ministerio de Obras Públicas que están aminorando los efectos que se han producido en toda la ribera y cuenca del río Biobío.

Además, en la presentación que ha hecho Hualqui en los tribunales, hubo ministros del Poder Judicial que se inhabilitaron por tener intereses -seguramente, acciones de Endesa-.

Aún más, algunos lo hicieron en todo el proceso jurídico que el municipio de Hualqui, en representación de sus pobladores, ha mantenido en los tribunales de justicia.

V. CONSTANCIA.

Por acuerdo de la Comisión, se hace constar, expresamente, que los Diputados integrantes de la misma, señores Álvarez-Salamanca, Bobadilla, Egaña, Lobos, Martínez y Turres, dejaron de asistir a sus sesiones a contar de la sesión 5ª, celebrada con fecha 8 de noviembre de 2006.

VI. CONCLUSIONES Y PROPOSICIONES APROBADAS POR LA COMISI??N.

Se consignan, a continuación, los propósitos y objetivos de la investigación, contenidos en el Oficio N° 6330, al tenor de los documentos y declaraciones conocidos por esta Comisión, de los cuales se desprenden las conclusiones que forman parte del acuerdo que se somete a consideración de la Honorable Cámara.

Que, el día 11 de julio de 2006, se produjo una crecida inusual del caudal del río Biobío, lo que provocó cuantiosos daños materiales y pérdida de vidas humanas en la VIII Región, llegando a decretarse zona de catástrofe.

Que, por la gravedad de la situación producida, resulta necesario investigar si Endesa y las autoridades públicas respectivas, dieron cumplimiento fiel a la normativa que rige para la apertura de las compuestas de las centrales hidroeléctricas Ralco y Pangue y si se observaron sus obligaciones de publicidad.

Que estas razones motivaron la creación de esta Comisión Investigadora para que analizara, estudiara e investigara la existencia de presuntas irregularidades en la apertura de las compuertas de la Central Pangue, como asimismo los perjuicios causados a personas y agricultores en anteriores oportunidades. Asimismo, debía determinar si las entidades públicas responsables de fiscalizar las operaciones de descargas de agua de las Centrales Ralco y Pangue, dieron fiel cumplimiento a los cometidos legales asignados en esta materia y con el rol fiscalizador que les corresponde.

Que, para estos efectos, vuestra Comisión se abocó a citar, escuchar e inquirir a diversas autoridades y personas, que concurrieron a sus sesiones y la ilustraron en relación con las materias que provocaron inquietud y angustia en la opinión pública.

Que, de las declaraciones de los alcaldes de las comunas afectadas, se colige que responsabilizan a Endesa por las inundaciones que se producen cada invierno. Coincidieron en señalar que, antiguamente, las inundaciones ocurrían esporádicamente, cada ocho o nueve años, en las partes bajas del río Biobío, pero, desde que se puso en marcha la central Pangue, cada vez que se abren las compuertas, las poblaciones sufren inundaciones. Esto no ocurre solamente en invierno, sino que, también, sucede en verano, cuando Pangue hace funcionar las turbinas, aumentando considerablemente el caudal y provocando serios daños a las Asociaciones de Regantes y a las personas. Que, estas declaraciones se contraponen con las vertidas por las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y de la empresa ENDESA, quienes aseveraron que las centrales Pangue y Ralco operaron respetando plenamente la legislación vigente, los decretos y las autorizaciones bajo las cuales se realizaron estas inversiones.

Que, durante la lluvia o la crecida del mes de julio las precipitaciones fueron de una magnitud e intensidad extraordinarias. Entre el 9 y el 11 de julio se acumularon 220 milímetros en la estación de Llanquén y 284 en la estación de Rucalhue, que se encuentra a 30 kilómetros aguas abajo de las presas. Según datos oficiales entre el 6 y 13 de julio cayeron 389 milímetros en forma continua en la estación Llanquén y 361 milímetros en la estación Rucalhue.

