Conversamos con
Leonardo Maldonado, miembro fundador de Atina Chile, consultor en gestión y dedicado a proyectos de capacitación. Se ha especializado en Liderazgo Innovador y Conformación de Equipos, Movilización de Estrategias, Rediseño de Procesos de Negocio y Rediseño de Empresas. Su foco lo ha puesto en el
entrenamiento y consultoría a Pymes y empresarios. Su visión acerca de los
desafíos en el ámbito laboral de nuestro país, es la que compartió con nosotros.
¿Cómo está situado Chile frente a la competitividad mundial?

Hemos inventado un país que no tiene fronteras económicas, hemos creado una de las economías más abiertas del planeta. Eso quiere decir que
los precios de producción de los productos no pueden ser medidos en términos del mercado local, sino en términos del mercado global. Eso implica que debemos competir con países como India y China en sus costos de producción. Mi convencimiento es que eso es imposible. Nunca vamos a poder hacer un televisor chileno que sea competitivo con un televisor fabricado en China, por el simple hecho de que no podemos pagar los sueldos que pagan en China. Si tuviéramos una economía cerrada podríamos proteger, a través de barreras arancelarias, hoy día eso es imposible, por lo tanto, no hay ninguna posibilidad de fabricar artículos de ese tipo en Chile.
Estoy convencido de que el 80% de nuestras empresas productivas así como siguen van a quebrar, así como ya quebró o quebrarán la industria del zapato, de la mecánica. Estoy seguro que la fabricación masiva de, sea lo que sea, no va a ocurrir en Chile.
Tenemos una revolución en el mercado laboral que no sólo está en Chile, sino en todo el mundo y frente a eso, tenemos un 90% del mundo laboral que está caduco.
¿Por qué dices que el 90% de los trabajadores están caducos?
Lo primero que hay que entender es que no es un problema de Chile. Esto se está dando a nivel global. Siguiendo con lo anterior, si no podemos hacer manufactura, debemos pensar en producir nuevos servicios, entonces
requerimos de mano obra con mucha mayor preparación. Esto es igual a como cuando teníamos un 80% del planeta viviendo en el campo. Cuando se automatiza el campo y se generan nuevas tecnologías, buena parte de los trabajadores agrícolas migran del campo a la ciudad, donde no le sirven las habilidades que adquirieron en el campo.
En Chile nos estamos demorando mucho en tomar conciencia de esto. El que es campesino tiene la habilidad de captar el clima y su impacto en la cosecha, si migra a la ciudad pierde sus habilidades.
Eso significa que necesitamos habilidades nuevas, necesitamos adultos con mucha mayor preparación. Necesitamos habilidades para generar nuevos servicios, porque si producimos x producto, China lo va a producir a un 10% del costo nuestro.
Cuando digo que nuestra mano de obra está caduca, me refiero a que la conversión es un problema del 80% del planeta.
¿Qué cambio es el que se debe producir entonces?

El mundo requiere de gente hablando inglés y gente que sepa operar computadores, entre otras cosas; en Chile aún tenemos gente que le tiene miedo a los computadores.
El mercado laboral y la educación deben cambiar. Se debe generar una revolución. El principal eje en esa revolución es que ya no hay que "aprender algo", debemos cambiar las reglas por las cuales nos movemos.
Lo que yo necesito aprender es un aprendizaje permanente. La pregunta que hay que responder es: ¿La educación que damos hoy en día... me sintoniza con las tendencias mundiales del mercado laboral? Desde mi punto de vista,
ya no tenemos que "aprender algo", sino que tenemos que "estar aprendiendo permanentemente de algo".
¿En Chile tenemos la práctica del aprendizaje permanente?
En los colegios todavía te dan la ilusión de que lo que tienes que aprender está en los contenidos, y una vez que compras el paquete completo, quiere decir que ya tienes los conocimientos necesarios.
Lo que hay que tomar en cuenta es que los nuevos desafíos requieren de nuevas habilidades y nuevos conocimientos y que los nuevos desafíos son permanentes. La ilusión de que el desafío es estable es una ilusión de la generación anterior, porque el mundo anterior era más estable. El mundo global corre a una velocidad tan grande que la estabilidad y la seguridad que el conocimiento mío me va a perdurar, es algo falso.
Hay que asumir que todo conocimiento, por mucho que me cueste adquirirlo es desechable, no porque no me sirva, sino porque ya necesito aprender nuevas cosas. Si aprendí a escribir en una máquina de escribir, ya no me sirve porque ya no existen las máquinas de escribir.
¿Tu diagnóstico es pesimista o realista?
Mi diagnóstico llama a asumir la realidad que hemos creado. Asumamos que no tenemos barreras arancelarias. Asumamos, por lo tanto, que estamos compitiendo globalmente. Y que nuestros universitarios compiten con los universitarios de La Sorbonne y que nuestros obreros con los de China. ¡Asumamos eso! El desafío es asumir lo que ya hay.
La oportunidad está en participar del aprendizaje colectivo mundial. Yo sostengo que hoy se están desarrollando redes de aprendizaje globales a través de Internet y que nos permiten participar de comunidades de aprendizaje globales.

Sé lo difícil que puede ser para algunos profesores el globalizarse, pero lo que sí pueden hacer es ayudar a que sus alumnos se muevan globalmente.
Los profesores deben abandonar su rol de dispensadores del conocimiento y deben volver a ser "maestros". El profesor puede ayudar a que el alumno se pueda manejar en ese mundo pero el profesor debe volver a ser "guía". Enseñar habilidades y ser guía. El aprendizaje no sólo tiene que ser vertical, sino que puede ser entre pares. La gente debe participar, salir de la educación tradicional.
Si la educación está en el negocio de dispensar conocimiento corremos un grave peligro.
¿Cuál es el cambio que debemos provocar?
El país está mal orientado mentalmente, creemos que los desafíos y las soluciones se encuentran localmente. La oportunidad que tenemos hoy en día es actuar global, hoy gracias a la tecnología que está al alcance de la mayoría de los chilenos, podemos trabajar, innovar, crear, emprender y aprender colaborando globalmente.
Para mí,
Atina Chile es un ejemplo de eso. En Atina Chile se ha construido una comunidad, sus miembros se avocan a distintos temas, construyendo juntos una interpretación de cómo ir forjando un Chile distinto, y se hace globalmente con participantes de distintas latitudes colaborando.
Ojo!!! No es un problema de tecnología, ésta es sólo un medio. El aprendizaje y la innovación se hace con otros???
La actualización de Chile no es un desafío tecnológico es un desafío humano, somos nosotros los que tenemos que cambiar, somos nosotros los que tenemos que generar redes de colaboración que nos permitan aprender y adaptarnos más rápido.
Somos nosotros los que tenemos que cultivar nuestra resiliencia estratégica y tenemos que hacerlo solidariamente.
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