Los políticos del futuro no se van a andar preocupando de tonteras como el calentamiento global ni esas huevadas hippies. Se van a preocupar en cómo darle al pueblo las cosas que realmente quiere. Pero ojo, no me refiero a “los problemas reales de la gente”, sino que a temáticas de fondo como el aborto, las prostitutas, los enanos, la legalidad del matrimonio entre mutantes, el recorte de impuestos y el tráfico de drogas.
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