Víctor H.I. Kuschel

Sobre las diferencias en Educación

Quiero insistir en un planteamiento ya formulado, respecto a la aparente injusticia y desigualdad de oportunidades, ahora en el contexto del cuestionamiento del lucro, en la Educación.

Antes de entrar en ello, una disgresión respecto al lucro.

Resulta manida la frase de que "la educación es un derecho", independiente del nivel de que se trate.  Qué duda cabe.  Sin embargo, comer también lo es, y no cuestionamos que haya lucro detrás de una marraqueta o un yoghurt. Perdonando la redundancia, el tener derecho a la educación no excluye lucrar con ella.

Quiero ir más allá. Pareciera que nadie vé -y nadie quiere comentarlo, si lo ve- lo difícil o improbable que es el que una empresa pública funcione. No tenemos lejos el dramático desastre de EFE (Ferrocarriles del Estado) y, para los que buscan salud en los Consultorios y Hospitales públicos, lo exasperante o deprimente que resulta intentar lograr ser atendido y deambular por sus (habitualmente desaseadas) instalaciones, donde no son visibles los grandes incrementos en gastos en que se ha incurrido desde hace más de una década. Bueno, y por qué no referir también el propio ámbito educativo ?

Trabajé un par de décadas como consultor educacional, especialmente para departamentos municipales, donde podíamos constatar como los alumnos (o sus apoderados) migraban crecientemente hacia los colegios subvencionados, ya fueran gratuitos o de financiamiento mixto. Esto ocurría aun con colegios que partían en forma estrictamente privada, en cuanto a financiamiento inicial (ni fundaciones, ni donaciones, ni ONGs ni nada) a los cuales, por supuesto, no les habían dado el edificio ni tampoco les co-financiaban un sistema de administración, supervisión técnica ni auditoría contable -entre otros beneficios con los que los colegios municipales son discriminados 'positivamente'.

Sin duda que el quid en Educación -como en Salud, muy similarmente- es la normativa especial que discrimina, también 'positivamente' a favor de estas castas de empleados intocables, ya sean profesores municipales (vía Estatuto Docente) o empleados públicos en general.

He sido testigo directo de la impotencia de los administradores empresas municipales/estatales de Educación y de Salud, respecto de la ingobernabilidad de sus establecimientos, por la inmunidad de la cual gozan sus empleados. Anecdóticamente, recuerdo un Director de un Hospital Regional quien, acongojado y avergonzado, me mostraba el piso y las paredes del pasillo por el que íbamos camino a su oficina -señalándome el desaseo y contándome cómo no lograba que sus empleados 'hicieran la pega'.

También fui testigo directo del cambio de estilo de gestión de la ahora tan famosa y reconocida Pontificia U. Católica de Chile.  Donde fue aplicada la política de 'administrarla como si fuera privada, aunque no tuviera fines de lucro' y cómo fue surgiendo, en contraste con la Universidad de Chile.

En resumen, la clave no está en que la Educación sea necesariamente privada, sino en la existencia de una clase privilegiada de empleados, que resulta prácticamente imposible administrar racionalmente, en términos de aplicar los conocimientos actuales del management, que explican el éxito de cualquier empresa que surge en el mercado o en la comunidad.

 

Pero mi tema inicial tiene que ver con las diferencias.

Vemos las dramáticas diferencias que hay entre los colegios 'pobres' y aquéllos 'medios' o 'ricos' y tendemos a atribuirlas a los medios didácticos, a los profesores mejor pagados, a las instalaciones...

Han aparecido reportajes televisivos donde son mostradas pequeñas escuelas donde los niños obtienen buenos rendimientos, a pesar de no contar con esos recursos.

Sin embargo, insisto en que el problema es más de fondo.

Fui partícipe directo de las investigaciones que dieron paso a la estandarización del test de inteligencia de David Wechsler para escolares (6,0 a 16,11 años -1980/81).  Por lo que las estadísticas que voy a comentar las vi de primera mano.

Éstas muestran que los niveles de inteligencia correlacionan groseramente con los socio-económicos, especialmente evidente al comparar los grupos más desposeídos (sub-C, en lenguaje actual) versus los medios y altos (C, B, A), donde los grupos de mayores ingresos (medios y altos) tenían puntajes de alrededor de un 50 % (!) más altos que los de bajos ingresos.

-También había una diferencia a favor del grupo de ingresos 'altos' en comparación al de 'medios', aunque menor, de alrededor del 15 %.

Lo que quiero decir, para no extenderme tanto, es que las diferencias vienen dadas y no las hace la empresa educativa.

No quiero decir con ésto que no haya remedio y que sólo cabe la lucha de clases. De lo que se trata es que mejoremos la capacidad de aprendizaje de nuestros futuros alumnos, haciendo estimulación temprana:  ésto es, antes de los 2 años !

La Presidente Bachelet fue bien asesorada en este sentido e intentó fortalecer el sistema dando más recursos a la Educación Parvularia, especialmente a los más pequeños (insisto, desde nacido hasta los 24 meses). Y creo que ése es el camino correcto.

Los colegios que pueden seleccionar a sus alumnos van ganando prestigio creciente... por éso mismo ! -Porque pueden elegir a los mejores.  Yo estudié en el Instituto Nacional y puedo asegurar que el colegio -al menos en esa época, en que la administración del establecimiento era un desastre- lo hacíamos nosotros. Y es lo que va a ocurrir con los 'colegios de excelencia' regionales.

Sí cabe mencionar que la didáctica es importante. Aunque ello no implica tener recursos materiales caros, sino profesores hábiles (y no sólo con conocimientos de materias, como ocurre, especialmente en la E. Media).  También fui triste e impotente testigo de cómo estudiantes 'se echaban a perder' en términos de CI (Coeficiente Intelectual) al pasar de los años en una mala escuela:  seguro ha escuchado que el cerebro es como un músculo ?

En conclusión, los factores-clave no son el lucro o no-lucro, privado o estatal/municipal ni la cantidad de presupuesto en recursos materiales.

Lo crítico es la gestión educativa (especialmente en cuanto a la intocabilidad de los empleados), la estimulación temprana (1 a 24 meses) y la didáctica -en términos de las destrezas de los Profesores para enseñar.

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