La verdad es lo que sucede y al revelarla es la verdad del que la cuenta, una vez expuesta se afianza en el rechazo, duda o confianza.
Si lo que sucede no se puede repetir para comprobar su veracidad, es una verdad posible o insostenible, la primera requiere una cantidad de datos comprobados y suficientes que acreditan su aceptación, y la segunda es una conjetura, una verdad personal o inducida. La verdad existe porque las cosas suceden, de no ser así cabría situarse antes del big beng y así permanecería una eternidad. Cualquier hecho es una verdad a demostrar y a partir de aquí, hay que convencer de la presunta realidad. Estar convencido no asegura una certeza, solo es confianza plena en una exactitud. Cada cual tiene su verdad filosófica respecto a la vida, para sostenerla solo disponemos de la fe o la investigación imperecedera. Ni una y otra albergan datos fidedignos para nutrir la verdad totalmente, pero cuando el alma goza de un afecto de adhesión... posiblemente la verdad se haga única. Si la verdad nos llama a gritos, pueden ser cantos de sirena y mejor dejarnos apresar por la pluralidad, pues la realidad suele encontrarse repartida. El presunto conocimiento de la condición humana ofrece datos para confiar que el hombre en su fuero interno, acepte sus inconfesable dudas para no anclarse definitivamente, le dará confianza y será suficiente para tener un camino a seguir. Ser consientes de presunciones inconfesables y aceptarlas, nos descubre otra verdad para ser libres. Hay verdades para llenar el Cañón del Colorado. Ninguna de ellas ni el conjunto satisface en general para definir un axioma (verdad evidente por si misma). El diccionario bien que nos lo explica pero nuestra innata rebeldía, afecto, orgullo, interés o afán de protagonismo, la convierte en plastilina.
En el puzle de la verdad de cada cual, ni sobran, ni faltan piezas, es un montaje hecho a su medida. Pero el hombre, por ahora, no es más que un bebe con claros síntomas de inteligencia. Toda verdad contada o encontrada difiere algo de los datos reales del hecho en sí. Por lo cual la verdad absoluta es inaccesible punto por punto. Todo es relativo, todo tiende al cambio, pero el homo sapiens es piedra filosofal y posiblemente topará con una luz desconocida, ¿quién sabe? ¿Y si Dios está y, es tanta su luz que nos ciega...?
Pensamientos, tal vez sin ton ni son, pero también entretiene cazar moscas…
Autor: Mateu Andreu Ibáñez







Todo cuanto roza los sentidos influye al examen. El sensor común del homo sapiens recibe información que automáticamente colige. Cada cerebro ajusta, ultima y sella según su capacidad evolutiva de los sentidos. Es este un proceso de tal envergadura que requiere pasos analíticos a perpetuidad.
Juzgar y definir da tantas respuestas como tantos entes pensantes. El hombre ni tan siquiera ha dejado de andar a gatas. Su ignorancia y orgullo le hace creer en la posibilidad de que los sabios por sabios son capaces de dilucidar cuál es la absoluta verdad de la vida. Los sabios no pasan de tener certezas de su entorno en el tiempo y vaga intuición del futuro, o sea un solo número de la tómbola.
Toda la sabiduría patrimonial está a examen y actualización. El hombre tiene un potencial extraordinario, progresivo en adición de datos por evolución. Es una espiral expansionista que en la medida de su altura dispone de más datos en la panorámica.
De momento hay que atenerse al hermoso cuento: Por culpa del temor al peligro se hacen casas que les cobijen del lobo: Un montaje escasea de solidez, otro mejora sensiblemente y un tercero supera los anteriores. Todos ellos son producto de la inteligencia; inteligencia en el tiempo y la propia del individuo. Obra y pensamiento son ladrillos que uno a uno hacen castillos sólidos, o en el aire.
Hemos superado anteriores etapas, pero el camino es eterno para llegar a ningún fin definitorio. El conocimiento se acoyunta en provecho y se expande con menos rapidez que un oasis soñado. Siempre y como mucho pisaremos los talones del conocimiento exacto. Por suerte o por excepcionales intuiciones clarividentes, alguien dará casi en la diana, pero nadie estará capacitado para confirmarlo.
¡Oh, buen hombre!, que adaptado a la extrema oscuridad de un túnel vislumbra luces que unos aseguran ser la salida, otros dudan y otros niegan. Los tres pensamientos son extremadamente útiles aun cuando ninguno es definitorio de la salida, ni cuanto queda, ni si existe.
Todo ello es altamente hermoso a pesar del dramatismo que conlleva. Es por ello concienciar incansablemente en la necesidad del respeto mutuo entre las diversas perspectivas. Permitamos que cada cual sea feliz en su confianza. Expongamos nuestros pareceres sin menospreciar ni herir. No hay necesidad de responder, simplemente exponer nuestro pensamiento como si habláramos a solas. Nunca se clama en el desierto, siempre hay alguien que se puede sentirse identificado y estimulado a pensar.