Que, en el Alto Biobío, en la estación de Llanquén el incremento del área aportante llegó a triplicarse por el efecto de la variación de la isoterma. Los caudales llegaron a los embalses tres veces más grandes que si la cota estuviera en un nivel normal.

Que, se sostuvo que, en el momento en que se generan las inundaciones, ninguna de esas centrales vertió más agua de la que ingresó. Incluso, en el caso de la central Ralco, que tiene mayor capacidad de regulación, hubo un pequeño efecto de amortiguación en el sistema. Por lo tanto, en ningún momento se produjo un golpe de agua tal como lo define la normativa, ni se agravó la situación que habría ocurrido sin la existencia de las centrales.

Que, en todo caso, se reconoció que se podrían haber mitigado los efectos utilizando los embalses de alguna forma para reducir el impacto. Sin embargo, se aclaró que no hay ninguna obligación ni exigencia legal hacia las centrales hidroeléctricas para que operen de esa forma.

Que, según se desprende de los testimonios de las personas afectadas por las inundaciones, lo que produjo la catástrofe fue un "golpe de agua". El embalse se llenó como consecuencia del escurrimiento de las aguas y del derretimiento de la nieve, de manera que las centrales, que hasta ese momento tenían un flujo normal de salida, decidieron abrir todas las compuertas para que no reventara la presa, luego de lo cual comenzaron a escurrir 3.500 metros cúbicos de agua por segundo.

Que, técnicamente "golpe de agua" es un aumento súbito, imprevisto y significativamente mayor al caudal pasante esperado en condiciones naturales en una sección de un cauce, de acuerdo con las condiciones hidrológicas imperantes.

Que, la Resolución DGA N° 442, de fecha 11 de octubre de 1983, señala en el número cuatro: "La titular del derecho deberá evitar que se produzcan golpes de agua que puedan provocar daños en las bocatomas que existan aguas abajo de la descarga de la Central".

Que, asimismo, la Resolución DGA N° 5, de 5 de enero de 1990, señala en su punto cinco: "Declárase que serán de cargo de Endesa los gastos que ocasionen a terceros los daños y/o perjuicios por variaciones de caudales en el río Biobío, con motivo de la operación de la futura Central Pangue".

Que, del mismo modo, por variaciones de caudales se entiende un aumento significativo respecto de los flujos pasantes que normalmente se esperarían, considerando las condiciones hidrológicas imperantes.

Que, si bien la operación de las centrales, de acuerdo a lo expresado por Endesa, se efectuó dentro de los parámetros adecuados, no generando caudales mayores a los entrantes, sin embargo, la apertura de las compuertas indudablemente ocasionó daños por un aumento notable y repentino del río, que según las declaraciones de los alcaldes, llegó a alrededor de dos metros. Por tanto y como consecuencia de las opiniones vertidas en el seno de la Comisión, del examen de la documentación recopilada y de las declaraciones de las personas afectadas, vuestra Comisión ha arribado a las siguientes conclusiones y proposiciones:

CONCLUSIONES.

1. Que resulta muy complejo establecer una relación causa-efecto en el caso de estas inundaciones, es decir, si la apertura de compuertas fue la causante de las inundaciones aguas abajo o si contribuyó a agravar las mismas.

2. Que, la erosión severa que sufre la cuenca del río -según informes del EULA, el 70% de la cuenca tiene erosión y el 30% corresponde a erosión severa- puede explicar, en parte, la gravedad de las inundaciones ocasionadas, lo que se ha transformado en un problema mayor, que requiere una solución integral.

3. Que, al parecer, los embalses no agravaron la situación natural que habría ocurrido en el río sin ellos; sin embargo, tampoco contribuyeron a mitigar los efectos de la crecida del Biobío. Los embalses, utilizados en mejor forma, podrían haber ayudado a reducir el impacto en el momento de mayor ingreso de agua al sistema.

