Hace unos años, hablando con la conocida activista Aída Rerequeo sobre el allanamiento del recinto de la Sociedad Protectora de Animales de Santiago durante el cual se había descubierto una habitación con perros con enfermedades terminales, nos preguntábamos por qué no habían sido sometidos a eutanasia. "Tal vez porque no estaban sufriendo", dijo Aída. Y agregó: "También hay mucha gente que cree en los milagros".
Otros consideran que es delito de maltrato no aplicar eutanasia a animales que sufren enfermedades terminales, tengan o no una agonía dolorosa. Para estos, el milagro no existe.





El escándalo que estalló en Viña del Mar la última semana de noviembre por el hallazgo de diez cadáveres de perros en el contenedor que se encuentra en el patio del canil clínico de la municipalidad, no ha sido zanjado, como se afirmara erróneamente en un telediario reciente del canal católico local. Pero en realidad nadie sabe qué ocurrirá ahora. Lo que sí sabemos que no habrá ninguna investigación, ni de parte de las autoridades viñamarinas ni de parte de nadie. Además, en lo que parece una postura aberrante, algunos parecen dudar del hallazgo mismo.










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