Mateo Andreu Ibáñez

Sabiduría interna:

Sabiduría interna:

La sabiduría adquirida sobre nosotros mismos depende del porcentaje de concienciación en auto juzgarnos, en cómo nos desenvolvemos, obra y pensamiento.

A lo largo de nuestra existencia hemos sido, somos y seremos mete patas en incontables circunstancias, pero si el hecho no se adjetiva y no hay toma de conciencia como espejo de defectos, la memoria se hace anémica al veredicto.

Sabiondos, engreídos y payasos, entre otros, es de lo que nunca se tiene un cero absoluto: porcentajes que en el mejor de los casos, queda en la norma. Es tema delicado descubrir intimidades de nuestro carácter y personalidad, pues la identificación es inmediata como decir “saludos a todos menos a uno”, la incógnita incluye a todos.

Nuestro comportamiento ha de ser supervisado, reciclado y actualizado durante toda nuestra vida y, lamentablemente la mejor toma de conciencia de su provecho, es la adultez: a mayor edad, más amplio el grafico de nuestro modo inconsecuente, no obstante mejor tarde que nunca.

Se deduce ir con pies de plomo en el modo como interactuamos con nuestros semejantes: al centrarse en las consecuencias de nuestros actos nos previene de informalidades en el trato, tener presente la fatal pasión de decir verdades nos evita herir, mortificar o mermar afectos, pues creerse en la razón con efusión, es un posible traspié que lamentaremos. La convicción sin más de una razón, es un eminente peligro que conlleva un posible pedir escusas vergonzantes.

Si deseamos ser sabios de nuestro modo nos obligaremos constantemente a supervisar las ligerezas de nuestras particularidades, como libro leído tantas veces que, casi se memoriza.

Nuestra espalda solo se guarda de una crítica negativa con la estricta coherencia de nuestros actos, de no ser así, al darnos media vuelta alguien nos tildará de gilipolla, estúpido o ignorante.

Se supone conocernos a nosotros mismo, pero la realidad esta a leguas. Solo los grandes fallos dejan huella para caer en el no redundar, pero la norma es el tropiezo en escollos que solo afectan en el momento y dando lugar a merma de emanación de su memoria.

Seamos conscientes a perpetuidad de nuestras carencias para convivir viviendo y dejando vivir. Se suele dictar que los demás son ellos en su mundo, su inteligencia, virtudes y defectos, y nosotros en cambio, tenemos carácter y personalidad estrictamente personal y diferenciable del resto, ¡fatal! No seamos intrusos en sus vidas y permitámonos solamente diferir con nuestra perspectiva.

Cada cual es un pozo sin fondo de inconsecuencias, como para el libertinaje de juzgar a quien no comulga con nuestro yo.

No nos permitamos por costumbre aseverar en la opinión, y sí, el usar la conjetura en nuestras particulares razones.

Nada fácil conocerse a sí mismo: rayando lo imposible, pero la concienciación de esta incapacidad es la sabiduría que limitará los hechos y palabras guerreras y desafortunadas.

Vamos de listos por la vida sin darnos cuenta de fallar como escopeta de feria. La escasa decisión de reconocerlo es una fábrica de enteraos, bocazas, charlatanes e ignorantes de cuantas veces deberíamos mordernos la lengua a tiempo.

La desfachatez es, cuando por cabeza dura e incomprensión hacemos daño a las personas más allegadas, cónyuge, hijos, hermanos, padres, amistades y gente inocente. Nuestra mente ignorante y fanatizada puede generar discordia donde debería reinar apacibilidad y armonía, pero eso sí, luego venderemos y regalaremos apariencia y nos marcamos un gol de señores, de saber decir y compórtanos, pero todo es mentira o verdad a medias.

El cuento de lo expresado viene a ultimar cuentas de lo que pudo o puede ser si tenemos en cuenta nuestras deficiencias de convivencia y, que son más de las que suponemos.

Nos es obligado entender y aceptar que, somos mucho menos listos de lo que nos otorgamos, y de ello, se ha de aceptar que solamente estamos capacitados para escuetos y tímidos razonamientos.

Que la verdad que manifestamos no es más que una conjetura y sin más derechos que una entre otras perspectivas posibles. Que si te gusta hablar, jamás en ningún caso te permitas ser un charlatán de monologo, de aquellos que el interlocutor solo comenta escasamente.