4. Que, son las municipalidades las que están facultadas para autorizar o no la extracción de áridos desde los cauces naturales. Sin embargo, se requiere contar con una autorización previa del Departamento de Obras Fluviales de la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas. La ley N° 20.017, modificatoria del Código de Aguas, facultó a la Dirección General de Aguas, para que en los casos de obras ilegales en los cauces naturales, como por ejemplo, extracciones de áridos sin permiso, pueda requerir el auxilio de la fuerza pública, previa autorización del juez, para hacer cesar esa obra ilegal.

5. Que se puede apreciar, a simple vista, que el río Bíobio está embancado. Antiguamente, no se veían islas, pero, actualmente, hay varias islas con abundante vegetación.

6. Que, la central Pangue obtuvo sus autorizaciones de construcción previo a la vigencia de la ley N° 19.300, sobre Bases Generales del Medio Ambiente, y a la operación y puesta en marcha del sistema de evaluación de impacto ambiental, por lo tanto, esta central no fue objeto de una evaluación previa en términos ambientales por parte de la Conama y, en consecuencia, no está sujeta al seguimiento de fiscalización y eventual sanción por parte de la institución, sino de los organismos sectoriales que tienen competencia respecto de la central. Que, sin embargo, de un modo distinto opera la central Ralco, pues ingresó al sistema de evaluación de impacto ambiental. A su respecto se establecieron distintas medidas de prevención de riesgos y control de accidentes, consideraciones respecto de la fluviometría, del riesgo de crecidas hidrológicas, del período de cumplimiento y de las posibles modificaciones de seguimiento.

7. Que, se ha constatado que la presa tiene una fisura o grieta, que, según explicaciones de personeros de Endesa, se trataría de una junta de dilatación de la presa, una fisura vertical que está siendo controlada desde el principio por el servicio de la central y que, según todos los análisis, no presenta ningún problema para la seguridad.

8. Que se ha solicitado a Endesa la construcción de un dique de contención más abajo de la central Pangue, que permita regular las salidas de agua, como consecuencia de la crecida del caudal del río, lo que, en concepto de la empresa, no resulta procedente, ya que no estaba contemplado en el proyecto original.

9. Que, se ha constatado la falta de una estrategia nacional, que ponga especial atención y énfasis en la evaluación de impacto ambiental de los planes reguladores comunales, especialmente en lo que dice relación con las áreas de inundación o en riesgo de inundación, para evitar que en ellas se otorguen nuevos permisos de construcción.

10. Que existen numerosas personas que, actualmente, viven en terrenos inundables, con el consiguiente para su integridad física y material.

11. Que, respecto de la capacidad de reacción regional frente a emergencias, no existen centros de abastecimiento regionales, que permitan optimizar la capacidad de reacción en caso de catástrofes, especialmente en aquéllas en que hay gran cantidad de damnificados.

12. Que, respecto de los avisos y las coordinaciones que se dan durante el proceso de una crecida, relativos al plan de emergencia y las normas de evacuación, están consignados en la norma CO1, denominada Evacuación de Crecidas de la Central Pangue, que define como situación de crecida para Pangue cuando hay un aumento permanente y sostenido en el tiempo del caudal afluente que está llegando al embalse por sobre el caudal de generación nominal de la central, que son 500 metros cúbicos por segundo. Que, el procedimiento consiste en avisar a la Dirección General de Aguas de Concepción, a las Gobernaciones Provinciales de Concepción y de Biobío y a la Oremi de la VIII Región cuando el caudal afluente de la central supera los 700 metros cúbicos por segundo. Consta que durante el evento se enviaron reportes periódicos sobre el estado de los embalses y de los caudales evacuados durante los dos días que duró la crecida. Sin embargo, de las declaraciones de la Intendenta de la VIII Región y de los Gobernadores de Concepción y Biobío, se desprende claramente que estos avisos no fueron oportunos.

