
Felipe González, durante sus años en La Moncloa,en el poder, los ciudadanos españoles se acostumbraron a desayunar cada día con una fuerte dosis de corrupción. Corrupción con todos los colores y de todos los sabores. Corrupción de manual. La Guardia Civil, el Ministerio del Interior, la Cruz Roja, el Boletín Oficial del Estado o el Banco de España fueron algunas de las Instituciones del Estado que se vieron afectados en sus cimientos por la corrupción. Ese era el panorama, esa era la realidad descontrolada desde el poder y que sembró de desasosiego a toda España.En Chile las cosas no han sido distintas.
Ya en el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) aparecieron las primeras denuncias. Desde el Ministerio de Educación, a cuya cabeza estaba quién sería el futuro presidente Ricardo Lagos,
Ricardo I, se realizaron compras de aulas tecnológicas que favorecieron a contrapartes españolas y se pagó por ellas precios por encima del mercado y sin que mediara un proceso transparente de licitación.
Posteriormente, y ya en el gobierno del mismísimo
Ricardo I, quien daría origen a óscura dinastía, (2000-2006), estallaron las pruebas de que ministros y subsecretarios recibían sobresueldos y que, para colmo, eludían los impuestos correspondientes, en un país en que la carga impositiva agobia a los sectores de medios y bajos ingresos.

Acto seguido, vino el famoso escándalo "MOP-gate" (por el Ministerio de Obras Públicas) que todavía se ventila en los tribunales y que tiene como imputados a ministros, colaboradores y familiares del jefe de Estado más perseguido por las denuncias en contra de la probidad
En los primeros años de su último sexenio presidencial se temió incluso que el presidente no concluyera su periodo, y hasta hoy se asume que fueron los acuerdos conseguidos por La Moneda con el presidente de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI, principal partido de la oposición) los que aminoraron las denuncias, salvaron al mandatario y lograron que los principales diarios de derecha bajaran el tono de sus denuncias.
En una entrevista concedida el 10 de este mes a Radio Universidad de Chile, el senador Pablo Longueira, de la UDI, reconoció la operación de salvataje a Lagos y la justificó en la necesidad de proteger la incipiente democracia, la posibilidad que abrió al parlamento para aprobar normas de transparencia y regulación del gasto político y la promesa del oficialismo de no volver a cometer irregularidades y delitos.
Pablo tiene grandeza. No así las huéstedes de la Concertación. Hablábamos de dinastías. Los hijos de reyes no siempre son intreligentes. De todas formas Ricardo II, se las arregló para obtener una beca.
Mientras millones de santiaguinos realizan cotidianamente una suerte de turismo aventura parfa abordar algún bus del TranSantiago, obra emblemática de
Ricado I, su hijo becado veranea en el exclusivo balneario de Cachagua. Nada más lejos que la Legua.
Ricardo I, olvídate de tus sueños mesiánicos de reconquistar el poder. El pueblo no se va a prestar más para tus engaños, para tus cantos de sirena y menos para tú demagogia.
Ahora tu dedo famoso debe autoapuntarte.
Ayer me dijo un abogado...
Estimado Enrique
Nube: nos cambiamos de los Martes al Lunes para el humor ?
pesadilla
Una casa de 5...no hace daño!
Estimada Nubedesol...
Estimado Amigo