En el siglo pasado y en el ámbito de la salud alopática,
decir que una emoción podía ser causa de enfermedad era casi una falta grave
tanto para el paciente como para quien estaba facultado “éticamente” para tratar
personas. No se aceptaba que algo invisible provocara cambios bruscos en el
organismo de una persona.
Hoy las distintas visiones que tienen los pueblos originarios, como los aportes de culturas o civilizaciones antiguas; los aportes del mundo asiático, están animando a mirar de otra manera nuestra salud. (Leer más)






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