Ivan Alberto Seisdedos CICERONE

Libertad de "Aprendizaje" y Mercado

Libertad de “Aprendizaje” y Mercado

Salud, compañeros(as) de un mismo ideal. 

Históricamente se dió, en Chile, una larga lucha entre los defensores del ESTADO DOCENTE y los que propugnaban la LIBERTAD DE ENSEÑANZA.

Los primeros ponían el énfasis en la responsabilidad Estatal frente a la educación (de ahí salió el principio constitucional de atención "preferente" del Estado), no sólo como un medio para preparar a los niños y jóvenes para la vida en sociedad, sino de “democratizar” el acceso a ella.

Los segundos, en esa época liderados por la Iglesia, en el derecho de las familias a definir el MARCO VALÓRICO en el cual se formarían sus hijos.

Después de largas y -fecundas o estériles- discusiones, nuestro país alcanzó, en su Constitución y en la legislación aplicable, un delicado equilibrio entre ambos principios, ya que ambos están internalizados como "valores" en nuestra cultura.

La masificación de la educación en todos los niveles (hoy es “obligatoria” hasta enseñanza media) y la irrupción del “mercado educacional”, con la creación de múltiples establecimientos de educación “superior” privados, sea Centros de Formación Técnica, Institutos Profesionales y Universidades (estas últimas, presuntamente “corporaciones sin fines de lucro") y el movimiento de los “pingüinos” que lograron posicionar el tema de la “calidad” en el debate nacional, nos obliga, necesariamente, a mi juicio, a analizar el problema desde el punto de vista de una Economía de Mercado y sus reglas.

Así como la Concertación pudo ganar el Plebiscito, y volver a la democracia, sujetándose a la legalidad vigente, me declaro vencido (me doy, diría el chavo) por el mercado, y tengo que someterme a sus reglas, para morigerar la “crueldad” del mismo, a que aludía, con la sabiduría de los años, el Ex Presidente Aylwin.

El mercado se legitima solo en la medida en que se acerca a la competencia “perfecta”, con libre acceso de demandantes y oferentes, y sin barreras de entrada para ninguno de ellos.

El derecho a acceder a la educación no sólo es importante, desde el punto de vista personal, por la adquisición de conocimientos, destrezas y valores -para enfrentar la vida en sociedad - sino que implica poder cumplir con requisitos, incluso legales, para una vasta gama de situaciones laborales, tanto en el sector público como privado.

En nuestro país, el ejercicio de una serie de profesiones (abogado, contador, ingeniero, médico-cirujano, arquitecto y otras tradicionales), se encuentra reglamentado, requiere poseer un “Título Profesional”, e incluso es delito su ejercicio, por personas no habilitadas legalmente.

Para postular a cargos de elección popular, se necesita licencia media (para Alcalde basta saber leer y escribir).

Al diputado Lagos lo procesaron por haber falsificado su certificado de estudios, y perdió su cargo parlamentario. 

Para casi “todos” los cargos del sector público se exige haber cursado una carrera universitaria de al menos 9 semestres.

Mi amigo Albert Einstein se debe estar revolcando en su tumba, porque el mundo todavía no aprende que el tiempo es “relativo”.

¿Se acuerdan de la Teoría de la Relatividad? 

Los que defienden la LIBERTAD DE ENSEÑANZA, en el Chile de hoy, son los SOSTENEDORES DE ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES y los DUEÑOS DE UNIVERSIDADES.

Pese a que la ley define a las Universidades como CORPORACIONES SIN FINES DE LUCRO, como todo en Chile, se aplica el refrán: “Hecha la Ley, hecha la Trampa”.

Los directivos de las Corporaciones, presuntamente sin fines de lucro, paralelamente, son dueños de una Inmobiliaria o de Empresas prestadoras de Servicios, y son estas Inmobliarias y Empresas, que sí tienen fines de lucro, y las que se llevan la utilidades del negocio, mientras las Universidades siguen apareciendo como instituciones “filantrópicas”.

Para el requisito de los 9 SEMESTRES también existen trampas.

Antes de analizar este aspecto, permítaseme una digresión.

La antigua Universidad de Chile era una Universidad Nacional, y poseía muchas sedes en provincia, la mayoría de las cuales se transformaron en Universidades Regionales.

Se supone que el objetivo que perseguía el Estado era “acercar” las Universidades a los alumnos y evitar a los padres el financiamiento “adicional” que implica la diáspora estudiantil el ingresar a los estudios superiores en otro lugar geográfico.

En materia universitaria casi nunca la voluntad e intención de la autoridad o del legislador, implícita en los fines perseguidos, que siempre están “praeter legem” (más allá de la ley, pido disculpas por el latinazgo) se ha cumplido.

