Para siempre en la Memoria
De seguro no debe haber noticia más devastadora para una democracia que “… Ha muerto el Presidente…. “.
Sobretodo si este hecho se lleva acabo mediante la lógica de la guerra y la irracionalidad.
La violencia es el fin de toda conexión con lo decente y cívico. Es cuando se acaban los recursos que el intelecto nos entrega y que nos convierte en esencia en seres humanos. Es en parte el fin de un orden que lo estableció la ciudadanía y en parte la instauración de que las cosas se hicieron mal y extirpar es la única solución. Es sin duda un cambio radical que socava los cimientos de toda una cultura, quedando una sensación de anarquía para todas las partes de la sociedad.
La muerte del Presidente Salvador Allende es una de las heridas que la institucionalidad de Chile llevara por toda su existencia. Esto fue el resultado de muchos errores que como chilenos cometimos en todos los niveles, como la falta de tolerancia, la desmedida radicalización de cada una de las posiciones, la intromisión de políticas extranjeras, y por supuesto algo que se esta repitiendo en nuestros tiempos, la nula capacidad de escuchar. Todo esto pudo haber tenido un mejor final y se podría haber evitado teñir las calles de un triste escarlata.
Pero nada. Tuvimos que llegar al final de este estrecho laberinto, encontrándonos con la muerte del Presidente de la Republica , la cual al día siguiente del 11 de septiembre fue titulado por El Mercurio, con una falta de respeto inmensurable “ Murió Allende “, como diciendo ganamos, como diciendo ahora nosotros mandamos y la institucionalidad no nos importa.
Parece que tampoco les importo las razones de la muerte del mandatario. Se quedaron con la información oficial de que se había suicidado y es la información que hasta nuestros días tenemos como oficial.
Esta noticia dio vuelta a todo el mundo y no faltaron las suspicacias que hablaban de un crimen, o la versión mas poética levantada por Fidel Castro que decía que Salvador Allende cayo en combate defendiendo la democracia, con el fusil que el le regalo.
Bueno eran comprensible este tipo de reacciones ante mucha gente que en ese momento de derrota necesitaba un rayo de esperanza, una postal de brazos izquierdos luchando hasta el final, para aguantar los años terribles que se venían encima. Algunos como yo no me molestaba la idea de que Salvador Allende decidió no salir con vida de La Moneda, para no ser parte del circo que se venia. La frase un chileno jamás se rinde quedaba mas tatuada que nunca en los laberintos del Palacio convertidos en una metralla salpicada de lucha en los techos de uno de los salones, para convertirse en bandera de lucha de largos años de oscuridad.
En la actualidad, a 37 años de lo sucedido esa dolorosa mañana del 11 de septiembre, se han exhumado los restos del ex presidente para hacer una investigación a fondo sobre la verdadera razón de su muerte ya que es algo que la historia nunca a esclarecido con total trasparencia, y son una de los tantas puertas que la historia merece cerrar dignamente.
No estoy de acuerdo con el periodismo barato que mostró TVN al tratar en forma tan poco delicado ciertos pasajes de la investigación, como fue por ejemplo la reducción del ex líder del socialismo, que se hizo en el marco de las primeras reivindicaciones históricas llevadas a cabo con el regreso de la democracia. Ensuciar un momento privado que solo les compete a la familia y a algunos personeros del gobierno que acompañaron una acción tan delicada. Y hablar de “un procedimiento hecho entre gallo y medianoche”, me pareció de una falta de respeto tan profunda como el titular del mercurio antes señalado. Solo se hizo la reducción de una persona que aparte de haber sido presidente, era esposo, padre, camarada y amigo. En esos momentos no era parte de una investigación ya que mucho de sus camaradas declaran como cierto los hechos descritos por la historia. Y para redondear el mal gusto fueron a conocer la opinión de un especialista uruguayo, amparándose este, solo en los exámenes hechos por unos médicos forenses hecho en las más paupérrimas condiciones y con el temor de tener a los mismos que masacraron las grandes alamedas con sus fusiles, a su lado vigilando cada uno de sus pasos. Es decir un informe con muchas carencias y que solo un verdadero examen tanatológico podría esclarecer en forma seria.
Creo que lo único interesante del programa fueron las declaraciones de alguno de sus camaradas que estuvieron ese día 11 de septiembre en el palacio y de uno de los médicos que hicieron la supuesta autopsia al presidente y que de sus palabras se desprende las razones de la apertura de esta investigación ya que hay muchas partes que no concuerdan en las historias relatadas y en los papeles encontrados.
En lo personal creo que son necesarios siempre este tipo de programas informativos y en general se agradece la capacidad de investigación, para unirnos a aquellas cosas que nos llaman la atención y de las cuales es necesaria mas información. Creo que en particular a este caso les falto profundidad, le falto también contexto, y porque no decirlo un poco de respeto, ya que yo pensé que si se atrevían a hurgar en una de la heridas sin cicatrizar de nuestra historia lo hicieran con un argumento que no dejara ninguna duda y no esto de parecer una prensa busca noticias no mas. Para la otra será.
Finalmente no va a cambiar mucho mi parecer sobre la imagen de Salvador Allende, ya que si fue asesinado o murió por su propio índice en el gatillo, la historia lo recordara siempre como el chileno que no se rindió. Como el chileno que con fusil en mano murió en la moneda defendiendo la constitución y la dignidad de su nación más alla de su propia vida. Este es uno de los presidentes de verdad en la historia del mundo ya que llevo a cabo lo que prometió cuando recibió la investidura que nunca dejo, ni entrego a traidores de ningún lado.
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