Aquí ya nadie escribe sino para desacreditar al Maestro o para acreditarlo, palos de ciegos, voces en el desierto, oídos sordos de los se sienten indignados con el espíritu y el texto del mensaje divino, con la manipulación por siglos y milenios de fraude, con eso de educar a los niños con Hay hijo que mal me pagas, la sangre que derramé, con las historias heroicas de los mártires descuertizados, de a poco, y enterrados cabeza abajo.
Y oídos sordos también de los que defienden sin tregua La sangre que derramó, las penurias de los mártires, la resurrección de los
(Leer más)













Comentarios recientes
hace 4 horas 32 mins
hace 4 horas 43 mins
hace 5 horas
hace 6 horas 45 mins
hace 10 horas 35 mins
hace 20 horas 40 mins
hace 21 horas 13 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día