Para muestra, algunos botones:

1.- Ingeniería comercial

Cuando don Pedro Aguirre Cerda, ese gran Presidente radical, que pasó a la historia por su lema GOBERNAR ES EDUCAR, creó la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, en parte de su discurso inaugural afirmó “de estas aulas saldrán los futuros pequeños y medianos empresarios de Chile”.

Quiero rescatar, de don Pedro, su rol visionario en la valoración del “emprendimiento”, en una época en que la lucha de clases había hecho sinónimo empresario de “burgés explotador de la plusvalía del trabajo ajeno”.

No obstante, don Pedro se equivocó en su vaticinio,pues los Ingenieros Comerciales, si bien fueron exitosos como profesionales, e inauguraron la era -que tan bien nos graficó Coco Legrand con los “cuescos Cabrera”-, en definitiva se transformaron en empleados de la gran empresa.

2.- Construcción Civil

Se pensó en una especie de Capataz Capacitado para que sirviera de brazo ejecutor de los profesionales a cargo de la obra (Ingeniero y Arquitecto) en sus relaciones con los Maestros y operarios de la construcción.

La verdad es que los Constructores Civiles también fueron profesionales exitosos, crearon su “propia” empresa constructora, y contrataron, como empleados, a los Ingenieros y los Arquitectos.

3.- Pedagogía en Inglés

En la década de los 60 hicimos un seguimiento y análisis estadístico del campo ocupacional de esta carrera, ya en esa época mujeres, en su inmensa mayoría.

El análisis estadístico, ordenadas de mayor a menor, fue el siguiente:

1.- Dueñas de Casa (labores del sexo, se llamaba en esa época)

2.- Secretarias y Traductoras bilingües.

3.- Recepcionistas de hoteles, o a cargo del counter en aerolíneas o agencias de viaje.

4.- Vendedoras de tienda.

5.- Pedagogas

La verdad es que una secretaria o traductora bilingüe se puede formar en mucho menos que 5 años, con el consiguiente ahorro para los alumnos y las universidades.

La Universidad de Los Andes, por razones de mercado ya formó una Licenciatura para "dueñas de casa".

4.- Mecánicos Dentales

Conozco varios dueños de clínicas del ramo, que le dan pega a Cirujano-Dentistas, y licitan junto con ellos, prestaciones con los Servicios de Salud. 

5.-Universidades Regionales

Por razones económicas de supervivencia y desarrollo, casi todas se han transformado en Universidades Nacionales.

Un caso paradigmático es la UNAP, con sedes desde Arica hasta Victoria.

En broma, la rebauticé como Universidad Nacional Arturo Prat.

¿Era ésa la intención del Estado cuando se dividió la Universidad de Chile?

¿Qué crestas hace la Universidad de Los Lagos con una sede en Iquique?

Volviendo al tema, respecto a la exigencia “legal” de estudiar carreras con un mínimo de 9 semestres para acceder a cargos públicos, quiero citar un ejemplo que conozco de muy cerca.

La UNAP, para financiarse, ha creado una serie de carreras para trabajadores, las que se desarrollan las noches de los viernes y los sábados durante todo el día, y cuyo programa se desarrolla en 9 semestres.

La verdad es que cualquiera de estas carreras, COMPLETA, se podría estudiar en un año, y se la hace durar 4 años y medio, sólo por 2 razones:

1.- por cumplir el requisito legal para que sus egresados tengan pega.

2.- por recaudar los aranceles de los 4,5 años de duración.

En mi artículo

Y ...¿Dónde está la Implantación Progresiva de la  Enseñanza Superior Gratuita? 

les hacía presente la obligación del estado de permitir, progresivamente, el acceso GRATUITO la educación superior, en virtud de un tratado libremente suscrito, ratificado, promulgado, y con rango constitucional.

Esta obligación legal y constitucional, con el avance tecnológico, está cada día más cerca, pero se requiere aplicar el sentido común, el menos común de los sentidos, y para ello, ni siquiera se necesitan universidades "regionales".

La totalidad del conocimiento acumulado por la humanidad se encuentra al alcance de cualquiera, en Internet.

Si las Universidades, o a lo menos una de ellas, se diera el trabajo de poner al alcance de los alumnos, vía Internet, las mallas curriculares de las distintas carreras que imparte, los estudiantes podrían poner en práctica la LIBERTAD DE APRENDIZAJE y el DERECHO A APRENDER.

Si, además, se permitiera la rendición de exámenes libres, con las mismas exigencias que los actuales, los títulos profesionales y técnicos estarían mucho más cerca, y al alcance de todos los que reúnan la capacidad necesaria, y a un costo CERCANO A LA GRATUIDAD. 

Si se eliminara el inicuo requisito “legal” de los 9 semestres, además se suprimiría una BARRERA DE ENTRADA que constituye una de las IMPERFECCIONES DE NUESTRO MERCADO OCUPACIONAL.

Unos en la idea, muchos(as) en la acción.

CICERONE

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