
La culpa fue del vino le dije, mientras me vestía y ella desnuda miraba el cielo tendida sobre la cama. Hay culpas imposibles de asumir. Y en cierta forma pudiera ser comprensible. Existía toda esa mezcla odorífera impregnando la atmósfera, ese estremecimiento visceral enardeciendo la piel y el salobre sudor mezclándose con saliva en la comisura de los labios. Estaba la sensibilidad angustiosa en la yema de los dedos y la urgencia extrema de perderse en un abrazo en la antesala de la embestida inicial. Pero insisto, la culpa fue del vino, un cabernet de excepción, de afrodisíacas y almizcladas
(Leer más)













Comentarios recientes
hace 4 horas 47 mins
hace 4 horas 57 mins
hace 5 horas 16 mins
hace 6 horas 59 mins
hace 10 horas 50 mins
hace 20 horas 54 mins
hace 21 horas 28 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día