
Mi
madre me inscribió en la parroquia más cercana para mis clases de
catecismo. No me gustaba demasiado, ese supremo y arbitriario Dios
castigador versus su amor incondicional al mundo eran algo simplemente
contradictorio incluso para un niño de siete años.
Entonces sucedió un milagro. La parroquia le preguntó a mi madre cuánto ganaba con la intención de que diera el
















Comentarios recientes
hace 10 horas 50 mins
hace 11 horas
hace 11 horas 19 mins
hace 13 horas 3 mins
hace 16 horas 53 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día