Andrés Pérez Araya nació en Punta Arenas en 1951. Fue el quinto hermano de siete en una familia católica y de escasos recursos. Su padre, Antonio Pérez, trabajaba en un astillero de la Armada y su madre era dueña de casa. Era un niño muy enfermizo porque nació con problemas a la vesícula y por eso pasó bastante tiempo en una cama instalada en la cocina familiar. Allí, su padre le enseñó a leer a los tres años, también a escribir y le contaba cuentos. De allí surgiría su amor por la lectura y la escritura. Creaba cuentos y poesías sobre marinos, naufragios, fantasmas y muertos.
A los 10 años su familia dejó
Punta Arenas para vivir en
Tocopilla. En el norte, Andrés mejoró de salud y tras terminar su educación primaria decidió seguir los caminos de la santidad. Quería servir al prójimo, ayudar a la gente, "ser un santo". Luego fue trasladado a Santiago, pero allí empezó a tener problemas de disciplina con las jerarquías del Seminario Franciscano. Después de tres años regresó con su familia y entró al Liceo, estudió contabilidad y empezó a trabajar duro para costear sus estudios. En esa época se enamoró del teatro.

Andrés fue un excelente alumno, egresó del colegio con un promedio de 6,8 y su prueba de Física fue la mejor de la zona norte, por lo que podría haber elegido cualquier carrera, pero después de estar un mes en Ingeniería Comercial optó por el teatro, disciplina que estudió entre 1971 y 1973 en la Universidad de Chile, en Santiago. En 1972 se casó con la única "polola" que había tenido en Tocopilla, la actriz y bailarina Rosa Ramírez -quien interpretó a la Negra Ester en la obra homónima-, y aunque el matrimonio sólo duró hasta 1975, de aquella relación nació -el 11 de septiembre de 1973- su hijo Andrés.

Para mantenerlo, trabajaba en lo que fuera, pero siempre en relación con su área. Se dedicó a la danza en escenarios como el
"Bim Bam Bum" y
"Sábados Gigantes" y entre 1978 y 1980 fue asistente de Fernando González en el
Teatro Itinerante, donde aprendió a hacer dirección de teatro. Posteriormente, se independizó y comenzó a hacer teatro callejero. Fue uno de los iniciadores de este tipo de arte en Chile. A su vez, fundó el
Teatro Urbano Contemporáneo (Teuco) para la investigación y práctica del teatro callejero. En 1982 destacó como protagonista de la obra
Lautaro y un año después dirigió
Bienaventuranzas.
Mientras realizaba una función de teatro callejero en la Plaza de Armas de Santiago en 1983 la agregada cultural de
Francia, Claire Duhamel, se interesó en su trabajo y lo invitó a participar por cuatro meses como observador de obras. Sin embargo, una vez en Francia, la invitación se transformó en beca y más tarde en un contrato como actor con la mundialmente conocida compañía
"Théatre du Soleil", dirigida por Arianne Mnouchkine, donde realizó pequeños papeles en las piezas teatrales Enrique IV y Ricardo III. De esta manera, la estadía de Andrés en Francia se prolongó por seis años.

En 1984 viajó junto al Théatre du Soleil en la puesta en escena de la obra La historia terrible, pero inacabada de Norodom Sihanorik, rey de Camboya, obra que dura ocho horas. En ella encarnó el papel del líder chino Chou en Lai y a tres personajes menores. A este papel le siguió el de
Mahatma Gandhi en La Indiada, de Helene Cixous, que le valió la portada de las más prestigiosas revistas de teatro de Francia e Inglaterra. Junto a Théatre du Soleil actuó en Hollywood y realizó cine en Francia.
En 1988 y tras permanecer seis años en Francia, Andrés vino a Chile sólo por un mes a hacer un taller, sin embargo, se quedó. El actor nacional Willy Semler le mostró las décimas de
Roberto Parra; entonces, Andrés sintió que ahí había algo grande y aceptó trabajar en el texto de la obra junto al destacado autor, dando origen a
La Negra Ester.

Posteriormente, creó la compañía
"Gran Circo Teatro", donde puso en práctica mucho de lo aprendido en el Théatre du Soleil, de Francia. Fue así como La Negra Ester, cuya propuesta teatral tendría como eje central el rescate de las tradiciones, se transformó en el primer montaje de éxito masivo del teatro chileno.
Tras el éxito de La Negra Ester, Andrés vivió seis meses en Chile y seis meses en Francia, firmó contratos en Alemania, Estados Unidos y Cuba a donde fue invitado a dirigir diversas obras. Junto a la compañía Gran Circo Teatro siguió presentado obras en las calles y explorando nuevas facetas con piezas teatrales como
Popol Vuh,
Tomás y Madame de Sade en 1998,
Nemesio pelao, qué es lo que te ha pasao en 1999,
Voces en el Barro y
Visitando a El Principito en el 2000 y
La Huida en el 2001, entre otras.
Andrés Pérez murió en Santiago de Chile el 3 de enero del 2002. Durante su carrera no recibió premios oficiales, ni siquiera el
FONDART, sin embargo escribió y dirigió la obra más vista en Chile, la pieza que ha obtenido el mayor éxito de público en toda la historia del teatro nacional.

Con sus obras realizó importantes giras nacionales, con las que pudo acercar el teatro al pueblo, y extranjeras, con las que estableció en Europa y el resto de América la imagen de un teatro chileno insertado en las coordenadas contemporáneas, que además era generado desde un país en transición democrática.
Como director del Gran Circo Teatro y profesor de la
Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, formó a muchas generaciones de realizadores teatrales que continúan la herencia de renovación del teatro como medio de expresión.
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Andrés Pérez no es repetible.