De lastres y desencanto

COMO UNA CRÓNICA DE UN DEBILITAMIENTO ANUNCIADO, los lastres heredados por
A pocas horas de cumplir 24 horas de haber ocurrido el terremoto que sacudio al norte grande de Chile, y ya con la luz eléctrica sin fallas, es increible percibir en el ambiente lo que la naturaleza puede hacer. En lo personal, tuve la suerte de haber llegado pocos minutos
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Ahora tenemos la maravillosa oporunidad de disfrutar de esta gran obra de Leonardo da Vinci desde nuestro computador.
Garcias a tecnología de última generación se ha podido capturar la imagen de la Ultima Cena y poder apreciarla en todo su esplendor, dandonos la posibilidad de hacer acercamientos a la cara
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Este RECORD GUINESS, es el Colon irritable mas grande del mundo, y este esta alojado en Valparaíso, esquina Avenida Argentina con Pedro Montt, circunda con la Plaza O’Higgins y la parte posterior con calle Victoria. Ustedes conocen el Colon Irritable. ¿Es grave tener colon irritable, predispone a cáncer digestivo? (Leer más)
Un acalorado debate se vive en el Parlamento debido a la exigencia impuesta por varios diputados y senadores en el sentido de que las regiones deben recibir nuevos fondos equivalentes a los que el gobierno destinará al intento de salvar al moribundo Plan Transantiago, “ese error tremendo que cometió gente que todavía no da la cara”, en palabras del diputado Fernando Meza.
Hay precursores célebres en esto del Yoismo. Uno de ellos fue don Miguel de Unamuno. Claro que cuando él decía “yo opino...”, había miles y miles de interesados en saber lo que opinaba. Era un hombre inteligente, que no pensaba leseras, y cuyos artículos se seguían con avidez y respeto en muchos lugares del mundo. Aun así, a veces se volvía medio irritante. Un día, Ortega y Gasset no aguantó más y dijo (no enteramente en broma) que, junto con entrar en una reunión, don Miguel “echa en medio su ego como quien suelta un ornitorrinco”. Fue aquella una época bendita, en que se consideraba -mejor dicho, se sabía- que es de mal gusto andar haciendo ostentación del yo. Si alguien llegaba a caer en aquel pecado, hasta los chiquillos le coreaban un lapidario adagio-reproche: El burro adelante para que no se espante. (Leer más)



