Crisis económica en Chile a raíz de COVID-19

Un residente espera para almorzar en un comedor social en la capital, Santiago, Chile, el martes 29 de marzo de 2012. En el corazón del distrito central de negocios de Santiago, la gente recurre a los comedores populares.

Mientras la pandemia de coronavirus amplía la desigualdad después de que las medidas de bloqueo paralizaran la economía informal durante meses.

En Chile, la incapacidad del gobierno para proporcionar alimentos adecuados a sus ciudadanos durante la pandemia ha llevado a miles de personas a tomar las calles de la capital, Santiago, para protestar por el cierre, creando el caldo de cultivo perfecto para la propagación del virus. El 25 de marzo y de forma más general, el gobierno chileno introdujo la cuarentena en comunidades individuales de Santiago y en todo el país.

Los consumidores de Argentina son los más partidarios de que el COVID llegue a Sudamérica: el 78% está de acuerdo en que el país está en crisis económica. Según una encuesta reciente, incluso antes de que estallaran las protestas, la mayoría de la gente decidía que las anteriores políticas macroeconómicas de Chile habían sentado las bases de la actual situación económica.

Pésimos resultados

Perú y Chile, que han reaccionado mucho más rápido, tienen ahora mayores tasas de prueba per cápita y ofrecen un apoyo económico más amplio. Estos pésimos resultados se producen después de que el país obtuviera la primera prueba COVID en 2010 y la segunda más alta del mundo en 2013.

Chile tiene una de las tasas de mortalidad más altas del mundo, con una estimación de 58,28 muertes por cada 100.000 personas. Brasil es el segundo país, después de Estados Unidos, tanto en muertes como en casos.

Sin embargo, Colombia, Chile, Perú y México también están muy afectados. Chile está diez veces más infectado que Argentina y Brasil, lo que lo convierte en el país latinoamericano más afectado. Aunque el Banco Mundial lo clasifica como un país de renta media-alta, tiene la segunda tasa de pobreza más alta del mundo y la tercera renta per cápita más alta de todos los países.

Antecedentes

Cuando el dictador Augusto Pinochet gobernaba el país a principios de la década de 1980, se consideraba uno de los países más progresistas de América Latina y del mundo. Tras la brutal dictadura militar, el trabajo social en Chile se consolidó. Se convirtió en una fuerza vital en la lucha contra la pobreza y la desigualdad social en Sudamérica.

El continente, a menudo sacudido por disturbios políticos o sociales, es considerado por algunos como una «brutal dictadura militar».

Durante esta profunda crisis social y política, Chile se enfrenta a la aparición de una pandemia de coronavirus. Chile se enfrenta ahora a la difícil tarea de hacer frente a la pandemia y a las procelosas aguas del referéndum.

Al surgir una nueva crisis, las preocupaciones sociales en Chile han pasado a un segundo plano. La pandemia perturba el funcionamiento normal de la vida política, económica y social de Chile y el impacto que tiene en la política y la sociedad chilena.

Mala gestión

En una encuesta reciente, el 81% dijo que la gestión de la crisis por parte del gobierno chileno era mala o extremadamente mala, y sólo el 6% dijo que apoyaba a Piñera. Algunos observadores sostienen que la actual crisis sanitaria ha convertido a Chile en un ejercicio presidencialista extremo. Uno que otorga al gobierno central demasiado poder para hacer frente al desastre.

La Dra. Bacigalupe describe cómo el gobierno chileno muestra una falta de experiencia en la comunicación de crisis, lo que sólo aumenta la frustración de los ciudadanos de bajos ingresos, que representan el grueso de la población de Chile.

Un grupo que está abordando este problema es Levantemo. Esta organización pretende ayudar a cientos de chilenos mediante la distribución de alimentos, concesión de microcréditos de vivienda y la defensa de la reforma de la educación pública.

Uno de ellos es Jhonny Ayrout, graduado de Bridge de Venezuela, que imparte un curso personal y en línea en Santigo, Chile, durante la crisis. Las principales organizaciones de ayuda internacional proporcionan ayuda, pero no a la mayoría de los pobres del país.

Problemáticas

La conferencia se centrará en la crisis de Chile, marcada por las violentas protestas a nivel nacional exigiendo una nueva constitución para combatir la desigualdad social y económica. Si bien los disturbios de esta semana han permitido llegar a un acuerdo sobre el referéndum, la pandemia y la economía han supuesto una oportunidad inesperada para la izquierda chilena.

En este contexto, Chile ha puesto en marcha la Mesa Social Covid 19, presidida por el ministro del Interior y apoyada por otros representantes de la opinión pública y del gobierno. El presidente del Consejo Nacional Socialista, el secretario general y el ministro de Educación surgirán como representantes. El Banco Mundial ayuda al gobierno chileno a intensificar sus esfuerzos y a abordar los retos a los que se enfrenta la población baja, nueva y vulnerable de Chile.

El problema del hambre en Chile se debe en parte a la gran desigualdad de ingresos del país, que ha creado una importante brecha entre el acceso de los ricos y los pobres a la alimentación y la educación. Los ciudadanos chilenos que realizan trabajos informales han dejado al descubierto una brecha de más de 1.500 millones de dólares en los ingresos anuales de los pobres de Chile, según un reciente estudio del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IESR).

La crisis de la COVID 19 también afecta a la industria chilena en cuanto a sus compromisos internacionales. Característica que ha permitido a Chile posicionarse internacionalmente como un proveedor fiable de alimentos. Para combatir los principales motores de las pandemias en la región, y quizás salvar algo útil del desastre, las iniciativas sanitarias mundiales deben tomar más en serio a América Latina.