PROPOSICIONES.

1. Solicitar a la Dirección General de Aguas que elabore un catastro nacional actualizado sobre cuencas, determine las falencias que existen y priorice cuáles requieren herramientas predictivas para evitar que se produzcan situaciones de emergencia como ésta. Asimismo, instruir a la Dirección General de Aguas para que entregue día a día la información de los niveles de los embalses, al igual como algunas estaciones a lo largo del río entregan información satelital y ésta se pueda ver en tiempo real en el computador.

2. Encargar al Ministerio de Obras Públicas instalar estaciones limnimétricas para medir no sólo el comportamiento de los caudales y hacer previsiones futuras, sino que, también, para que las propias autoridades comunales tengan información de los caudales históricos y de cómo se comporta el río ante fenómenos de la naturaleza.

3. Discutir y despachar, en el más breve plazo, una vez ingresado a trámite legislativo, el proyecto de ley que regule la operación de los embalses ante la crecida inminente de volúmenes de agua que, por sus magnitudes o por su cercanía a lugares habitados, pongan en peligro la vida, salud o bienes de la población. Al respecto se sugiere que los sistemas de mediciones de caudales y niveles de cotas sean de información satelital aguas arriba y abajo de los embalses, especialmente aguas arriba, lo que permitirá obtener información de la génesis de las crecidas. Así, la DGA podrá tener un operador en una consola que esté monitoreando on line lo que ocurre en los embalses de todo el país. Actualmente existe esa tecnología y se aplica en algunos puntos de la red de información que tiene la DGA en el sector de aguas arriba del embalse Ralco. Lamentablemente existe sólo una estación satelital en ese lugar debiendo cambiarse las otras 4 existentes y que operan sólo con la medición presencial de un funcionario con los consiguientes impedimentos físicos asociados, sobre todo en momentos de un temporal. Asimismo, se requiere un plan de contingencias activable rápidamente en una situación de eventual crecida, ya que puede ocurrir que ambos volúmenes lleguen y deban ser evacuados en poco tiempo teniendo que abrir a su máxima capacidad las compuertas con la consiguiente inundación aguas abajo. También se propone que se ordene a Ralco, por ser una represa que puede cerrar absolutamente el paso del río Biobío y por tanto recuperar sus niveles en un par de días, que a partir del mes de abril el embalse se mantenga con una cota no superior a los 710 metros sobre el nivel del mar (o lo que técnicamente sea más adecuado en cuanto a cota), pudiendo recuperar su cota máxima de 725 msm a partir del mes de octubre de cada año. Con esta simple medida se tendría una capacidad de embalsamiento de crecidas, en el mismo embalse, que aseguraría que nunca más se producirían inundaciones aguas abajo de las centrales de Endesa sobre el río Biobío. Además de prohibir a los operadores de las centrales evacuar una mayor cantidad de agua que las que les llega, es necesario referirse al tiempo en que se hará la evacuación de ese volumen. Además, si la central está cerca de su cota máxima al momento de producirse la crecida y se debe abrir las compuertas y evacuar una mayor cantidad de agua que la que trajo la crecida, esto por fuerza mayor, ya que, de lo contrario, se rompería el embalse. La cuenca del Biobío es especial por ser un río de régimen mixto, esto es que tiene un gran caudal invierno y verano y por tanto puede y debe tener un régimen especial respecto a otros embalses, como por ejemplo los que están más al norte como Colbún. El obligar a que el embalse Ralco ???inverne??? con cotas bajas suficientes para asegurar una adecuada generación y a la vez una adecuada contención de crecidas, podría ser la solución definitiva.

4. Dotar a la Dirección General de Aguas de mayor presupuesto, con objeto de que pueda operativizar las facultades que le otorgó la ley N° 20.017, en orden a requerir el auxilio de la fuerza pública, previa autorización del juez, para hacer cesar las obras ilegales en los cauces naturales, tales como extracciones de áridos sin permiso.

