Hoy he visto un espectáculo triste e indigno.
Un anciano profesor de mi Facultad, tratando de pasar desapercibido, caminaba lenta y trabajosamente, apoyándose en las paredes para no caer.
Si alguien se le acercaba apartaba con cautela la mano de la pared, sonreía y saludaba, para luego continuar su penosa marcha, cuando creía no ser visto.
Estuvo en eso mucho rato, y de cuando en cuando miraba con expresión desesperanzada hacia la puerta de la Facultad, como si estuviera aun muy lejos.
De pronto apareció un alumno suyo, quien le formula una pregunta sobre los contenidos de clases.
El docente














Comentarios recientes
hace 10 horas 58 mins
hace 11 horas 9 mins
hace 11 horas 27 mins
hace 13 horas 11 mins
hace 17 horas
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día