En las sociedades modernas la presencia divina ha disminuído y el poder temporal y espiritual de las religiones ha dejado libre el nicho ecológico de la ignorancia.
La depredación ahora la ejercen las empresas comerciales, no los reyes ni sus aliados, las religiones, sino el marketing que lucra a destajo con la ignorancia y la manipulación emocional de los consumidores
Pero tal como hubo que denunciar el fraude milenario de las religiones, ahora toca denunciar la explotación comercial de la necesidades sobre estimuladas por el marketing, una manipulación tan vil como la religiosa.
(Leer más)