Mil y una circunstancias quedan en el tintero, pero este botón de muestra, es adecuado para una pincelada de lo podríamos saber sobre nosotros mismos. Por ello, hay que concienciarnos de que principalmente somos de gatillo flojo, apasionados, mentirosos, charlatanes, engreídos, mandones, sabiondos y inconsecuentes en hechos y palabras: lógicamente son calificativos porcentuales, donde se puede ser poco o mucho, pero difícilmente a cero.

Aceptar el contenido y la intención del comentario, supongo un inteligente y un acertado camino para nuestro presente y futuro, pero también cabe suponer que el autor es un imbécil que cree la posibilidad de que el comentario sea acertado y útil, disculpas.

Autor: Mateo Andreu Ibáñez

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selerino
dijo :

 

Acertivo y oportuno
Hola Mateo, como siempre un agrado.
Somos así y mucho más desgraciadamente; pero, en mi caso al terminar la jornada casi siempre hago el «recuento» de los pro y los contra y casi siempre la balanza se carga para el lado que menos nos satisface, eso al menos me lleva a la reflexión y me remueve la conciencia, sólo que al momento de actuar, uno se deja llevar y se apaciona erróneamente.
El tema es que al damos una vueltecita por Atina a veces con ciertas ideas en mente pero,  cerramos de inmediato, la verdad es que se espera otras cosas, otros contenidos y de otra línea, una comunidad más amena, más participativa pero a la vez más tolerante, comunicativa y respetuosa; en el fondo, una comunidad que eduque y que también entretenga, una comunidad en la que cada participante pueda exponer sus ideales, sus principios, sus preguntas, creencias y opiniones, con firmeza en lo suyo pero, con respeto.
Una comunidad que crea lazos para una finalidad se hace grande junto a sus integrantes. 
Pero, ¿como podemos buscar la interacción aunque sea con pequeño gesto de respeto?, si basta con no estar de acuerdo o no compartir ciertos pensamientos, para recibir una andanada de descalificativos, insultos e improperios de todo calibre.  Así se ha ido destruyendo esta comunidad virtual y han ido desapareciendo grandes personajes con gratos aportes.
Confieso que también me he dejado atrapar a veces y olvidándome de mis principio he tastabillado.  Me arrepiento de ello y me disculpo sinceramente.
¿Estaré pidiendo mucho?.  Esto «era» Atina
Una Comunidad, un espacio creado y administrado por usuarios con el objetivo generar un espacio de interacción entre personas. Estas pueden compartir sus ideas, intereses, dudas, gustos o cualquier tipo de afinidad con los demás.
Gracias Mateo
Un Abrazo y mis respeto

Hola Mateo; como siempre,  un agrado.


Somos así y mucho más desgraciadamente; en mi caso,  al terminar la jornada casi siempre hago el «recuento» de los pro y los contra y casi siempre la balanza se carga para el lado que menos nos satisface, eso al menos me lleva a la reflexión y me remueve la conciencia, sólo que al momento de actuar, uno se deja llevar y se apaciona erróneamente.


El tema es que al damos una vueltecita por Atina a veces con ciertas ideas en mente pero,  cerramos de inmediato, la verdad es que se espera otras cosas, otros contenidos y de otra línea, una comunidad más amena, más participativa pero a la vez más tolerante, comunicativa y respetuosa; en el fondo, una comunidad que eduque y que también entretenga, una comunidad en la que cada participante pueda exponer sus ideales, sus principios, sus preguntas, creencias y opiniones, con firmeza en lo suyo pero, con respeto.


Una comunidad que crea lazos para una finalidad se hace grande junto a sus integrantes. 


Pero, ¿como podemos buscar la interacción aunque sea con pequeño gesto de respeto?, si basta con no estar de acuerdo o no compartir ciertos pensamientos, para recibir una andanada de descalificativos, insultos e improperios de todo calibre.

Así se ha ido destruyendo esta comunidad virtual y han ido desapareciendo grandes personajes con gratos aportes.


Confieso que también me he dejado atrapar a veces y olvidándome de mis principio he tastabillado.  Me arrepiento de ello y me disculpo sinceramente.


¿Estaré pidiendo mucho?.

Esto «era» Atina


Una Comunidad, un espacio creado y administrado por usuarios con el objetivo generar un espacio de interacción entre personas. Estas pueden compartir sus ideas, intereses, dudas, gustos o cualquier tipo de afinidad con los demás.


Gracias Mateo


Un Abrazo y mis respeto.

 

12/09/2011 a las 20:45
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