Autor: Mateo Andreu Ibáñez.
¿ deja de ser nuestra , al compartirla y exponerla al juicio de otros ... o se hace más verdad y se convierte en historia o filosofía heredable ?
¿ Es mi verdad suficiente para muchos o es solo una parte de mí , por muy importante que parezca ?
¿ Qué debe contener una verdad , para que sea compartida y atesorada por muchos ...hasta hacerlas suyas ?
¡ Verdad ! Quimera aspirada y buscada , resbalosa e indomable que todos buscan para guardar ...
Mis saludos Mateo, siempre es un placer caminar y divagar a tu lado.
( eso sí es una verdad )
Nuestra verdad es causa con efecto. Según porcentaje puede llegar a gobernar el mundo o no más allá de nuestra sombra. Sucede desde el uso de la razón.
Mi querido y admirado Jesús es un claro ejemplo entre cientos de parecidos en trascendencia. El efecto, registro sensorial, filosofía y continuidad de la opinión puede ser reacción en cadena. Cada exposición pública tiene radiación y dependiendo de su derivación en virtud o defecto puede encausar a matar, instruir, fanatizar, educar y otras…
Lo de, si dejará de ser nuestra, conlleva un estudio concienzudo por su complejidad. Puede ser una causa causante de múltiples afectos que se acoyuntan para hacer una portadora con mil bandas laterales. O bien será robada, plagiada, desoída, abandonada o matarán a la gallina si sus huevos pueden ser causa de rebelión a otros intereses. Con solo abrir la boca y ser escuchado ya es parte de la historia, la que siendo no nos consta, la de boca en boca y la escrita.
De ser solo dos habitantes en la tierra sabríamos sobradamente lo que conlleva en efecto una reflexión, pero siendo tantos, la mayoría de ellas no impactan a la sordera condicionada por la abundancia.
Una verdad puede ser una gran ficción o lo contrario. Más bien se ha de juzgar la conveniencia de su efecto colectivo y hacerla verdadera. El ser humano que de boca en boca llegó hasta la escritura nos ha dejado un legado de sus necesidades del alma, como la de no desamparar la soledad que conlleva el desconocimiento. La necesidad complementa la escasez para sentirse realizado.
El ser humano fue y es un pintor de la persona y sus circunstancias físicas y espirituales. Dependiendo de su arte y inspiración puede plasmar según personalidad y carácter un cuadro reflector de intrínseca naturaleza o de afectos complementarios de carencias fruto del desconocimiento.
El hombre, (cuando se habla del hombre la mujer está implícita) se guisa y se come cuanto a sido y será. Y cuanto es, es su inapreciable patrimonio.
Lo grabado con sudor, sangre y lágrimas solo es necesario actualizarlo a innovadores modos de análisis. La adaptación al medio es más vieja que el estornudo y por ello aplicable en cualquier tiempo. No lo desaprovechemos y decidámonos a compartir la opinión amigablemente para que la verdad personal o de grupo no sea jamás, antagonismo insensato.
En esta dura, dramática y cruel subsistencia es necesario que el pintor se sacrifique en pintar conveniencias antes que decir que la verdad por delante, o que, la sinceridad ante todo. La verdad y la sinceridad valen menos que un pedo de Zorro si no se antepone la conveniencia de evitar equívocos prejuicios y perjuicios a la convivencia.
¡Malditos seamos todos con nuestra demencial prepotencia y estupidez!, (valga como expresión de condolencia ante millones de cadáveres asesinados por nuestra demencial creencia de estar en la verdad)
Ya va siendo hora de fumar la pipa de la paz. El pasado solo es un dato a tener en cuenta para no tropezar dos veces. El presente y futuro se han de enmarcar en una perspectiva de sacrificar las convicciones (no anularlas) en busca de la tolerancia social.
En fin… Razonamiento parecido a moldear el yunque en frío o de aparente desquiciamiento de la razón. Le añado un poco más de incoherencia si pienso en los millares de niños en el regazo de Dios, y que fueron y serán posibles víctimas de la locura de sus adultos. Tenemos una deuda eterna para con ellos, no la desaprovechemos.
Disculpas por creer que hay posibilidades, soy un mortal ignorante.
Autor: Mateu Andreu Ibáñez
los ignorantes mortales que aún creemos en la posibilidad de " compartir amigablemente " , de dejar de lado la soberbia extrema de saberlo todo y estar dispuestos a seguir aprendiendo uno del otro y del mas lejano , pero tan igual a nosotros en necesidad.
Ojalá podamos cubrir la tremenda deuda que tenemos con quienes nos siguen e imitan...
mis saludos Mateu