Enviado por MAFALDITA
el 14/11/2011 a las 11:53

Ayer
durante mi paseo dominical por la Feria de las Pulgas allá abajo en Puente Alto me encontré con
ese muy triste espectáculo y como no soy de los que pasan por la vida
indiferente me acerqué a la joven que vendía a esos animales y le
pregunté si no sentía algo de pena por esos tan maltratados seres amarrados al sol y sin alimento ni agua.
Me respondió: "Son animales nomás".
Le pregunté si ella creía en Dios.
Y me respondió que por supuesto que creía.
Entonces le dije si acaso le parecía que su Dios se sentiría gustoso (Leer más)

[Amado de Mérici] [Más que pensar en las dificultades que los perros de la calle presentan a veces a los humanos, debemos pensar en una reformulación de nuestra relación con los animales que se base en el reconocimiento de su derecho a la vida.]
1 Los perros que se hallan en las calles son, en ese orden de importancia, perdidos y abandonados. En general, los que viven en la calle no son perros felices. Pese a que la mayoría de ellos cuenta con madrinas y padrinos (tutores, y las que llamamos cariñosamente viejas locas) que los alimentan, sanan de sus enfermedades y vacunan regularmente, se trata de perros que viven bajo un enorme estrés, primero por los terribles y cotidianos riesgos que corren (de ser agredidos por humanos y otros perros, de morir atropellados, de contraer enfermedades) y, luego, porque su destino natural es una familia humana que, aparte protección, les proporcione compañía, cariño y una función en el seno del grupo familiar -que son cosas que esperamos todos los mamíferos. (Leer más)
[Amado de Mérici] [Lucha por el bienestar animal no puede suplantar lucha por el fin de la explotación animal.]
Muchos confunden la causa por la abolición del consumo y utilización de animales con la causa que promueve el bienestar animal. Estas dos causas no deben confundirse. La primera quiere terminar con el cautiverio y la explotación animal y reconoce el valor intrínseco de la vida de los animales. La segunda sólo busca fomentar mejores condiciones de vida, especialmente para los animales de producción (es decir, destinados al sacrificio). Los partidarios de la abolición no podrían oponerse a que los animales, en tanto dependan de los humanos, tengan mejores condiciones de vida. Pero los partidarios del bienestar no puedan apoyarles, porque no reconocen que la vida de los animales, como la humana, tenga valor intrínseco. (Leer más)
Espantoso maltrato en universidad UNICIT (Casablanca, Chile). Están en marcha las denuncias pertinentes. Ciudadanos están siendo amenazados por personal del antro por sacar a la luz la realidad.

Stephanie Aedo denuncia este espantoso caso de crueldad en una universidad privada chilena. Al parecer es la norma.
“El Campus Experimental Casablanca de la UNICIT (Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología) es uno de los lugares más hostiles que me ha tocado visitar. En esta lechería, donde alumnos de medicina veterinaria llevan a cabo sus prácticas universitarias, no se cumple con ningún estándar de bienestar animal. Los animales se encuentran desnutridos, muchos de ellos enfermos sin recibir ningún tipo de tratamiento por no contaminar la leche, no poseen un lugar seco donde descansar, inmersos en el barro y su propio excremento pasan sus días esperando su turno para aportar con la cuota diaria de leche. Las condiciones sanitarias son deplorables, por lo que se me hace inmensamente necesario que este correo sea difundido para que se tomen cartas en el asunto y se mejoren las condiciones de vida de estos animales que aportan buenas cantida (Leer más)
Hace unos años, hablando con la conocida activista Aída Rerequeo sobre el allanamiento del recinto de la Sociedad Protectora de Animales de Santiago durante el cual se había descubierto una habitación con perros con enfermedades terminales, nos preguntábamos por qué no habían sido sometidos a eutanasia. "Tal vez porque no estaban sufriendo", dijo Aída. Y agregó: "También hay mucha gente que cree en los milagros". Otros consideran que es delito de maltrato no aplicar eutanasia a animales que sufren enfermedades terminales, tengan o no una agonía dolorosa. Para estos, el milagro no existe. (Leer más)
Hace unos días se podía leer en una página web animalista que la Congregación de la Divina Providencia de Antofagasta preparaba, en vísperas del traslado del convento a otro lugar, el "exterminio" de los gatos que en los últimos años venía recogiendo de la calle la hermana Orietta Copmman. Se trataba de unos cincuenta gatos. La congregación, según la hermana, se proponía fumigar el local, y le daban plazo para encontrarles hogares adoptivos. Le preguntan a la religiosa qué piensa sobre el exterminio y responde de modo tal que parece corroborar las malvadas intenciones de las otras reclusas. El presunto plan de fumigación se convirtió en plan de exterminio. (Leer más)
Una señora de Valdivia (Chile) se quejaba hace poco de que el servicio de salud de la municipalidad local la había multado1 tras haberla sorprendido alimentando a unos perros de la calle. Esta municipalidad, como otras muchas en Chile, ha publicado una ordenanza en la que prohíbe que se alimente a mascotas de la calle –perros extraviados, perros abandonados, perros escapados. Se pregunta ella, muy razonablemente, si negar la alimentación a mascotas famélicas, en evidente estado de desnutrición, enfermedad, abandono y deterioro, no es en sí mismo un caso de maltrato animal que sanciona la ley. Pienso como ella, y lo que me intriga es que los ediles crean que pueden prohibir conductas que se encuentran garantizadas por la Constitución Política, que sus ordenanzas están por encima de las leyes de la república. Pero es más que eso. (Leer más)
Pese a su pertinencia e importancia en causas relacionadas con el maltrato animal, no es frecuente que se recurra a las garantías que ofrece la Constitución, entre ellas la protección de la integridad psíquica. En muchos casos, o quizás en todos, el maltrato animal, además de a la víctima directa, afecta también a su familia humana, conocidos y vecinos y a una parte considerable de la opinión pública. Especialmente en estos últimos meses, después de la muerte de dos mujeres atacadas por los perros de un vecino en Peñaflor (Chile), los matones se han echado a la calle, protegidos por la oscuridad y la indiferencia de las autoridades, a matar perros, encontrados en la calle o en los patios de sus casas, a cuchilladas, con veneno o incluso a balazos, (Leer más)
Es fácil determinar en este dictamen (69752, titulado ‘Sobre control y eliminación de los perros vagos por parte de las municipalidades') su evidente mala fe. La interpretación de la ley, que es función del contralor, es tan torcida que es posible fundamentar una acusación contra este por prevaricación, vale decir, la interpretación a sabiendas torcida de la ley de maltrato animal 291 bis. Dice el documento que es "público y notorio que el número y concentración de jaurías de perros pone en serio riesgo la integridad física de los transeúntes". Esta afirmación es patentemente falsa. Todos los últimos ataques de perros, que provocaron la reacción homicida de algunos alcaldes, y particularmente de los recurrentes, fueron cometidos por perros con dueño y en las cercanías del domicilio. (Leer más)
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