Problemas de Género
Publicado en el Diario El Salitre, de Iquique, el 10 de Enero de 2003.
Si pública es la mujer,
que por "puta" es conocida,
la "puta re-conocida",
Re-pública debe ser.
De todo esto viene a ser,
si es que nadie me refuta,
todo aquel que se reputa,
de la República hijo,
viene a ser, de punto fijo,
El hijo de una gran puta.
Hasta hace poco, el adjetivo "público" tenía una connotación asaz positiva.
Los hombres "públicos" se reputabam serios, honorables, responsables y solventes.
En la jerga bancaria, 1 al 4.
El adjetivo "pública", al contrario, se usaba en sentido peyorativo.
Una mujer pública no era otra cosa que una "puta".
Paulatinamente, sin embargo, en forma casi imperceptible, las mujeres se han ido ganando su espacio, no sólo en el mundo laboral, en sus actividades profesionales, y en las fuerzas armadas sino que también en el mundo de la política.
Por primera vez en nuestra historia, la Presidencia de la Cámara de Diputados, la Cancillería y el Ministerio de Defensa están servidos por mujeres.
No sólo eso, Michelle Bachelet y Soledad Alvear son las figuras políticas con más futuro y mejor evaluadas por la ciudadanía.
La expresión "mujer pública", por lo tanto, ha adquirido una connotación de respeto.
Al revés de lo anterior, el adjetivo público, y el concepto de "hombre público" se ha desvalorizado y está bastante a mal traer, después de las indemnizaciones auto-asignadas, el Caso Coimas, los Diputados-Columbo, el voto de los Parlamentarios-Candidatos-Inhabilitados en la prórroga del plazo para inscribirse, los sobresueldos tributables según sea su cariño, la defensa corporativa del Senado frente a la inhabilidad de los Zaldívar, el caso GATE, y varios etcétera.
La guinda de la torta ahora es el cobro de las "asignaciones por productividad" por parte de los Parlamentarios.
El Ministro de Hacienda transó con la ANEF, por primera vez en la historia, la creación de una "asignación de productividad", de monto variable (0 a 13%), sujeto a la evaluación del cumplimiento de metas.
Al igual que los Convenios Colectivos de la ENAP (que también se aplicaban a los Gerentes), la asignación de marras también se aplica a los Ministros, con la diferencia de que a estos no los evalúa naiden, y por lo tanto caen todos en el 13%.
Según el artículo 59 de la CPE, los parlamentarios reciben como dieta el sueldo de un Ministro de Estado, con todas sus asignaciones, y por lo tanto, también gozan de "asignación de productividad".
Mucho me temo que el "sinceramiento" de los sobresueldos de los Ministros y que no tienen ninguna incidencia presupuestaria, porque igual se los estaban pagando con cargo a otro ítem, se traduzca en un "aumento" de la dieta.
La única manera de que así no suceda sería modificando la Constitución.
En el próximo diccionario de la RAE, seguramente, se incorporará una nueva acepción, esta vez positiva, para el adjetivo femenino y una peyorativa para el masculino, en la sección "chilenismos".
CICERONE
P.S. Al margen de la discriminación semántica, dada por el significado del género de la palabra, existen otras.
En castellano, los nombres propios no llevan artículo de género.
Ello se aplica cabalmente en el caso de los hombres, nadie dice "el" Fernando, "el" Jorge, "el" Iván.
Desgraciadamente, "ascucho" muchas veces "la" Beatriz, "la" Michelle, "la" Paulina.
Ello constituye una "discriminación" semántica e, inconcientemente, una falta de respeto a "todas" las mujeres.
¿Que tal si atinamos?