5. Establecer un programa permanente de mejoramiento de los cauces de esteros y ríos, toda vez que la acción de las aguas lluvia y la erosión hacen que el material en los esteros y ríos sea arrastrado en gran volumen.

6. Solicitar de los directivos de Pangue que la Central se someta voluntariamente al sistema de evaluación de impacto ambiental, a fin de que la CONAMA pueda solicitar distintas medidas de prevención de riesgos y control de accidentes, consideraciones respecto de la fluviometría, del riesgo de crecidas hidrológicas, del período de cumplimiento y de las posibles modificaciones de seguimiento.

7. Requerir al Ministerio de Obras Públicas que realice un estudio técnico, acucioso y acabado de la junta de dilatación o fisura que tiene el muro de Pangue, que, con el tiempo, podría ocasionar un daño mayor a las instalaciones y a las poblaciones de las zonas ribereñas.

8. Solicitar al Ministerio de Obras Públicas que convenga con Endesa la construcción de un dique de contención metros más abajo de la central Pangue, que permita regular las salidas de agua, como consecuencia de la crecida del caudal del río.

9. Facultar al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, para que, a través de la ley general de Urbanismo y Construcciones, para establecer mapas de las zonas de riesgo y no autorizar la construcción de viviendas en los terrenos que habitualmente se inundan y no declarar áreas habitacionales zonas que, de acuerdo a estudios ambientales, sean potencialmente de riesgo de inundación por crecida de los ríos. Asimismo, solicitar a la Comisión Nacional de Medio Ambiente dar prioridad a la evaluación de impacto ambiental de los planes reguladores comunales, especialmente en lo que dice relación con las áreas de inundación o en riesgo de inundación.

10. Diseñar programas de erradicación de las personas que viven en terrenos inundables o realizar obras de mitigación, que permitan evitar las inundaciones en esos terrenos poblados.

11. Establecer centros de abastecimiento regionales, que permitan apoyar en forma más rápida y efectiva a las personas afectadas por este tipo de catástrofes.

12. Requerir el establecimiento de una red comunicacional integrada por la Dirección General de Aguas, Endesa, la Intendencia, Gobernaciones y Municipios, que actúen en forma simultánea, expedita y sofisticada en el momento de una emergencia.

-Puestas en votación las conclusiones y proposiciones, fueron aprobadas por el asentimiento unánime de los Diputados señores José Pérez, Enrique Jaramillo, José Miguel Ortiz, Clemira Pacheco, Jaime Quintana, Jorge Sabag y Raúl Súnico.

Además, la Comisión acordó:

-Remitir este informe a S. E. la Presidenta de la República, al Ministro de Obras Públicas, a la Directora Ejecutiva de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, a la Intendenta de la VIII Región, al Director General de Aguas, a los Gobernadores de Concepción y Biobío y a los alcaldes de las comunas afectadas, para su conocimiento y fines pertinentes.

Se designó Diputado informante al señor JOSÉ PÉREZ ARRIAGADA.

SALA DE LA COMISIÓN, a 20 de diciembre de 2006.

Acordado en sesiones de fecha 12 de septiembre, 4, 11, 18 de octubre, 8, 15 y 22 de noviembre y 4, 6, 12, 13 y 20 de diciembre de 2006, con la asistencia de los Diputados señores José Pérez Arriagada (Presidente), Pedro Álvarez-Salamanca Büchi, Sergio Bobadilla Muñoz, Andrés Egaña Respaldiza, Enrique Jaramillo Becker, Juan Lobos Krause, Rosauro Martínez Labbé, José Miguel Ortiz Novoa, Clemira Pacheco Rivas, Jaime Quintana Leal, Jorge Sabag Villalobos, Raúl Súnico Galdames y Marisol Turres Figueroa.

MIGUEL CASTILLO JEREZ, Secretario de la Comisión.

CICERONE

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